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¡Eso no es Justo!

“Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.” (Salmo 37:7 NVI)

(Leer Salmo 37:3-8)

Cuando era pequeño, mi hermano y yo solíamos quejarnos de la “justicia.” ¿No es esa la cuestión más urgente para un niño pequeño?

Si mi hermano me quitaba un juguete, yo gritaría para que todos escucharan, “¡Oye, eso no es justo!” Si yo iba a casa de un amigo mientras mi hermano se quedaba en casa, él se lamentaría con mi papá y mi mamá, “Pero, ¡eso no es justo!”

Incluso como adolescentes y adultos, normalmente estamos preocupados por la justicia. Él obtuvo buenas notas y no tuvo que esforzarse. Ella hace más dinero que yo, y yo trabajo mucho más duro. El asunto es más complejo cuando vemos a los seguidores de Cristo sufriendo y a aquellos que ni siquiera les importa Dios, viviendo la buena vida. Definitivamente es fácil enfocarnos en aquellos a nuestro alrededor y preguntarle a Dios, “¿Estás viendo esto? ¡Esto no es justo!”

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Tal vez por eso es que David escribe el Salmo 37. En sus primeros 8 versículos (versión NVI), él dice 3 veces, “no te irrites,” especialmente en lo que tiene que ver con el éxito aparente de “los que maquinan planes malvados.” Es como si David estuviera diciendo, “sé que no es justo. Pero no se preocupen. Dios sabe.”

Tal vez más importante, David nos da un gran consejo.

“Confía en el Señor y haz el bien…”

“Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.”

“Encomienda al Señor tu camino…”

“Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia.”

Esas son palabras de guía y también de ánimo.

Aunque las circunstancias en tu vida no parezcan justas. Dios ve y conoce todo. Él tiene promesas increíbles preparadas para ti, si tú continúas sirviéndole fielmente (v. 4-6). En lugar de enfocarte en otros, enfoquémonos en el Señor y confiemos en Él.

 

De Regreso a la Temporada de Lluvias

Scott Armstrong

Necesito confesar algo al inicio de este artículo. Es acerca de mi vida espiritual y no estoy orgulloso de lo que estoy a punto de decir.

Soy muy fiel en hacer mis devocionales cada día, pero no todos los días me encuentro con Dios.

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Probablemente esta es tu reacción ahora

¡¿Qué?! Hacer tus devocionales es leer la Biblia, orar y reflexionar, todo con el propósito de acercarte más a Dios. ¿Cómo puedes hacer todas esas cosas y no encontrarte con Dios? ¡No tiene sentido!

Tienes razón; ¡es loco! Es como reunirte en un café con un amigo con quien has anhelado ponerte al día, y después pasar todo el tiempo en tu celular. Voy a ir más allá: es como hacer ESO, luego regresar a casa y satisfecho quitar “Reunirme con un amigo” de la lista de quehaceres.

Soy muy fiel en leer mi Biblia cada día. Oro y algunas veces escucho música cristiana. Pero si no soy cuidadoso, todo es apresurado. Perdido en el ataque de las citas pendientes. Y lo peor, es que olvido todo 5 minutos después de cerrar la Biblia.

Eso necesita cambiar. Y esa es la razón por la que ayer como oficina tomamos el día para dedicarlo a un retiro espiritual: escuchando a Dios a través del silencio y su Palabra, confesando uno a otro, y orando por peticiones personales y de ministerio. Fue un tiempo necesario de renovación que cada uno de nosotros necesitaba desesperadamente.

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Mientras la lluvia empezaba suavemente a caer sobre el césped y los arbustos frente a nuestro jardín, Dios me guio hacia Isaías 55, en especial a los versos 10-11:

“Así como la lluvia y la nieve

descienden del cielo,

y no vuelven allá sin regar antes la tierra

y hacerla fecundar y germinar

para que dé semilla al que siembra

y pan al que come,

así es también la palabra que sale de mi boca:

No volverá a mí vacía,

sino que hará lo que yo deseo

y cumplirá con mis propósitos.

