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Nos Visitó la Aurora

Por Hiram Vega

De todos los nombres de Jesús, uno poco mencionado es La Aurora, o Nuevo Amanecer, una luz rojiza suave que antecede al sol. Es el preludio de un nuevo día.

En el capítulo 1 de su evangelio, el Dr. Lucas nos cuenta que Dios visitó a un sacerdote llamado Zacarías, que tenía su casa en una población de las montañas de Judá. Su esposa, Elizabeth, también pertenecía a la familia sacerdotal de Aarón.  Zacarías y Elizabeth eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos y las ordenanzas del Señor. No tenían hijos porque Elizabeth no podía quedar embarazada, y los dos eran ya muy ancianos.

¿Por qué Dios escogería a un sacerdote pueblerino, anciano y sin hijos, para ser parte fundamental de la obra de salvación? Tal vez la respuesta la da el apóstol Pablo al escribir:

“Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son” (1 Cor. 1:28 TLA). ¡Dios sigue llamando a jóvenes y viejos para ser sus portavoces! ¿Has escuchado el llamado de Dios?

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A los sin hijos, Dios les dijo que serían padres del profeta más importante de todos, Juan el Bautista, el escogido para preparar el camino del Salvador. Tan grande es esta revelación que Zacarías no puede creerla, y queda mudo por un tiempo. Me gustaría decir que yo sí le hubiera creído a Dios, pero la verdad es que muchas veces le creo más a las circunstancias que a Dios, le creo más a mis finanzas que a Dios, y le creo más a mis síntomas que a Dios. Necesito un jalón de orejas divino para disipar la duda y fortalecer mi fe.

Cuando Zacarías ve nacer a su hijo, lleno del Espíritu Santo profetiza (Lucas 1:76-79 NTV):

Y tú, mi pequeño hijo, serás llamado profeta del Altísimo, porque prepararás el camino para el Señor. Dirás a su pueblo cómo encontrar la salvación mediante el perdón de sus pecados.
Gracias a la tierna misericordia de Dios, la luz matinal del cielo está a punto de brillar entre nosotros, para dar luz a los que están en oscuridad y en sombra de muerte, y para guiarnos al camino de la paz.

Hoy día los profetas del Altísimo proclaman estas mismas buenas nuevas. Estos mujeres y hombres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, educados y sin educación llevan la luz de Cristo a todos los que están en oscuridad en todo lugar, ciudad y colonia.

Y tú, ¿cómo aprovecharás esta temporada para anunciar el Nuevo Amanecer?

La encarnación: El regalo más grande para la humanidad

La Encarnación

El regalo más grande para la humanidad.

Milton Enrique Gay 

Históricamente la celebración de Navidad se dice que fue una celebración pagana que en el renacimiento se cristianizó y que ahora se está volviendo a paganizar.  ¿Qué es lo que realmente celebramos o la sociedad celebra? ¿El nacimiento de JESÚS?

Sin embargo, en la realidad es paradójico que celebramos la natividad de alguien y no lo invitamos, pues esta fiesta se ha convertido en regalos para todos, comida, vestidos nuevos, pirotécnicos y fiesta.  Pero el festejado no está invitado.

Por tal razón es necesario retomar el propósito principal por la cual Dios se encarnó y nació como la Biblia dice en un pesebre sencillo en medio de unos animales para que se cumpliese lo que el profeta dijo:

«Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo.  Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). (Mateo 1:22-23)

El regalo más grande que Dios ha dado a todos nosotros es que se encarnara y fuera como uno de nosotros y que cumpliese su propósito por medio de su nacimiento. Jesús es el centro del evangelio.  Él nació, creció, sufrió, murió y resucitó para dar al hombre la salvación y vida eterna.

Como líderes, pastores y cristianos debemos enseñar el propósito de Jesús en su encarnación los cuales son:

  1. Para rescatar a la humanidad del poder del mal. (Lucas 19:10)
  2. Para mostrarnos el amor de Dios. (1 Juan 4:9-10)
  3. Para destruir la obra del diablo en nuestras vidas. (1 Juan 3:8)
  4. Para que seamos parte de la familia de Dios. (Juan 1:12)
  5. Para darnos vida eterna. (1 Juan 5: 11-12)
  6. Para restaurar nuestra amistad con Dios el padre. (1 Juan 1:3)
  7. Para sanar y cuidar de sus hijos. (Mateo 8:17)
  8. Para estar y caminar con nosotros hasta el fin del mundo. (Mateo 1:23)

Invitemos a Jesús a nuestra fiesta y seamos agradecidos por lo que él hizo por todos nosotros.  Mostremos ese amor al mundo para que la gente pueda conocerle e invitarlo también a su hogar y cumplir así su propósito de la encarnación.  ¡El mejor regalo de Dios es Emanuel – Dios con nosotros!

