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Aún Celebrando la Pascua

Por Scott Armstrong

¿Listos para un pequeño examen? ¿En qué periodo del calendario cristiano nos encontramos ahora?

Si respondiste “Pascua” o “Tiempo Pascual,” ¡felicitaciones! Admito que he escrito bastante sobre Adviento y Cuaresma, ambos periodos son muy importantes en nuestro caminar espiritual. Pero el Tiempo Pascual es igual de importante, aun cuando muchos de nosotros lo pasamos por alto en esta época del año.

Rich Villodas, el pastor de la Iglesia New Life Fellowship en Queens, Nueva York, recientemente escribió sobre por qué la temporada del Tiempo Pascual es importante para la Iglesia.

“Por siglos, muchos en la Iglesia han reconocido que la Pascua no solo es un evento de un día que anticipamos, y así nada más se desvanece. La Iglesia ha afirmado que el poder de la resurrección es más que un momento pasajero, sino que merece una reflexión continua.”

Mientras que la Cuaresma dura 40 días y es un tiempo de ayuno, el Tiempo Pascual tiene una duración de 50 días y ¡nos dirige hacia una vida de celebración!

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Villodas resalta tres formas en las cuales podemos enfocar nuestra atención durante este periodo constante de la Pascua.

  1. El Tiempo Pascual nos recuerda que a través de la resurrección Jesús es victorioso sobre los poderes de la muerte.

Como he escrito antes, cuando Jesús se levanta de la tumba, Él provee la destrucción y undominio efectivo sobre los poderes del pecado, la muerte y la tumba. Sin embargo, la Pascua no es solamente algo lindo e importante que le sucedió a Jesús. Estamos invitados a ser parte del nuevo orden cósmico. ¡El mismo poder que levantó a Jesús de la muerte está disponible para todos aquellos que elijan seguirle!

“Es posible cantar sobre la conquista de Jesús sobre la tumba,” nos recuerda Villodas, “y al siguiente día ser cómplices de los sistemas, estructuras y hábitos que le traen gloria a los poderes de la muerte.” Esta temporada nos asegura que vivimos en una “reverberación de la resurrección” que aún continúa el día de hoy.

  1. El Tiempo Pascual nos recuerda que la vida futura de Dios está disponible para que nosotros podamos disfrutarla y expresarla al mundo.

Así como a María Magdalena le fue dicho que no se aferrara a Jesús, sino que en lugar de eso fuera y contara las buenas noticias (Juan 20:17), también somos capaces de ofrecer esperanza a todos aquellos que la necesitan desesperadamente. La Pascua no es Pascua si su mensaje no es proclamado al mundo.

El pastor Villodas lo pone de esta manera, “Probablemente no hay mejor momento que éste para orar por la sanidad sobre la enfermedad, porque la resurrección es un recordatorio de que algún día no habrá enfermedad. Probablemente no hay mejor momento que éste para trabajar por la paz, porque la resurrección es un recordatorio de que un día no habra guerras. Probablemente no hay mejor momento que éste para celebrar y festejar, porque la resurrección es un recordatorio de que nos dirigimos hacia un banquete. Así como nuestro Señor, los cristianos deben vivir del futuro. Nuestras comunidades y vidas individuales apuntan a lo que se aproxima.”

  1. El Tiempo Pascual nos llama a una vida que cultiva el gozo.

Aún estoy asombrado por el hecho de que las mujeres presentes en la tumba vacía esa primera mañana de la Pascua “salieron a prisa…con temor y gran gozo” (Mateo 28:8). Si hemos sido cristianos por muchos años, tristemente podríamos haber perdido el asombro sobre la Pascua, por no hablar de la admiración o incluso el temor. La tragedia es que la resurrección se ha vuelto un lugar común para muchos de nosotros. Y si ese es el caso, la siguiente cosa que se perderá será el gozo. En este sentido, muchos de nosotros cargamos con la actitud lúgubre y de abnegación de la Cuaresma a través del Tiempo Pascual y en los demás momentos del año.