Sentí que Él dijo:

“Así como la lluvia que, literalmente cae a tu alrededor, alimenta la tierra,

permíteme refrescar tu alma cada mañana.

No abras tu Biblia solamente; habita en mi Palabra y deja que ella habite en ti.

Deseo rehacerte a mi semejanza, pero eso toma tiempo.

¿Estás dispuesto a disfrutarme o me ves como una tarea más que debe ser completada?”

Ouch.

Así que me he comprometido a preparar el suelo de mi vida para recibir su alimento cada mañana. Eso no puede pasar en 5 minutos de devocionales exprés. Honestamente, tampoco puede suceder en 15 minutos. Requiere hacer sacrificios en otras áreas. ESTA es el área más importante. ESTA es la única área que en realidad importa.

Si no tienes vida devocional, crear un hábito de 5 minutos al día tal vez sea el primer paso. Dios honrará eso. Pero si ya has desarrollado el hábito (o has caído en la rutina), necesitas dar el siguiente paso. ¿Te comprometes junto conmigo a hacer los ajustes necesarios para moverte de un ritual a una relación?

En otras palabras, asegurémonos que somos fieles en “hacer nuestros devocionales” cada día. Pero también, asegurémonos que, de verdad, en esos momentos, nos encontremos con Dios.

“Escúchenme bien…y se deleitarán con manjares deliciosos.” –Is. 55:2

 

 

Aprendiendo de María

Por Charles W. Christian

Una vez escuché a un sacerdote católico contar un chiste acerca de una escena en el cielo. Jesús camina hacia un protestante y un católico, y les dice, “me da gusto ver que se llevan tan bien.” Después Jesús se dirige hacia el protestante y le dice, “quisiera presentarte a mi madre. ¡No creo que ustedes dos se han conocido!”

Nosotros, los protestantes que estábamos entre el público, nos reímos, pero eso me desafío a mirar más de cerca a lo que nosotros como cristianos –ambos protestantes y católicos– podemos aprender de María.

De acuerdo con los Evangelios, aquí hay algunas lecciones que vienen a mi mente:

  • Podemos estar disponibles para la obra de Dios: “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia” (Lucas 1:38).
  • Podemos permitir que nuestra fe en Dios anule nuestros miedos: [Elisabet dijo a ella] “Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor” (Lucas 1:45).
  • Podemos ser ejemplo de gratitud: “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46-47).
  • Podemos permitir que Dios hable proféticamente a un mundo que necesita un Salvador: “[Dios] Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes” (Lucas 1:51-52).
  • Podemos aprender a atesorar las dádivas de Dios: “Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lucas 2:19).

Hay muchas otras lecciones que podemos aprender del ejemplo de María. Durante esta temporada de Adviento, que, así como María, nos acerquemos al futuro con humildad, fidelidad, y esperanza. Dios ha escogido a su Iglesia para ser los portadores de buenas noticias de la persona y obra de Jesucristo. Adorémoslo, y compartamos estas buenas noticias por el poder del Espíritu Santo, mientras seguimos caminamos juntos a través de Adviento.

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Oración para la semana:

Enséñanos obediencia, Señor
En cada parte de nuestras vidas
Oídos para escuchar tu palabra
Manos para realizar tu obra
Pies para andar por tu camino
Un corazón por tu pueblo
Una boca para gritar tu alabanza
Fe como la de un niño
Humildad
Confianza
Que le diga
A lo posible
Y a lo imposible
Soy el siervo del Señor
Hágase conmigo conforme a tu voluntad
Amén

(De John Birch en faithandworship.com)

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de Envío – Parte 5 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios incluye enviar. ¿Pero a qué envía Dios a su pueblo?

Estoy en una serie de artículos que aborda el tema de la efectividad misional. En el artículo anterior, comencé a explicar las marcas de la misión de Dios, comenzando con la marca misional de comunidad.

Hoy, abordaré la marca misional de envío.

La Marca Misional de Envío Explicada y Ejemplificada

La misión de Dios tiene un movimiento dual—se mueve centrípeta y centrífugamente. Por tanto, la misión de Dios no es estática—es activa.

