A Donde Él Me Diga…

*Proyecto Pablo es un movimiento de plantación de iglesias y entrenamiento de misioneros que inició hace siete años en el Sur de México.  Ahora el ministerio se ha esparcido a otros países y culturas, pero en estas semanas estamos escuchando varios testimonios de los participantes del Proyecto Pablo recién llevado a cabo en El Contento, Distrito Golfo de México.  Este testimonio impactante es la continuación de la entrada anterior, escrita por Elí Maximiliano Pimentel Pérez.

Dios usó a Max en maneras poderosas por medio del evangelismo y discipulado en Proyecto Pablo.

…Otra bendición que pude ver ocurrió el segundo día de Máxima Misión.  Salimos con un grupo de jóvenes quienes me enseñarían la ubicación de algunas casas de personas que habían tomado la decisión de recibir discipulado.  Cerca del lugar encontramos a un grupo de 8 jóvenes que no conocíamos, y uno de los jóvenes que iban con nosotros dijo: ¿Y si evangelizamos a estos muchachos?  Me alegró y apoyé, nos acercamos a ellos, los saludamos y uno de los jóvenes empezó a evangelizar.  No utilizó alguna herramienta si no que utilizó palabras del corazón.  Por algún momento dudé que nos pusieran atención porque lo que mi compañero compartió fue muy largo y utilizó términos un tanto complicados.  Noté también que un muchacho amigo de los jóvenes que estábamos evangelizando se acercó y por un momento se burló de lo que estábamos haciendo, pero empezamos a orar en la mente, y el Señor nos escuchó e hizo su obra.  El joven que se burló puso mucha atención.  Los otros jóvenes también estaban atentos y cuando llegó el momento de la oración, ¡me llenó de gozo ver que no fue un arrepentimiento de labios si no Dios realmente tocó sus corazones!  Ese día por el poder de Dios todos los jóvenes se convirtieron.  Con esto Dios me enseñó que el ser misionero no es trabajar en un área especifica si no que debes de estar dispuesto a hacer todo lo que sea con tal de ganar un alma.

¡En los días posteriores de discipulado las bendiciones continuaron!  Fuimos de visita a la casa de un joven de 14 años para iniciar el discipulado con él.  Pero lo sorprendente es que Dios mueve todas las cosas de acuerdo a su voluntad, porque cuando llegamos a la casa no encontramos al joven si no a su mama.  Entonces el primer día oramos por ella y a la siguiente visita nos permitió compartirles el discipulado a ambos. Fue de las familias que más interés tenía en las cosas de Dios.  Confío en Dios que él trabajara y transformara por completo la vida de esa familia.

Una señora que también llevó el discipulado era de igual bendición por la fe que ella tenía.  En su hogar había problemas de alcoholismo y ella a pesar de apenas empezar, ¡decidió ayunar por su familia! Su interés en cambiar y en conocerle a Dios para mí fue de gran impacto.

La tercera familia que llenó mucho mi vida se trataba de una pareja estéril.  Me llamó la atención el hecho de que nos compartieran esto como petición ya que ellos tenían fe en Dios y sabían que él tiene el poder para concederles la bendición de tener un hijo.

Como grupo me agradó mucho trabajar con mis compañeras ya que fue un grupo unido.  Siempre nos uníamos en oración por todas las peticiones.

Este Proyecto Pablo me deja un hambre de hacer más cosas en el ámbito misionero.  Sé que Dios me ha llamado en eso y con su gracia perseveraré en el llamado e iré a donde él me diga.

Un comentario sobre “A Donde Él Me Diga…

Agrega el tuyo

  1. «Con esto Dios me enseñó que el ser misionero no es trabajar en un área especifica si no que debes de estar dispuesto a hacer todo lo que sea con tal de ganar un alma.»

    Esa es la lección que todos debemos aprender. ¡Cuán parecido al deseo de Pablo, expresado en su carta a los Corintios!:
    «Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.» (RVR 1960)

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