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6 Habilidades Esenciales para Líderes Principales y Ejecutivos

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

A menudo me encuentro con líderes jóvenes que aspiran, en sus palabras, a “estar a cargo.” Ese es un deseo normal y saludable. Lo entiendo, quiero decir, ¿quién no preferiría estar a cargo de las decisiones si esa es una opción, verdad?

Bueno, como se pueden imaginar, hay un poco más de la idea de estar “a cargo.” Y mi corazón y esperanza es que esta publicación podría ser útil.

Existe una idea equivocada, significativa y frecuentemente citada, sobre el liderazgo, y es que cuanto más alto llegas en la organización, tienes mayor libertad para hacer lo que quieras.

La percepción es que por ser el “líder principal” (o uno de ellos) tú, por lo tanto, no te reportas con nadie.

De hecho, ocurre todo lo contrario: cuanto Cuanto más asciendes en una organización, más renuncias a tus derechos y menos opciones tienes.

Además, cuanto más alto sea tu nivel de responsabilidad y autoridad, tienes más personas a quienes informar, no menos. Puede que no sea un informe formal, pero de todos modos debes responder a ellos.

Ya sea en los negocios o en la iglesia, hay una larga lista de personas a quienes los líderes principales responden desde las partes interesadas hasta la junta directiva.

La lista incluye a los clientes, influyentes clave, funcionarios denominacionales, miembros y asistentes de la iglesia, socios, donadores, y la lista continúa. Otra vez, es posible que no tengan autoridad formal, pero tienen influencia y son importantes.

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Puede haber pocos, o quizás ninguno por encima del líder principal en el organigrama, pero eso no refleja las realidades de poca libertad y mucha responsabilidad.

El liderazgo superior es un rol que se comprende mejor antes de entrar en él, en vez de más tarde. Es difícil comunicar algunos de esos matices, pero lo que se puede describir con claridad son las habilidades únicas que son obligatorias.

Algunas de las seis habilidades que he enumerado pudieran parecer que cualquier rol de liderazgo las necesitaría, pero para el líder principal, estas habilidades no son negociables.

El factor crítico aquí es que debido a que son habilidades, se pueden aprender. Y debido a que se pueden aprender, pueden mejorar en cualquier o en todo hacia lo que se incline y practique.

6 habilidades esenciales:

1) Traducir la visión a la estrategia.

Traducir la visión en una estrategia viable requiere primero la capacidad de seleccionar, confiar, desarrollar y trabajar con un equipo de liderazgo. Nunca he conocido a un líder o ejecutivo que pueda hacerlo por sí mismo.

De hecho, algunos líderes sénior tienen una personalidad y un cableadoque los hace realmente buenos en lo que hacen, pero también crean algunas espacios significativos que requieren que un equipo haga que todo suceda.

La estrategia, (un plan para hacer que el sueño se convierta en realidad), es una habilidad no negociable para cualquier líder sénior.

2) Comunicar fe y esperanza.

La habilidad para comunicar lo que crees a nivel del corazón es una obligación. Además, necesita convertirse en algo natural para ti. He visto a John Maxwell y Kevin Myers hacer esto por años. Simplemente no se cansan de eso.

La fe de estos grandes líderes en la capacidad de una persona para convertirse en su mejor yo a menudo excede la fe de esa persona en sí misma. Su capacidad para comunicar la esperanza de un futuro mejor para toda la organización es muy fuerte.

La fe y la esperanza también incluyen la idea de comunicar la calma en una tormenta y un resultado positivo.

La clave es que la fe y la esperanza deben ser sinceras. Como líder sénior, no puedes simplemente leer y citar la próxima gran idea. Debes haberlo interiorizado, ser dueño de ello y creerlo de corazón.

3) Levantar y empoderar a los líderes.

En una iglesia grande o muy grande, esto generalmente significa selección manual del equipo principal. En una iglesia más pequeña, puede significar seleccionar líderes voluntarios clave.

En cualquiera de los casos, siempre incluye la capacidad de soltar responsabilidades clave con un empoderamiento genuino para que esos líderes hagan su trabajo. Los líderes principales que más luchan son aquellos que administran a nivel micro y no confían en sus principales líderes para hacer su trabajo.

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4) Demostrar auto-liderazgo y cultivar vitalidad espiritual.

Si usted es o desea ser un líder sénior en una iglesia local, el crecimiento espiritual auto dirigido hacia la madurez es imprescindible.

