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3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo anterior.

Repítela.

El púlpito (o mesa en mi caso) será siempre un lugar clave para dar forma a los valores y la cultura de la iglesia. Cuando el pastor inserta repetidamente la idea de servir a otros en los mensajes, escritos, o conversaciones, eso tiene un impacto en los oyentes y se trabaja para corregir el enfoque equivocado.

Por ejemplo, en Grace Church, hablé sobre cómo trabajar en la cultura que queremos tener. Nuestra iglesia usa los conceptos: Inicio, Conexión, Prosperidad y Compromiso. Esos son nuestros cuatro valores. Hemos tenido mucha gente en el Inicio y  la Conexión. Pero luego, ¿cómo movemos a la gente a las siguientes dos, Prosperidad y Compromiso, creando una cultura en la que nuestra pasión sea hacer discípulos? ¿Cómo se logra eso?

Tenemos que martillarlo sin descanso (y no somos perfectos todavía en hacerlo; necesitamos hacerlo más).

Conforme las iglesias crecen, aparece con más frecuencia un alto porcentaje de gente que obtiene la cultura deseada cuando se le enseña al inicio, mientras que menos gente la retiene cuando se le trata de inculcar después de cierto tiempo. Se debe ayudar a aquellos que llegaron después (no importa si la iglesia tiene 200 años o 2 años) a tener el nivel de servicio que tenían al principio.

Es esa consistente repetición de la cultura y sus valores lo que nos ayuda a crear una mentalidad de discipulado.

Para perpetuar este valor cultural (o llevar a cabo un cambio cultural) se debe reiterar continuamente a través de líderes claves, los cuales deben ser los primeros en comprometerse. Después hay que motivarlos a repetirlo en sus grupos pequeños y dentro de su círculo de influencia. Usted que trabaja con varios ministros de su iglesia, téngalos a todos consistentemente concentrados en desarrollar una cultura de servicio.

Este no es un proceso de seis meses, es un proceso de muchos años. Hará eco de los valores de su cultura una y otra vez. Aquellos que no estén a bordo al principio, no permitirán que la repetición penetre en ellos y seguirán la nueva cultura o se fastidiarán de escuchar repetidamente sobre el servicio y se irán. A veces eso es lo mejor que puede suceder.

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Celébrala.

He dicho repetidamente que “te conviertes en aquello que celebras.” La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal celebra la plantación de iglesias dándoles a los pastores broches por plantar o promocionar la plantación de iglesias. No es de sorprender que las últimas dos décadas hayan sido las mejores para ellos en mucho tiempo.

Cuando prediqué en la Iglesia Primitiva Bautista Progresista noté  claramente que celebraban los logros educativos de sus miembros, incluyendo a un joven que tenía una larga lista de logros académicos desde la secundaria hasta su maestría.

Las denominaciones y las Iglesias deben afianzar lo positivo al menos tanto como rechazan lo negativo. La gente en la iglesia debe saber que usted está en contra de lo que no es bíblico, y no debe haber lugar a dudas sobre el tipo de cultura eclesial que apoya.

Usted celebra aquello en lo que quiere convertirse.

Si quiere que su iglesia mantenga una cultura de servicio, debe celebrarla en cada oportunidad. Haga labores de reconocimiento para los voluntarios que colaboran con los niños. (¡Quizá sea apropiado darles algunas medallas!) Cree un artículo mensual en su página web para resaltar a algún miembro que sirvió a otros de alguna forma extraordinaria. Anuncie una gran celebración en la iglesia por cada miembro que se involucre en un viaje misionero durante el año. Cualquier idea que se le pueda ocurrir para continuar recordándole a la iglesia cuál es su valor, ¡llévela a cabo!

Nosotros premiamos a algún trabajador voluntario en nuestras noches de adoración. La semana pasada, hice que todos le aplaudieran al equipo que instaló el montaje para el cine. Hemos tenido cenas de reconocimiento para quienes se ofrecen a hacer algunas labores. Y la lista puede continuar.

Aquellos que visiten su iglesia deben irse con una imagen clara de cuál es su valor, a través de lo que ahí se celebra. Los miembros y los asistentes sabrán que el servicio es apreciado, lo cual los motivará a adoptar la cultura de servicio que usted haya inculcado y repetido en todo el Cuerpo.

La Cultura Desayuna Estrategia.

Así es la cosa, la cultura desayuna estrategia todos los días. Eso no lo digo yo, la cita se le atribuye al último gurú de negocios Peter Drucker. La frase nos recuerda que nuestros planes carecen de sentido si el ambiente en nuestra iglesia los debilita. Su estrategia se convierte entonces en un tipo de complemento con el que muy pocos están comprometidos.

