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Tres Cosas que los Musulmanes Pueden Enseñar a los Cristianos Acerca de la Oración

Por Sofya Shahab

Solo porque nuestras creencias son diferentes, no significa que no debemos poner atención. 

Yo sabía que Afganistán me iba a encantar incluso antes de llegar a ese país. Como estudiante de artes, es muy fácil pensar románticamente en el Medio Oriente, atraídos por su misticismo exótico, su historia y cultura. 

Mis primeras noches en Kabul, las pasé escuchando adormilada a los helicópteros pasando sobre mi cabeza, preguntándome qué es lo que estaba pasando y a dónde iban. A las 4 a.m., la ciudad se despertaba, cada Mezquita hacía oír su llamado a la oración, incitando a los afganos así como a los expatriados. 

En cada país, el llamado a la oración es un poco diferente, y mientras Afganistán está lejos de ser lo peor, ciertamente yo no di la bienvenida al muecín local interrumpiendo mi sueño. 

Pero no tomaría mucho tiempo a mi cuerpo silenciar el coro nocturno de Kabul, muy parecido a aquellos viviendo cerca de las vías ferroviarias aprendiendo a acostumbrarse al ruido de los trenes cuando pasan. Ahora, diez meses después, aprecio la intromisión del tiempo de oración a lo largo de mi día, mientras me he dado cuenta cuánto hay que aprender de mis colegas musulmanes, acerca de mi propia fe. 

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Los cristianos y musulmanes obviamente tienen creencias muy diferentes. Como cristianos, necesitamos ser firmes en esto, y no comprometer lo que sabemos que es verdad en la Biblia. Pero tiene que haber dedicación para aprender de nuestro vecindario, mientras sostenemos la verdad hacia nuestra fe. 

Piensa en las declaraciones de Malala Yousafzais hacia Jon Stewart, acerca de la importancia de poner la otra mejilla. O en el tremendo trabajo de Eboo Patel en el area de crear un diálogo religioso. Estos son musulmanes que han vivido algo que es maravillosamente verdad. Y, como es dicho comúnmente, toda la verdad es la verdad de Dios. 

En ese interés, he visto tres cosas que los cristianos pueden aprender de los musulmanes acerca de la Oración: 

Disciplina

La mayoría de los cristianos que conozco pasarían la primera parte de su día en devocionales matutinos, despertándose quizá 30 minutos antes de que comiencen las prisas para alistarse y así pasar tiempo con Dios. Pero no estoy segura cuántos de los que conozco, se despertarían al amanecer, sin importar lo temprano que esto sea, para orar. 

Para mí, levantarme con el sol cada día demuestra una emoción incontenible por Dios. Hay muchas mañanas donde es demasiado fácil presionar el botón de repetición y simplemente relegar a Dios para más tarde en el día. 

Utilizar el llamado a la oración como un recordatorio para tomar tiempo fuera e invertir en una relación con Dios que enseña una disciplina que a menudo está ausente. No importa dónde tú estés o lo que estés haciendo, debes detenerte para leer, adorar o reflexionar. Esto pone a Dios en el centro de tu vida y físicamente demuestra que Él es más importante que cualquier otra de las preocupaciones que tú pudieras tener, mientras ellas toman el segundo lugar. 

Reverencia 

Al observar los preparativos que realizan los musulmanes para la oración, puede cambiar la forma en que nosotros nos acercamos a Dios. Quitan sus zapatos y lavan sus manos, su rostro y sus pies; se están purificando. 

Mientras la sangre de Cristo ha hecho esto ya por nosotros, es un recuerdo emotivo de que nuestro Dios es un Dios Santo, a quien debemos acercarnos con reverencia. Él es nuestro Padre que nos ama, pero eso no significa que nuestro acercamiento hacia Él debe ser a la ligera. 

Una de las cosas bellas de la cruz es que ha removido las barreras entre nosotros y Dios, para que podamos alzar nuestra voz a Él compartiendo nuestras necesidades y gozo, cuando nos ataca. Pero quizá también veamos quién es Dios verdaderamente cuando le hablamos. Él es el Dios que dijo “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” (Éxodo 3:5). Y el Dios de Apocalipsis 4, quien brilla desde su trono como piedras preciosas.

Comunidad

Orar cinco veces al día, ya sea en la Mezquita, en la oficina o en el hogar, crea un sentido de unidad entre los musulmanes, ya sea que estén todos juntos literalmente o esparcidos en todo el mundo. 

Fui criado en una iglesia Bautista evangélica, así que no fue hasta que vine a Afganistán que experimenté por primera vez la liturgia. Y me sorprendió lo mucho que lo disfruté. 

