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Por qué el Miércoles de Ceniza es Importante

Por Caryn Rivadeneira

Este año el miércoles de ceniza representa un pequeño problema: es también el sexto cumpleaños de mi hijo. Así que, de alguna manera, tenemos que encontrar un modo de cumplir con la imposición de la cruz de ceniza después de la cena de cumpleaños (luego de divertirnos y festejar ¡iremos al culto solemne!) ¡Dos  eventos que para nada se pueden relacionar! Y, de alguna forma, también tenemos que ingeniarnos alguna manera de combinar la celebración del cumpleaños de mi hijo en un día designado para mantener su atención en su muerte eventual. ¡Salud por eso!

Pero por supuesto que, aún si el miércoles de ceniza no fuera el día del cumpleaños de mi hijo en esta ocasión, de todas formas representaría un problema. Siempre lo es. Si hasta ahora el crudo invierno todavía no te ha maltratado, el Miércoles de Ceniza—el cual se centra en nuestra morbosidad y depravación—está obligado a hacerlo. Muchos de nosotros no necesitamos una fiesta de cumpleaños que nos tiente a faltar a este desconcertante primer día de una desconcertante temporada de Cuaresma que seguirá hasta llegar a la más feliz de las celebraciones. Después de todo, la Pascua está por llegar ¿no es cierto?

Pero hay una muy buena razón para no faltar al miércoles de ceniza y todo su pesimismo y dificultad, aunque pueda ser tentador. Incluso en un cumpleaños – tal vez, especialmente en uno–. Porque por más maravilloso y alegre que yo quiera hacer el cumpleaños de mi hijo, y por mucho que yo quiera que él sepa que estamos encantados de que naciera en este mundo y que vale la pena celebrarlo, también quiero que sepa que tomar tiempo para ponernos una marca como signo de nuestro dolor, nuestro pecado y nuestro sufrimiento no es una mala forma de terminar un cumpleaños. Es de hecho, un grandioso regalo.

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No creo que él sepa apreciar y entender todo esto, no a la edad de 6 años. De hecho para muchos de nosotros que somos más grandes, todavía es difícil atravesar por este oscuro día o comprender por qué es importante.

Pero en su momento, todos comprendemos.  Todos crecemos para entender que así como las maravillas de la vida son inflar algunos globos y comer pastel, también lo es destacar las dificultades que afrontamos. Especialmente si queremos vivir una vida de fe que valga la pena celebrar.

Esta es la razón de ser del miércoles de ceniza. Por supuesto que no todos nosotros nos sentimos con ánimo para ir a la iglesia el miércoles y escuchar que somos polvo y que al polvo regresaremos.

Y no a todos nos gusta pasar mucho tiempo en comunidad reconociendo nuestro pecado o nuestra vergüenza o nuestro sufrimiento, o nuestra dolor.  Y todavía más duro es reconocer que el miércoles de ceniza nos recuerda que todas estas cosas son el eje central de nuestra fe.

Este año mi iglesia junto con muchas otras, invitó a la gente a vivir el primer día de la Cuaresma con un tiempo de música, una silente oración y la imposición de la ceniza en el Culto del Miércoles de Ceniza y así ofrecer la esperanza de que este tiempo de adoración nos ayudará a caminar más cerca de Jesús en la Cuaresma y el tiempo de la Pascua.  “Con esto ofrecemos el recordatorio de que las cenizas son símbolo de nuestro arrepentimiento y nuestro deseo de regresar a Dios; las cenizas denotan nuestra solidaridad con Jesús y con su camino hacia la cruz y después a la tumba, por último, el símbolo de la cruz de ceniza es la firma de Cristo en nosotros, es la señal de que le pertenecemos a él”.

Sí, las cenizas anuncian nuestra comprensión de la propia mortalidad y nuestra necesidad de arrepentimiento, pero al mismo tiempo proclaman nuestra solidaridad con Jesús. Ellas declaran nuestra fe en un Dios que no solo nos limpia de pecado sino que toma la ofrenda de nuestros corazones quebrantados y nuestros miedos y los convierte en esperanza y promesa.