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a todos y que Dios levante una nueva generación de lideres, pastores, y misioneros siervos del altísimo.

Dios les bendiga a los hombres de buena voluntad.

Su amigo y consiervo,

Milton Gay

Familia Gay Novoa

Adviento: Esperemos en Dios

Adviento nos recuerda esperar en Dios.  Cuando Cristo nació en el más humilde de los alrededores.  Vino a una cultura centrada en torno a las ideas de esperar por el Mesías.  Él vino a un lugar ansioso de encontrar un libertador.

Y ahora esperamos de nuevo, esperamos el regreso de Cristo.  No importa lo que creas del regreso de Cristo; el hecho es que, de verdad, volverá un día.

Él es el primogénito entre los resucitados y esperamos en su regreso la resurrección de los muertos.

Esperamos ser reunidos con aquellos que ya se han unido a Jesús en su reino eterno.

Y esperamos que la injusticia y opresión que vemos alrededor nuestro y el gemir de toda la creación finalmente sean respondidas.

Esperar en Dios es una actividad cristiana.  Y el Adviento nos recuerda de lo que estamos esperando.

En ningún otro lugar se resume toda la amplitud de la narrativa cristiana en un periodo de cuatro semanas.  Tenemos el nacimiento, el principio.  Y tenemos la segunda venida, el final.  Bueno, aunque por supuesto no podremos referirnos a una eternidad con Dios como “el final”.

El primer domingo de Adviento fue el 2 de Diciembre y así continúa hasta Navidad. En esta temporada, considera observar los tantos lados del Adviento. En las semanas previas a Navidad, recuerda un Salvador que nació. Recuerda que esta temporada es el inicio de un año nuevo cristiano – una línea de tiempo que anima a explorar la persona de Dios. Reconoce que vives en el calendario de Dios, y que la espera en Él es un acto de confianza y adoración.

Y recuerda, Adviento señala a Aquel que vendrá. En medio del ajetreo de temporada con la familia, regalos, Santa, el árbol de navidad, y los fuegos pirotécnicos (en algunos países), recuerda que esta temporada demuestra el amor de Dios.  Él envió a su Hijo una vez para morir por todos y Él está mandando a su hijo otra vez para traer su reino a la tierra.

*Estas reflexiones fueron adaptadas del artículo “It’s the Final Countdown,” escrito por Ryan Hamm en Relevant Magazine (Nov. 30, 2009).

¿Qué Significa Adviento?

Una Corona Típica de Navidad

Adviento es una especie de término extraño. Si creciste en cierta parte del mundo, sin duda has visto un calendario de Adviento, con piezas de chocolate rancio detrás de cada puerta pequeña y la fecha. Algunos tienden a pensar del Adviento de esa manera – como una cuenta regresiva de chocolate hasta Navidad.

A los anglicanos y católicos romanos también les es familiar con una corona de Adviento. En esa corona se encentran cuatro velas (y tal vez una en medio).  Hay un significado de las cuatro semanas previas al nacimiento de Cristo.

Ahh, el “exquisito” chocolate que se esconde detrás de cada puerta…

Y sí, Adviento es todo eso.  Es cuenta regresiva para Navidad.  Es una conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador.  Pero también es mucho más que eso.

Cuando hablamos sobre el adviento de algo, usualmente nos referimos a su principio o formación.  Así, por ejemplo, el adviento de redactar un trabajo puede ser la investigación inicial que puso en ella.  O el adviento de un juego de futbol puede ser la patada (además, pagaría por oír a un comentarista usando el término ‘adviento’ a mitad del juego).

Esa definición es una buena manera de comenzar.  Adviento es, de hecho, el principio. Es el comienzo de la historia cristiana, el nacimiento de Cristo. La temporada de Adviento anticipa este nacimiento por cuatro semanas previas a la Navidad.

Pero Adviento también viene de la raíz griega de la Palabra Parousia, un término usado en la Biblia para referirse a la segunda venida de Cristo en muchas tradiciones.  Adviento se usa con un doble propósito para conmemorar el nacimiento de Cristo pero también para anticipar la segunda venida de Jesús. Cada domingo de Adviento gira alrededor de esta tensión.  El Salvador del mundo, Cristo Jesús, volverá a nacer dentro de circunstancias humildes… y nosotros al mismo tiempo aguardaremos su retorno final para anunciar su reino.

