Una Obra Maestra

La Capilla Sixtina por Miguel Ángel
La Capilla Sixtina por Miguel Ángel

«Haz de cada día una obra maestra.»–Joshua Wooden

¿Cuál es la pasión que tenemos como servidores de Cristo? ¿Que nos motiva para hacer todo con excelencia? Casi todos nosotros empezamos nuestro ministerio con grandes visiones de cambiar el mundo.  Cuando obedecemos Su llamado y decimos «Sí» a Su voluntad, ¡salimos para el campo apasionados por Cristo y su evangelio!  ¡No hay nada malo en esto!

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…» (Colosenses 3:23).

La pregunta sería si seguimos así después de años en el ministerio.  He visto algunos casos donde las presiones de la vida y el servicio chupan la energía y la pasión que algunos obreros tenían.  ¡La ilusión fue cambiar el mundo pero ahora estoy tratando con otro conflicto minúsculo que consume mis fuerzas!  ¡Anhelo estar en el campo, pero me toca también estar en una oficina manejando bien las finanzas, rindiendo cuentas, entregando reportes, etc.!

Todas estas realidades de la vida diaria y especialmente del ministerio son la prueba de nuestra pasión.  ¿Tendremos una convicción motivadora sólo cuando estamos evangelizando a la gente en una campaña masiva o también la tendremos cuando los detalles de la vida nos ocupan y no sentimos ningún deseo de realizar lo pedido de nosotros?

«Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3:14).

El servir no es una obligación sino una oportunidad, un privilegio.  Y mostramos la pasión que tenemos por Cristo y por la gente quebrantada del mundo también (quizás especialmente) en las cosas cotidianas y prosaicas de cada día.

«Si un hombre está destinado a ser barrendero, debe barrer las calles tan impecablemente como Miguel Ángel pintó, o como Beethoven compuso su música o como Shakespeare escribió sus poemas.»–Martin Luther King Jr.

BroomShadowSweepingStreet

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