Todo esto capturado en una mancha, una mancha en mi frente provocada por la cruz de ceniza que sirve como símbolo de la paradoja más conmovedora de nuestra fe: Dios trayendo vida del pecado y del sufrimiento. Significa que Él hizo esto con cada paso de Jesús rumbo a la cruz y que lo hace con nosotros, con cada carga y cada paso titubeante que damos en esta vida.

En el miércoles de Ceniza y durante la Cuaresma, somos invitados a tomarnos un tiempo para mirar nuestros errores y nuestros pesares, nuestros anhelos y nuestras pérdidas, y ofrecerlo todo a Dios, quien no solo los acepta, sino que además los transforma.

Después de todo, al enviar a su hijo a sufrir con y por nosotros, Dios declaró que nuestra desesperación y nuestra esperanza, nuestro pecado y nuestra salvación, nuestro sufrimiento y nuestra celebración estaban entrelazados. Él declaró que a través de cada una de estas cosas podemos alcanzar la otra. Es a través de la confesión que alcanzamos el perdón y es a través del lamento que podemos ser sanados. El miércoles de ceniza nos ofrece la oportunidad de pasar de un lado a otro–de manera pública y en comunidad.

Y es a través de todo esto—la mancha de la cruz de ceniza en nuestras frentes—que al final celebramos la paradoja más conmovedora de nuestra fe: Dios dibuja nuestra esperanza y nuestra vida—la cruz—justo a través de nuestro pecado y nuestro sufrimiento—las cenizas—.

Al final, es este día de pena y dolor el que nos conduce a la más grandiosa razón para celebrar.

Publicado originalmente en: Relevant Magazine

Una Mirada a Cuaresma

Recientemente, concluimos nuestros 40 días de oración enfocados en las ciudades de la Región Mesoamérica. Cada enero, iniciamos el año calendario pidiendo al Señor que empiece un génesis en nosotros y en las poblaciones urbanas alrededor del mundo. ¡Sigamos intercediendo por estas ciudades, demos y sirvamos sacrificialmente para ser testigos de su transformación!

En 2018, esos 40 días terminaron justo algunos días antes de que comience otra experiencia de 40 días. En el calendario cristiano, este próximo miércoles marca el inicio de Cuaresma. Esta es una época significativa donde como seguidores de Cristo hacemos justamente eso: seguimos a Cristo, y lo seguimos específicamente a la cruz.

Nuestros amigos de “A Plain Account” han compartido una definición de Cuaresma (abajo) que espero sea de ayuda para ti y tu congregación durante este tiempo.

Cuaresma es un periodo de ayuno y dolor por nuestro pecado en preparación para la celebración de la Pascua. Los tonos morados que decoran muchos santuarios en esta época representan dolor, lamento, y sufrimiento. Sin embargo, el color morado también es un color de la realeza, que nos recuerda el sacrificio de nuestro Rey, Jesús.

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Cuaresma es una costumbre sumamente antigua. Hay una tradición que sugiere que los Apóstoles originalmente instituyeron esta práctica.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, Cuaresma dura 40 días, sin contar domingos. La ceniza representa nuestro arrepentimiento, el dolor por nuestros pecados, y nuestra mortalidad. El periodo de 40 es común en la Biblia, está asociado con Moisés, Elías, Noé, Jonás, Jesús y otros. La ceniza representa la muerte y destrucción producto del pecado. Recibir una unción de ceniza es un signo de arrepentimiento.

Durante este tiempo, las personas comúnmente ayunan algo como el chocolate, la televisión, o el comer carne. El propósito del ayuno es aumentar nuestra conciencia de la presencia de Dios. También puedes considerar añadir algo a tu vida durante Cuaresma, como una disciplina espiritual o el ser más generoso. Puede ser una buena forma de empezar un nuevo hábito.

Cuaresma concluye con la Semana Santa, iniciando con el Domingo de Ramos (la Entrada Triunfal) e incluye el Jueves Santo (cuando Jesús lava los pies de sus discípulos), Viernes Santo y Sábado Santo (un día de profunda tristeza por la muerte de Cristo).

Durante Cuaresma reconocemos nuestra necesidad y nos arrepentimos de nuestro pecado. La esencia del pecado es una relación rota. Es cuando le decimos “no” al llamado de Dios a amar en cada momento. Incluso en este momento lúgubre del año, la Resurrección está en el ambiente. Hay esperanza. Hay perdón. La Pascua viene.

