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Corre Hacia Él

Por Scott Armstrong

“En ti, Señor, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen; en tu justicia, líbrame. Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (Salmo 31:1-2 NVI).

(Leer Salmo 31:1-5, 19-24)

Un tiempo atrás las camionetas Chevrolet tenían un eslogan llamativo. Mostraban un enorme pickup 4×4 deslizándose en el lodo o remolcando a un tráiler tres veces más grande que él. En ese momento empezaba la canción y un hombre con voz imponente diría, “Chevy: Como una Roca”.

Pero, ¿por qué elegirían ese eslogan? Obviamente, una roca evoca una imagen de fuerza y solidez. También las palabras “refugio” y “fortaleza,” las cuales (al igual que “roca”) se utilizan varias veces en los versículos que acabamos de leer. Sabemos que cada Salmo es una oración, y éste no es la excepción. Aparentemente, David está tratando de dibujar a Dios como algo más que una flor que es mecida por el viento.

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No sabemos con exactitud por cuáles circunstancias estaba atravesando David  cuando hizo esta oración. Pero sus palabras son poderosas: “En ti, Señor, busco refugio…Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (v. 1-2 NVI). Cuando David no podía depender de nadie más, Él podía depender de su Dios, quien es inalterable e inamovible. ¿Hacia quién podía acudir David cuando parecía que todo el mundo lo perseguía? A su Señor, por supuesto.

Hemos estado en situaciones como esa antes, ¿verdad? Situaciones donde necesitábamos a Aquél que es constante, la torre, y es la fortaleza a la que podemos correr para estar a salvo. Estoy escribiendo esto ahora a miles de kilómetros de donde tú estás. Así como no tengo idea de lo que David estaba viviendo, tampoco tengo idea de lo que tú estás experimentando. Pero escucha esto: Dios es tu refugio. ÉL no te va a fallar. ÉL es un lugar seguro.

Vuelve a leer estos versículos muy despacio. Hazlos como una oración; haz la misma oración que David oró hace tres milenios. Y, lo más importante, cree las palabras que estás pronunciando. Porque siempre han probado ser verdaderas.

“Pero Dios”

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el sitio web: “Moments with the book

Cuando leemos las Escrituras, uno no puede evitar darse cuenta de la expresión, constantemente repetida, “Pero Dios…” estas dos palabras señalan un cambio, un contraste o una aclaración que se presenta a continuación. “Pero Dios.” Lo que sigue a esta transición significativa intenta desafiar nuestra fe y cambiar nuestra vida. Cuando Él aparece en la foto, Dios hace toda la diferencia. Pensando en alguien que lea esto y tal vez no tenga una Biblia para buscar las referencias, citaremos algunos de los versículos “Pero Dios”, mientras les animamos a todos a buscar otros y leer los contextos que los respaldan. 

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Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente (Génesis 50:20 NVI).

Pero el Señor su Dios no escuchó a Balaam, sino que convirtió su maldición en una bendición para ustedes, porque los ama (Deuteronomio 23:5 NVI).

David se estableció en los refugios del desierto, en los áridos cerros de Zif. Día tras día Saúl lo buscaba, pero Dios no lo entregó en sus manos (1 Samuel 23:14 NVI).

¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni se desanimen ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que lo acompaña, porque nosotros tenemos más que él. Él cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos a luchar nuestras batallas. Al oír las palabras del rey Ezequías, el pueblo se sintió animado (2 Crónicas 32:7-8 DHH).

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna (Salmo 73:26 NVI).

Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad (Salmos 86:15 NVI).

Esa gente es tan malvada que acabarás por destruirla. Pero tú, mi Dios, eres mi más alto escondite; ¡eres como una roca en la que encuentro refugio! (Salmo 94:22-23 TLA).

Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino (Isaías 17:13 RVR1960).

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre (Isaías 40:8 NVI).

A esto Daniel respondió: ―No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros (Daniel 2:27-28 NVI).

Por su parte, Dios hizo brotar una planta; ésta creció y cubrió el refugio de Jonás. Así Dios le dio a Jonás una sombra mejor para que no sintiera tanto calor. ¡Jonás quedó muy contento con aquella planta! Pero después, Dios hizo que un gusano viniera al otro día, y picara la planta (Jonás 4:6-7 TLA).

 Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos: —Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible (Mateo 19:25-26 TLA).

 Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Lucas 12:19-21 RVR1960).

Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios (Lucas 16:15 NVI).