*Estas reflexiones fueron adaptadas del artículo “It’s the Final Countdown,” escrito por Ryan Hamm (Nov. 30, 2009).

El Adviento de Grandes Cosas

Ayer empezamos un periodo importantísimo en el Calendario Cristiano — Adviento.  Es una especie de término extraño, ¿no? Si creciste en cierta parte del mundo, sin duda has visto un calendario de Adviento, con piezas de chocolate rancio detrás de cada puerta pequeña y la fecha. Algunos tienden a pensar del Adviento de esa manera – como una cuenta regresiva de chocolate hasta Navidad.

A los anglicanos y católicos romanos también les es familiar con una corona de Adviento.  En esa corona se encentran cuatro velas (y tal vez una en medio).  Hay un significado de las cuatro semanas previas al nacimiento de Cristo.

Y sí, Adviento es todo eso.  Es cuenta regresiva para Navidad.  Es una conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador.  Pero también es mucho más que eso.

Cuando hablamos sobre el adviento de algo, usualmente nos referimos a su principio o formación.  Así, por ejemplo, el adviento de redactar un trabajo puede ser la investigación inicial que puso en ella.  O el adviento de un juego de futbol puede ser la patada (además, pagaría por oír a un comentarista usando el termino adviento a mitad del juego).

Esa definición es una buena manera de comenzar.  Adviento es, de hecho, el principio. Es el comienzo de la historia cristiana, el nacimiento de Cristo.  La temporada de Adviento anticipa este nacimiento por cuatro semanas previas a la Navidad.

Pero Adviento también viene de la raíz griega de la Palabra Parousia, un término usado en la Biblia para referirse a la segunda venida de Cristo en muchas tradiciones.  Adviento se usa con un doble propósito para conmemorar el nacimiento de Cristo pero también para anticipar la segunda venida de Jesús. Cada domingo de Adviento gira alrededor de esta tensión.  El Salvador del mundo, Cristo Jesús, volverá a nacer dentro de circunstancias humildes… y nosotros al mismo tiempo aguardaremos su retorno final para anunciar su reino.

*Estas reflexiones fueron adaptadas del artículo “It’s the Final Countdown,” escrito por Ryan Hamm (Nov. 30, 2009) y publicadas por primera vez en este blog hace un año.

Adviento: Esperemos en Dios

Adviento nos recuerda esperar en Dios.  Cuando Cristo nació en el más humilde de los al rededores.  Vino a una cultura centrada en torno a las ideas de esperar por el Mesías.  Él vino a un lugar ansioso de encontrar un libertador.

Y ahora esperamos de nuevo, esperamos el regreso de Cristo.  No importa lo que creas del regreso de Cristo; el hecho es que, de verdad, volverá un día.

Él es el primogénito entre los resucitados y esperamos en su regreso la resurrección de los muertos.

Esperamos ser reunidos con aquellos que ya se han unido a Jesús en su reino eterno.

Y esperamos que la injusticia y opresión que vemos al rededor nuestro y el gemir de toda la creación finalmente sean respondidas.

Esperar en Dios es una actividad cristiana.  Y el Adviento nos recuerda de lo que estamos esperando.

En ningún otro lugar se resume toda la amplitud de la narrativa cristiana en un periodo de cuatro semanas.  Tenemos el nacimiento, el principio.  Y tenemos la segunda venida, el final.  Bueno, aunque por supuesto no podremos referirnos a una eternidad con Dios como “el final”.

El primer domingo de Adviento fue el 29 de Noviembre y así continúa hasta Navidad. En esta temporada, considera observar los tantos lados del Adviento. En las semanas previas a Navidad, recuerda un Salvador que nació. Recuerda que esta temporada es el inicio de un año nuevo cristiano – una línea de tiempo que anima a explorar la persona de Dios. Reconoce que vives en el calendario de Dios, y que la espera en Él es un acto de confianza y adoración.

Y recuerda, Adviento señala a Aquel que vendrá. En medio del ajetreo de temporada con la familia, regalos, Santa, el árbol de navidad, y los fuegos pirotécnicos (en algunos países), recuerda que esta temporada demuestra el amor de Dios.  Él envió a su Hijo una vez para morir por todos y Él está mandando a su hijo otra vez para traer su reino a la tierra.

