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¿Cómo Ministramos en Lugares de Acceso Creativo? (Parte II)

*Las últimas entradas se han escrito por Rick Power quien pastorea la Iglesia del Nazareno en Honolulu, Hawaii.  Él sirvió además por muchos años en un lugar de acceso creativo.  Agradecemos su apoyo y su ministerio fructífero en lugares difíciles.

Mujeres musulmanes¿Qué Nos Está Enseñando Dios a través de Misiones por Acceso Creativo?

Parte II

2.- Rendimos éxito institucional para la causa del Reino.

Hay algunas áreas de acceso creativo donde no hemos podido establecer nuestra denominación de acuerdo con el patrón histórico.  Esto significa que estamos invirtiendo cantidades enormes de finanzas y personal, y todavía no produciendo nuevos miembros nazarenos ni iglesias.  Esto puede parecer contraproducente.  ¿No sería mejor mayordomía invertir nuestros recursos en campos donde la causa de nuestra denominación pudiera avanzar?

Nuestros líderes han reconocido que los intereses de la iglesia institucional deben ser siempre subordinados a la gran causa del reino de Dios.  La emergencia espiritual representada por el número restante de los no alcanzados en el mundo obliga a todas las iglesias y organizaciones que envían misioneros a dejar a un lado objetivos institucionales estrechos para trabajar juntos cumpliendo la misión que Cristo le dio a su iglesia.

Esto puede significar que en algunas áreas trabajamos para apoyar las redes que ya existen en iglesias indígenas, proveyendo recursos desesperadamente necesarios y entrenamiento.  En otras áreas donde no hay iglesias establecidas de ningún tipo, trabajamos para sembrar la semilla de fe a través de ministerios de compasión y evangelismo.  O podemos regar la semilla que otros sembraron, todo con la esperanza que las iglesias un día puedan florecer, aunque no podamos estar ahí para ver cuando ocurre.

Tomando este enfoque, estamos practicando como un gran cuerpo la semejanza de Cristo.  Estamos tomando lo que enseñamos sobre santidad en un nivel personal y aplicándolo a la misión institucional de nuestra denominación.  Siempre hemos enseñado que nuestro servicio a Cristo se caracteriza por una humilde dedicación no egoísta a los valores del reino, independientemente de la ganancia o la pérdida de ellos.  Hay muchos casos en que la misión de acceso creativo nos llama a practicar “desinterés institucional” de modo que el mayor objetivo del reino de Dios pueda ser logrado.

Los retos de misiones en el Siglo XXI van más allá de los límites de nuestra inteligencia, compasión y coraje.  Humildemente buscamos la creatividad infinita del Espíritu Santo y la energía que nos guía y nos da poder para cumplir la misión en el mundo que nuestro Padre ama.

Una Iglesia Compasiva

El Señor de la Compasión

Al llegar a Costa Rica después de mudarnos de Guatemala el 3 de enero, 2009, recibimos una bienvenida inolvidable. No me refiero a los saludos de la gente en el aeropuerto sino al terremoto que nos sentimos cinco días después de llegar. ¡Hubiéramos preferido quizás otra bienvenida! Bromeamos después que tal vez significaba que Dios no estaba contenta con nuestra mudanza, ¡pero al contrario quizá significa que Él quiere moverse en maneras poderosas por medio de nuestro nuevo ministerio y ubicación!

Podemos reírnos acá en San José donde los temblores no hicieron mucho daño. Sin embargo, la realidad es que muchas personas en el norte de Costa Rica perdieron sus casas y varios murieron. También, pocos días antes había otro deslave en Alta Verapaz, Guatemala donde muchos guatemaltecos murieron, entre ellos más de 20 nazarenos. ¿Cuál es nuestra respuesta como Iglesia a estas tragedias?

Doy gracias a Dios que la Iglesia del Nazareno es una Iglesia compasiva. La compasión es un estilo de vida y a la vez responde a las necesidades urgentes y palpables de la gente menesterosa que nos rodea. Ya varios miembros de la denominación alrededor del mundo han ofrendado para ayudar en estas situaciones. Ya las iglesias locales en Costa Rica y Guatemala han actuado y están planificando aún una mayor respuesta a estos desastres. Les voy a mantener informado en los siguientes meses por medio de este blog.

En la próxima entrada voy a ofrecerles algunas herramientas que les puedan ser útiles en sus vidas personales y en sus ministerios mientras busquen tocar este mundo necesitado por Cristo.

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Compasión, el Reflejo de Jesús en el Mundo

Diariamente ocurren todo género de desgracias: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. En casos tan lamentables la compasión nos mueve a realizar campañas, colectas, o prestar servicio voluntario para apoyar en las labores de ayuda humanitaria.

Lee: Romanos 12:10 – 21.