Dayenu

Dayenu es una canción que forma parte de la fiesta judía de la Pascua. La palabra “Dayenu” significa aproximadamente “habría sido suficiente para nosotros”, “hubiera sido suficiente”, o “habría bastado” (day en hebreo es “suficiente”, y enu la primera persona plural sufijo, “para nosotros”).

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Esta canción rápida y tradicional tiene más de mil años de antigüedad. La canción se trata de agradecimiento a Dios por todos los dones que le dio al pueblo judío, como sacarlos de la esclavitud y darles la Torá y el Shabat, y si Dios solo les hubiera dado uno de los regalos, aún así habría sido suficiente. Esto es para mostrar una apreciación mucho mayor de todos ellos en conjunto. La canción aparece en la Hagadá después de la narración de la historia del éxodo y justo antes de la explicación de la Pascua, la matzá y el maror.

Dayenu tiene 15 estrofas que representan los 15 dones que Dios le otorgó. Los cinco primeros implican la liberación de los Judíos de la esclavitud, los siguientes cinco describen los milagros que Él hizo por ellos, y los últimos cinco representan la cercanía a Dios que Él les dio. Cada una de las estrofas es seguida por la palabra “Dayenu” (hubiera sido suficiente) cantado en varias ocasiones. He aquí las 15 estrofas:

Si nos hubiera sacado de Egipto,

y no se había llevado a cabo juicios contra ellos

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si hubiera llevado a cabo juicios contra ellos,

y no contra sus ídolos

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si Él hubiera destruido sus ídolos,

y que no habían herido a su primogénito

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si hubiera herido a su primogénito,

y no nos había dado su riqueza

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera dado sus riquezas,

y que no se había separado del mar por nosotros

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si Él se había dividido el mar para nosotros,

y no nos había llevado a través de él en tierra firme

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera tomado por el mar en tierra seca,

y que no se había ahogado a nuestros opresores en él

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si hubiera ahogado a nuestros opresores en él,

y que no habían suministrado nuestras necesidades en el desierto durante cuarenta años

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si hubiera suministrado nuestras necesidades en el desierto durante cuarenta años,

y no nos había alimentado el maná

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si Él nos había dado de comer el maná,

y no nos habían dado el Shabat

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera dado el Shabat,

y no nos habían presentado ante el Monte Sinaí

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera llevado ante el Monte Sinaí,

y no nos había dado la Torá

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera dado la Torá,

y no nos había llevado a la tierra de Israel

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Si nos hubiera metido en la tierra de Israel,

y no se construye para nosotros el Templo Sagrado

– ¡Dayenu, hubiera bastado!

Por Qué La Cuaresma Todavía Importa

Por Jesse Carey

En las seis semanas entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Resurrección, los cristianos alrededor del mundo guardan la época de Cuaresma. 

Sin embargo, en muchos de los círculos modernos cristianos, la práctica de la Cuaresma—a través del ayuno o la renuncia a ciertos artículos o actividades en el día a día de la vida—ha caído en desuso.

Recientemente hablamos con el autor y pastor Matt Chandler acerca de que la Cuaresma es historia, por qué los cristianos deben tomar parte en ella y cómo puedes hacerla parte de tu vida en preparación hacia la Pascua—incluso cuando esto es nuevo para ti.

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Para las personas que tienen un entendimiento a nivel superficial de la Cuaresma, ¿puedes describir qué es la época de Cuaresma y cómo tradicionalmente muchos cristianos lo han usado como un tiempo para un ejercicio verdaderamente espiritual?

La Cuaresma son los 40 días previos a la Pascua. Así que esos 40 días han sido utilizados históricamente por la Iglesia para ayunar una cosa, o algo diferente cada semana, dependiendo del enfoque. Es una forma de tratar de orientar o reorientar la época alrededor de la muerte de Cristo y su resurrección. La meta es una reorientación de nuestros corazones alrededor de la realidad de que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó de la tumba como evidencia de que hemos sido completamente liberados de todo nuestro pecado y que ha sido pagado con su vida, muerte y resurrección. 

¿Cuáles son algunos conceptos erróneos que los cristianos tienen acerca de la Cuaresma?