Una de las características activas de la misión de Dios es la noción de envío. Dios establece este patrón al principio en la historia de redención. Él va a Adán y Eva, envía a Abraham a la Tierra Prometida, a Moisés a Egipto, a Jonás a los ninivitas, a Israel a Babilonia, a Jesús al mundo, al Espíritu a la Iglesia, y a la Iglesia a las naciones.

Claramente, la misión de Dios incluye enviar. Pero, ¿a qué envía Dios a su pueblo? Tomando en cuenta pasajes como Génesis 1-2, Génesis 12:1-3, Jeremías 29:1-7, Mateo 5:13-16, y el envío de Jesús, la comunidad misional de Dios es enviada al mundo a hacer por lo menos dos cosas.

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  1. La comunidad misional de Dios es enviada para ser fiel en todas las áreas de la vida.

Este punto se adentra más profundo en la obediencia de la comunidad a la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida. No tengo espacio para analizar por completo todos los versículos de arriba, pero permítanme señalar Jeremías 29:1-7 para explicar esta idea.

Algunos se preguntarán, ¿por qué usar este pasaje?

¿No había sido Israel llevado cautivo a causa de su pecado? Sí, Israel se encuentra a sí mismo en Babilonia por su pecado. Sin embargo, leemos en Jeremías 29:4, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice [enviar] de Jerusalén a Babilonia…”

Así que, Dios los ha enviado intencionalmente al exilio en Babilonia. Y en los siguientes versículos aprendemos porqué Él los envío.

Dios los envió a vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. Israel debía construir casas, tener familias, plantar jardines, y multiplicarse en el exilio. En otras palabras, ellos debían vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. La fidelidad debía ser una marca del pueblo de Dios en la Tierra Prometida, la fidelidad también era una marca del pueblo de Dios en una tierra extranjera.

La fidelidad de Israel mostraría una vida que giraba en torno a la gloria y la vida de Dios. Greg Forster identifica este aspecto como el gozo de Dios siendo mostrado a través de la vida de un creyente. Como resultado, Forster escribe,

Ese gozo incorporado no consiste simplemente en una actitud cambiada. Nuestras acciones cambiarán. En nuestras familias, actuaremos diferente como hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, padres o madres. En nuestros lugares de trabajo y otras relaciones económicas, actuaremos diferente como empleados, empleadores, administradores, colegas, estudiantes, maestros, clientes, o vendedores. En nuestras comunidades, actuaremos diferente como amigos, vecinos, miembros o participantes.

Además, la fidelidad de Israel los dirigiría a operar como la ciudad de Dios dentro de la ciudad del hombre. Me encanta lo que Tim Keller dice sobre este punto. Él escribe,

Cada ciudad, tiene dos ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Cada ciudad contiene una ciudad más pequeña, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es el pueblo de Dios que conforma una ciudad alternativa. ¿Cómo se ve esa ciudad? El Sermón del Monte nos dice. Los cristianos están para tomar el sexo, el dinero, [el trabajo], y el poder, y en lugar de usarlos de la manera en que la ciudad del hombre los usa, ellos los usan de la manera en que Dios lo había previsto.

Esto me lleva a mi segundo punto.

  1. La comunidad misional de Dios es enviada para bendecir la ciudad, espiritual, social y culturalmente.

Como pueblo de Dios mostrando la vida de Dios y viviendo como la ciudad de Dios, ellos estaban para buscar la bendición y prosperidad de la ciudad del hombre. De forma interesante, Dios no les dice que asimilen, anulen, o busquen la transformación de la cultura babilónica (la ciudad del hombre); Él simplemente les dice, en su fidelidad, que busquen la prosperidad y el shalom (prosperidad humana) de la ciudad y que oren para que eso suceda.