Durante tu vida, seguro participarás de algunas actividades de compasión y sin duda eso será fantástico. ¿Pero que pasará después de ello, cuando vuelvas a tu vida cotidiana? ¿Será posible que sólo recuerdes la compasión como un ministerio lindo, o una actividad que únicamente se puede realizar en grupo y lejos de tu hogar?

La compasión va más allá de un nombrecito que se usa para realizar jornadas médicas o realizar actividades cada cierto tiempo. La compasión debe ser un estilo de vida que permita a los demás glorificar el nombre de Dios por ver el amor y reflejo de Jesús en ti.

Ante todo, debe quedar claro que tener compasión y sentir lástima no es lo mismo.

En el pasaje de Romanos 12:10-21 piensa en lo siguiente y responde para ti mismo:

¿Amas y respetas a tu prójimo (a tus amigos, vecinos, familia, compañeros de estudio o trabajo)? (v.10)

¿Sirves al Señor con fervor (realizas tus ministerios con amor, vives reflejando el amor de Dios día con día)? (v.11)

¿Ayudas a los hermanos necesitados (no es una limosna la que te hace compasivo; ¿conoces a alguien que tiene necesidad y le has ayudado en el último mes?)? (v.13)

¿Bendices en lugar de maldecir? (v. 14)

¿Eres solidario con los humildes? (v. 16)

¿Haces lo bueno delante de TODOS (o sólo en la iglesia y tu familia)? (v. 17)

¿Has ayudado a tus enemigos (o no te importa si necesitan algo que solo tú puedes darles)? (v.19-20)

Piensa en esto: la compasión es el método por medio de la cual Dios se muestra a los demás. Es una de las más grandes pruebas que Dios existe–no sólo en el mundo, sino también en tu corazón.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente Previo en Misión Mundial MAC

Centenario: Nuestra Misión y Valores Medulares

Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: Nuestra Misión

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…

La Iglesia del Nazareno es una iglesia de la Gran Comisión.

Como tal, nuestros miembros procuran testificar fiel y atractivamente a todas las personas, para que la vida de Cristo en uno atraiga otros al amor, la adoración y el servicio de Dios.

Somos llamados, especialmente, a predicar el evangelio al pobre.

Los vehículos básicos por medio de los cuales llevamos nuestra misión son los siguientes: adoración colectiva, evangelismo, ministerio de compasión, discipulado cristiano, y educación.

Debido a que todo el pueblo de Dios constituye “la Iglesia” y porque cada cristiano es llamado al ministerio por virtud de su bautismo, cada creyente en la Iglesia del Nazareno tiene parte en la misión a la cual somos llamados como cuerpo.

La Iglesia del Nazareno sustenta tres valores esenciales importantes:

1. Somos un Pueblo Cristiano: Como miembros de la iglesia universal, nos unimos a los verdaderos creyentes en la proclamación del señorío de Jesucristo y en los credos trinitarios históricos de la fe cristiana.

Apreciamos nuestra herencia wesleyana de santidad y la consideramos la manera de comprender la fe verdadera de acuerdo con la Escritura, la razón, la tradición y la experiencia.

2. Somos un Pueblo de Santidad: Dios, quien es santo, nos llama a una vida de santidad.

Creemos que el Espíritu Santo desea efectuar en nosotros una segunda obra de gracia, conocida con varios términos incluyendo “entera santificación” y “bautismo con el Espíritu Santo” limpiándonos de todo pecado; renovándonos a la imagen de Dios; dándonos el poder para amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y produciendo en nosotros el carácter de Cristo. La santidad en la vida de los creyentes se entiende más claramente como semejanza a Cristo.

3. Somos un Pueblo Misional: Somos un “pueblo enviado” que responde al llamado de Cristo y es capacitado por el Espíritu Santo para ir al mundo, a testificar del señorío de Cristo y participar con Dios en la edificación de la iglesia y la extensión de su reino (2 Corintios 6:1). Nuestra misión (a) principia en la adoración, (b) ministra al mundo en el evangelismo y la compasión, (c) anima a los creyentes a la madurez cristiana a través del discipulado, y (d) prepara a mujeres y hombres para el servicio cristiano a través de la educación cristiana superior.

Trabajo en Equipo

Por los últimos cinco años he tenido el gran gusto de ministrar con Carlos Monterroso.  Él ha escrito el siguiente devocional que habla del trabajo en equipo.  Carlos y yo estaremos trabajando juntos en Misión Mundial MAC por sólo tres días más.  Así que, por esta entrada quiero agradecerle a él por el gran trabajo en equipo que hemos realizado.

Lee: Lucas 5:17-26

El trabajo de alcanzar almas para Cristo es cuestión de compasión, servicio, amor y mucho trabajo en equipo, a lo largo de tu vida Dios proveerá de oportunidades para servir y glorificar el nombre de Dios y que mejor que hacerlo en compañía de un hermano en Cristo.