Esto ciertamente no sugiere algún tipo de superioridad o mejor noción que otros. De hecho, la mayoría de los que servimos en algún puesto ejecutivo o de alto nivel admitimos  rápidamente nuestros defectos y debilidades.

La buena noticia es que la autoconciencia y la seguridad te ayudan/nos ayudan a ser honestos con Dios sobre quiénes somos y cuánto lo necesitamos.

Los buenos líderes tienen buenos mentores, pero se requiere auto-liderazgo para la disciplina y la constancia.

No hay nadie para sostener tu mano y pedirte que te hagas cargo de tus responsabilidades cotidianas; tu primera responsabilidad es buscar a Dios y la madurez espiritual.

Los que lideras dependen de tu caminar auténtico y creciente con Dios.

5) Resolver problemas y tomar decisiones difíciles en niveles complejos.

Los problemas grandes y más complejos (a menudo en toda la organización) problemas para resolver son multidimensionales, grises en vez de negros o blancos, y no presentan una respuesta clara u obvia.

De hecho, a menudo presentan múltiples opciones sobre las cuales otros, a quienes sirven, tienen opiniones muy fuertes y diferentes.

El liderazgo superior es más un arte que una ciencia que requiere intuición y llamadas de juicio.

Aquí hay un ejemplo claro, a veces debe elegir entre dos opciones menos que ideales.

Otra forma de verlo es que no importa cuán buena sea la decisión, hay un grupo que no estará contento. Poder tomar decisiones difíciles es una habilidad esencial para cualquier líder sénior.

Si prefiere un mundo más claro y en blanco y negro, el liderazgo superior puede no ser para ti.

Esto no pretende ser desalentador, es solo parte del territorio, y un líder experimentado puede manejar esto con calma.

6) Tomar riesgos y liderar el cambio.

No hay riesgo de escape y cambio si deseas progreso.

Los riesgos que tomas no son siempre públicos o grandiosos como iniciar un proyecto de construcción o recaudar millones de dólares.

Puede ser algo privado como una conversación que es naturaleza de confrontación, pero el resultado es significativo.

El proceso de cambio nunca termina. Junto al impulso, el cambio es algo en lo que piensan constantemente los altos directivos.

El cambio es perturbador pero necesario. La comodidad es el enemigo del progreso y de una organización saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

4 Formas de Involucrar a Todos en Evangelismo

Por Ed Stetzer

Muchas personas han caído en la mentalidad de que el evangelismo es un don que algunos creyentes tienen y otros no. La realidad es que, cuando alguien se reconcilia con Dios, Él lo envía para reconciliar a otros. Eso no es un don—todos tenemos la responsabilidad de llevar a Cristo a otros.

El liderazgo pastoral puede recorrer mucho cambiando esas mentalidades. Los pastores pueden y deben equipar al cuerpo de la iglesia para entender su rol en evangelismo. Entre otras cosas, una iglesia puede hacer cuatro cosas para motivar el espíritu y la práctica de evangelismo.

  1. Construir Relaciones

Muy pocos escuchan el evangelio o asisten a la iglesia sin primero estar en una relación. La mayoría de las personas que vienen a Cristo son invitadas por alguien que conocen.

Dios nos llama a evangelizar, incluyendo a nuestra familia, amigos y vecinos. Él nos invita a invitar a otros. Las relaciones interpersonales son la mejor manera de alcanzar a otros.

Tus amigos confían en ti cuando hablas de restaurantes, plomeros, niñeras. Esa misma confianza le da a cada creyente una puerta abierta para presentarle a Jesús a sus amigos.

  1. Motiva al Compromiso

Algunas veces el mundo tiene la idea incorrecta de que ser cristiano significa que nuestras vidas son perfectas. Ellos se sienten desconectados e indignos. Así que cada vez que podemos recordar a nuestra gente y aquellos que están mirándonos, que todos tenemos necesidad de un Salvador, eso ayuda a derribar muros que mantienen lejos de Cristo y la Iglesia a las personas.

La iglesia y su gente deben comprender que nadie atraviesa un mundo quebrantado sin ser quebrantado. Así que mientras ellos se enfrentan a la semana, ellos deben conectar con personas quebrantadas, así como ellos son personas quebrantadas que han conocido a Aquel que restaura todo. Ellos deben ofrecer restauración por medio de Cristo. Eso es evangelismo.