Pero ¡la Pascua es un tiempo de celebración! ¡Él resucitó! En los días después de su resurrección, encontramos a Jesús en varias ocasiones comiendo, celebrando y regocijándose (Lucas 24:40-42; Jn. 21:9-13). Como siempre, pero especialmente en esta temporada de Pascua, ¡tenemos el privilegio de hacer lo mismo!

Villodas se pregunta si al final de la historia, la pregunta que Dios nos hará no es si nos abstuvimos del pecado. Qué pasa si la pregunta es “¿Entraste en el gozo que estaba disponible para ti?”

Esa es la invitación que Él nos ofreció durante el Tiempo Pascual. ¡Jesús está vivo! Así que ¡comamos, bebamos y, sin duda, alegrémonos!

Eligiendo Vivir en la Resurrección

Por Scott Armstrong

La Cuaresma y Semana Santa han sido muy importantes en mi vida y mi caminar espiritual a través de los años. Y no hay nada mejor que, cuando el ayuno y la solemnidad ocasionados, finalmente culminan en el estallido masivo de alegría en el Domingo de Resurrección. ¡Jesús ha resucitado! ¡No hay mejor celebración que la Resurrección!

O al menos así debería ser.

En muchas culturas, las iglesias ven un incremento en la asistencia al culto de Resurrección y muchos se visten muy elegantes. La música es viva y de alta calidad. Hay años donde pareciera que ¡el sol brillara con más fuerza en Resurrección!

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El domingo pasado, Domingo de Resurrección, no fue exactamente así en la iglesia que mi esposa y yo pastoreamos. Servimos como misioneros en República Dominicana y somos pastores (voluntarios) de una pequeña iglesia en un barrio ubicado en los alrededores de Santo Domingo. Habíamos estado hablando sobre los servicios de Semana Santa, durante varias semanas, especialmente sobre el Domingo de Resurrección. Habíamos preparado a nuestro equipo de liderazgo para el importante día, ¡y la celebración estaba lista!

O eso pensamos.

Llegamos temprano y había olvidado las llaves del pequeño edificio de concreto. Normalmente esto no es un problema. Pero este día dos de los laicos, quienes siempre llegan temprano para limpiar y arreglar, no estaban ahí. Después de algunas llamadas y de que nuestro hijo de 15 años tuviera que correr un par de cuadras para conseguir la llave, nos encontrábamos barriendo y limpiando las sillas, cinco minutos antes de que iniciara el servicio.

No es que hubiera mucha gente esperando incómodamente para entrar. Semana Santa es una semana de vacaciones en gran parte de Latinoamérica y la mitad de nuestra congregación estaba fuera de la ciudad. Cuando tienes una iglesia de 45, esto se nota fácilmente. Para cuando inició el servicio, la mayoría éramos niños y algunos adultos somnolientos. ¡Jesús está vivo! Pero ¿y nosotros?

El líder que estamos entrenando para ser el futuro pastor predicó bien, pero el sermón tenía más que ver con el Día del Padre en vez del Día de Resurrección. El Día del Padre se celebra en dos meses.

Tal vez tú eres mejor que yo. Quizá no dejas que nada de esto te afecte. Pero para mí esto ha sido un distractor y me hace sentir desanimado. ¡Qué desalentador! ¡Gente, se supone que estamos celebrando la Resurrección!

Para ser honesto, por mi propia cuenta, estaba adormilado. Necesitaba una Resurrección tanto como cualquiera.

Empezamos a leer el pasaje en Lucas.

“Y hallaron removida la piedra del sepulcro…”

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”

“No está aquí, sino que ha resucitado.”

Con cada frase familiar, mis ojos empezaron a abrirse en asombro de lo que Dios está haciendo en nuestro medio.

La jovencita de sexto grado con quien estaba compartiendo mi Biblia, estaba siguiendo con interés la lectura. Ella no quería leer nada cuando la conocimos en la Escuela Dominical hace dos años.

El estudiante universitario dirigiendo la adoración estaba haciendo un tremendo trabajo. ¡Él de verdad cree lo que estaba diciendo y cantando!

Oye, esta es la cuarta vez consecutiva que José llega al culto; Dios debe estar haciendo algo en su vida.

La evidencia de la vida estaba alrededor de mí. ¿Baja asistencia? ¿Niños inquietos? ¿Mensaje con un tema distinto? ¡No importa! Cristo salió de la tumba ¡y eso cambia todo!

