Otro Cántaro Dejado

Escrito por Lindsey Zurlinden, misionera voluntaria de los EEUU sirviendo en Jóvenes en Misión

Después de los retrasos por el clima en el aeropuerto, quedándonos durante la noche en El Salvador y dando vueltas en el aeropuerto de Guatemala tres veces, nuestro equipo finalmente aterrizó en el frondoso y diverso país de Guatemala.

En el corto tiempo que tengo de estar aquí, la gente de Guatemala ha tocado mi corazón. En muchos casos, a pesar de tener poco, la gente aquí nos ha recibido y están listos para servir; esto me ha enseñado mucho sobre mi propia vida y gratitud. Yo vine en este viaje, no por tener algo que hacer en el verano, ni aun por explorar un nuevo lugar, sino para aprender y para visiblemente ser parte de la Iglesia del Nazareno y verla trabajando alrededor del mundo.

No estoy segura exactamente cual será el llamado de Dios en mi vida, pero Scott lo explicó muy bien la otra noche durante el devocional. Cuando él estaba hablando sobre el pasaje de la mujer Samaritana en el pozo, Scott dijo que para aplicar eso a nuestras vidas algunas veces nosotros tenemos que poner a un lado nuestros cántaros (Juan 4:28) para ver lo que el cántaro de agua de Jesús contiene. El agua viva que nosotros encontramos en él es mucho mejor que cualquier otro tipo de agua que nosotros podamos proveer.

Esta semana pasada he tenido que poner a un lado algunos cántaros (algunas de mis agendas). Mientras aprendíamos una presentación para una escuelita bíblica, yo pensé, “¿Qué estoy haciendo aquí, Señor? Tú sabes que no me gustan los niños, ¿y ahora yo tengo que vestirme y ser un payaso, y pretender que me divierto con estos niños? ¡Y por cierto Señor, ni siquiera conozco su lengua!” Pero tan pronto como vi a esos niños deseando conocer de Jesucristo, me di cuenta que Él sabía bien todo el tiempo lo que pocos payasos y títeres podrían hacer para Su reino.

Dios está hablando a mi corazón en maneras que todavía sigo tratando de entender, ¡pero Su presencia está aquí y Su reino está avanzando!

“Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad…”

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 16 junio 2008 en El Llamado y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. pastor rebeca

    ES CIERTO, A MI ME PASO ALGO PARECIDO EN NICARAGUA CUANDO ME VESTI Y ME PINTE DE PAYASO AL VER LA GRAN NECESIDAD DE AMOR ENTRE AQUELLOS NIÑOS QUE AUN LOS LLEVO EN MI CORAZÓN Y ORACIONES. SU TESTIMONIO ME BENDICE ¡DIOS LE USA HNA. LINDSEY!

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