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  1. Eventos Inclusivos

Algunas partes de la iglesia son más exclusivas. La Santa Cena, el bautismo, incluso algunos grupos pequeños son solo para creyentes. Pero la iglesia tiene la libertad, y realmente una responsabilidad de tener reuniones donde los “buscadores” se sienten bienvenidos—lugares donde están listos para el compañerismo. Uno de esos eventos de nivel bajo es la búsqueda anual del huevo de Pascua. Fomentas el compañerismo a través de involucrar a toda la iglesia. Ellos traen a sus amigos, vecinos, y familias.

Realiza estos eventos donde todos pueden estar involucrados. ¿Por qué? Los eventos pueden mostrar amor por nuestra comunidad e incrementar visibilidad para invitar personas a nuestra iglesia. Múltiples relaciones pueden desarrollarse en estos eventos inclusivos y abiertos. Finalmente, estas relaciones pueden llevar a la persona a Cristo.

  1. Enseñar Bien

El evento de la búsqueda del huevo de Pascua, mencionado anteriormente, es un avance. Pero algo más grande sucede cuando realmente predicamos sobre la resurrección–queremos llevar a las relaciones, de algo tan simple como un evento de niños, a algo tan importante como el evangelio.

Y, no solo predicamos acerca de la resurrección en un domingo.

Nuestra gente entiende que después de traer a sus amigos al evento comunitario de la iglesia, existirá un impulso intenso del evangelio en las semanas próximas. Nos llamamos el uno al otro, y los líderes del Grupo de Vida hacen llamadas. Todos saben que todos deben invitar a sus amigos a escuchar sobre Jesús.

Enseñamos el evangelio bien y una y otra vez.

Acercamiento Holístico

Es una asamblea plenaria. Hacemos todas estas cosas en olas al mismo tiempo, pero no las hacemos todo el tiempo. Primavera y otoño, verano e invierno, en misión para compartir a Jesús.

Todos están a bordo. Todos entienden que el liderazgo de la iglesia proveerá oportunidades para que sus amigos escuchen el evangelio, pero sus amigos son su responsabilidad. No conozco a sus amigos. Ellos sí. No puedo invitar a sus amigos. Ellos sí. Y deben hacerlo.

El evangelismo es responsabilidad de todos.

Podemos quejarnos de la falta de actividades evangelísticas en nuestras iglesias, pero esto recae sobre el liderazgo. Que como liderazgo creemos una cultura de evangelismo. Cuando la iglesia ve que somos intencionales y serios sobre crear un camino, es más factible que ellos se comprometan con sus amigos y los inviten a ese camino

¿Qué ha hecho tu iglesia para asegurar que todos participen en evangelismo? ¿Cuál será la razón por la que las personas “dejan caer la pelota” en el área de evangelismo?

*Este artículo fue publicado originalmente en: Edstetzer.com

¿Cómo Cuidar Correctamente de tu Ministerio? – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Escrito por: Jennifer Catron. Trad. por: Manuel Santana.

Guiar a las personas.

El llamado a servir, es el principal llamado para un líder. Es primordial para nosotros desarrollar lo mejor en los demás, por el bien de ellos y del ministerio. Y  cuando estamos llevando a cabo la tarea de dirigir personas, nuestra motivación fundamental son ellas mismas, así obtenemos un modo de trabajo que nos permite ayudar a aquellos que servimos, orientándolos y organizándolos y darles las herramientas necesarias para que tomen decisiones acertadas.

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Agregar que tenemos un privilegio y una responsabilidad únicos, el prestarle atención a los dones, talentos y llamado de cada persona que tenemos bajo nuestro liderazgo. Y es algo maravilloso cuando logramos que esa persona con ese talento encuentre su lugar en el ministerio. Tomar decisiones de esta índole tiene repercusiones reales en el plano espiritual, al contar con la dicha de unirnos a Dios para asignarle a su pueblo los roles y responsabilidades que les permitan darle a Él lo mejor de cada cual.

Administrar el tiempo.

Una de mis costumbres en cada Año Nuevo es examinar mi calendario. Vuelvo a chequear lo que hice en el año pasado. ¿Qué estuvo fuera de lugar? ¿Tuve el tiempo necesario junto a mi esposo y familia? ¿Mis amigos? ¿Tomé en verdad algún descanso o hice vacaciones? ¿Tuve un tiempo estable con Dios? ¿Serví a otros? ¿Cuál fue mi rutina de ejercicios? ¿Me divertí?

