Paz Abundante

Históricamente durante la segunda semana de Adviento se ha puesto énfasis en la paz que el Dios encarnado nos da.  Cristóbal Correa, misionero peruano sirviendo con Extreme Nazarene Ministries, nos ofrece acá la primera de dos reflexiones sobre este tema.

Se llama Cristina, acababa de llegar intempestivamente y sentarse a mi lado, justo antes de comenzar la clase de Inglés y me dijo: “Ya no puedo más, estoy buscando alguien que me ayude, porque hoy me quiero morir”.  Cristina desde hace dos meses venía luchando con la idea de que el joven con el que había tenido una relación por seis años, ahora estaba a punto de casarse con otra persona. Su corazón ahora estaba lleno de tristeza y amargura, y aunque trató de luchar para olvidarlo, tratando de ocupar su tiempo en diferentes actividades del día, ahora sufría un cuadro de estrés, que la llevaría a aflorar su sufrimiento escondido y con ello su odio y deseos de morir.

En nuestro diario caminar, encontramos, incluso cristianos, a muchas personas de aparente, tranquilidad, otras con éxito, que proyectan seguridad, alegría o seriedad, sin embargo en el interior de sus corazones están sobrellevando grandes luchas por problemas sentimentales, económicos, familiares, entre otros.  Ellos andan buscando la paz en su trabajo, en las diversiones o en los vicios, sin embargo muchas veces al igual que un tesoro escondido, no la hallan.  Son capaces de encontrar todo, y aún lograr un éxito aparente, pero la paz no la encuentran.  ¿Por qué?

El pasaje de Mateo 8:23-27, encontramos a unos hombres en una gran tormenta gritando casi al unísono una frase familiar de este tiempo:”!!Señor, sálvanos, que perecemos!”, una frase elaborada casi al borde de la agonía y el temor, aún cuando sabemos que Jesús, el autor de milagros estaba allí, ¡qué difícil era confiar en Él!  Pero era el tiempo de poner a prueba la fe de aquellos hombres que habían decidido seguirlo, sin embargo el temor ganó el corazón de ellos.  Aún así allí estaba Jesús para enseñarles algo: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” Inmediatamente tomó el control de la situación demostrando su autoridad y omnipotencia.

Dios mismo dice (Jeremías 33:6):  «Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad”.  Si estás sufriendo sólo o sóla, ya no luches más ni busques tu tranquilidad en otra parte.  La paz que Jesús ofrece es integral, no es pasajera.  Él te quiere ver restaurado, y que disfrutes de su paz y tranquilidad.  Sólo necesitas confiar en Él mediante la fe.  ¿Estarías dispuesto a recibirlo?

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

2 comentarios sobre “Paz Abundante

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  1. creer en el pero de puro corazòn no de dientes hacia fuera ni creyendo que somos perfectos porque andamos con la biblia debajo del brazo

  2. Que bueno poder alimentarnos, acada semana con sus articulos, gracias a este blog y e estado meditando en estos dias en este tema…la verdadera paz, Pues es verdad, solo en Jesus podemos encontrar paz , y nos la da como un regalo, solo necesitamos hacerla nuestra…para eso debemos confiar en él, y para confiar en el debemos conocerle.

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