Una amiga que recientemente ha estado trabajando en su camino por “Las Divinas Horas” (The Divine Hours), explicó cómo, orar una oración que tú sabes que alguien más en algún lugar retomará, después de que tú aportes a una comunidad que representa el verdadero cuerpo de Cristo, sin importar la denominación o ubicación, crea “una cascada de alabanza ante el trono de Dios,” como Phyllis Tickle dice en su libro The Divine Hours.

En cierta manera, es más fácil ser un cristiano en Afganistán que en Inglaterra. Hay un valor ubicado en la religión que frecuentemente es desestimado en las culturas seculares. A pesar de que los cristianos y los musulmanes obviamente están en desacuerdo en muchos aspectos acerca de quién es Dios y cómo nos relacionamos con Él, hay mucho que podemos aprender los unos de los otros. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/3-things-muslims-can-teach-christians-about-prayer

Diez mandamientos de conflicto y crisis – Parte 1 de 2

Escrito por: Bill Hybels. Trad. por: Yadira Morales.

 

Manteniendo lo inevitable para no hacer lo irreparable. 

 

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Como pastor de la influyente e innovadora Iglesia de Willow Creek en Illinois, Bill Hybels y su equipo han descubierto los siguientes 10 principios no negociables que guían la forma en que se acercan los conflictos. 

Esperar el conflicto. Aprender a esperar el desacuerdo-contundente. La unidad no es la palabra a utilizar para describir las relaciones, incluso en una iglesia. El concepto popular de la unidad es una tierra de fantasía donde los desacuerdos nunca salen a la superficie y las opiniones contrarias no se expresan con fuerza. En lugar de unidad, utiliza la palabra comunidad, lo que sugiere que habrá diferencias significativas, pero las relaciones son lo suficientemente importantes como para soportar las diferencias.

Buscar la reconciliación. La marca de la comunidad verdadera, la verdad, la unidad bíblica, no es la ausencia de conflicto. Es la presencia de un espíritu de reconciliación. Puedo tener diferencias con alguien, aunque los argumentos sean ásperos y fuertes, pero si tenemos el compromiso de la comunidad, todavía podemos concluir con palmadas en la espalda, diciendo: “Me alegro de que aún estamos en esto juntos.” Sabemos que nadie está renunciando sólo por una posición conflictiva. La comunidad es más grande que eso. Pero el desarrollo de la comunidad no se produce de forma natural. Debe ser intencional.

Permanecer fiel a la Escritura. Nunca tolerar la infidelidad bíblica, un descuento de las claras enseñanzas de Cristo. Los líderes deben insistir en vivir de las enseñanzas de Cristo. Defender no sólo la infalibilidad y la autoridad de la Escritura, sino también la importancia indiscutible de la aplicación de la enseñanza bíblica a la vida diaria de manera práctica.

Adherirse a la visión. Espere que la disposición y los líderes estén en la junta con la visión básica de la iglesia. 

Comprometerse a la disciplina verbal. En confrontación, demasiado a menudo, la disciplina verbal sale por la ventana. Las personas siempre y nunca hacen declaraciones. Exageran la verdad o descuidan los hechos. El nivel de volumen aumenta. Y luego las personas están preguntándose por qué son infructuosos encontrando la resolución. 

Lidia con el conflicto directamente. Cuando un líder es ofendido, ese líder tiene una responsabilidad bíblica de tomar el camino de la resolución de los conflictos. Eso significa ir directamente a la persona con la que el líder está en conflicto en lugar de construir un equipo de guerrillas para emboscar a esta persona después. Esperar que la gente luche, y enseñarles cómo, crea más conflicto, pero la mayor parte se mantiene por encima del suelo. El conflicto subterráneo envenena y perjudica a todos con el tiempo. Es mucho mejor tener un conflicto dentro de la comunidad que una máscara de unidad.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Principios Básicos para el Ayuno (Parte II)

…Continuada de la entrada anterior…

Principios Básicos para el Ayuno: Desenmaráñenos Espiritualmente

Por Cindy North en Engage Magazine

Traducido por Ed Brussa

La ironía del ayuno es que el sacrificio es en realidad invertido. Lo que en un principio puede parecer difícil se vuelve un gran placer al entregárselo a Dios. Reconocer nuestras limitaciones en realidad trae una gran libertad y paz. Esto es a lo que Adán y Eva renunciaron en el jardín y es lo que todos deseamos desde ese entonces. Al ayunar invertimos lo que Adán y Eva hicieron, aceptando los límites de Dios.

¿Por qué estoy escribiendo a unas horas antes del amanecer? Dios me está llamando a ayunar en cuanto a las comodidades del sueño y así esperar con él. Dos meses atrás, durante una cumbre de oración, el Señor me despertó en la noche para darme un mensaje. Yo en forma de broma le pregunté a Dios por qué no me podía mostrar esto durante el día. Ahora lo entiendo. Mi deseo de estar en una cama calientita estaba interfiriendo con mi escuchar a Dios. Esta temporada de Cuaresma mi llamado a ayunar incluye el dormir por la mañana. Dios está verdaderamente trabajando con esta disciplina en mi vida.