Resulta complicado para nosotros administrar nuestro tiempo y es algo que no se puede medir. Pertenecemos a una generación que vive afanada, pero estar ocupados no significa que administramos bien nuestro tiempo. Podemos  realizar cosas que en un final no nos ayuden a cumplir con lo que deberíamos. En su exitoso libro Getting things done, (Realizando nuestras ocupaciones), David Allen dice: “lo que hagas con tu tiempo, con el conocimiento que tengas, con tu cuerpo y tu motivación en relación a tus prioridades, son las verdaderas decisiones a las que debes dedicarles los pocos recursos que tengas. Lo esencial, es descifrar la mejor opción   para hacer lo que debes en un momento dado. Lo primario es como lograr lo que nos toca.”

Mientras evalúo mi calendario laboral, analizo el ritmo con que desarrollé mis reuniones. ¿Estaba siempre apurado? ¿Dediqué el tiempo justo a las personas que lo necesitaban? ¿Cuántas veces estuve de acuerdo y cuántas no? ¿Las reuniones eran efectivas? ¿Que faltaba para que mi equipo y yo hiciéramos un mejor trabajo? Considerando estas preguntas preparo mi horario laboral para el nuevo año. Me trazo nuevas metas y objetivos y hago un calendario para cumplirlos. Como líderes, necesitamos entender que el saber administrar el tiempo, es tener hábitos que nos permitan aplicar los mismos principios en nuestro ministerio y en el rol individual que desempeñamos.

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En un momento del liderazgo, sentí como nuestro grupo estaba desmotivado en muchas reuniones. El propósito de cada reunión era bueno, mas no usábamos el tiempo adecuadamente como solíamos. Eran reuniones importantes pero realmente no llevábamos mucho a cabo, así que cancelé las reuniones por un mes y me dispuse a observar de qué forma los miembros del equipo recopilaban información y concretaban su quehacer.

En ciertos puntos fue un desastre, pero supimos identificar qué era lo que nos faltaba y necesitábamos y eso nos permitió determinar cuáles encuentros eran necesarios realizar y cuáles no. Así que;

¿Entiendes bien cuanto le cuesta a una persona que lideras hacer su trabajo? 

Mientras pasamos tiempo asegurando que el equipo trabaje eficientemente, tiene igual importancia administrar el tiempo de labor, de tal manera que las personas se sientan bien trabajando. ¿Has incluido en el programa tiempo de relajación y esparcimiento? Luego de tiempos exhaustivos de esfuerzo, gastos de energía y empeño, ¿apartaste un tiempo de relajación? ¿Apartaste un tiempo para que tu equipo planifique, prevea  y anticipe futuras tareas?

La mayordomía es una responsabilidad importante. Como líderes, estamos al frente de personas, tiempo, recursos y tesoro. La responsabilidad es mayor mientras más ocupaciones tenemos. No podemos negarla, rechazarla, ignorarla e incluso hacer mal uso de ella. Debemos recordar quien nos encargó  la mayordomía y debemos permanecer fieles. Tenemos que ser responsables en todo tiempo y cuando entendamos que nuestra responsabilidad es ser buenos mayordomos, nos daremos cuenta que tal compromiso es dar lo mejor de cada uno en la obra que nos ha sido asignada.

¿Cómo Cuidar Correctamente de tu Ministerio? – Parte 1 de 2

Escrito por: Jennifer Catron. Trad. por: Manuel Santana

¿Administras bien los recursos que Dios te ha confiado?

Los administradores y mayordomos, son personas encargadas de velar por la propiedad de otros. Supervisan, protegen y cuidan lo que les ha sido entregado. Esa responsabilidad de administración también es la de un líder. Como gente de fe, somos tomados por administradores a nombre de dos dueños distintos: el primero, Dios, quien creó todas las cosas y las entregó en nuestras manos, y segundo, el ministerio para el cual trabajamos. Un pasaje muy conocido en Mateo habla de la responsabilidad y consecuencia de la mayordomía. Jesús contó la historia de un amo quien confió a tres de sus siervos diferentes cantidades de dinero. A uno le dio una cantidad semejante a la paga de 100 años, al segundo una  cantidad semejante a 40 años y al tercero de 20 años. Esta era una exuberante suma de dinero para tres hombres que no tenían muchos recursos. ¡Qué gran oportunidad para probarse a sí mismos! Mientras su señor no estuvo, los primeros dos sirvientes fueron al trabajo y ambos duplicaron la cantidad que su amo les había dado, pero el tercero, no hizo nada y cavó un hoyo en la tierra donde puso el dinero, enterrándolo como si fuese su Tesoro.

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La  Mayordomía es una gran Responsabilidad.

