10 KM Por Hora

Durante las siguientes semanas, en preparación para el Día de Pentecostés (12 de junio, 2011), estamos escribiendo sobre la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas y qué diferencia hace en la vida de su pueblo mientras tocamos al mundo que nos rodea.  Esta semana Yeri Nieto, pastor de jóvenes en Villa Flores, Chiapas, México, nos habla sobre la oración y la búsqueda del rostro de Dios.

Al salir del trabajo, un joven notó que delante de su auto estaba estacionado un automóvil con el que siempre había soñado. No quiso perder la oportunidad de admirarlo. Se acercó, lo tocó, miró en su interior y sonrió para sí mismo, diciéndose que quizá algún día se iba a dar el lujo de comprarlo y usarlo en carretera.

Lo terrible para él sucedió cuando vio que era una ancianita la dueña de ese auto y, al subirse, arrancó y lo echó a andar con una velocidad de ¡10 km por hora!

Él sabía que con ese automóvil se podía correr muchísimo más, y le dio tristeza ver que una persona no usara a la máxima potencia esa máquina.

Así nos sucede con la oración:

Contamos con un arma poderosa, con un legado impresionante para crecer e interceder, con una máquina que puede cambiar la realidad en que vivimos, pero nos hemos conformado a «correr» a la misma velocidad: Nuestros 10 km por hora.

¿Y si empezamos hoy a leer más el instructivo de oración que tenemos en las Escrituras? ¿Y si revisamos, a ver si tenemos el suficiente aceite? ¿Y si llenamos hoy el tanque y empezamos a correr… a correr de verdad?

Ese sueño se hará realidad. Ese anhelo podrá alcanzarse. Ese deseo en tu corazón será un testimonio vivo. ¡Porque contamos con la oración! La máquina más poderosa y el auto más veloz que llega desde donde estás hasta donde se encuentra el mismísimo Dios.

3 comentarios sobre “10 KM Por Hora

Agrega el tuyo

  1. Cuando pienso que voy avanzando me doy cuenta que estoy en el inicio. Me gusta pensar esto de mi relación con Dios, me emociono demasiado cuando he solicitado su ayuda en alguna situación y veo su mano entonces descubro cosas nuevas, un carácter nuevo de Dios, una revelación…entonces quiero más. Así me doy cuenta que apenas estoy iniciando y que falta mucho por recorrer, falta mucho qué conocernos con Dios.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