La próxima semana puedo asegurarte que habra muchas cosas que saldrán mal antes, durante y después de nuestros servicios. Pero elijo vivir en la realidad de la Resurrección. Todas esas cosas son irrelevantes comparadas con nuestro Señor, quien triunfó ¡sobre la muerte, el infierno, y la tumba!

¿Te unes a mí en esta semana? La Cuaresma y Semana Santa han llegado y se han ido. Pero la Resurrección permanece. ¿Por qué sigues buscando entre los muertos al que vive?

 

 

Por Qué La Cuaresma Todavía Importa

Por Jesse Carey

En las seis semanas entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Resurrección, los cristianos alrededor del mundo guardan la época de Cuaresma. 

Sin embargo, en muchos de los círculos modernos cristianos, la práctica de la Cuaresma—a través del ayuno o la renuncia a ciertos artículos o actividades en el día a día de la vida—ha caído en desuso.

Recientemente hablamos con el autor y pastor Matt Chandler acerca de que la Cuaresma es historia, por qué los cristianos deben tomar parte en ella y cómo puedes hacerla parte de tu vida en preparación hacia la Pascua—incluso cuando esto es nuevo para ti.

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Para las personas que tienen un entendimiento a nivel superficial de la Cuaresma, ¿puedes describir qué es la época de Cuaresma y cómo tradicionalmente muchos cristianos lo han usado como un tiempo para un ejercicio verdaderamente espiritual?

La Cuaresma son los 40 días previos a la Pascua. Así que esos 40 días han sido utilizados históricamente por la Iglesia para ayunar una cosa, o algo diferente cada semana, dependiendo del enfoque. Es una forma de tratar de orientar o reorientar la época alrededor de la muerte de Cristo y su resurrección. La meta es una reorientación de nuestros corazones alrededor de la realidad de que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó de la tumba como evidencia de que hemos sido completamente liberados de todo nuestro pecado y que ha sido pagado con su vida, muerte y resurrección. 

¿Cuáles son algunos conceptos erróneos que los cristianos tienen acerca de la Cuaresma?

Yo creo que ellos saben muy poco acerca de lo que es, excepto quizá por un amigo católico en la secundaria o algún conocimiento en la universidad del martes de Carnaval o ver un amigo con las cenizas en su cabeza en Miércoles de Ceniza. Por lo general los evangélicos no entienden o aprecian el calendario de la Iglesia, o realmente no tienen un entendimiento de que a lo largo de la Escritura y a lo largo de historia de la humanidad Dios ha usado las celebraciones, el ayuno y los festivales para formar a su pueblo. 

Para los evangélicos la idea es, “Lee tu Biblia, ora un poco y serás completamente formado.” Pero yo pienso que esa es una perspectiva realmente anémica de las cosas. Aunque ciertamente no quiero quitar mérito a la suficiencia de las Escrituras, simplemente creo que las escrituras enseñan acerca de ciertas épocas y ritmos en los que debemos entregarnos más. 

Crecí en una tradición donde algunos de estos ejercicios externos eran rechazados porque no queríamos ser vistos como muy piadosos o demasiado espirituales o legalistas. Pero cuando se trata de la Cuaresma, ¿por qué esto es una sobrecorrección y es incorrecto asumir esta postura? 

Porque pienso que cualquier disciplina espiritual puede ser tomada y quedar vacía respecto a su propósito de conectarnos en un sentido muy real a nivel físico, espiritual, emocional y mental hacia nuestro Dios. Si estás practicando la Cuaresma donde realmente es una muestra de tu propia piedad, entonces creo que tú estás practicándola incorrectamente. Pienso en las palabras de aliento de Jesús—cuando ayunes, unge tu cabeza, lava tu rostro, porque no tratamos de distorsionar o deformar nuestros cuerpos, solo estamos tratando de orientar nuestras almas.

Cualquiera de las disciplinas espirituales puede convertirse en vacía y rutinaria, y tú puedes decir, “ellos solo están tratando de buscar una manera.” Pero en ese momento, tú estás comenzando a juzgar el corazón de una persona, y voy a ser muy cuidadoso de no dar a mis hermanos y hermanas el beneficio de la duda. 