Me apresuro en criticar al tercer hombre. “¿En serio enterraste el dinero?”. Te dieron una gran oportunidad, ¡No la desperdicies de ese modo!, pero me pongo en su lugar. Es un siervo, está en lo último de la cadena social y no está acostumbrado a tener tanta responsabilidad, por lo que no desea equivocarse. Cuando su amo lo confrontó acerca del porque había enterrado el dinero, respondió: “tuve miedo” (Mateo 25:25). El miedo lo tenía paralizado, por tanto no pudo administrar el tesoro  que tenía encargado.

Así también nos sucede. ¿En cuántas ocasiones el temor se ha adueñado de nosotros impidiéndonos disponer de lo que se nos ha encomendado? A cada uno de estos siervos le fue dada una responsabilidad que nunca antes habían tenido. Los dos primeros llevaron a cabo el desafío, pero el tercero permitió que el miedo le impidiera experimentar esa gran oportunidad de crecer y determinar por sí solo. 

Ese temor también lo hemos sentido en ocasiones. Tal vez al hacernos de un nuevo empleo, o movernos a través del país, o insertarnos en un grupo con una cultura diferente a la nuestra. Tal vez está en la inversión que hemos hecho para inaugurar una obra determinada, o expandir el ministerio de tu iglesia. Quizás al rehacer tú equipo de trabajo y reajustar una estructura que te prepare para el futuro. ¿Cambiarías la remuneración por un desafío así?, ¿o te quedarías de brazos cruzados con miedo al cambio y sin algo que demostrar?

Quizás el no hacer algo no va contigo. Y si eres como la mayoría de los líderes, tu determinación e iniciativa te conducirán a querer hacer más. El problema es que nunca estás conforme con lo que has  alcanzado, en cambio, administra bien lo que ya tienes, no te la pases comparando lo que has logrado con lo que otros han hecho y no centres tu atención en las oportunidades que no has tenido y aprecia el potencial de las que sí se te presentan, porque de otra manera estarías sepultando toda esperanza de alcanzar algo mejor. El principio clave de la mayordomía no se trata de lo mucho que tenemos, sino saber manejar lo que hemos adquirido.

Cuando decidimos ser mayordomos, realizamos un plan de trabajo que nos lleve a ejecutar las cosas bien hechas y tomar decisiones certeras  acerca de la mejor forma de manejar los recursos con que cuenta el ministerio. Tener control de los recursos va mucho más allá que tener dinero, también es saber guiar a las personas y administrar el tiempo.

Espera más de este artículo en la siguiente entrada.

Cómo Ministrar A Las Personas Que No Les Agradas

Por Dorothy J. Haire. Trad. por Manuel Santana
Ocho consejos para amar al “difícil de amar”
 
Con el tiempo, y después de haber cometido errores que me avergonzaron, he aprendido a guiar a personas que no les caigo bien. Tal vez a quienes nunca les simpaticé. El Espíritu Santo me ha capacitado para amar al “difícil de amar.” Las lecciones aprendidas a lo largo del camino quizá te ayuden si estás en la posición de liderar y pastorear a quienes no les agradas.
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1. Ora. Aprendí a tener comunión con mi Padre celestial antes de hacer frente a cualquier situación. Mi instinto era primeramente resolver el problema, irle de frente, confrontar a la persona y luego orar. Pero esta no es la manera más efectiva. Una vez que he ventilado, suplicado y descargado todas mis emociones delante de Dios, llego a percibir su guía y ver la situación de manera mucho más clara.
 
2. Fortalécete con la Palabra. La Escritura limpia la mente y fortalece el corazón. Es de alivio y confiable. Aprendí que la entrega diaria es crucial en momentos difíciles así como llenarme con la verdad de Dios.
 
3. Piensa antes de actuar. Mi primer instinto era censurar hablándole a la congregación entera del problema existente. Pensaba que todos tenían conocimiento de ello y nadie me apoyaba. Estaba equivocada. Realmente eran solo unas pocas personas involucradas en el asunto. A través de mi error aprendí a no predicar un mensaje cruel acusando a todos. En cambio, he aprendido a ir despacio y obtener todas las pruebas primero. Mas, en vez de defenderme a mí misma, he aprendido a dejar que el Señor sea quien pelee mi batalla.
 
4. Evalúate a ti mismo. Aprendí a analizar las quejas en caso de haber un ápice de verdad. ¿Me encontraba yo tan atareada que me había vuelto despreocupada, grosera, impaciente e imposible de querer? ¿Las responsabilidades administrativas de dirigir la iglesia estaban opacando mis responsabilidades como pastora? Por mi parte corrijo toda falta encontrada.
 
