Durante las siguientes semanas, en preparación para el Día de Pentecostés (12 de junio, 2011), estaremos escribiendo sobre la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas y qué diferencia hace en la vida de su pueblo mientras tocamos al mundo que nos rodea. En las primeras entradas Yeri Nieto, pastor de jóvenes en Villa Flores, Chiapas, México, nos habla sobre la oración y la búsqueda del rostro de Dios.
Con múltiples espacios en todos los días, predicaciones específicas, cantos alusivos a esta semana, testimonios de victoria y tiempos permanentes de oración, Dios ha visitado nuestra congregación local; pues hemos aprendido que la oración es un paso de fe en la vida cristiana, es la fe en su sentido más práctico, es el mover de la fe en nuestro Dios; o, como dijo John Wesley: «La oración es la voz de la fe; es fe en acción».
No oramos, pues, solamente porque la oración sea una disciplina espiritual, un ejercicio saludable para que cada uno de nosotros haga catarsis, una conversación íntima entre Dios y la persona que ora; oramos porque es una acción que repercute en nuestro mundo. Es nuestra fe cristiana exponiéndose a la cotidianidad, la forma más básica de echar a andar todo lo que creemos.
Por eso nos atrevemos a interceder por otros, por eso levantamos las peticiones de diversa índole; porque no nos conformamos con una fe teórica, sino que ¡queremos vivirla! Y vivirla a diario.
Estamos seguros que el tiempo de rodillas invertido en estas semanas, no será en vano. Esperar en Dios nunca ha sido perder el tiempo. Y con esta primera acción de las personas cristianas lo estamos afirmando: En nuestro mundo hoy existe una fe que puede transformar el lamento en gozo.
Recuerdo el sueño de un indígena, un carpintero que le decía «si tan sólo se unieran…» después de un tiempo de ayuno y oración Dios le reveló al pastor indígena, que la iglesia local que él pastoreaba necesitaba entrar en un tiempo unido de oración, todos los días ayunaban y oraban con fervor, después de un período algo sorprendente sucedió y hoy siguen teniendo un monte de oración de los altos de Chiapas, sus ojos han visto numerosos milagros y obras sorprendentes de Dios. «Si tan solo se unieran en oración…»
Amén!
necesito que Dios obre en mi. Deseo preparar mi alma y mi cuerpo para un encuentro personal con mi Dios. Deseo la llenura de mi Dios. oren por mi y tomar ese paso lo mas pronto posible,
Que maravilloso concepto de la fe, la fe es vivir esa palabra de Dios hoy en el presente inmediato, y historicamente en los diversos relatos biblicos tanto del A.T y el N.T.
Es necesario vivir diariamente alimentandonos con la palabra de Dios y creerle, aún en las circunstancias adversas; eso lo que el diablo nos quiere hacer ver que perdemos nuestro tiempo Orando arrodillado, pero Lo reprendo en el Nombre de Jesús, porque allí esta la victoria.
Tuve una accidente de transito, faltó poco para convertirce en tragedia, pero Dios me libro a mi, mi esposa y mi hijo,ahora veo los frutos de la oración, un lamento que se transformó en gozo. No bajemos la Guardia oremos, Ya Cristo Viene…Velemos…! porque nuestra redención esta más cerca que nunca en éste tiempo final y prediquemos a diestra y siniestra hasta donde nos sea posble, para que se puedan salvar el mayor número de almas posibles para Dios.