Eres Pastor Nazareno, pero ¿eres también Pastor Wesleyano?

Por: José Samuel Mérida

¿Estarías de acuerdo con la siguiente declaración?

“Ser un pastor Nazareno implica, por definición, que deberías ser un pastor wesleyano.”

¡Espero que sí, ya que la Iglesia del Nazareno surge de la tradición wesleyana de santidad y justicia social! Desafortunadamente, he visto a algunos pastores “Nazarenos” que se alejan de algunos de estos principios teológicos fundamentales y wesleyanos. Esto es tan absurdo como decir que eres un salvavidas solo porque sabes primeros auxilios, aunque no sepas nadar. Ser un pastor Nazareno sin vivir y predicar los principios wesleyanos es esencialmente negar la verdadera identidad que se supone debes representar.

La Biblia ofrece lecciones importantes sobre mantenerse fiel a los principios fundamentales, incluso cuando hay opciones más atractivas que resultan tentadoras. En 2 Timoteo 4:3-4, el apóstol Pablo advierte: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias; y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas.» Pablo nos recuerda que la tentación de ajustarse a lo popular puede alejarnos de la verdad y de los principios fundamentales de la fe.

Tomemos, por ejemplo, las estrategias que promueven un evangelio de prosperidad o un enfoque meramente emocional para atraer nuevos miembros. Aunque estos métodos puedan llenar rápidamente las bancas, ¿se mantienen la integridad teológica de nuestra tradición wesleyana, que enfatiza la santidad y el servicio al prójimo? ¿Qué tipo de testimonio damos si sacrificamos nuestra doctrina para ser más “atractivos”?

Otro ejemplo es la tentación de reducir el evangelio a un mensaje que solo haga sentir bien a las personas, evitando temas como el pecado, el arrepentimiento y la obra transformadora del Espíritu Santo. En lugar de confrontar y transformar, este tipo de ministerio podría solo entretener y motivar, alejándose de la misión wesleyana de guiar a las personas hacia una vida de santidad y servicio.

Es crucial recordar que, como pastores, el ministerio consiste en guiar a las congregaciones no solo hacia el crecimiento numérico, sino hacia un profundo crecimiento espiritual. La innovación es bienvenida en la iglesia, pero no a costa de nuestra fidelidad doctrinal. Los pastores wesleyanos están llamados a ser guardianes de una tradición que valora la santidad, la gracia preveniente y el discipulado intencional.

Una pregunta clave que debemos hacernos es: ¿Estamos guiando a nuestras congregaciones hacia una vida de santidad, o simplemente tratando de mantener las apariencias en un mundo cada vez más superficial?

Ser un pastor wesleyano significa ser un guía espiritual comprometido con la santidad personal y social, reflejando un ministerio centrado en la gracia transformadora de Dios. Un pastor wesleyano predica y vive un evangelio que no solo llama al arrepentimiento, sino que también desafía a los creyentes a buscar una consagración continua, permitiendo que el Espíritu Santo modele cada aspecto de sus vidas. Este tipo de pastor no se conforma con un cristianismo superficial, sino que fomenta un discipulado profundo y grupal, donde la vida cristiana se expresa en amor, servicio y una fe activa que se extiende más allá de las paredes del templo.

Jesús nos recuerda en Juan 15:4-5, «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»

Que este pasaje nos inspire a mantenernos fieles a Cristo, recordando que el verdadero éxito como pastores Nazarenos no se mide solamente en números, sino en la profundidad de la transformación espiritual que ayudamos a cultivar en las congregaciones Nazarenas. Así como un salvavidas no solo necesitas saber primeros auxilios si no también saber nadar para hacer bien su trabajo, mantener nuestra identidad wesleyana asegura que no solo estamos atrayendo multitudes, sino también guiándolas hacia una vida diaria de santidad.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