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A imagen de Dios

El 2 de agosto de 2013, perdimos un gran amigo y siervo de Cristo, Josué Aceituno Ramos (de Tonalá, México), quién partió a la presencia de su Señor.  En mis tiempos con Josué, me enseñó mucho sobre el deseo de servir y la pasión misionera.  Él había escrito algunas reflexiones que yo iba a publicar en este blog más adelante; sin embargo, como dedicación a una vida bien vivida, los comparto ahora.  Oremos por la familia de Josué en este tiempo.  Y aprendamos de estos devocionales y del ministerio de nuestro hermano.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforma a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las vestías, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastre sobre la tierra”.                                  (Génesis 1:26).espejo_semejanza_Jesús

Los científicos han dicho que el ser humano es un animal racional y que en realidad hay un gran abismo entre los animales y el ser humano.  Afirmamos que el hombre no fue producto de la evolución; el hombre fue hecho a “imagen” y “semejanza” de Dios.  Este hecho se encuentra afirmado en que el hombre es un ser: personal, racional y moral.  Aunque Dios es infinito y el hombre es finito, el hombre posee elementos de la personalidad de Dios, los cuales son: pensamiento (Gn. 2:19.20; 3:8), sentimientos (Gn. 3:6), voluntad (Gn. 3:6-7), y un cuarto es la Santidad, mas cuando el hombre desobedeció a Dios la perdió, y ahora la santidad tiene que ser buscada en Jesucristo: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta”. (Hebreos 13:12).  Esta santidad tiene que ser adquirida (Gn. 3); el hombre es una triunidad: cuerpo, alma y espíritu. Todo tiene que estar en control para con Dios, nuestros pensamientos, sentimientos, y voluntad, por medio de lo cual el creyente es transformado a la imagen de Cristo.  Esta transformación llega a través de la Santificación, que está efectuada mediante la gracia de Dios por el Espíritu Santo.

“Así, que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación tanto de carne y espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. (2 Corintios 7:1)

Reporte de los Superintendentes Generales

*En las próximas entradas voy a publicar extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General hace dos semanas en Lenexa, Kansas, EEUU.  Creo que es sumamente importante leer y recibir estas palabras para que nos ayuden en nuestras vidas y ministerios.  Si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

No habrá discípulos semejantes a Cristo sin que haya “un nuevo corazón y un nuevo espíritu.” Aunque la Biblia claramente nos comunica que todos hemos de crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús, el punto de partida para este peregrinaje es el momento en que recibimos un nuevo corazón y un nuevo espíritu.

Una Iglesia Evangélica Quemada en la India el Año Pasado

El aceptar por fe este regalo de la gracia de Dios y el seguirle a Cristo puede ser una decisión costosa.  Con profunda tristeza les informo que en los últimos cinco años han habido 47 mártires nazarenos. En una sola nación fueron destruidas 30 iglesias por incendio; y fueron asesinados dos pastores y nueve laicos.

Sin embargo, en medio de esta devastación, se han plantado 54 iglesias nuevas en esta misma nación. Es como si de entre la muerte naciera vida. No siempre sabemos cómo obra el Señor—simplemente sabemos que Él sí está obrando. Aun en medio de las circunstancias graves que enfrentan nuestros hermanos y hermanas cristianas en Haití, Dios está obrando.

Esta misión de hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones, necesita ser comprendido dentro del contexto de nuestro propósito como Iglesia del Nazareno, puesto que hay muchas denominaciones que comparten una misión semejante. Nuestro testimonio hace énfasis en lo siguiente:

  • El dar a conocer a todo pueblo la gracia transformadora de Dios, hecha disponible a cada persona, por gracia, y por medio de la fe.
  • La proclamación a todo creyente, de la doctrina y la experiencia de la entera santificación, animándoles y nutriéndolos dentro de la comunidad cristiana, hacia una entrega de su voluntad a la voluntad y a los propósitos de Dios. Sin este mensaje no tenemos nosotros una misión—sin esta misión no tenemos un mensaje.
  • La incorporación de creyentes al compañerismo y a la membresía de la vida congregacional.
  • El equipar para el ministerio a todos los que responden en fe.
  • El enviar/comisionar a discípulos semejantes a Cristo quienes se reproducen como discípulos—en pro de la misión.
  • Que la meta primordial de la “comunidad de fe” es de presentar a todos—estén en Haití u Holanda, Corea del Sur, el Congo o California—completos en Cristo en el día final (Colosenses 1:28).