En Juan 20:21 Jesús dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Eso nos dice que todos los que son de Dios han sido enviados a una misión. 1 Pedro 4:10 nos recuerda que los hijos de Dios son llamados al ministerio.

Así que no te equivoques, todos los que son de Dios son enviados en misión y todos los hijos de Dios son llamados al ministerio. La única pregunta es ¿Dónde? ¿Entre quiénes? y ¿Haciendo qué? 

Tener una cultura de servicio establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras. (Hebreos 10:24).

Con esa cultura aplicada, la gente no se estará preguntando si deberían servir. Las preguntas serán dónde deben servir, entre quiénes y de qué formas lo harán.

Eso creará una cultura de servicio —parte de un enfoque misional— en su iglesia.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/march/moving-to-missional-part-i-3-steps-to-develop-culture-of-se.html

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Mis fortalezas durante la guerra

Les comparto una reflexión que Freivy López, misionero voluntario en San Pedro Sula, originario de Chiapas México, escribió para los jóvenes de esa ciudad en estos días mientras dirigía una capacitación. ¡Disfruta, aprende y pon en práctica!

florianopolis-fortaleza-sao-jose-da-ponta-grossa-720-GPodrá sonar un poco repetitivo hablar de las fortalezas pero he comprendido cada día que no puedo vivir sin ellas en mi caminar espiritual. Hace un par de años atrás viví una de mis peores experiencias, alejarme de la Iglesia y de Dios. Parecía fácil el levantarse por las mañanas para realizar mis actividades cotidianas sin pensar más que en comer, dormir y estudiar, a mi punto de vista era una vida genial, hasta que me di cuenta de algo: los problemas aumentaban, mi vida familiar decaía y sin darme cuenta me estaba ahogando en un enorme lago de lodo.

Di mi último grito de auxilio tras un año de no hablar con Dios, al igual que Pedro grité “Señor ayúdame”, claro la ayuda llegó, pero estaba acompañada de tantos resultados malos ocasionados por mis decisiones y mi estilo de vida. A partir de ese día Dios me confrontó hasta volver con Él.

Leer, orar y ayunar son temas muy conocidos por cada uno de ustedes, esta generación necesita de jóvenes comprometidos en estas tres áreas de su vida, jóvenes que aun cansados puedan arrodillarse, jóvenes que aún bajo un día estresante tomen el tiempo para meditar, jóvenes con estómagos de acero que puedan ayunar sin cesar, esta es la nueva generación jóvenes que no teman enfrentarse al entrenamiento más riguroso para conseguir la victoria.

El entrenamiento no será fácil, caminaremos bajo días soleados, lluviosos y tal vez hasta oscuros pero los resultados serán increíbles, hoy quiero invitarlos a realizar un compromiso de guerra:

“Hoy no seré uno más que se queda en tierra; hoy no seré uno más que abandona el campo de batalla, hoy es mi día, ¡hoy es mi día!… Hoy me levanto en armas en esta guerra espiritual, para vencer a Satanás y sus demonios. Me aferraré a la Palabra de Dios, mi fortaleza será mi ayuno y cuando de pie no pueda luchar lo haré de rodillas, porque Jehová estará delante de MÍ

¿Cómo hacer que la iglesia se apasione por su misión? – Parte 2

Escrito por: Carey Nieuwhof / Trad. por: Erika Chaves

El compromiso está directamente relacionado con la participación

Y eso nos lleva al problema principal. Si usted recuerda sólo una cosa acerca de esta entrada, recuerde esto:

“Donde las personas se involucren, eso se convierte en su misión”.

¿Ha escuchado eso?

Haga que alguien se involucre en algo y se convertirá en su misión. Se convierte en su causa. Su grito de guerra. En lo que se despiertan pensando.

Las personas están más comprometidas con aquello en lo que están involucradas.

Así que… Haga cosas que solo estén directamente alineadas con su Misión y Visión.

Entonces, ¿cómo crear una gran estrategia que apoya plenamente su misión y visión?

Sólo haga las cosas que se alinean directamente con su misión y visión.

Si sólo ofrecen un puñado de cosas que alimentan directamente su misión y visión, la gente va apasionarse por su misión y vision.