5. Las personas heridas, hieren a otras. La inmadurez espiritual, la falta de ética y la disconformidad están presentes en todo momento de la vida y la iglesia local no es la excepción. Tuve que darme cuenta de que las personas que fueron maltratadas generalmente maltratan a otras. Mi postura como pastora no me previno de ser blanco de esto. Aprendí a reconocer que la mayor parte del tiempo, las personas que actúan así es producto a su dolor, incluso a heridas del pasado y que el problema no siempre soy yo.
 
6. Brinda paz y perdón. Jesús señala los pasos a dar cuando tu hermano o hermana peca contra ti (Mateo 18:15-17). Primero, habla con la persona, solos los dos. Trata el asunto y asume tu parte. Si él o ella no te escuchan, vuelve a tratar con dos o tres personas presentes. Si ese hermano o hermana sigue rehusado a escucharte, dilo a la iglesia. Perdónalo/a para que estés en paz con Dios. Haz todo lo posible para reconciliarte.
 
7. Recuerda quien te llamó. Tuve que recordar quien me había llamado, ungido y escogido. Yo le dije “Sí Señor” a Dios, no a las personas. Mi compromiso era con Él, nunca me prometió que sería fácil, pero sí que saldría victoriosa si me apoyaba en Él. Aprendí a decir como David, “El Señor es mi escudo y mi fuerza, mi corazón confía en Él y Él me ayuda” (Salmo 28:7)
 
8. Permítele al amor de Dios que fluya. Aprendí a amar a mi enemigo, bendecir a quienes me maldicen y hacerles bien a los que vilmente me usan y persiguen (Mateo 5:43-44). Dios ha fortalecido mi corazón con su amor. Si Dios ama tanto a estas personas al enviar a su hijo unigénito a morir por ellos, yo también tengo que amarles, como pastora nombrada por Él.
 

5.5% – Globalizando el FEM

*En las entradas de estos días estoy publicando extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General hace cuatro semanas en Lenexa, Kansas, EEUU.  Creo que es sumamente importante leer y recibir estas palabras para que nos ayuden en nuestras vidas y ministerios.  Si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

Suena algo redundante hablar acerca de un “FEM global”, pero puede que ésta sea una de las decisiones más importantes hechas por la Junta General 2009.

Cuando esta idea se introdujo el año pasado como parte de la recomendación para cambiar la fórmula para las asignaciones, la respuesta a esta dirección fue unánime.

De pie, y con aplausos, se celebró la decisión de que la iglesia global participase ampliamente en apoyo del Fondo de Evangelismo Mundial de la Iglesia del Nazareno.

Al ampliar la responsabilidad por el Fondo, la intención es de crear más adueñamiento, participación y apoyo por el Fondo de Evangelismo Mundial, además de participar en las ofrendas generadas dentro de las regiones en apoyo a proyectos misioneros especiales. Esta transición a participación amplia en el FEM tomará algo de tiempo, pero es necesario empezar ahora.

Debemos enfatizar para todos que el porcentaje establecido del 5.5 no representa el máximo esperado. Algunos de nuestros distritos e iglesias locales tienen el hábito de enviar 10 por ciento o más de sus entradas para el FEM. En el 2009 828 iglesias locales dieron por lo menos 10 por ciento de sus ingresos no-misioneros al Fondo de Evangelismo Mundial. La Primera Iglesia del Nazareno de Moscú, en el Distrito Norte de la Rusia, ha dado más que el 10 por ciento durante los 14 años en que ha informado sobre sus estadísticas de finanzas. La iglesia local Sublette, en el Distrito de Kansas en los Estados Unidos ha dado más que el 10 por ciento durante 33 de los últimos 42 años. ¡Celebremos estas iglesias y distritos y animemos a los demás a que se unan a ellos!

Nos incumbe a los superintendentes generales, superintendentes distritales, director global de misión, directores regionales, y coordinadores estratégicos de área, que comuniquemos a los pastores y laicos el gozo experimentado al participar del FEM, y que hagamos una caso convincente de la necesidad de esta responsabilidad compartida.

El dar para otros por medio del Fondo de Evangelismo Mundial es esencial para implementar un sistema sostenible de misión. Permítanme decirles de nuevo: El Fondo de Evangelismo Mundial es la “línea salvavidas” económica de nuestra Misión Global.

El difunto superintendente general, John A. Knight, sabiamente observó que se trata de “sacrificio equitativo, no donaciones equitativas.”  Esta es una pauta clave para el FEM.

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