La dinámica interna del ayuno es el abstenerse de aquello que intenta controlarnos. Si bien la comida es clave para el sustento y es parte importante del ayuno, Dios puede llamarte a abstenerte de otra cosa (por ejemplo, sueño, entretenimiento, agendas ocupadas, los medios, comida chatarra, tarjetas de crédito, o compras).

Definiendo términos:

  • Ayuno normal: abstenerse de toda comida y líquidos excepto agua.
  • Ayuno absoluto: renunciar a todo tipo de comida y agua (Ester 4:16Hechos 9:9)
  • Ayuno parcial: restricción de dieta pero no de todo tipo de alimentos (ver Daniel 10:3)

Consideraciones para el ayuno de comidas:

  • no ayunar cuando una se encuentra bajo grandes cantidades de estrés, durante viajes, o enfermedad
  • consulte a un médico si tiene alguna condición de salud debilitante
  • reduzca las actividades normales mientras ayuna
  • sea progresivo en su ayuno:

a.    Comience con un ayuno parcial de 24 horas (salteando dos comidas pero bebiendo jugos de frutas) una vez por semana.

b.    Pase a un ayuno normal de 24 horas luego de 2 o 3 semanas (incluya grandes cantidades de agua).

c.    Luego de varias semanas de éxito en ayunos de 24 horas, uno puede pasar a un ayuno normal de 36 horas.

d.    Continúe buscando el deseo de Dios para seguir más allá de este punto.

Richard Foster (autor de Celebración de la Disciplina) y Marjorie Thompson (autora de Fiesta del Alma) tienen maravillosos capítulos en cuanto al ayuno y la abstinencia que proveen valiosas perspectivas.

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Thompson identifica nuestra necesidad crucial de ayunar… “Entenderemos muy poco de cómo somos nutridos por Cristo hasta que nos hayamos vaciado de aquéllas formas de sustento que nos mantienen contentos con una vida superficial” (Fiesta del Alma, página 71). La oración y el ayuno están intrínsicamente conectados y son necesarios para entender el llamado de Dios y su mover entre nosotros.

— Cindy North es una autoridad ordenada de la Iglesia del Nazareno. Completó su doctorado ministerial en el Seminario Teológico de Asbury en 2010. Actualmente es adjunta para la Universidad Nazarena de Mount Vernon, y escribe, predica, es mentora y facilita retiros de oración. Ella recide en Olathe, Kansas, Estados Unidos, con su esposo (Rob North Jr.), dos hijos (Quinn y Jordan), y su padre (Phil Shomo Sr.).

La Carrera Más Asombrosa: Parte II

*Esta es la segunda parte de una reflexión devocional escrita por Stephanie Bloom.  Para ver la primera parte, haz clic acá.

…Si sabemos que físicamente necesitamos carbs y líquidos para sobrevivir una carrera, ¿entonces cuáles son nuestras carbs y líquidos espirituales?  El Corredor Espiritual mas impresionante de todo tiempo, Jesús, nos dio algunas surgencias.  Su preparación fue la oración y el conocimiento de la Palabra de Dios.

“Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar” (Lucas 5:16).

“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Lo que le dio energía para Su carrera era obedecer a Su Padre.

“Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra” (Juan 4:34).

Dicen que cuando un corredor pega la pared “es muy fácil ver cuan preparado era el atleta, porque los que se preparaban bien permanecerán con buena forma mientras que los que no se preparaban bien perderán su buena forma cuando el cansancio se aumenta.”  He notado que estas palabras son verdaderas en mi carrera personal con Jesús.  Mi preparación a veces ha sido poco y he pegado la pared:

“Muchas veces negué la oración. Ha sido corta, pero no dulce; ha sido breve, pero no ferviente” (Charles Spurgeon).

Mi corazón, mente y piernas espirituales se sienten pesados. Me pregunto: “¿Terminará esto? No puedo soportar mucho mas.” Pero, la buena noticia es que es posible recuperarse después de pegar la Pared. Algunos de nosotros encontramos nuestro Segundo Viento y otros necesitamos ir más despacio y tomar Liquido y comer Carbos, pero la pared no tiene que ganarnos.

Entonces, para los que están en la Fase del Sustento, no podría darle un regalo mejor que el consuelo dulce de ver el diseño de Dios en todo.  ¡Y cuán increíble es!  Siempre recibimos nuestro alimento de nuestro Padre fiel por la comunión con Él y Su Palabra.

“Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre” (1 Corintios 9:25).