Yo creo que ellos saben muy poco acerca de lo que es, excepto quizá por un amigo católico en la secundaria o algún conocimiento en la universidad del martes de Carnaval o ver un amigo con las cenizas en su cabeza en Miércoles de Ceniza. Por lo general los evangélicos no entienden o aprecian el calendario de la Iglesia, o realmente no tienen un entendimiento de que a lo largo de la Escritura y a lo largo de historia de la humanidad Dios ha usado las celebraciones, el ayuno y los festivales para formar a su pueblo. 

Para los evangélicos la idea es, “Lee tu Biblia, ora un poco y serás completamente formado.” Pero yo pienso que esa es una perspectiva realmente anémica de las cosas. Aunque ciertamente no quiero quitar mérito a la suficiencia de las Escrituras, simplemente creo que las escrituras enseñan acerca de ciertas épocas y ritmos en los que debemos entregarnos más. 

Crecí en una tradición donde algunos de estos ejercicios externos eran rechazados porque no queríamos ser vistos como muy piadosos o demasiado espirituales o legalistas. Pero cuando se trata de la Cuaresma, ¿por qué esto es una sobrecorrección y es incorrecto asumir esta postura? 

Porque pienso que cualquier disciplina espiritual puede ser tomada y quedar vacía respecto a su propósito de conectarnos en un sentido muy real a nivel físico, espiritual, emocional y mental hacia nuestro Dios. Si estás practicando la Cuaresma donde realmente es una muestra de tu propia piedad, entonces creo que tú estás practicándola incorrectamente. Pienso en las palabras de aliento de Jesús—cuando ayunes, unge tu cabeza, lava tu rostro, porque no tratamos de distorsionar o deformar nuestros cuerpos, solo estamos tratando de orientar nuestras almas.

Cualquiera de las disciplinas espirituales puede convertirse en vacía y rutinaria, y tú puedes decir, “ellos solo están tratando de buscar una manera.” Pero en ese momento, tú estás comenzando a juzgar el corazón de una persona, y voy a ser muy cuidadoso de no dar a mis hermanos y hermanas el beneficio de la duda. 

¿Qué es específico de la Cuaresma que representa algo acerca de la naturaleza de la resurrección, la crucifixión y la naturaleza de Cristo?

Parte de lo que estás haciendo en Cuaresma es renunciar a algo que es deseable en tu corazón para que tú puedas en una forma muy real comenzar a fijar tu mente alrededor de Cristo renunciando a su vida por nosotros. Es una cosa muy pequeña pero creo que puede ser algo muy profundo, como el ayuno mismo. Mientras nos sentimos hambrientos en nuestros estómagos, nuestros corazones recuerdan que tenemos un hambre más grande y tomamos esos momentos de desayuno, almuerzo, cena o lo que sea, y los usamos para clamar—muy parecido a como David lo hace en los Salmos—para que el Señor sea nuestra porción, por un deseo de buscarle y conocerle como un ciervo busca por las aguas, tener un alma que clame por Él y tenga hambre de Él.

La Cuaresma es un proceso.

La Cuaresma es construida sobre la idea de ayunar, y tú mencionaste que nos ayuda a reorientarnos porque constantemente recordamos nuestras necesidades, no solamente físicas sino también espirituales. ¿Tú crees que el ayuno es algo que puede beneficiar a los cristianos no solo en Cuaresma, pero incorporándolo más como una parte habitual en nuestras vidas espirituales?

Ciertamente creo eso y hemos sido enseñados de esta manera durante años. Creo que intercalar temporadas frecuentes de ayuno en tu norma o ritmo de vida para recordarte en una manera más profunda el hecho de desear tener un anhelo y un celo más grande por el Señor, es una buena práctica para incorporar en tu vida. Nosotros funcionamos con un entendimiento—como una regla de vida—cuando piensas acerca de tu búsqueda de Cristo, piensas en esto anualmente, piensas en esto mensualmente, y piensas en esto diariamente, ¿qué te parece pensar seriamente en hacer de Cristo tu tesoro, deseando entender y crecer en el conocimiento de Él?

