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Máxima Misión en Banegas

El siguiente video es una muestra de lo que sucedió en una Máxima Misión realizada del 20 al 21 de agosto de 2016, en uno de los sitios Génesis: el barrio de Banegas en Santiago, República Dominicana.


A continuación, algunas palabras de Sugey Barrón, misionera voluntaria en Santiago:

Damos gracias a Dios por lo que pudimos realizar durante Máxima Misión. Los niños y jóvenes de la comunidad de Banegas están muy agradecidos pues se acondicionó el dugout del parque de béisbol y ahora está en funcionamiento; ayudamos con el piso de la casa de una de las familias recién convertidas, muchos hogares fueron evangelizados, se llevaron acabo dos torneos: uno de voleibol y otro de béisbol; además una Escuelita Bíblica y se proyectó la Película Jesús.

La comunidad fue impactada a través del servicio, fue hermoso ver cómo los habitantes se integraron a las actividades que realizamos en la limpieza de las calles, recolectando basura, y en los torneos.
Muchas personas fueron bendecidas con el Operativo Médico de la vista, ya que el proceso ha continuado 28 personas serán intervenidas a cirugía del 26 al 29 de septiembre en Santo Domingo y 27 más pasarán por otro proceso de estudios.

Lo más maravilloso es que tenemos 15 nuevos convertidos. Gracias a Dios por su respaldo y gracias a la Iglesia del Nazareno en Bluffton, Indiana por sus oraciones y recursos.


Sigamos orando por la ciudad de Santiago y por las misioneras voluntarias Sugey Barrón y Wendy Rivera para que Dios las siga usando.

Surrealista y Maravillosa

Escrito por Kaitlin Park, misionera voluntaria de EEUU sirviendo en Jóvenes en Misión

Yo sentí el llamado misionero más o menos hace 4 o 5 años y desde entonces he tratado de involucrarme en varios ministerios—un par de ellos que he empezado yo misma. Me inscribí en Jóvenes en Misión en parte por lo que había leído y escuchado de amigos que habían participado en Jóvenes en Misión. ¡Parecía una experiencia extraordinaria!

Entonces a través de oración y mucho pensar decidí ir a Guatemala por estos dos meses. Es la mejor decisión que he tomado hasta ahora.

Dios realmente ha estado trabajando de una manera maravillosa aquí en Guatemala. Él realmente ha estado transformando mi corazón desde el principio de este viaje. Yo estaba muy lista para que Dios me usara solamente como su herramienta en este viaje, pero él ha trabajado aun más allá de mis expectativas. Las numerosas oraciones para que Dios transformara mi corazón han sido exitosas y continúan cada día. Él me ha bendecido con esta vida y con esta grandiosa oportunidad este verano, y estoy increíblemente agradecida.

Siento que Dios me ha llamado a hacer su obra y este verano es una gran oportunidad para realmente entender lo que eso significa en mi vida. Ya sea en Guatemala, Honduras, Costa Rica o trabajando con niños o enseñando talleres de alfabetización—quiero ser una herramienta de Dios, y él puede usarme en donde sea que él quiera. ¡¡Esta experiencia se siente tan surrealista, y maravillosa al mismo tiempo!! Es mi sueño hecho realidad.

La Ensalada de Frutas en el Plato de Misiones

Escrito por Esther Quezada, de Ensenada, Baja California, México quién está sirviendo como misionera voluntaria en Jóvenes en Misión

Estoy participando en el proyecto de Jóvenes en Misión y estoy muy feliz. Soy muy feliz de participar en asuntos que ayudan al crecimiento del reino de Dios. Sin embargo, creo que me estoy ayudando a crecer mi “yo”… perdón, a menguar mi “yo”. Todo esto gracias a Dios; sin Él no podríamos hacer nada.

Ha sido un tiempo maravilloso estar conviviendo con personas de diferentes estados y países. La verdad he aprendido mucho en estas dos semanas de convivencia, Dios me ha dado la oportunidad de poner en práctica los frutos del espíritu, sobre todo la paciencia =). Quizás es más fácil llevar a cabo el ministerio a mi manera, pero vale la pena formar un equipo con gente de diferentes culturas y con varias personalidades. Me gustan mucho las diferencias que tenemos, hasta las cosas básicas como la comida y los horarios para comer. Todo es emocionante.

