Un Camino Solitario (Parte I)

He escogido un camino solitario. No es una vía de tráfico, es una jornada por la que pocos se atreven a transitar. ¿Carreteras inadecuadas? No. Es la solitud.

¿Te has encontrado en algún momento en tu vida y jornada ministerial o de servicio a Dios completamente solo? ¿Volteas a tu lado y no hay absolutamente nadie a quien acudir? Si acaso ves a tu cónyuge, padre, madre, o amigo.

Recientemente experimenté una soledad mayor que la usual y un desgaste emocional que también afectó mi espíritu. Me arrodillé. Hubo lágrimas. Me sentía agotada, y sola en este ministerio. Tres personas del equipo de trabajo tuvieron que tomar la decisión de dejar de venir a servir los viernes por la noche.

Nos quedamos solos. ¡Tenía que asumir la labor de pastor, misionero, maestro de escuela dominical, encargada de la guardería, de la tienda de segunda mano y de la cocina!

Examiné algunas de mis decisiones, tratando de encontrar la razón por la cual me sentía como me sentía. Lo único que llegué a entender es que todo esto es parte de esta jornada. Es el camino del servicio.

La labor del siervo nunca ha sido ni será fácil. Además, el camino es solitario. No todos nos comprenden, ni siquiera los más cercanos.

La verdadera carrera del servicio a Dios y del liderazgo no se caracteriza por popularidad, sino por solitud.

 Aún Jesús, el máximo ejemplo de siervo líder era una persona popular y con un extraordinario don de gentes, pero era también una persona que se caracterizaba por su solitud. Fue precisamente esto lo que le trajo aún más cerca de Su Padre, lo que le daba la paz en medio de la tormenta, era el oasis que necesitaba cada día, era su sitio donde agonizaba en oración y donde obtenía la paz y descanso que su propio corazón necesitaba. 

Recuerda:

* ¡Cuando más solo te sientas, corre a Sus pies!

Es en la solitud cuando Su presencia se hace más real. Después de todo, Él es el Único quien verdaderamente te entenderá. Él habla todos los lenguajes del mundo y del alma.

El Maestro sintió la soledad más que nadie más en la tierra. Él te entiende. Si es Él quien te asignó la tarea que emprendes, no temas. Él también te ayudará en tu solitud.

Esa fue la confianza en mi corazón estos días. Si lo tengo a Él, ¡lo tengo todo!

Estas son algunas de las pistas que me han servido estos casi 20 años de servicio a Dios, 16 como soltera y 4 de casada. Espero que algunas te sean útiles también.

*Esta entrada es escrita por Erika Ríos Hasenauer y se continuará este viernes…

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