Te toparás con algunas barreras para alcanzar algún objetivo a la hora de trabajar en grupo, pero podemos superarlas si realmente trabajamos por amor a Cristo y a nuestra familia en Cristo, la iglesia local necesita de hermanos que vivan con diferentes ideas y gustos pero en un mismo espíritu.


El pasaje que acabamos de leer no sólo cuenta la historia de cómo Jesús sanó a un paralítico, también nos cuenta el cómo un grupo de amigos superaron las barreras para poder llevar a aquel necesitado a la presencia de Cristo. Juntos encontraron una forma. ¿Acaso la creatividad y dones de cada uno de los que te rodean en comunión y unidad no pueden hacer grandes cosas?

Atrévete a conocer y relacionarte con los hermanos con quienes no has compartido últimamente en tu iglesia local. Te darás cuenta de que juntos podrán aprender mucho uno del otro y que Dios puede usarles en gran manera para bendición de muchos.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente Previa en Misión Mundial MAC

¿Dándole un Pez o Enseñándole a Pescar?

El lunes 30 de junio en este blogspot escribí sobre un caso de compasión en la vida real. Hay algo que está molestándome en estos días. He visto como pensamos que el dinero cura todo (especialmente si es el dinero de alguien más). Podríamos suplir las necesidades de nuestra comunidad si sólo tuviéramos más dinero. Podríamos construir un templo grande si sólo tuviéramos un grupo de Trabajo y Testimonio de otro país que vinera. Podríamos enviar misioneros de nuestros países si otro país o la región o la Oficina del Área o del Distrito pusiera los fondos. ¿Pero nosotros? No tenemos nada.

Yo he caído en esto también. Con un poco más en mi presupuesto, ¡imagínense qué pudiera lograr! Como si fuera el soberano dólar que dirigiera nuestro ministerio…

¿Qué dice 2 Reyes 4:1-7 sobre esto? Los recursos del Señor son inagotables. Él puede hacer milagros con una vasija de aceite si lo permitimos, pero requiere humillarnos y requiere el apoyo de la comunidad–no podemos hacerlo solos (vean lo que la viuda y sus hijos tuvieron que hacer en versículos 3-4).

Muchas veces cuando vemos una necesidad, no pensamos en Dios primero. Pensamos en el dinero. También, a menudo cuando existe una oportunidad de ministerio es mucho más fácil tirar dinero que invertir nuestro propio tiempo y nuestras propias fuerzas. ¿Hay hambre en la comunidad? ¿Hay mucho desempleo en este sector? Pues, repartamos víveres. Es mucho más fácil que ayudar a la gente a aprender un oficio, o caminar con ellos en la búsqueda desalentadora de un trabajo.

“Dale a un hombre un pez y le alimentarás por un día; enséñale cómo pescar y le alimentarás de por vida.”

Mucha la Mies, Mucha la Compasión

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:36-38).

¿Se dieron cuenta en este pasaje de la interrelación entre la compasión y el envío de obreros? Aparentemente para Jesús, no se pueden separar. De una profunda compasión surge una visión de la mies y de esta visión se levanta el llamado para obreros.

Además, podemos decir con certeza que los obreros que responden a este llamado y a esta oración deben tener compasión de la gente. Casi es un requisito según este pasaje. Los obreros van a ser como Jesús. Los obreros van a ver al mundo con ojos compasivos. La reacción del verdadero obrero de Jesús no es lastima, sino compasión.

¿Estás dispuesto a responder a ese llamado? Es un llamado no sólo a motivar o emocionar a la gente. Es un llamado a sentir su dolor y sufrir con ellos. ¿Serás este tipo de obrero? Mucha gente está obedeciendo las palabras de Jesús acá (“Rogad, pues…”) y orando por ti. ¿Serás un obrero compasivo?

Splachnea

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:35-36).

Quizá cuando los discípulos estaban recorriendo las ciudades con Jesús, ellos tenían muchos sentimientos: molestia por la gran cantidad de gente en tan poco espacio, o lastima por la pobreza y las necesidades. Pero Jesús tuvo compasión.

No soy experto en el idioma griego pero los inteligentes nos dicen que la palabra que Mateo usa acá traducida “compasión” es splachnea en griego, el idioma original de este texto. Splachnea significa sentir con las entrañas. Fue algo que afectó el estómago de Jesús físicamente.

Muchas veces pensamos en compasión como un programa o ministerio de la iglesia. Pero nos debemos preguntar: ¿Tenemos esa misma clase de compasión (la que tenía Jesús) cuando vemos las necesidades en nuestro mundo? ¿Una compasión que en algún sentido nos enferma por lo mucho que nos importa la gente?

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