Servir 12:7 – Testimonio de Erika Chaves (Parte II)

*En la entrada anterior leímos la primera parte del sermón que predicó Erika Chaves, misionera de Costa Rica, al regresar a su país e iglesia el 29 de julio de 2012 después de ministrar como parte del equipo Servir 12:7.  Ahora continuamos con otra parte.  También busca la conclusión en las siguientes entradas …

La segunda cosa que aprendí de este tiempo es SERVIR BIEN.

No sé si se acuerden, pero el lema de nuestro equipo fue “Si tu don es servir a otros, sírvelos bien” y vamos a leer precisamente en Romanos 12:7 en la versión Dios habla hoy…

Romanos 12:7

Dios Habla Hoy (DHH)

“Si nos ha dado el don de servir a otros, sirvámoslos bien. El que haya recibido el don de enseñar, que se dedique a la enseñanza…”

¿Saben? Muchas veces sí estuve cansada.  No es fácil viajar cada 3 días y después de 11 horas en camión llegar a compartir un taller de “Sexualidad” para adolescentes en un colegio.  No era fácil servir a los mismos miembros de mi equipo que no hacían cara bonita.  No era fácil dar una sonrisa en una foto después de que tomaban como 20 antes.  No era fácil abrazar al que no huele muy rico.  Pero esto no se trata de lástima, no se trata de recordar a Erika por las cosas buenas que hizo, no se trata de que me den una palmada en la espalda y me digan “¡qué buena!, a pesar de dormir mal lo hizo bien” o que digan “Pobre, ya me imagino lo que comía”… Yo no fui para que ustedes digan o piensen eso de mí.  Fui y me mantuve allá por una sola cosa: la pasión hacia Dios y por ende, hacia el servicio.  Y servir, no es solo cuando estoy al frente, es también cuando me tocaba hacer lo que nadie veía… Servir es dar, darse a uno mismo por completo y a tiempo completo. De nada sirve tener lástima por los necesitados.  Se trata de hacer, de poner en práctica y hacerlo bien.

Febrero 2012 – Poás, Costa Rica – Erika Chaves testificando en su culto de envío.

Y en esta parte quiero compartir una historia:

Recuerdo un día que fue realmente difícil en El Salvador, estábamos en una iglesia lejos de la casa donde dormíamos, así que habíamos viajado una hora en el cajón de un carro.  Estaba cansada, y no quería hacer nada.  No quería traducir.  Mi cansancio no era solo físico, sino también mental, me sentía desmotivada y deseaba quedarme durmiendo.  Pero empecé a orar, y le dije: “Señor, ayúdame, tú me trajiste aquí” e hicimos grupos para salir a hablar del mensaje de esperanza a otras personas y pedí a los dos compañeros que oraran por mí y así lo hicieron.

Caminamos bajo el sol, el sueño y un mareo me mataba.  Fuimos a tres casas y su actitud de apuro era desmotivante.  Pero de repente, fuimos a una última casa, y yo estaba feliz: “la última”.  Empezamos a hablar con la señora y su hijo, nos contó que su otro hijo estaba en la cárcel y que su hijo mayor era alcohólico y no estaba cuidando de su esposa y su nieto.  Fue difícil, así que empezamos a compartirle la historia del cubo.  Le dijimos que era posible cambiar su vida para poner esas cargas a alguien más y después de un largo rato ella nos dijo: “Me gustaría, pero mi esposo no está anuente a ese Dios y yo no lo puedo hacer sin él”.

Finalmente, ya listos para irnos vimos el portón de la casita de barro y ¡¡era el esposo!! Que sorpresa, pero que miedo que nos echara de la casa… Y yo siendo la única que hablaba español del equipo de misioneros, no sabía si irme o no, pero de repente, traté de explicarle al Señor lo que estábamos hablando, la posibilidad de un cambio en su vida, en su familia y traduciendo algunas frases de mis compañeros: TODA LA FAMILIA ACEPTÓ AL SEÑOR JESÚS EN ESE DÍA y en la tarde, asistieron al culto especial de ese día.

Eso me dice, que pude haberme quedado descansando, pude haberme ido en ese momento y solo decir gracias, pero el Señor me recordó: “Sirve bien” – aún en el último minuto y así fue, una gran sorpresa.  Y es lo mismo para cada uno: háganlo bien en su casa, en la iglesia, en su trabajo, con su vecino, no sirvan por lástima o por obligación. Dios me recordó una y otra vez por qué estaba ahí y mi motivo.  Y eso me ayudó a no hacerlo por rutina.  Así que no lo hagan por rutina.  Den lo mejor y Dios les dará lo mejor a ustedes.  Dice la Biblia:

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).

Un comentario sobre “Servir 12:7 – Testimonio de Erika Chaves (Parte II)

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  1. Erika Dios te bendiga muchoo hermana.
    te leo y doy gracias a Dios por tan enorme experiencia que les ha permitido vivir. les usó para ser de bendición a otros, en diferentes lugares y diferentes situaciones.
    Dios es maravilloso!!
    sigue adelante erika sirviendo, ese es nuestro llamadoo!
    servir a otros por amor pero servirlos bien 😀

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