Sin Prisas

SIN PRISAS

H

UBO EN TIERRAS cercanas un varón que le pidió a Dios un árbol. El Señor le envió del cielo tres semillas, las cuales cayeron en su mano. El varón le reclamó: «Dios, tu concepto de árbol difiere del mío; lo que yo te pedí fue algo específico: ¡un árbol! Frondoso, grande, con tronco fuerte, ramas anchas, hojas verdes, y que dé frutos, muchos frutos, y en el cual pueda refugiarme de los calores del sol».

Dios le contestó: «Lo que yo te di es un árbol, hijo».

El varón, ya molesto, le refutó: «No, Señor, esto no es un árbol; éstas son apenas tres pequeñas semillas».

«Es un árbol, hijo. Es un árbol frondoso, grande, con troncos y ramas y hojas y frutos, muchos frutos. Es un árbol hermoso».

«¡Son tres semillas, Señor!».

«Es un árbol… ¿no me crees? Yo conozco los árboles: Yo los hice».

Prestado de Martín Valverde

(Adapt´n.: Yeri Nieto)

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