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En Todas Partes, Con Todos, Todo el Tiempo

Por Scott Armstrong

Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes…” (Dt. 11:18-19 RV1960).

(Leer Deuteronomio 11:18-21, 26-28)

Como misionero—y fanático de los deportes—hace varios años, mientras vivía en Guatemala, descubrí que en Latinoamérica tal vez no se han dado cuenta de que hay muchos otros deportes aparte del fútbol. Realmente aman el fútbol, y los jugadores de la selección nacional son considerados héroes después de una gran victoria. Luego de un importante triunfo de la selección de Guatemala sobre Costa Rica, escuché a un comentarista en la radio alabar muy emocionado al jugador que había anotado los dos goles del partido. Aún puedo escucharlo animar a los radioescuchas, diciendo: “¡Traigan a Juan Carlos Plata a su casa! ¡Él merece un lugar en su cocina! ¡En la sala! ¡Hablen de él en la mañana, tarde y noche! ¡Cuénteles a sus hijos lo que él acaba de hacer por Guatemala! 

Aunque parezca un poco chistoso, los versículos de estudio de hoy nos llevan en una dirección similar. Sin embargo en esta ocasión, es la Palabra de Dios la que debemos llevar en nuestras mentes y de la que debemos hablar durante el día. Sus palabras y mandamientos deben “ponerse en nuestro corazón y en nuestra mente” y hay que hablar de ellos “cuando te acuestes y cuando te levantes”.  Tanto padres como hijos deben vivir y respirar su Palabra las 24 horas del día, los siete días de la semana. Todos debemos estar familiarizados con el conocimiento de lo que Él hizo por nosotros y cómo su Palabra instruye y guía nuestra vida diaria.

¿Esto significa que no podemos hablar de nada más que no sea la Biblia? ¿Se supone que debemos caminar por los pasillos de la escuela recitando versículos de memoria? Por supuesto que no. Pero sí significa que no sólo estamos entrando a la Palabra de Dios cada día, sino que la Palabra está entrando en nosotros. Algunas veces nos apresuramos tanto en nuestros dos minutos de devocional personal, que diez minutos después no podemos recordar el pasaje que leímos. De acuerdo a la lectura de hoy, ¡esto está muy lejos de lo que Dios quiere para nuestras vidas!

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¿Está la Palabra en ti, o estás entrando muy poco en la Palabra de Dios cada día? ¿Es una parte de ti o es la esencia de quien tú eres? Con todas las presiones que tienes al ser joven, puede resultarte difícil imaginarte absorbiendo su Palabra como una esponja absorbe el agua. Pero esto hará una inmensa diferencia en tu vida. Cuando Jesús experimentó los momentos más duros, la Palabra de Dios estaba tan dentro de Él, de tal manera que rebosaba de ella (Lucas 4: 1-13).  ¿Qué pasaría si tomaras contigo los versículos que acabas de leer y los llevaras en tu mente y corazón a través de todas tus actividades, presiones y tentaciones durante las próximas 24 horas? ¿Cambiarían tus actitudes, conversaciones, y la manera en que reaccionas a las situaciones difíciles? ¿Por qué no lo descubrimos? Lee los versículos otra vez y pídele a Dios que te ayude a ponerlos debajo de tu piel y dentro de tu corazón y vida hoy.

 

 

“Pero Dios”

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el sitio web: “Moments with the book

Cuando leemos las Escrituras, uno no puede evitar darse cuenta de la expresión, constantemente repetida, “Pero Dios…” estas dos palabras señalan un cambio, un contraste o una aclaración que se presenta a continuación. “Pero Dios.” Lo que sigue a esta transición significativa intenta desafiar nuestra fe y cambiar nuestra vida. Cuando Él aparece en la foto, Dios hace toda la diferencia. Pensando en alguien que lea esto y tal vez no tenga una Biblia para buscar las referencias, citaremos algunos de los versículos “Pero Dios”, mientras les animamos a todos a buscar otros y leer los contextos que los respaldan. 

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Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente (Génesis 50:20 NVI).

Pero el Señor su Dios no escuchó a Balaam, sino que convirtió su maldición en una bendición para ustedes, porque los ama (Deuteronomio 23:5 NVI).