Si pienso en mi propia vida y los ritmos habituales aquí en la Iglesia Village. Practicamos el Adviento. Damos a nuestra gente la oportunidad de practicar la Cuaresma. Tenemos un servicio de Viernes Santo. Tenemos una serie en enero donde oramos por los problemas sociales que pensamos que son significativos en la actualidad. Nos entregamos a la adoración y oración en el mes de enero. Y estos son ritmos que tratamos de establecer en la iglesia para que sean prácticas anuales. Y también hay algunos ritmos mensuales, semanales y diarios, así sucesivamente hasta nuestras prácticas cada hora que queremos incorporar en nuestra vida para mantener en nosotros un deseo de conocer y amar a Jesús todavía más.

Artículo publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com/article/heres-why-lent-still-matters/

 

Por Qué la Resurrección es Importante: Parte IV

Risen Jesus - Camino“Por Qué La Resurrección es Importante”

La revista Holiness Today le preguntó a algunos teólogos lo que quizás toda la gente de fe se ha preguntado en algún momento: “¿Por qué la resurrección de Cristo debe importarnos?

La Resurrección: Cristo es Vencedor.

Floyd Cunningham.

Cada Jueves de la Semana Santa decenas de miles de peregrinos caminan muchos kilómetros y pasan por el Seminario donde yo sirvo.  Se dirigen hacia un santuario y pasan la noche en la plaza de la ciudad, enfrente de la Iglesia, y regresan caminando hacia sus hogares el Viernes Santo por la mañana. En otros días que preceden al Viernes Santo, se puede ver a hombres flagelando sus espaldas desnudas con pequeños látigos, hasta que empiezan a sangrar. Por aquí y por allá, alguno con la cara cubierta carga una pesada cruz por las calles del barrio. Sus amigos, vestidos como soldados romanos, lo azotan mientras camina. De esta forma, el siente que está expiando sus pecados. En Viernes Santo, los centros comerciales permanecen cerrados. Tradicionalmente algunas personas se aventuran a salir a las calles porque no circulan automóviles en las carreteras.

El Domingo de Resurrección sin embargo, es anticlimático. La vida vuelve a la normalidad. Los centros comerciales están abiertos y concurridos de nuevo.

Esto te hace reflexionar en el verdadero significado de la Pascua.  ¿Todo se termina el Viernes Santo? ¿No se ha hecho todo ya en la cruz? Pablo nos contesta cuando escribe en 1 Cor. 15:14 – “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”  Donde no hay resurrección, se recuerda a Cristo como un gran mártir digno de seguir, pero no digno de adorar como el gran Salvador.

Lo que la Resurrección trae a este mundo es la paz de Dios, la presencia misma de Dios y Su poder.  Cuando Cristo apareció a sus discípulos en el día de Su Resurrección, acurrucados temerosos de los judíos, Él les dijo: “Shalom,  Paz”.  La ansiedad por una existencia sin esperanza, una vida sin Jesús y sin propósito, se evaporó.  Él sopla sobre ellos Su Espíritu y les ofrece ir y perdonar. El temor se va porque Su presencia permanece.

Él está con nosotros. Eso es lo que nos dice la Resurrección.  Él es nuestra ayuda presente en tiempos difíciles.  Tan cerca que parece que caminamos junto a Él.  Él nos habla y nos dice que somos suyos.

Estamos en el camino, en una peregrinación con Él.  Nos muestra las Escrituras que nos cuentan acerca de Él. Ya sea a través de aguas o inundaciones, de fuegos o dolores.  Él – Dios mismo – guía a sus queridos hijos a lo largo del camino.  En la vida, Él es nuestro poder.  La vida no se deja al destino.  La vida no es controlada por espíritus, no tenemos por qué temerles.  A través de la Resurrección, Cristo ha ganado la más grande de las batallas sobre el mal, sobre el pecado, incluso sobre la muerte.  Cristo es Vencedor.

Cristo ha luchado y ha ganado la batalla por nosotros,  Él ha peregrinado por nosotros, Él ha sido flagelado por nuestros pecados, Él ha sangrado por nosotros.  Aún en la oscuridad del Viernes Santo, podemos ver la radiante luz emanando del Domingo de Resurrección.

*Floyd T. Cunningham es Presidente del Seminario Teológico Nazareno de Asia-Pacífico en Filipinas. 

Por Qué la Resurrección es Importante: Parte II

He is Risen“Por Qué La Resurrección es Importante”

La revista Holiness Today le preguntó a algunos teólogos lo que quizás toda la gente de fe se ha preguntado en algún momento: “¿Por qué la resurrección de Cristo debe importarnos?