Así que en Connexus, sólo hacemos pocas cosas:

  • Un servicio de fin de semana al cual los inconversos querrán volver.
  • Buenos ambientes de ministerio de la familia -desde el parto, hasta la universidad- construidos alrededor de grupos pequeños y tiempo en grupos grandes.
  • Punto de partida – y el medio ambiente para que los adultos comienzan a explorar su papel en la historia de Dios.
  • Grupos Comunitarios estratégicos: reuniones de mitad de semana de 8 a 12 adultos que se reúnen para rendición de cuentas, pertenencia, cuidado y alimento espiritual (bueno … y físico).
  • Asociarse con dos o tres socios locales y globales en torno a temas de compasión y justicia (Bancos de Alimentos, misiones, etc.)

Cuando la gente pregunta qué más hacemos… les decimos que eso es todo.

Cuando le preguntan cómo pueden estar involucrados les decimos que en servir, dar, invitar a un amigo y ser parte de un grupo de la comunidad.

Eso es todo. Esa es nuestra estrategia.

Y ¿adivinen qué?

Pushing Up the ArrowEsa no tiene que ser su estrategia, pero aquí está el principio transferible:

“Cuando usted tiene una estrategia simple que apoya su misión y visión, las personas llegan a apasionarse por su misión y visión”.

No tienen más remedio que hacerlo. Porque es todo lo que hacen, y cuando se involucran, se comprometen.

Es fácil de entender, pero solo si tienen las agallas para ponerlo en práctica.

Tomado de: http://careynieuwhof.com/2013/12/how-to-get-your-church-passionate-about-your-mission/

Comunicando Una Visión – Parte I

“Comunicando una Visión” – Parte I

Por Dan Reiland

Una cosa es tener una visión, y otra cosa es comunicar la visión de una forma emotiva tal que realmente suceda. La visión es poderosa. Mueve a las personas y cambia las cosas. ¿Qué seríamos capaces de hacer en nuestras Iglesias locales si la visión fuese captada y lanzada correctamente?

En este artículo me gustaría hablar sobre comunicar una visión. Voy a comenzar asumiendo que usted tiene una visión clara. Y su misión es ayudar a las personas a ver lo que usted ve, creer en la visión y tomar acción. Este proceso no se trata de ganar personas que hagan lo que usted quiere. Se trata de inspirar a otros a ver lo que Dios ha hecho claro para usted e inspirarlos a meterse en ese sueño con todo su corazón. Por favor tome nota: Las personas no darán más por la visión de lo que  usted daría.

Camera VisionLos siguientes puntos le ayudarán a comunicar su visión.

  • Establezca el nivel de su convicción

¿Está usted completamente comprometido? ¿Usted realmente cree que Dios le dio esta visión? ¿Está usted apasionado? ¿Está dispuesto a sacrificarse? No hago estas preguntas para declarar lo evidente, o porque yo dudo de usted. Simplemente pregunto para reafirmar la importancia de que usted esté consciente y apasionadamente comprometido con la visión. Cuando usted está 100% comprometido y no vuelve atrás, entonces usted está listo para comunicar.

  • Haga clara la visión

La claridad demanda simplicidad. Si usted necesita varias páginas de anotaciones para hablar de la visión, usted está en problemas. Usted necesita ser capaz de decirlo en pocas palabras. En la iglesia 12Stone, nosotros podemos declarar nuestra visión en seis palabras: Inspirar Vida, Compartir Vida, Dar Vida. Y si usted asiste, verá que solamente son tres palabras. Inspirar, Compartir, Dar. Las personas saben exactamente qué significan. Hay una versión más larga (pero no mucho), y por supuesto podemos enseñar sermones enteros sobre el tema, ¡pero el punto es mantenerlo simple y hacerlo claro! Cuando usted abraza eso, usted está listo para hacer clara la visión. Usted necesita decir su visión una y otra vez. Use la creatividad para ayudar a mantenerla fresca, ¡pero dígala con frecuencia!

*Este artículo se continuará en las próximas entradas…

**El Dr. Dan Reiland sirve como pastor ejecutivo en la iglesia 12 Stone en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente colaboró con John Maxwell durante 20 años, primero como pastor ejecutivo en la Iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte III)

*Hoy concluimos nuestra mirada al ministerio entre adolescentes.  Para las dos partes anteriores del artículo completo, por favor lee las entradas previamente publicadas acá durante esta semana.

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte III)

3. Ministrar a los adolescentes requiere de un compromiso al ministerio cristiano.

En Latinoamérica, muy pocas iglesias tiene un pastor asalariado de tiempo completo, por no hablar de un pastor de jóvenes de cualquier tipo. Y más de los dos tercios de la población mexicana y centroamericana son menores de treinta. Imagina, ¡qué tipo de iglesia local esto crea!