David se estableció en los refugios del desierto, en los áridos cerros de Zif. Día tras día Saúl lo buscaba, pero Dios no lo entregó en sus manos (1 Samuel 23:14 NVI).

¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni se desanimen ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que lo acompaña, porque nosotros tenemos más que él. Él cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos a luchar nuestras batallas. Al oír las palabras del rey Ezequías, el pueblo se sintió animado (2 Crónicas 32:7-8 DHH).

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna (Salmo 73:26 NVI).

Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad (Salmos 86:15 NVI).

Esa gente es tan malvada que acabarás por destruirla. Pero tú, mi Dios, eres mi más alto escondite; ¡eres como una roca en la que encuentro refugio! (Salmo 94:22-23 TLA).

Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino (Isaías 17:13 RVR1960).

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre (Isaías 40:8 NVI).

A esto Daniel respondió: ―No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros (Daniel 2:27-28 NVI).

Por su parte, Dios hizo brotar una planta; ésta creció y cubrió el refugio de Jonás. Así Dios le dio a Jonás una sombra mejor para que no sintiera tanto calor. ¡Jonás quedó muy contento con aquella planta! Pero después, Dios hizo que un gusano viniera al otro día, y picara la planta (Jonás 4:6-7 TLA).

 Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos: —Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible (Mateo 19:25-26 TLA).

 Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Lucas 12:19-21 RVR1960).

Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios (Lucas 16:15 NVI).

Entonces les habló así:―Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo. (Hechos 10:28 NVI).

Después de llevar a cabo todas las cosas que estaban escritas acerca de él, lo bajaron del madero y lo sepultaron. Pero Dios lo levantó de entre los muertos. (Hechos 13:29-30 NVI).

Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:7-8 NVI).

Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23 TLA).

Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos (1 Corintios 1:26-27 NVI). 

Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer (1 Corintios 3:6-7 NVI).

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1 Corintios 10:13 NVI).

Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza (Filipenses 2:27 RVR1960). 

Nuevos Comienzos

Por Scott Armstrong

¿Necesitas un nuevo comienzo en tu vida, en tu ciudad, o en tu iglesia? Dios se especializa en ayudarnos a empezar de nuevo.

Dios nos da canciones frescas de alabanza.

“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. “(Sal. 40:3) 

Dios está en el negocio de trasplantar corazones.

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne.” (Ez. 11:19)

En el desierto más árido, ¡la fuente refrescante de Dios ya está brotando!

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Is. 43:19)

¡Dios cambia las mentes, actitudes, y nuestros seres por completo para que podamos ser como Él!

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Ef. 4:22-24)

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Dios, verdaderamente, hace nuevas TODAS las cosas.

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” (Is. 65:17)

En Cristo, Dios nos da un nuevo comienzo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Co. 5:17)

El nuevo comienzo no tiene que esperar – ¡Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana!

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lm. 3:22-23)

Incluso, al final de la historia, Dios inicia otra.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Ap. 21:5)

Pastoral y Compasión

park benchLas siguientes palabras forman parte de un artículo estupendo escrito por el Dr. René Rivas, médico y coordinador de compasíon en Guatemala.  De sus años de mucha experiencia, él expresa con una pasión evidente lo que debemos ser como Iglesia.  En mi opinión, este artículo deberá ser lectura requerida para todo pastor y líder de nuestra denominación.  Espero que lo disfrutes y que sigas el diálogo al final, dejando un comentario o reflexión.

Pastoral y Compasión

Dr. René Rivas Fernández

 “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  Y al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.  Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:35-38).

Introducción

La iglesia debe trabajar bajo una interpretación de mandamientos y distintivo bíblicos que exige una respuesta a la justicia, marginación, desigualdad y negligencia.  La motivación principal de la iglesia para desarrollar un ministerio de compasión debe ser la obediencia en gratitud a la voluntad de Dios.  Las enseñanzas de Jesús en la Biblia, muestran el contexto del ministerio social como la base del cristianismo expresado en acciones.  Que el Señor nos ayude a prestar atención a los necesitados.  ¡URGENTE!  ¡Se necesitan pastores compasivos!