Entonces les habló así:―Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo. (Hechos 10:28 NVI).

Después de llevar a cabo todas las cosas que estaban escritas acerca de él, lo bajaron del madero y lo sepultaron. Pero Dios lo levantó de entre los muertos. (Hechos 13:29-30 NVI).

Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:7-8 NVI).

Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23 TLA).

Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos (1 Corintios 1:26-27 NVI). 

Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer (1 Corintios 3:6-7 NVI).

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1 Corintios 10:13 NVI).

Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza (Filipenses 2:27 RVR1960). 

Iglesia: Un cielo para los musulmanes en Gaza

refuge1Con las recientes luchas entre Israel y Palestina, ha sido bueno y desafiante leer las historias de cómo algunas iglesias cristianas están ayudando a ministrar refugiados de ambos lados. La siguiente es una historia escrita por el “Associated Press”.

Iglesia: Un cielo para los musulmanes en Gaza

refuge2“Las familias musulmanas desplazadas de sus hogares por la feroz lucha entre Israel y Hamas están observando el Ramadán en la iglesia Ortodoxa de la Ciudad de Gaza.

La iglesia St. Porphyrios ha abierto sus puertas a cientos de desplazados palestinos, algunos más de 140,000 quienes han huido de sus hogares, según la ONU.

Familias enteras están durmiendo en sábanas delgadas en el duro piso de la iglesia, ayunando durante el santo mes del Ramadán. Durante el día, los adultos tratan de mantener a docenas de niños ocupados, ayudándoles a llevar sus mentes lejos del conflicto. En las tardes, las familias rompen su ayuno con simples platos de arroz, provistos por las agencias de ayuda de la iglesia.refuge3

Muchos vienen del área en Gaza llamada Shijaiyah, la escena del pesado bombardeo. La iglesia por sí misma no ha escapado ilesa – mísiles lanzados cerca de un cementerio envían escombros al patio de la iglesia.”

Para una colección de aún más imágenes de la iglesia y de aquellos que buscan refugio ahí, visite el siguiente enlace:

http://bigstory.ap.org/article/ap-photos-church-haven-muslims-gaza

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La Semana de Acción Contra la Pobreza y las Personas Sin Hogar

PHAWPara aquellos que no lo saben, muchas organizaciones en el Reino Unido han declarado esta semana: “La Semana de Acción Contra la Pobreza y las Personas Sin Hogar” (del 26 de Enero al 03 de Febrero de 2013). Para muchas personas que se encuentra en esa situación, la ayuda del gobierno y las autoridades locales está disponible, aunque es ineficiente.

Hoy sin embargo, nos enfocamos en las personas indigentes buscando asilo. Esa gente buscando refugio y protección en nuestros propios países que no tienen recurso alguno a los fondos públicos. Gente que depende completamente de la caridad y generosidad de otros. Y gente que es extremadamente vulnerable a la explotación y al abuso.

En espíritu de solidaridad y reflexión, te compartimos el siguiente pasaje de las Escrituras:

“El que habita al abrigo del Altísimo
    Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.”

Salmo 91: 1-6

¿Dónde Te Escondes? (Parte II)

¿Dónde Te Escondes? (Parte II)

Pastor y Misionero: Edwin Martínez

*Continuada de la entrada previa (18 de mayo, 2011)

Si vamos a encontrar el verdadero refugio, tenemos que darnos cuenta de que:

I. Los falsos refugios sólo traen desilusión

Bajo otra imagen, el profeta Jeremías nos da a entender esto en Jeremías 2:13: Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.  Todos nosotros necesitamos agua para vivir. Cuando uno tiene sed, un vaso de agua fría es la cosa más deliciosa que existe en el mundo. El pueblo de Dios, sin embargo, había dejado atrás su devoción a él, y buscaba en otros lugares para encontrar la satisfacción y el sostén. Iban tras dioses falsos, y también hacían alianzas políticas con naciones que no conocían nada del Dios verdadero. Ellos habían dejado atrás la única fuente de agua viva y estaban buscando satisfacer su sed bebiendo de cisternas rotas.

En mi ciudad natal, debido a la frecuente escasez de agua, era común instalar cisternas en las azoteas o los jardines de las casas. De esta manera, cuando fallaba el sistema municipal de agua potable, había suficiente para sostener al hogar por algunos días. Obviamente, si la cisterna tenía una ranura o un agujero, quedaba inservible. Toda el agua se escurría, y cuando el hogar buscaba abastecerse en su momento de necesidad, no salía ni una gota del caño.