Y ya que hablamos de comida y diferencias me vino a la mente la ensalada de frutas. Creo que somos una ensalada de frutas, porque a pesar de nuestras diferencias podemos formar algo rico, algo que nutre, alimenta y es apetitoso para la gente, desde luego, hablando espiritualmente. Ahora, no quiero que piensen, “¿Por qué está ella hablando de comida? ¡Estamos pasando hambres y ella es muy comilona!”

Doy gracias a Dios por permitirme estar viviendo esta experiencia, sobre todo por mostrarme lo mucho que tiene para mi vida, lo mucho que me falta por crecer y todo lo que llevo recorrido.

Otro Cántaro Dejado

Escrito por Lindsey Zurlinden, misionera voluntaria de los EEUU sirviendo en Jóvenes en Misión

Después de los retrasos por el clima en el aeropuerto, quedándonos durante la noche en El Salvador y dando vueltas en el aeropuerto de Guatemala tres veces, nuestro equipo finalmente aterrizó en el frondoso y diverso país de Guatemala.

En el corto tiempo que tengo de estar aquí, la gente de Guatemala ha tocado mi corazón. En muchos casos, a pesar de tener poco, la gente aquí nos ha recibido y están listos para servir; esto me ha enseñado mucho sobre mi propia vida y gratitud. Yo vine en este viaje, no por tener algo que hacer en el verano, ni aun por explorar un nuevo lugar, sino para aprender y para visiblemente ser parte de la Iglesia del Nazareno y verla trabajando alrededor del mundo.

No estoy segura exactamente cual será el llamado de Dios en mi vida, pero Scott lo explicó muy bien la otra noche durante el devocional. Cuando él estaba hablando sobre el pasaje de la mujer Samaritana en el pozo, Scott dijo que para aplicar eso a nuestras vidas algunas veces nosotros tenemos que poner a un lado nuestros cántaros (Juan 4:28) para ver lo que el cántaro de agua de Jesús contiene. El agua viva que nosotros encontramos en él es mucho mejor que cualquier otro tipo de agua que nosotros podamos proveer.

Esta semana pasada he tenido que poner a un lado algunos cántaros (algunas de mis agendas). Mientras aprendíamos una presentación para una escuelita bíblica, yo pensé, “¿Qué estoy haciendo aquí, Señor? Tú sabes que no me gustan los niños, ¿y ahora yo tengo que vestirme y ser un payaso, y pretender que me divierto con estos niños? ¡Y por cierto Señor, ni siquiera conozco su lengua!” Pero tan pronto como vi a esos niños deseando conocer de Jesucristo, me di cuenta que Él sabía bien todo el tiempo lo que pocos payasos y títeres podrían hacer para Su reino.

Dios está hablando a mi corazón en maneras que todavía sigo tratando de entender, ¡pero Su presencia está aquí y Su reino está avanzando!

“Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad…”

¿Voluntad o Emoción?

Escrito por Maddai González, misionera voluntaria de Xalapa, México sirviendo en Jóvenes en Misión

En sólo dos semanas de Jóvenes en Misión, han ocurrido experiencias contrastantes: por un lado, un viaje exhaustivo de visita a una lejana comunidad y, al regresar, un fin de semana con importantes entrenamientos dentro del edificio donde “vivimos”.

Por supuesto, las actividades de la primera semana produjeron sensaciones totalmente opuestas, mientras que el viaje fue sumamente agotador, el fin de semana en el edificio nos ha dado la oportunidad de reponer las energías con tiempos de convivencia y sin ajetreos.

Al pensar en esta comparación, también he reflexionado acerca de los momentos en la vida diaria cuando experimentamos sensaciones de emergencia a hacer ciertas cosas prioritarias y, por el lado opuesto, la tranquilidad y comodidad de las cosas que podemos dejar “para después.” En este contexto, podemos detenernos a pensar en lo que sucede en nuestra vida diaria con respecto a nuestra MISIÓN: ¿estamos sintiendo la emergencia de responder, o sólo estamos dejándola “para después”?

Considerando algunas experiencias anteriores y esta misma, puedo decir que al principio necesité “sentir” la emergencia de responder a la MISIÓN, necesité tener una emoción que me empujara a cumplirla. Sin embargo, es en el momento de responder a la misión cuando la sensación de emergencia es fortalecida y aumentada; y a la vez, ésta sensación produce en nosotros la necesidad de responder, así que ahora nuestra MISIÓN no sólo tiene una posición de emergencia en nuestra vida, sino también de necesidad.