Esencialmente, Dios envió Israel a Babilonia por el bien de su gloria y de la ciudad. Keller lo pone de esta forma,

[Dios envía su pueblo] para ser usado en maneras vivificantes. La manera en que das testimonio de la ciudad de Dios es yendo a la ciudad por el bien de la ciudad. Los habitantes de la ciudad de Dios son los mejores ciudadanos de la ciudad del hombre porque ellos no se mudaron ahí para asimilar, para usar la ciudad para su beneficio, ni se mudaron por su propia tribu, ellos se mudaron por el bien de la ciudad.

Como recordatorio, los babilonios eran politeístas, paganos, crueles, y gente violenta. En otras palabras, ellos estaban muertos en sus delitos y pecados. Aún así, Dios le dice a su pueblo que vivan y oren por su prosperidad y paz. Pero, ¿cómo se ve esto? Otra vez, sin ser exhaustivo,

Creo que personas como Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego funcionan como ejemplos de lo que quiere decir vivir fielmente y bendecir la ciudad.

Estos hombres servían civilmente al imperio. En su servicio, ellos mostraron la tensión de vivir fielmente por la ciudad de Dios mientras se esforzaban para servir la ciudad del hombre. Desde su servicio, ellos manifestaron por lo menos tres formas en que el pueblo de Dios puede bendecir la ciudad del hombre.

Primero, ellos bendijeron la ciudad espiritualmente, a través de mantener fidelidad espiritual a Dios frente a la tentación.

En otras palabras, ellos amaron a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y sus fuerzas. Todos estos hombres enfrentaron la tentación de arrodillarse a un ídolo cultural, pero ellos eligieron ser fieles a la supremacía de Dios. Como resultado, muchas personas estuvieron convencidas de la verdad de YHWH.

El pueblo de Dios no puede bendecir espiritualmente la ciudad, viviendo vidas infieles. Cuando nuestras palabras y testimonios se alinean, mostramos una realidad alternativa factible, que el mundo necesita ver.

Segundo, ellos bendijeron la ciudad socialmente, por medio de tener una disposición humilde y amable hacia aquellos en autoridad y en la cultura más grande.

Ellos no se quejaron o reaccionaron cruelmente hacia aquellos que los habían espiado o que los habían tratado injustamente. Otra forma de ver esto es que ellos amaron a los demás. Cuando mostramos gracia y misericordia hacia otros, una vez más ponemos la ciudad de Dios en exposición para que el mundo vea.

Tercero, ellos bendijeron la ciudad culturalmente, a través de hacer su trabajo con integridad, excelencia y destreza.

Ellos trabajaron profesionalmente como si estuvieran trabajando para el Señor. El rey reconoce su fe, carácter, integridad, y destreza, honra a su Dios y les da un ascenso. Conforme el pueblo de Dios trabaje en una manera que refleje la gloria de Dios, ellos mostraran una ética laboral que sobrepasa (o debe sobrepasar), la ética laboral de la ciudad del hombre.

A través de incorporarse ellos mismos en la cultura más amplia y vivir vidas fieles para la gloria de Dios, ellos inevitablemente bendijeron la ciudad de manera espiritual, social y cultural. Como resultado de la presencia del pueblo de Dios y su participación en la cultura, la ciudad fue mejor. Esto me recuerda a la pregunta que muchos líderes de la iglesia y muchas iglesias deben hacerse: ¿Si algún día ellos dejaran de existir, su comunidad se daría cuenta y los extrañaría?

En síntesis, el modo misional de envío habla de la iglesia (e individuos) teniendo una postura misional. Por tanto, la efectividad misional requiere que las iglesias enseñen, entrenen y equipen a los creyentes hacia plantar una presencia fiel para que ellos sean usados como templo de Dios para reflejar su radiante gloria en todas las áreas de la vida, mientras Él trabaja a través de ellos para bendecir a otros espiritual, social y culturalmente.

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En el próximo artículo, hablaré de la marca misional de multiplicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-sentness-part-5.html

Nuevos Comienzos

Por Scott Armstrong

¿Necesitas un nuevo comienzo en tu vida, en tu ciudad, o en tu iglesia? Dios se especializa en ayudarnos a empezar de nuevo.

Dios nos da canciones frescas de alabanza.

“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. “(Sal. 40:3) 

Dios está en el negocio de trasplantar corazones.

