Esta semana estamos compartiendo algunos poemas con el propósito de disfrutar y reflexionar a la vez. Hoy Ken Hada escribe la siguiente historia. ¿Qué nos dice de nuestros métodos de evangelizar y de los sentimientos y perspectivas de algunas personas con quienes compartimos?
MISIONEROS MORMONES ME VISITAN
Por Ken Hada
(Trad. Erika Ríos Hasenauer)
Sentado en mi jardín
Disfrutando de un buen cigarro de mariguana
mirando a los niños en sus scooters
que corren por toda la calle
al anochecer
desviándose ligeramente,
dando vueltas
los papalotes del Mississipi y volando alto,
sonidos suaves de ranas en los árboles
Entonces los veo en la esquina de mis ojos
dos bicicletas lentas
no pueden pasar un alma perdida.
Soy muy quisquilloso
no quiero ese sentir,
quiero que se vaya
Buenas noches Señor, ellos dicen
– Soy el señor Hansen, dice el primero
– Soy el señor Olson, traga el segundo
y entonces esperan
pero todo lo que puedo decir:
Son muy jóvenes para ser señores, no es cierto?
Empiezan su charla de vendedor
acerca de la restauración y El Padre Celestial
entonces me retorcijo en el humo, interrumpiendo
Si me convierto, tengo que dejar el cigarrillo?
No están muy seguros
pero pronto regresan al asunto
como una llanta de coche que está floja y a punto de salirse
hasta que al final me desean buenas noches.
Los miro irse y me cuestiono
¿Qué les da la audacia
de interrumpirme mientras estoy adorando?
Los misioneros no dirían ‘soy el señor Hansen’ sino ‘soy Elder Hansen’. Por supuesto que tiene que dejar de fumar si quiere unirse a la Iglesia, lo que pasa es que se dice con delicadeza para que la persona se tome su tiempo para dejarlo.
realmente es necesario tomar muy en cuenta la audacia q tienen para acercarse a cualquier persona e interumpir sin importarles la actividad que esten realizando, hnos. Nazarenos escuchemos las palabras de Pablo a travez de esta historia, «por que no me averguenzo del evangelio» y compartamos con otros lo que Dios a hecho en nosotros, amen.