Siendo Mentor a Nuevos Líderes

MentorPor los siglos, líderes cristianos han aprendido el valor de ser mentores y equipar a otros para cumplir la misión y utilizar sus dones.  Jesús modeló el proceso de ser mentor con sus propios discípulos: “Porque él enseñaba a sus discípulos… y les dijo a ellos, ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. Ellos le matarán, y después de tres días, él resucitará’” (Marcos 9:30-31).

¿Cómo eres mentor a nuevos líderes? La respuesta es simple—tutorarles como Jesús tutoró a sus discípulos.

1. Lidera con el ejemplo

Los aprendices aprenden de los fundamentos de una vida santa y un ministerio efectivo mientras ven a los líderes en acción. Jesús citó las escrituras que los discípulos sabían que él había leído. Ellos querían orar como le habían oído orar. Ellos reflejaban las palabras y las acciones vistas en el ministerio diario de Cristo. Tú puedes enseñar desde el libro o puedes enseñar con el ejemplo. ¿Cuál crees que tiene un impacto duradero?

2. Enseña con hechos

Los aprendices de Jesús aprendieron en el trabajo. El liderazgo es mejor  “captado” que “enseñado”.  El entrenamiento en el campo enseña lo que enseñanza en el aula no puede: pasión.  Algunos han dicho que no se puede desaprender andar en bicicleta.  La habilidad que aprendiste desde tu primer manejo (caídas o no), está aprendido hasta el último día de tu vida.  Asegúrese que sus dirigentes tengan las experiencias “vivas” que llegarán a ser destrezas de por vida.mentor2

3. Diviértanse

Ser mentor significa tutorar y no torturar. Los tiempos informales son tan importantes como los tiempos formales. Sus líderes necesitan ver el lado humano de la santidad en el dar y tomar de la vida.  Esto fue reflejado en el nombre por el cual Jesús se refería a él mismo: El Hijo del Hombre.  La santificación es una creencia seria y se expone gloriosamente en el carácter bondadoso y características de los santificados.

4. Liderados por El Libro

Habrá muchos escritos que conceptualizarán liderazgo para nuevos líderes; pero ninguno reemplazará al Libro; La Biblia.  Leída, citada, o memorizada, la Palabra de Dios solidifica una gran parte de ser mentor.

Dios ha puesto los recursos naturales de evangelismo global en tus manos; personas con un corazón por Dios y con manos que trabajan para otros. Que seas mentor a ellos en Su poder y por Su gloria.

–Louie Bustle, Director Global de Misiones

Choque Cultural para una Iglesia Unida: Parte II

Continuación del artículo publicado en este blog el 9 de enero, 2009

…Cristo ora por sus discípulos y por nosotros en Juan 17, y habla del choque cultural. Él reconoce que hay una gran diferencia entre el mundo y sus discípulos. “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (v. 6). “No ruego por el mundo, sino por los que me diste” (v. 9). Puesto que hemos elegido seguir a Jesús, dos mundos chocan y esto resulta muchas veces en persecución. “El mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 14). “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 16). Estos dos mundos han chocado en la vida del pueblo de Dios desde Génesis. El autor de Hebreos describe a nuestros abuelos y abuelas en la fe como “extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).

Además, Él quiere que estemos en el centro de este choque de dos mundos. “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (v. 15). “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (v. 18). Pero ésta es una buena noticia, ¿verdad? Este choque cultural ha sido su plan desde el amanecer de tiempo. Debemos estar en el mundo pero no ser del mundo. El responder al llamado de Dios a nuestras vidas significa experimentar el choque de dos mundos con valores, actitudes, y disposiciones contrarias. El servir a Cristo significa caminar diariamente en su presencia y al mismo tiempo caminar en un mundo desesperado y menesteroso.

¿Y vale la pena este choque cultural? Los resultados son muy convincentes: nuestra santificación (v. 17, 19); nuestra unidad (v. 11, 21-23); la transformación de los corazones y la vida de los que todavía no lo conocen a Él (v. 20-21, 23). Entonces oremos como Jesús oraba. Oremos juntos que Dios no nos quite del mundo sino que nos haga agentes de su gracia y nos guarde del mal (v. 15). Oremos que seamos uno, así como Él y el Padre son uno (v. 11, 21). Y roguemos que el Señor continúe santificándonos, haciéndonos santos, formándonos más como su Hijo.

Padre, óyenos ahora. Esta es nuestra oración. Queremos ser una iglesia unida, santa, viva, y creciente para tu gloria.

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