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne.” (Ez. 11:19)

En el desierto más árido, ¡la fuente refrescante de Dios ya está brotando!

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Is. 43:19)

¡Dios cambia las mentes, actitudes, y nuestros seres por completo para que podamos ser como Él!

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Ef. 4:22-24)

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Dios, verdaderamente, hace nuevas TODAS las cosas.

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” (Is. 65:17)

En Cristo, Dios nos da un nuevo comienzo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Co. 5:17)

El nuevo comienzo no tiene que esperar – ¡Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana!

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lm. 3:22-23)

Incluso, al final de la historia, Dios inicia otra.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Ap. 21:5)

Lo que les cuesta a otros mi obediencia

Escrito por: Oswald Chambers – En Pos de lo Supremo

“Tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz”. Lucas 23:26

Nuestra obediencia a Dios le cuesta más a otras personas que a nosotros, y es ahí donde comienza el dolor. Si amamos a nuestro Señor, la obediencia no nos cuesta nada y, por el contrario, es un deleite. Pero les cuesta mucho a quienes no lo aman. Ya que obedecer a Dios trastorna los planes de otras personas, ellas se burlarán de nosotros, diciendo: “¿A esto le llamas cristianismo?” Podemos evitar el sufrimiento, pero no si vamos a obedecer a Dios. Debemos dejar que se pague el precio.

Cuando nuestra obediencia empieza a costarles a otros un precio, nuestro orgullo humano se atrinchera y decimos: “Jamás aceptaré nada de nadie”. Pero debemos hacerlo, o desobedeceremos a Dios. No tenemos ningún derecho a pensar que las relaciones que tenemos con otras personas deberían ser de una clase diferente de las que el mismo Señor mantuvo (ver Lucas 8:1-3).

llamado-de-diosEl estancamiento en la vida espiritual se presenta cuando decimos que sólo nosotros vamos a sufrir todas las consecuencias. Y realmente no podemos. Por estar muy involucrados en los propósitos universales de Dios, otros se afectan de inmediato cuando lo obedecemos a Él. ¿Vamos a permanecer fieles en nuestra obediencia a Dios y estaremos dispuestos a sufrir la humillación porque rehusamos ser independientes? ¿O tomaremos la actitud opuesta, declarando que “no haremos sufrir a otras personas?” Podemos escoger desobedecer a Dios, lo cual aliviará enseguida la situación, pero contristaremos a nuestro Señor. Mientras que, si lo obedecemos, Él cuidará de aquellos que han sufrido las consecuencias de nuestra obediencia. Simplemente debemos obedecer, y dejarle todas las consecuencias a Él. Guárdate de la tendencia a darle órdenes a Dios con respecto a lo que tú permitirás que suceda, si lo obedeces.

Mi participación en el COM

Escrito por: Elba Isabel Duson, República Dominicana

COM RD 2014

Elba es la última de izquierda a derecha.

Desde el primer día que escuché hablar del COM sentí la necesidad de asistir (esto fue en el campamento nacional de la JNI). Desde ese día estuve en oración para que DIOS me abriera el camino.

Al transcurrir los meses conocí a Scott y me relacione más con Erika en una reunión que asistí con el presidente de la JNI de mi distrito. Ahí también se habló del COM, recuerdo que Scott me miraba y decía “tú tienes que ir al COM” yo solo daba pretextos, por la universidad, el dinero, y lo lejos que estaba la actividad de mi pueblo. Al final de la reunión le dije a Scott que Erika me había convencido y que nos íbamos a ver de nuevo en el COM, ellos estaban alegres y empezaron a orar por mí.

En mi hogar yo le decía a mis padres “voy a un Campamento de Orientación Misionera” pero no estaba segura.

Dos semanas antes del campamento en la universidad me asignaron dos exposiciones importantes justamente para el sábado siguiente, el cual era el segundo día del campamento. Entonces empecé a dudar sobre que era mejor hacer, a cuál de las dos responsabilidades asistir. Se lo comenté a mi líder y a Erika y ellos siguieron orando. La mayoría de profesores me dieron permiso y agradezco a Dios por lo ese milagro que recibí, pues tampoco era nuestro deseo descuidar mis estudios y pude salir victoriosa con los trabajos asignados para otras fechas.