La Resurrección: Valida quien era Él y Sus Enseñanzas.

Jim Edlin.

La Resurrección de Jesús consumó un gran trato para los cristianos. Es el corazón mismo de nuestra fe.  La Resurrección de Cristo nos infunde coraje y modela la forma en la que vivimos nuestras vidas. Hay muchas razones por las cuales la Resurrección es importante.

Primero, la Resurrección de Jesús valida quien fue él y las cosas que enseñó.  Jesús les había dicho a Sus discípulos que moriría y se levantaría de la muerte.  Después de la Pascua, sus seguidores supieron que podían confiar en Jesús y que él realmente era quien decía ser.

La Resurrección de Cristo también demuestra el poder de Dios sobre el pecado pues debemos recordar que el resultado final del pecado es la muerte.  Cuando Dios levantó a Jesús de la muerte, conquistó a nuestro mayor enemigo. Dios alteró las fuerzas de la naturaleza así como los últimos efectos del pecado. El creador de la vida, creó vida una vez más.

Esto también significa que los creyentes tienen esperanza para su propia resurrección una vez que mueran. Porque Jesús vive, nosotros podemos vivir de nuevo.  Pablo les dijo a los Corintios: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Cor 15:20).  Los cristianos buscan seguir a Jesús hacia una eternidad con Dios.

Así como anticipamos nuestra recompensa final, podemos experimentar la vida con Jesús en el presente.  La Resurrección de Cristo asegura la posibilidad de que la gente pueda tener una relación real con una persona viviente.  Jesús no es el héroe muerto de nuestra fe.  Es nuestro Amigo y Guía viviente. Podemos caminar cada día en comunión con nuestro Salvador viviente.

*Jim Edlin es Profesor Bíblico de Literatura y Lenguas en la Escuela Cristiana de Ministerio y Formación en la Universidad Nazarena MidAmérica.

¿Soy Yo Acaso Maestro?

¿SOY YO ACASO, MAESTRO?

Mateo 26: 14-25

Por: Josué Aceituno Ramos

La primera parte de la Semana Santa llega a su fin con la celebración del Miércoles Santo.  El Evangelio de San Mateo continúa con la traición de Judas Iscariote.  En el relato de aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: “¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?”  Ellos se ajustaron con él en treinta monedas.  Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”  Él contestó: “ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'”.  Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.  Mientras comían dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.”  Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: “¿Soy yo acaso, Señor?”  Él respondió: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.  El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!”

¿Cuál era la duda real de sus discípulos? ¿Qué sentían? El sentimiento real era de no estar seguros de su santidad delante de Dios.  Solo uno lo había vendido, mas todos dudaron de ellos mismos.

Usted y yo no podemos permitirnos perder la santidad que por gracia se nos fue dada, cada vez que sintamos fallar, preguntemos a Jesús: “¿Soy yo acaso, Señor? Si te he fallado ayúdame a cambiar, para que cada día pueda ser más como Tú.”

Lavando el Corazón

LAVANDO EL CORAZÓN

Jueves Santo

Juan 13: 1-15   

Por: Josué Aceituno Ramos

El Jueves Santo, se conmemora la institución de la Última Cena de Jesús, y del Sacerdocio. Dentro de los oficios del día, adquiere una especial relevancia simbólica el lavatorio de pies que realiza y en el que recuerda el gesto que realizó Jesús antes de la Última Cena con sus apóstoles.

El lavatorio queda reflejado también en el Evangelio del día: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.”  Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe.  Luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Las tradiciones de las cenas en la vida judía era que en las entradas de las casas, había un esclavo que era el encargado de lavar los pies a los invitados, ya que los caminos en esa región eran en polveados.  Y lo real es que no se sentaban a mesa, se recostaban cerca de un tipo taburete, y los pies de los otros quedaban en la cara de asistente.  Pero como ninguno de los discípulos quería ser el que sirviera a los demás, ellos corrían para ser el que se recostara más cerca del maestro.

Amados míos, debemos de tener presente, que si queremos ser el mayor en el Reino de los cielos, no busquemos primero el mejor lugar o nombramiento.  Mas bien busquemos estar lavados, limpios, purificados, santos delante de Dios Altísimo, quien es además el Dios quien se humilla y sirve.  ¡Seamos como este Gran Siervo!

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