Así son las falsas fuentes de seguridad y de satisfacción. Traen sólo desilusión. En vez de traer una satisfacción duradera y real, nos dejan con las manos vacías, con sueños quebrantados y vidas destruidas.

Yo no sé cuál es tu refugio favorito. Sé cuáles son los míos. Uno de los falsos refugios que muchas veces me atrae es  la electrónica. Con el mundo moderno del Internet la codicia ha llegado a nuevos niveles de facilidad. Uno sólo tiene que meterse en línea para empezar a ver todos los productos que le prometen una vida más divertida, más realizada, y más cómoda. Se oye ridículo, ¿verdad? Pero te aseguro que piensas de igual modo; si tu refugio no es la compra de aparatos eléctricos, puede ser la compra de ropa, el consumo de comida o inclusive la superación en el trabajo. Esas son cisternas rotas. Nunca bastan. Nunca es suficiente. Nunca nos van a dejar con la verdadera satisfacción. Por eso, tenemos que darnos cuenta también que

II. El verdadero Refugio es fiel a quienes lo buscan

¿Cuál es ese refugio? Nuestro pasaje, el Salmo 91:1-2, nos lo dice. El salmista nos da el ejemplo: Yo le digo al Señor: Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío. Sólo cuando empezamos a refugiarnos en Dios en vez de los falsos refugios podremos empezar a entender lo que dice la Biblia en otra parte: Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón (Salmo 37:4). Mientras estamos buscando saciar nuestra sed en otros lugares, no podremos conocer la satisfacción que sólo el Señor nos puede dar. He aquí la razón que tantas personas se alejan de la iglesia después de un corto tiempo: no han aprendido a buscar a Dios como su refugio.

Llegan a la iglesia y aceptan al Señor pensando que les va a dar bendición en el trabajo, o que les va a sanar de alguna enfermedad, o que tendrán una vida de bendición económica si se acercan a Dios. No me malentiendan; Dios da todas esas cosas, en su momento. Pero lo que Dios más nos quiere dar, y lo que él más quiere que recibamos, es a él mismo. Él quiere que aprendamos a deleitarnos en él, a refugiarnos en él y dejar atrás todos los falsos refugios que por tanto tiempo nos han llamado la atención.

Conclusión:

Quiero hablarte a ti que eres creyente, que has aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador, pero que te encuentras buscando refugio en lugares equivocados. No subestimes el atractivo de esos refugios. Si vas a aprender a refugiarte en el Señor y deleitarte en él, necesitas un plan de acción.Primero, identifica los momentos de tentación y debilidad en tu vida. Es importante reconocer los momentos en que empieza el proceso de atracción. Pueden ser momentos de estrés, de desilusión o de rechazo.

Segundo, en ese momento, ejerce tu voluntad y vuélvete a Dios. Confiésale tus sentimientos, y pídele que te acerque a él y te llene con su gozo.

Tercero, reconoce tu propio dolor. Muchas veces, cargamos cantidades de dolor de nuestro pasado que nunca hemos enfrentado, y que buscamos tranquilizar de cualquier manera. Si vamos a superar ese ciclo, tenemos que enfrentar ese dolor poco a poco. Quizás con la ayuda de algún amigo, pastor o consejero, tenemos que dejar que la luz de Dios brille en esos rincones más oscuros de nuestra vida.

Quiero también decirte algo a ti que aún no aceptas a Cristo. Todas esas cosas en tu vida que crees que te van a dar felicidad y satisfacción son cisternas rotas. Nunca vas a encontrar en ellas la verdadera vida.  Cristo mismo dijo: El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna (Juan 4:14).  Si tú quieres encontrar ese verdadero refugio en esta mañana, sólo Cristo te la puede dar.  No esperes más.  Ven a él en fe, y encontrarás lo que tu alma anhela.

¿Dónde Te Escondes? (Parte I)

¿Dónde Te Escondes? (Parte I)

Pastor y Misionero: Edwin Martínez

Introducción:

Un día, un vendedor llamó a cierta casa, y una pequeña voz contestó el teléfono: -¿Bueno? – ¡Hola!, dijo el vendedor, ¿Cómo te llamas? Susurrando, la voz respondió: Jaimito. – ¿Cuántos años tienes, Jaimito? -Tengo cuatro, dijo la voz. – Muy bien, ¿se encuentra tu mamá? – Sí, pero está ocupada. – Bueno, ¿está tu papá? – Sí, pero él también está ocupado. -¿Quién más se encuentra en la casa? -La policía. -¿La policía? ¿Podría hablar con uno de ellos? -Están ocupados. -¿Hay algún otro adulto en la casa? -Sí, están los bomberos. -¿Puedo hablar con un bombero, por favor? -Todos están ocupados. -Jaimito, tanta gente está en tu casa, ¿y no puedo hablar con ninguno de ellos? ¿Qué están haciendo? Susurró Jaimito: -Me están buscando.