En la mayoría de las iglesias en las que he sido parte en los últimos ocho años, ha habido un buen número de adolescentes enseñando en la Escuela Dominical, sirviendo como ujieres dando la bienvenida a las personas que entran a la iglesia, tocando o cantando en el grupo de alabanza, etc.  En varias congregaciones, ¡me he asombrado de ver a jóvenes de doce o trece años a los que les permiten predicar! Pero es excelente, ¿no? ¿Por qué es este el caso? Si vives en un vecindario donde hay niños y adolescentes, es mejor que tu iglesia se llene de jóvenes y niños y en tus equipos ministeriales deben haber niños y adolescentes.

Este fenómeno no sólo está limitado a las paredes de la iglesia.  Nuestro ministerio actual en México y Centroamérica busca entrenar misioneros de esta región para plantar iglesias y evangelizar. Parte de eso es proveerles de oportunidades para ser voluntarios en un corto tiempo donde puedan probar su llamado.  ¿Entonces qué pasa cuando los adolescentes – aún cuando las políticas dicen que ellos no pueden ser misioneros voluntarios debido al seguro u otros problemas importantes – deciden que quieren plantar iglesias como parte de uno de esos equipos? Elisa (doce años) y otros adolescentes me han enseñado mucho acerca de su misión y pasión al tocar puertas y dormir en pisos en las colinas de las colonias rurales en México.

De alguna manera estoy un poco apenado a pensar en retrospectiva en mis días como pastor de jóvenes, cuando permitimos a los adolescentes tener su culto juvenil , donde ellos guiaron el “gran servicio” entre los adultos.  En realidad es una gran idea, por supuesto, y es una fantástica manera para capacitarles en el ministerio. Pero, ¿quién dijo que los adolescentes deben ser relegados a dirigir el culto sólo una noche al mes? ¿Qué dice esto cuando tenemos ministerios enteros para y por ellos, y ni siquiera les permitimos ministrar con nosotros en el día a día de la vida de la iglesia?

Como vieron, el nombre de este artículo es “¿Qué Hacer con Paquito?”  Si Paquito tiene trece años y constantemente actúa como si se hubiera tomado diez latas de Mountain Dew (un refresco americano, lleno de cafeína y azúcar), la pregunta es un dilema. Pero quizá la respuesta pueda ser hallada en un profundo compromiso con la comunidad, carácter, consistencia y ministerio cristiano.

Mientras termino este artículo, tengo que aclarar que mi intención aquí no ha sido criticar a nadie. Reflexionando en mi ministerio por más de quince años, he tenido que criticarme a mí mismo por mis propias deficiencias y errores.  Ministrar a adolescentes es una aventura que requiere muchos hombres y mujeres llamados por Dios y que sean apasionados por amar y discipular a este grupo.  Me quito el sombrero ante todos ustedes y considero un privilegio ministrar con ustedes y con ellos.

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte II)

*Esta entrada es la continuación de Parte I de un artículo publicado en www.nyitoday.org y hace dos días en este blog.

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte II)

2. Cuando ministremos a los adolescentes debemos poseer un Compromiso con el Carácter y la Consistencia.

Esto tiene que ver con las expectativas.

Estoy asombrado de escuchar en que tan bajo concepto tienen algunos de mis amigos y colegas a nuestros adolescentes. “El mundo es diferente a como lo era veinte años atrás. ¿Cómo esperar que estos niños hagan algo que valga la pena y que dure?”. Algunos incluso han dicho que la santidad no es para los niños y adolescentes –¡no es posible para ellos con su inmadurez y por todo lo que el mundo les arroja!

Permíteme sugerir algo radical aquí: Que el, “sean santos como yo soy santo”, ¡también es posible para nuestros adolescentes!.  Virtudes como la integridad, pureza y, sí, consistencia, son realmente realizables para un Ted de trece años o para una Kami de catorce. Es asombroso lo que los adolescentes pueden hacer cuando saben que otros dependen realmente de su carácter y consistencia.

He visto que Manolo, un adolescente de 14 años de Guatemala, llega primero al ensayo del grupo de alabanza y ha empezado a liderar un estudio bíblico en su casa, aun cuando sus padres no quieren tener nada que ver con la iglesia.  He visto a David, que tiene también catorce y es de Costa Rica, pasar su primer año en el grupo de jóvenes haciendo garabatos con el papel que desechamos y ahora es el primero en terminar nuestro discipulado y clases de los Artículos de Fe.