Elba y Beverly

Bevery Brown y Elba Isabel Duson en el COM.

Mis dudas me envolvieron, entre sí y no, pues con la ayuda de mi padre solo tenía para pagar el COM; mas yo seguía orando y pedí oración a otros. Tres días antes, el presidente de JNI de mi distrito no pudo ir a la actividad y me cedió gran parte del costo del transporte, aun no tenía todo completo y en fe me inscribí en la página juntamente con otra joven de la iglesia. Dos días antes un buen amigo me prestó lo que hacía falta, y mi madre me llamó y me dio algo más; es decir tenía incluso más de lo acordado.

Y es así como el 10 de octubre 2014 a las 4 Am mi compañera y yo salimos para la actividad. Durante el camino el vehículo se dañó, pero intercedimos y Dios nos permitió seguir y reunirnos con los demás.

A las 9:30 am estuve en Jarabacoa el lugar que Dios preparó para confirmar mi llamado.

Desde aquella maravillosa experiencia decidí dejar que Dios trabaje en mi mucho más, yo sé que no fue en vano que solicité permiso de mis maestros, pues fue más grande la bendición. ¡Dios es fiel y siempre nos sorprende cuando tiene el momento correcto para nosotros!

Servir 12:7 – Testimonio de Erika Chaves (Parte III)

 

*Hoy relatamos la última parte del sermón que predicó Erika Chaves, misionera de Costa Rica, al regresar a su país e iglesia el 29 de julio de 2012 después de ministrar como parte del equipo Servir 12:7.  Para leer las primeras partes, busquen las últimas dos entradas en este mismo sitio…

Y tercero, aprendí LA FIDELIDAD DE DIOS y esto implica agradecimiento

“Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.  Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” (Salmo 34:9-10).

29 de julio de 2012 – Iglesia del Nazareno, Poás, Costa Rica. La congregación responde al llamado de Dios por medio de la prédica de Erika Chaves.

Un día me preocupé porque mi pasta de dientes se iba a acabar y no tenía más, estaba en Haití y conseguir un supermercado con pasta dental es una odisea que podría tomar 6 horas para Puerto Príncipe la capital (porque generalmente no es una necesidad básica) pero mis compañeros de equipo de repente suplieron hasta que pude comprar una. Me preocupé por comida y nunca faltó, siempre sobró… Me preocupé por un boleto de avión y mi iglesia lo proveyó. Realmente, estoy agradecida con esas personas que me apoyaron, que dieron un poquito para que yo tuviera mucho y les agradezco cada oración.

¿Saben? Hubo una vez que casi decidí venirme, pero el Espíritu Santo visitó mi corazón y ese fue el día que entré a ese equipo con gozo, casi un mes y medio después de empezar.  Desde entonces, nada ha sido igual y ha sido la mejor experiencia de mi vida.  La gloria y la honra sean para Dios que me ha dado la energía, la fuerza y el soporte a través de personas para llegar hasta aquí, entre ellos mi familia, muchos de ustedes, mis líderes regionales y otros más.  ¡Sigamos apoyando este tipo de esfuerzos, no sé si a mí en un futuro o a otros que puedan ir o simplemente a aquel que esté sirviendo!

Por último quiero orar por tres cosas y si usted siente que quiere pasar al frente para orar por usted, lo haremos:

  1. Para recibir a ese Dios maravilloso que así como estuvo conmigo, puede estar con usted;
  2. Para servirle a ese mismo Dios que yo serví por estos meses o aún más, para hacerlo BIEN si ya lo estoy haciendo, para hacerlo con gozo y hacerlo mejor, involucrando su equipo de trabajo en vez de quejarse de eso;
  3. O para darle gracias a Dios por su fidelidad.

Pase al frente y hable con Dios. Recíbalo, sírvale y agradezca cada cosa que ha hecho por usted.

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