Jaimito estaba escondido. Y quizás todos podemos recordar esos momentos de la niñez en los que nos gustaba escondernos. Recuerdo que, en cierta ocasión, nos mudamos a una casa que tenía un espacio de más o menos un metro cuadrado libre en el clóset. Ese espacio se convirtió en mi escondite. Cuando quería estar solo, sin que nadie me encontrara, y retirarme del mundo, ahí me metía. Todos crecemos y ya no cabemos en esos escondites de la niñez, pero eso no significa que no buscamos donde escondernos. Cuando la vida se vuelve dura, difícil o desabrida, buscamos algo que nos pueda refugiar emocionalmente. Lo triste del asunto es que generalmente buscamos refugios que no son seguros. Aun el creyente fácilmente puede caer en la trampa de buscar solaz en lugares falsos. La solución a este problema se halla cuando buscamos el único lugar seguro donde nos podemos refugiar.

Lectura: Salmo 91:1-2

91:1 – El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

91:2 – Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.

Nosotros podemos escoger dónde nos vamos a refugiar. Cuando se presentan las dificultades, cuando nos sentimos cansados o simplemente en la desilusión del diario vivir, podemos buscar refugios falsos, o podemos buscar al único refugio verdadero. Muchas veces, el refugio que buscamos no es el verdadero. En los días bíblicos, los refugios falsos solían ser los ídolos. Cuando se sentían frustrados, desilusionados o necesitados, los hombres acudían al templo de su ídolo favorito y se sentían mejor.

Hoy en día, los ídolos no han dejado de tener su atractivo. Simplemente han cambiado de identidad. Quizás los ídolos ya no se adoren en templos esplendorosos, con su complemento de sacerdotes y sacerdotisas. Un ídolo, en realidad, es cualquier cosa en la cual buscamos lo que sólo Dios puede darnos. Algunos de los refugios que idolatramos, por ejemplo, pueden ser la comida, las compras, el deporte o el trabajo. La adoración a los ídolos, la búsqueda por el falso refugio, más o menos se ve así: Primero, sentimos una necesidad. Puede ser que nos fue mal el día en el trabajo, que alguien nos rechazó, que el dinero no alcanza o que nos sentimos insatisfechos. De todos modos, existe un vacío emocional en nuestro corazón que se tiene que llenar con algo.

Segundo, entonces, empezamos a pensar en la cosa que nos puede hacer sentir mejor. Para algunas personas, esa cosa es la bebida. Empiezan a pensar en lo bueno que se sentirían si tan sólo tuvieran una fría en la mano. Para otros, es la comida. Como se dice, barriga llena, corazón contento; y ellos empiezan a pensar que serán contentos si tan sólo se pueden acercar a un buen plato de comida o a una barra gigantesca de chocolate. Algunas otras personas tienen como refugio la sexualidad. Empiezan a pensar en el alivio que sentirán si pueden mirar esa revista, o llamar a ese número, o hablar con esa persona. Lo que tenemos que entender es que algunas de estas cosas son malas en sí y otras no, pero todas son malas cuando llegan a ocupar un lugar incorrecto en nuestras vidas.

Después de la fantasía, entonces, viene la indulgencia. Nos comemos el chocolate, miramos la revista, o nos tomamos las cervezas. Por un momento, nos sentimos aliviados. Los sentimientos desagradables se ahogan por un momento. Desgraciadamente, el alivio no dura. Casi de inmediato, se siente la culpabilidad y el pesar. En ese momento, decidimos que ya no lo vamos a volver a hacer. A pesar de nuestras intenciones, sin embargo, llega el momento de la necesidad otra vez, y se repite el ciclo. Tenemos que aprender a romper ese ciclo y dejar atrás los falsos refugios. No importa si tu falso refugio es algo pecaminoso como el alcohol, la pornografía o las drogas, o si es algo que no es malo en sí, pero que ha llegado a tener un lugar inapropiado en tu vida.

*Este devocional se continuará este viernes, 20 de mayo, 2011.

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