El corazón compasivo del pastor

Notamos en el recorrido de Jesús sobre ciudades y pueblos, su conocimiento del territorio en donde define su posición pastoral.  El pastor, debe ser un conocedor de su territorio. El pastor actual debe conocer el mapa de dolor en el que se mueven las personas que acuden a la iglesia, y más aún, estar dispuesto a sufrir con ellas.

Jesús quería, además, que tanto los discípulos como el pastor de hoy tuvieran visión por la cosecha y por los obreros.  Muchas veces el pastor distrae su atención y no dirige la visión de la gente hacia la visión de Dios por el mundo, la visión de Dios es que la justicia llene nuestro mundo.  El corazón compasivo del pastor hace que la congregación levante sus ojos y vea a la vez las necesidades de la gente y desarrolle un ministerio de compasión dentro de la iglesia.

Debemos en primer lugar, mirar atentamente la realidad de la vida y de las personas.  Esa mirada a la realidad debe ser idealmente con ojos de compasión, con el corazón.  Debemos acercarnos y explorar las necesidades y los sentimientos de los demás, hacernos prójimos. Barber with homeless

De esta tarea se nos pedirá cuentas en el día final.  El famoso pasaje de Mateo utilizado para ilustrar la compasión (Mateo 25:31-40), nos muestra que es hermoso saber que el bien que hacemos a los hermanos que sufren, lo hacemos a Jesús presente en ellos.  Al ayudar a los necesitados nos convertimos en las manos de Jesús.  La práctica de una pastoral compasiva debe llevar a otros la misma experiencia de consuelo que nosotros hemos recibido de Dios (2 Corintios 1:3-7).

La pastoral compasiva debe observar los siguientes aspectos:

  • No deshonrar la decencia de los necesitados y abatidos con intereses de propia utilidad o con el afán de dominar.
  • Eliminar las causas de los males y no sólo los efectos.  No debemos dar sólo el pez y mitigar el hambre en forma transitoria.  Hay que enseñar a pescar y cuidar los peces para que, quienes reciban los auxilios se vayan liberando progresivamente de la dependencia externa y aprendan a valerse por sí mismos.
  • Debemos tener presente siempre que la caridad cristiana y nuestras acciones deben estar encaminadas a la relación personal con aquellos a quienes prestamos la ayuda.  El Espíritu de amor mueve a toda la iglesia hacia una comunión que supone la relación entre las personas (1 Corintios 12:14).
  • Por mucha ocupación que pueda tener el pastor y su iglesia, la compasión siempre tiene espacio para la interrupción.  Algunas veces nos obliga a cambiar nuestros planes para ayudar a alguien que necesita ayuda inmediata.  Vamos a condolernos cuando veamos los estragos que el pecado puede ocasionar en la vida de una persona.

Solamente al caminar entre las multitudes podremos conocer sus luchas, sus anhelos y sus necesidades.  En nuestro andar por los lugares públicos de la ciudad necesitaremos que Dios abra nuestros ojos y toque nuestros corazones para ver y entender las necesidades y sufrimientos de la gente.  Además, en su ministerio, Jesús no esperó que la gente llegara, Él salió a buscarlos.  De igual manera, el pastor compasivo debe buscar a la gente de su comunidad con problemas y tratar de llevar esperanza y salud a ellos.

Cuando Cristo miraba a las multitudes, las veía como un grupo de personas que habían sido abandonadas por aquellos que debían velar por sus necesidades.  En vez de denunciar a los responsables, más bien fue movido a compasión por ellos.  De igual manera nosotros, en vez de buscar culpables, lo que debemos hacer es comenzar a preguntarnos qué acciones podemos emprender para alivianar las cargas de la gente.  Precisamente el compromiso de corregir las situaciones difíciles de la gente, llevó a Jesús a proveer soluciones reales, “enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

Conclusión

La compasión nos pide que vayamos y entremos en lugares donde hay dolor, que compartamos con el quebrantado por el temor, la confusión y la angustia.  La compasión nos desafía a gritar con los que están en miseria, a lamentarnos con los que están solos, a llorar con los que lloran.  La compasión nos obliga a ser débil con los débiles, vulnerable con los vulnerables e impotente con los impotentes.  Compasión significa la inmersión total en la condición del ser humano.René Rivas

Mantengamos ensanchado y creciendo nuestro corazón pastoral.  No dejemos que nuestro corazón se encoja y endurezca.  La verdadera pastoral de compasión hace que nuestro corazón se conserve para el ministerio dedicando tiempo a la gente.  Necesitamos desarrollar una pastoral de compasión en nuestra iglesia y en nuestra comunidad.