Si cuando estamos cumpliendo con nuestra misión, el resultado es que “sintamos” una emergencia y necesidad profunda de cumplirla, la pregunta es: ¿debemos por sobre todas las cosas “sentir” algo que nos empuje a cumplir la MISIÓN? En estos días en Jóvenes en Misión, he aprendido acerca de la importancia de la obediencia, por encima de las sensaciones o emociones, pues éstas pueden ser superficiales y producidas en nosotros, mientras que la obediencia es una decisión que podemos tomar por voluntad, aun sin necesitar “sentir” un impulso.

***Maddai González está encargada de un ministerio misionero impactante que se llama Proyecto Pablo. Si quieres más información sobre ello, contáctale a: proyectopablo.mexico@gmail.com.

Una Mujer Moldeada por las Misiones

Escrito por Leslie Holloway, misionera voluntaria de EEUU sirviendo en Jóvenes en Misión

Yo creo que Dios me está moldeando como una mujer joven con una pasión por misiones, y yo he creído esto por más de un año. Alrededor del Noviembre pasado, unos misioneros (esposo y esposa) vinieron a hablar a mi iglesia. Mientras escuchaba sus testimonios, sentí a Dios más fuerte confirmando su llamado a mi vida: “Leslie, esto es lo que quiero que hagas. Quiero que estés involucrada en misiones internacionales.” Desde entonces, busqué y oré por un viaje de misiones que me hablara tan claramente como Dios lo había hecho. Por fin, encontré un programa llamado Jóvenes en Misión, y en Diciembre entregué mí solicitud en fe.

Ahora, estoy en Guatemala, pero no estoy completamente segura sobre lo que Dios está hablándome. Estoy segura, sin embargo, que Dios está dándome una pasión aún más desarrollada para servir y formar relaciones personales con la gente. Para formar estas relaciones, puedo mostrar a la gente el amor de Cristo VIVIENDO el amor de Cristo, y Dios está realmente hablándome de la importancia de esto. Cuando sentí primero el llamado a misiones, sentí una atracción hacia África y los niños huérfanos por SIDA, pero ahora no estoy segura dónde Él me quiere. Yo sé que seguiré a Dios en cualquier plan que tiene y he puesto completamente mi vida en Sus manos. Estoy poniendo toda mi confianza en Dios (Proverbios 3:5,6) y yo digo otra vez, yo creo que Dios me está moldeando como una mujer joven con una pasión por misiones.

“Ahora Es Mi Tiempo”

Escrito por Claudia Cruz, de Oaxaca, México, sirviendo como misionera voluntaria en Jóvenes en Misión.

Doy gracias a Dios que me da la oportunidad de estar aquí en Guatemala; estoy muy, muy feliz. Llevamos una semana y es hermoso el tiempo que he disfrutado con mi nueva familia de Jóvenes en Misión. No imaginé estar aquí, pero la realidad es que ¡Estoy Aquí!

He podido palpar los milagros que hace Dios en mi vida y en la vida de cada uno de los que estamos aquí (muchas veces uno no cree que Dios nos pueda llevar mas allá de lo que imaginamos), pero todo comienza con la decisión de someter nuestra voluntad a Dios. Él hace mucho en y por nosotros. No es fácil tomar esta decisión, más aun cuando estamos acostumbrados a tener control de nosotros mismos, pero llega el momento en que Dios dice, “Ahora es mi tiempo.”

De una cosa estoy segura y me aferro a esta promesa: “El Señor cumplirá su propósito en mí, su gran amor perdura para siempre, no desampares la obra de tus manos” (Salmo 138:8).

Quiero compartir con los jóvenes que leen este Blog spot, y que sienten un llamado misionero, a depositar su confianza y voluntad en las manos de Dios. Hacia mucho tiempo que Dios había estado hablando a mi corazón, y no quería oírle… Es más siempre me decía a mí misma, “Dios es Todopoderoso, siempre suple las necesidades, provee los recursos. No dudo de Dios, pero no creo que Él me esté llamando a mí.” Y estaba en lo cierto, no dudaba de Dios, dudaba de mí misma y no estaba dispuesta a pagar el precio—humillarme ante mi Dios y someter mi voluntad a Él.

Dios me ha provisto todo lo necesario para estar aquí, tengo una gran familia que me apoya en oración. Permitan a Dios cumplir su propósito en vosotros. ¡Bendiciones!

P.d. “El que comenzó tan buena obra en vosotros (en ti, en mí) la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

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