*Estas reflexiones fueron adaptadas del artículo “It’s the Final Countdown,” escrito por Ryan Hamm en Relevant Magazine (Nov. 30, 2009).

¿Qué Significa Adviento?

Una Corona Típica de Navidad

Adviento es una especie de término extraño. Si creciste en cierta parte del mundo, sin duda has visto un calendario de Adviento, con piezas de chocolate rancio detrás de cada puerta pequeña y la fecha. Algunos tienden a pensar del Adviento de esa manera – como una cuenta regresiva de chocolate hasta Navidad.

A los anglicanos y católicos romanos también les es familiar con una corona de Adviento. En esa corona se encentran cuatro velas (y tal vez una en medio).  Hay un significado de las cuatro semanas previas al nacimiento de Cristo.

Ahh, el "exquisito" chocolate que se esconde detrás de cada puerta...

Y sí, Adviento es todo eso.  Es cuenta regresiva para Navidad.  Es una conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador.  Pero también es mucho más que eso.

Cuando hablamos sobre el adviento de algo, usualmente nos referimos a su principio o formación.  Así, por ejemplo, el adviento de redactar un trabajo puede ser la investigación inicial que puso en ella.  O el adviento de un juego de futbol puede ser la patada (además, pagaría por oír a un comentarista usando el termino adviento a mitad del juego).

Esa definición es una buena manera de comenzar.  Adviento es, de hecho, el principio. Es el comienzo de la historia cristiana, el nacimiento de Cristo. La temporada de Adviento anticipa este nacimiento por cuatro semanas previas a la Navidad.

Pero Adviento también viene de la raíz griega de la Palabra Parousia, un término usado en la Biblia para referirse a la segunda venida de Cristo en muchas tradiciones.  Adviento se usa con un doble propósito para conmemorar el nacimiento de Cristo pero también para anticipar la segunda venida de Jesús. Cada domingo de Adviento gira alrededor de esta tensión.  El Salvador del mundo, Cristo Jesús, volverá a nacer dentro de circunstancias humildes… y nosotros al mismo tiempo aguardaremos su retorno final para anunciar su reino.

*Estas reflexiones fueron adaptadas del artículo “It’s the Final Countdown,” escrito por Ryan Hamm (Nov. 30, 2009).

¿De Verdad Tus Esfuerzos Evangelísticos Producen Fruto?

Extracto del artículo “Profundiza Tu Entendimiento de la Conversión” escrito por Dr. Mark Harris en la revista Mission Maker Magazine 2007. Mark trabaja en el Centro Estadounidense de Misión Mundial.

La regeneración es invisible. El nacimiento nuevo es un evento espiritual que no se detecta con el ojo humano. Como en el trabajo del Espíritu Santo soberano, hay un elemento misterioso e imprevisible: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8).

Sólo Dios ve la naturaleza interna de otra persona; nosotros no tenemos ninguna ventana al corazón humano. Lo que podemos ver son acciones externas que pueden o no pueden indicar la morada del Espíritu Santo…

…[Cuando evangelizamos] muchas instrucciones dadas a inconversos no se encuentran en las Escrituras, y se basan en el deseo de ofrecer a una persona algo que puede “hacer” para completar la transacción de conversión. Pero ninguna acción externa, incluyendo una oración, puede traer una realidad interna o forzar la mano de Dios. Instrucciones a “aceptar a Jesús en tu corazón” u “orar para recibir Cristo” ponen la atención del buscador en sus propias acciones, como si por alguna actividad pudiera abrir una puerta y obligar al Señor a entrar….

La persona misma debe buscar al Señor en lugar de realizar algún rito hecho por hombre….Nadie que viene a fe verdaderamente necesita un rito….Maneras no bíblicas de salvación pueden dejar a las personas engreídas aunque todavía perdidas, y futuros intentos a urgirlos que sigan a Cristo podrán ser más difíciles…

Un deseo ferviente a identificar a convertidos rápidamente, a menudo parte de un deseo de crear estadísticas, termina en mal interpretación y afirmaciones de conversión sin base (especialmente después de campañas de evangelismo masivo). Por lo menos, debemos cuidadosamente describir los resultados de nuestros esfuerzos, y encerrar el miedo de que nuestra incertidumbre es el resultado de un ministerio ineficaz….

…Nunca debemos sentir la presión a “cerrar el negocio,” la cual muchas veces interrumpe el proceso espiritual en lugar de completarlo.

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