¿Qué es específico de la Cuaresma que representa algo acerca de la naturaleza de la resurrección, la crucifixión y la naturaleza de Cristo?

Parte de lo que estás haciendo en Cuaresma es renunciar a algo que es deseable en tu corazón para que tú puedas en una forma muy real comenzar a fijar tu mente alrededor de Cristo renunciando a su vida por nosotros. Es una cosa muy pequeña pero creo que puede ser algo muy profundo, como el ayuno mismo. Mientras nos sentimos hambrientos en nuestros estómagos, nuestros corazones recuerdan que tenemos un hambre más grande y tomamos esos momentos de desayuno, almuerzo, cena o lo que sea, y los usamos para clamar—muy parecido a como David lo hace en los Salmos—para que el Señor sea nuestra porción, por un deseo de buscarle y conocerle como un ciervo busca por las aguas, tener un alma que clame por Él y tenga hambre de Él.

La Cuaresma es un proceso.

La Cuaresma es construida sobre la idea de ayunar, y tú mencionaste que nos ayuda a reorientarnos porque constantemente recordamos nuestras necesidades, no solamente físicas sino también espirituales. ¿Tú crees que el ayuno es algo que puede beneficiar a los cristianos no solo en Cuaresma, pero incorporándolo más como una parte habitual en nuestras vidas espirituales?

Ciertamente creo eso y hemos sido enseñados de esta manera durante años. Creo que intercalar temporadas frecuentes de ayuno en tu norma o ritmo de vida para recordarte en una manera más profunda el hecho de desear tener un anhelo y un celo más grande por el Señor, es una buena práctica para incorporar en tu vida. Nosotros funcionamos con un entendimiento—como una regla de vida—cuando piensas acerca de tu búsqueda de Cristo, piensas en esto anualmente, piensas en esto mensualmente, y piensas en esto diariamente, ¿qué te parece pensar seriamente en hacer de Cristo tu tesoro, deseando entender y crecer en el conocimiento de Él?

Si pienso en mi propia vida y los ritmos habituales aquí en la Iglesia Village. Practicamos el Adviento. Damos a nuestra gente la oportunidad de practicar la Cuaresma. Tenemos un servicio de Viernes Santo. Tenemos una serie en enero donde oramos por los problemas sociales que pensamos que son significativos en la actualidad. Nos entregamos a la adoración y oración en el mes de enero. Y estos son ritmos que tratamos de establecer en la iglesia para que sean prácticas anuales. Y también hay algunos ritmos mensuales, semanales y diarios, así sucesivamente hasta nuestras prácticas cada hora que queremos incorporar en nuestra vida para mantener en nosotros un deseo de conocer y amar a Jesús todavía más.

Artículo publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com/article/heres-why-lent-still-matters/

 

“La Resurrección” por Ron Dicianni

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“La Resurrección”, pintado por Ron Dicianni

 

—No se asusten —les dijo—. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. Pero vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: “Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo.” (Marcos 16:6-7)

¡Una Salvación Tan Grande!

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

(San Juan 20, 21)

Por: Josué Aceituno Ramos

El Domingo de Resurrección es el día en que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube hacia los cielos.  También es la finalización de la Semana Santa.  Es la fiesta más importante para el pueblo Cristiano, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda su religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del Cielo a los creyentes.  Los cristianos consideramos como pruebas de la Resurrección de Jesús a su sepulcro vacío y sus numerosas apariciones ante los apóstoles luego de este día.

Cuando se celebra la Resurrección de Cristo, se está celebrando también la propia liberación de los creyentes.

Celebran la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encuentran la clave de la esperanza cristiana.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo Pascual, en el que se recuerda el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.  El reflejo de nuestra salvación y la promesa del Espíritu Santo, por lo cual nosotros hemos de recibir el poder que viene de lo alto, da sentido a nuestra doctrina en un Avivamiento de Santidad.  ¡Es una salvación tan grande que solo Jesús nos pudo dar!  ¡Así que guardemos, amemos y apreciemos lo que Dios a través de su hijo hizo, para darnos salvación y vida eterna!  Recordemos:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (San Juan 3:16).

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