Por el Gozo Sufrió la Cruz (Parte II)

Por el Gozo Sufrió la Cruz

Hebreos 12:2

*Continuamos nuestro enfoque en el Cuaresma con la última entrada escrita por David González, Vice-Presidente de la JNI Global.

Hay gozo y paz en el corazón de Jesús porque él sabe que las motivaciones de su corazón son las correctas.  No hay egoísmo o intereses de protagonismo barato.  Ha decidido ir hasta la cruz por amor al mundo.  Sabe que su sacrificio significará la alegría de muchos; sabe que esos momentos de soledad significarán la esperanza para quienes viven angustiados; sabe que los insultos que recibirá serán transformados en palabras de gracia y consuelo para aquellos que escucharán acerca de esta historia de amor; sabe que el ser aprehendido significará libertad y descanso para los oprimidos; y sabe que su muerte dará vida a todos los que creemos en él como nuestro Salvador.  ¡No puede haber motivaciones más puras!

Ante todo esto, me pregunto, ¿cómo he llegado hasta este punto de mi jornada en el ministerio? O debería decir, ¿por qué he llegado hasta aquí? ¿Qué me ha impulsado a actuar? ¿Cómo está mi corazón?

El estado de nuestro corazón se revela cuando enfrentamos situaciones en las que quizá no somos valorados por los que están a nuestro alrededor.  La condición de nuestro corazón también se revela cuando el sufrimiento toca a la puerta.  Si en estas circunstancias, encontramos el gozo que proviene de vivir en la perfecta voluntad de Dios, significa que nuestros ojos están puestos en Jesús y no en una posición, un prestigio, una forma de subsistir, un horror al infierno, una profesión vista como la última opción ante el fracaso en otros proyectos de vida, o muchas otras motivaciones erróneas.

Esa satisfacción sólo puede ser producida por el Espíritu Santo; quien al tener el control de nuestras vidas, se asegura de que las intenciones de nuestro corazón sean las correctas.  Es entonces que la oración de Jesús se hace realidad en nosotros: “… para que tengan mi gozo, cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

Por el Gozo Sufrió la Cruz (Parte I)

Por el Gozo Sufrió la Cruz

Hebreos 12:2

Las motivaciones en el ministerio es uno de los temas más importantes, no sólo para reflexionar sino para trabajar en ello. Especialmente porque el corazón juega un papel clave. En la Biblia se describe al corazón como un órgano vital, no sólo en términos de la salud física sino de nuestra vida espiritual (Proverbios 4:23; Lucas 6:45).

Es en el corazón donde nuestra voluntad reside y donde, de alguna manera, podríamos decir que existe nuestra vida espiritual. Por eso es importante preguntarnos periódicamente, ¿cómo está nuestro corazón?

Meditemos en el camino a la cruz. Sin lugar a dudas, el corazón de Jesús estaba agitado. Probablemente su ritmo había aumentado y daba muestras de cansancio, al igual que su cuerpo entero. Quizá al hablar con sus discípulos acerca de su partida y de su compromiso para hacer la voluntad de su Padre, su palpitar demostraba más inquietud de la acostumbrada. Él sabía que el momento culminante estaba cerca.

¿Puede imaginar la escena? El corazón de Jesús tiene miedo. Está cansado. Siente la responsabilidad de llevar los pecados de todo el mundo sobre sí mismo. Sin embargo, hay algo en él que lo hace sobreponerse y seguir adelante; hay satisfacción en él y está decidido a caminar la ruta completa. Hay gozo en su corazón porque, al visualizar la cruz, sabe que la misión está por ser concluida. Y con esa confianza, descansa en los brazos del Padre…

*Esta reflexión es escrita por David González, Vice-Presidente Global de Nazarene Youth International, y será continuada en la próxima entrada.