Y para los que han pegado a la Pared, “Tenemos que darnos cuenta que las carreras a veces serán difíciles para completar y dentro de la experiencia tal vez serán algunos tiempos duro al fin. Pero, al perseverar por esos tiempos desarrollará una madurez mental, una destreza esencial que necesitarán durante un maratón.

A todos los que son tan especiales para mi, gracias por correr esta carrera conmigo, por animarme en el camino y a veces levantarme del piso. Oro que Dios me enseñe cómo animarles a Ustedes también. Además oro que descubramos una comprensión más profunda de la realidad de nuestra libertad y paz en Cristo.  Oro que todos nosotros seamos humillados por la grandeza y la misericordia de Dios.

“Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.… Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Hebreos 12:2, 11).

“Hasta que Cristo sea Formado en Vosotros”

Parte de la formación de un misionero nazareno es la disciplina.  Esta entrada es escrita por la Dra. Erika Ríos Hasenauer y es continuidad de la serie de estas últimas dos semanas.

1 Corintios 10:23 y 9:24-27 habla de la disciplina del atleta que participa en una competencia. (Ti 2.5) De la misma forma y con mayor razón, somos motivados a buscar a Dios con esa misma disciplina.

La historia se repite una y otra vez.  Los patriarcas, profetas, jueces, discípulos y hombres de Dios de la historia contemporánea, han tenido una experiencia gloriosa antes de hacer algo glorioso para Dios. Con vidas ejemplares y disciplinadas reformaron la historia bíblica y contemporánea.

¿Cómo lo logramos? ¿Qué ingredientes son necesarios para tener un crecimiento espiritual?

Hay mucho dolor, desencanto y frustración para todos (los que envían, para los enviados y receptores) cuando una persona ministra sin una experiencia santa en su corazón.

La única manera de agradar a Dios en nuestra vida y ministerio es a través de un corazón que reúne los siguientes requisitos.

  • Santidad. 1 Tes 5.23
  • Compromiso.
  • Consagración. Es más importante para Dios SER que HACER.
  • Convicción. Las convicciones forman el carácter. Jesús superó todo porque tenía convicción.
  • Carácter. No es el carisma, es el carácter.  El carisma puede ser más superficial, es nato, pero el carácter se forja.  Pablo agonizaba por la necesidad que veía en el pueblo: “Hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19), pero sin duda no hay otro carácter que admire más que el de Cristo.
  • Humildad.

Un día, sentí que Dios estaba tratando con mi soberbia, falta de sometimiento, y de paciencia…

Estaba atendiendo a un pequeño que tenía una horrible infección en uno de sus pies.  Arrodillada, realizaba la limpieza adecuada pero el olor era difícil de soportar.  Un pensamiento de rebelión paso por mi mente preguntándome: ¿Por qué estaba ahí? ¿Quién me mandó a hacer eso si yo soy médico no enfermera? ¿Por qué yo?

En sólo unos instantes, sentí al Espíritu Santo hablándome: “Quiero enseñarte a servir, y a amar como yo lo hago”.  Esa es mi oración cada día.  Que esté dispuesta a servir siempre, dando lo mejor de mí, como Él y su pueblo merece.

¿Por Qué es Importante la Formación Espiritual en la Vida del Misionero?

¿Por Qué es Importante la Formación Espiritual en la Vida del Misionero?

Por Erika Ríos Hasenauer

Dios no enviará a nadie al campo misionero a menos que haya aprendido en casa la lección de la diaria sumisión, rendición y dependencia.

  • El misionero es un siervo de Dios. Antes que ser siervo es hijo. Todo hijo necesita ser instruido por su papá y por tanto, llamado a vivir en comunión con el Padre.
  • El misionero está al frente de la batalla, y es en su tiempo secreto con el Padre que es equipado con poder y autoridad para poder hacer frente al enemigo.
  • El misionero comprende que aún es un estudiante, no es maestro.
  • El misionero gradualmente comprende que otros dependen o dependerán de él, espiritualmente. Si éste falla, la vida espiritual de otros está en riesgo.
  • A su vez, el misionero necesita que sus guerreros de oración le respalden.

Cómo Podemos Aprender a Escuchar a Dios

En quietud.

Sin agenda.

Con disciplina.

Genuinamente.

Sin ruidos ni distracciones: Trabajo, televisión, Internet, celular, o todo lo que desvíe nuestra atención de lo que es más importante. Aun nuestra propia familia puede ser un ruido.

Antes de procurar crecer, hemos de ver como están nuestras raíces. Que tan firmes estamos en nuestro caminar con Dios. Todo inicia con un encuentro con Dios. Con disciplina y constancia lograremos llegar al nivel donde Dios nos quiere. Él no se arriesga a enviar hombres sin su gracia, su poder y su santidad.  En pocas palabras, un encuentro con Dios y disciplina. Lo que veremos en las siguientes dos entradas…

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