Incidentalmente, esto no puede ser explicado solo por la diferencia de culturas entre América Latina y otras áreas del mundo.  Podría hablar de Julie y Jeremy en los suburbios de USA, que como adolescentes tienen sus peculiaridades como cualquiera, pero sirvieron en nuestro concilio de jóvenes y quienes testificaban constantemente de su fe en la escuela.  Cuando la consistencia es esperada, las vidas pueden ser cambiadas desde Peoria a Panamá.

Es mejor poner altas expectativas y decepcionarnos de vez en cuando a tenerlas bajas y estar llorando constantemente por la mediocridad de nuestros jóvenes.

*La conclusión de este artículo se compartirá en dos días acá en este sitio…

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte I)

Esta semana estaremos explorando el ministerio con adolescentes por medio de un artículo que recientemente escribí para www.nyitoday.org.

¿Qué Hacer con Paquito? (Parte I)

Como pastor de jóvenes, hace varios años, hablaba con un amigo que también era pastor de jóvenes en otra iglesia: ¿Cómo estuvo tu campamento de jóvenes? Le pregunté.

“¡Bien!”, exclamó, con una amplia sonrisa en los ojos. De pronto su mirada cambió a desconcierto y dijo, “¡pero no logro entender a estos jóvenes de ahora!”.

“¿Cómo? ¿Qué pasó?”, le pregunté en voz alta, algo confundido.

Mi amigo sonrió y movió un poco su cabeza. “Bueno, he estado orando por uno de estos muchachos por un poco más de un año. Tiene 13 años y por lo general se la pasa recargado en la pared durante nuestra reunión de jóvenes. Finalmente, en el campamento pensé que el Señor estaba trabajando con él en uno de los servicios y, ¡lo supe cuando él se acercó al altar!. Le di unos cuantos minutos a solas, fui y oré con el.  ‘¿Qué es lo que el Señor te está diciendo?’, le pregunté. ‘Nada’, dijo sin expresión en su rostro y señalando a otro joven. ‘Sólo vine aquí porque mi amigo lo hizo'”.

Ah, adolescentes. Algunas veces vemos los frutos del Espíritu de maneras maravillosas a través de sus vidas. Pero la mayoría de las veces nos preguntamos si algo de permanencia está teniendo lugar realmente en sus vidas. En todas estas charlas de video juegos y películas, ¿le importa a él, siquiera un poquito, la iglesia? ¿Le importa a ella ser más popular en la escuela que amar a Dios? ¿Entienden ellos lo que les estoy diciendo?

Claro, todos nosotros sabemos que hay usualmente una luz al final del proverbial – y puberal — túnel.  Y que la esperanza es lo que nos hace continuar, incluso al enfrentar aquellas pseudo-respuestas a los llamados al altar.  Personalmente, mi amor por los adolescentes ha crecido enormemente debido a una fuente sorprendente: El ministerio transcultural.

He sido misionero en Latinoamérica por ocho años. Y ser pastor de jóvenes, especialmente de adolescentes, es algo diferente en Guatemala o Costa Rica o Panamá que en Kansas City. He aprendido especialmente tres cosas importantes de las iglesias locales aquí, relacionadas con esta edad.

1. Con los adolescentes, debemos tener un Compromiso con la Comunidad.

¿Cómo es tu comunidad? ¿Un montón de jóvenes pasando el rato por las noches? ¿Esos mismos jóvenes hablan si quiera el uno al otro acerca de algo espiritual durante la semana?

Muchas veces lo que queremos decir cuando usamos palabras como “comunidad” y “relaciones” tienen que ver más con quedarse a altas horas de la noche con un montón de amigos, que con responsabilidades y apoyo en oración. ¿Y quién espera que los adolescentes se apoyen el uno al otro y oren?! ¡Eso es absurdo!

Ahora, los trasnochadores son parte de nuestra comunidad y la DIVERSIÓN es definitivamente una gran parte de ésta. Pero la iglesia centroamericana me ha enseñado que también los adolescentes pueden adorar verdaderamente. De hecho, en muchos casos están dispuestos – a veces hambrientos- a tener relaciones significativas que remuevan gustos y disgustos pasados. Tengo que ser honesto: muchas veces en el tiempo que llevo en el ministerio de jóvenes he buscado entretenerlos en lugar de alimentarlos. Los dos son probablemente importantes, pero la primera sin la segunda es similar a que el pastor les de leche cuando muchos están más que listos para algo de alimento sólido (Hebreos 5:12-13).

*En las próximas entradas continuaremos hablando de este tema…

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