La Conversación Dual

Hoy terminamos nuestras reflexiones sobre el libro Blue Like Jazz de Donald Miller. Me gusta como en su libro, después de convertirse y empezar a buscar unidad con sus amigos y compañeros (de la iglesia y fuera), él se deja formar por Dios en ciertas áreas.  Una de esas es que su corazón comunique lo que su boca dice.  Espero que estas reflexiones de Anne Lamott (del 25 al 29 de enero) y Donald Miller te hayan servido en tu vida personal y tu ministerio.

“Hay algo muy simple sobre las relaciones: Nadie te escuchará a menos que se sienta que te caiga bien.  Si una persona se siente que no te cae bien, que no apruebas su existencia, entonces tu religión y tus ideas políticas les parecerán mal a ellos.  Pero si se siente que te cae bien, entonces estará abierto para lo que tengas que decir.

Cuando hablo con alguien siempre hay dos conversaciones llevándose a cabo. La primera es sobre la superficie; es sobre política o música o lo que sea, es sólo lo que nuestros labios están diciendo.  La otra es debajo de la superficie, o al nivel del corazón y mi corazón también se está comunicando que me agrada o no la persona con quien estoy platicando. Dios quiere que ambas conversaciones sean verdaderas.

Es decir, supuestamente hablamos la verdad en amor.  Si ambas conversaciones no son verdaderas, Dios no está involucrado en el intercambio, estamos trabajando solos y por nosotros mismos y llevaremos a la gente por el mal camino.  La Biblia dice que si hablas de alguien con tu boca y tu corazón no lo ama, eres como los címbalos que retiñen.  Sólo estás molestando a todos los que te rodean.  Creo que esto es muy bello y verdadero.

Ahora…cuando conozco a alguien, oro para que Dios me ayude a sentir Su amor hacia ellos.  Le pido a Dios que haga que ambas conversaciones, la de mis labios y la de mi corazón, sean verdaderas” (220-221).

Una Obra Maestra

La Capilla Sixtina por Miguel Ángel

La Capilla Sixtina por Miguel Ángel

“Haz de cada día una obra maestra.”–Joshua Wooden

¿Cuál es la pasión que tenemos como servidores de Cristo? ¿Que nos motiva para hacer todo con excelencia? Casi todos nosotros empezamos nuestro ministerio con grandes visiones de cambiar el mundo.  Cuando obedecemos Su llamado y decimos “Sí” a Su voluntad, ¡salimos para el campo apasionados por Cristo y su evangelio!  ¡No hay nada malo en esto!

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…” (Colosenses 3:23).

La pregunta sería si seguimos así después de años en el ministerio.  He visto algunos casos donde las presiones de la vida y el servicio chupan la energía y la pasión que algunos obreros tenían.  ¡La ilusión fue cambiar el mundo pero ahora estoy tratando con otro conflicto minúsculo que consume mis fuerzas!  ¡Anhelo estar en el campo, pero me toca también estar en una oficina manejando bien las finanzas, rindiendo cuentas, entregando reportes, etc.!

Todas estas realidades de la vida diaria y especialmente del ministerio son la prueba de nuestra pasión.  ¿Tendremos una convicción motivadora sólo cuando estamos evangelizando a la gente en una campaña masiva o también la tendremos cuando los detalles de la vida nos ocupan y no sentimos ningún deseo de realizar lo pedido de nosotros?

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).

El servir no es una obligación sino una oportunidad, un privilegio.  Y mostramos la pasión que tenemos por Cristo y por la gente quebrantada del mundo también (quizás especialmente) en las cosas cotidianas y prosaicas de cada día.

“Si un hombre está destinado a ser barrendero, debe barrer las calles tan impecablemente como Miguel Ángel pintó, o como Beethoven compuso su música o como Shakespeare escribió sus poemas.”–Martin Luther King Jr.

BroomShadowSweepingStreet

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