Hacia la Efectividad Misional: La Marca de Envío – Parte 5 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios incluye enviar. ¿Pero a qué envía Dios a su pueblo?

Estoy en una serie de artículos que aborda el tema de la efectividad misional. En el artículo anterior, comencé a explicar las marcas de la misión de Dios, comenzando con la marca misional de comunidad.

Hoy, abordaré la marca misional de envío.

La Marca Misional de Envío Explicada y Ejemplificada

La misión de Dios tiene un movimiento dual—se mueve centrípeta y centrífugamente. Por tanto, la misión de Dios no es estática—es activa.

Una de las características activas de la misión de Dios es la noción de envío. Dios establece este patrón al principio en la historia de redención. Él va a Adán y Eva, envía a Abraham a la Tierra Prometida, a Moisés a Egipto, a Jonás a los ninivitas, a Israel a Babilonia, a Jesús al mundo, al Espíritu a la Iglesia, y a la Iglesia a las naciones.

Claramente, la misión de Dios incluye enviar. Pero, ¿a qué envía Dios a su pueblo? Tomando en cuenta pasajes como Génesis 1-2, Génesis 12:1-3, Jeremías 29:1-7, Mateo 5:13-16, y el envío de Jesús, la comunidad misional de Dios es enviada al mundo a hacer por lo menos dos cosas.

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  1. La comunidad misional de Dios es enviada para ser fiel en todas las áreas de la vida.

Este punto se adentra más profundo en la obediencia de la comunidad a la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida. No tengo espacio para analizar por completo todos los versículos de arriba, pero permítanme señalar Jeremías 29:1-7 para explicar esta idea.

Algunos se preguntarán, ¿por qué usar este pasaje?

¿No había sido Israel llevado cautivo a causa de su pecado? Sí, Israel se encuentra a sí mismo en Babilonia por su pecado. Sin embargo, leemos en Jeremías 29:4, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice [enviar] de Jerusalén a Babilonia…”

Así que, Dios los ha enviado intencionalmente al exilio en Babilonia. Y en los siguientes versículos aprendemos porqué Él los envío.

Dios los envió a vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. Israel debía construir casas, tener familias, plantar jardines, y multiplicarse en el exilio. En otras palabras, ellos debían vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. La fidelidad debía ser una marca del pueblo de Dios en la Tierra Prometida, la fidelidad también era una marca del pueblo de Dios en una tierra extranjera.

La fidelidad de Israel mostraría una vida que giraba en torno a la gloria y la vida de Dios. Greg Forster identifica este aspecto como el gozo de Dios siendo mostrado a través de la vida de un creyente. Como resultado, Forster escribe,

Ese gozo incorporado no consiste simplemente en una actitud cambiada. Nuestras acciones cambiarán. En nuestras familias, actuaremos diferente como hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, padres o madres. En nuestros lugares de trabajo y otras relaciones económicas, actuaremos diferente como empleados, empleadores, administradores, colegas, estudiantes, maestros, clientes, o vendedores. En nuestras comunidades, actuaremos diferente como amigos, vecinos, miembros o participantes.

Además, la fidelidad de Israel los dirigiría a operar como la ciudad de Dios dentro de la ciudad del hombre. Me encanta lo que Tim Keller dice sobre este punto. Él escribe,

Cada ciudad, tiene dos ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Cada ciudad contiene una ciudad más pequeña, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es el pueblo de Dios que conforma una ciudad alternativa. ¿Cómo se ve esa ciudad? El Sermón del Monte nos dice. Los cristianos están para tomar el sexo, el dinero, [el trabajo], y el poder, y en lugar de usarlos de la manera en que la ciudad del hombre los usa, ellos los usan de la manera en que Dios lo había previsto.

Esto me lleva a mi segundo punto.

  1. La comunidad misional de Dios es enviada para bendecir la ciudad, espiritual, social y culturalmente.

Como pueblo de Dios mostrando la vida de Dios y viviendo como la ciudad de Dios, ellos estaban para buscar la bendición y prosperidad de la ciudad del hombre. De forma interesante, Dios no les dice que asimilen, anulen, o busquen la transformación de la cultura babilónica (la ciudad del hombre); Él simplemente les dice, en su fidelidad, que busquen la prosperidad y el shalom (prosperidad humana) de la ciudad y que oren para que eso suceda.

Esencialmente, Dios envió Israel a Babilonia por el bien de su gloria y de la ciudad. Keller lo pone de esta forma,

[Dios envía su pueblo] para ser usado en maneras vivificantes. La manera en que das testimonio de la ciudad de Dios es yendo a la ciudad por el bien de la ciudad. Los habitantes de la ciudad de Dios son los mejores ciudadanos de la ciudad del hombre porque ellos no se mudaron ahí para asimilar, para usar la ciudad para su beneficio, ni se mudaron por su propia tribu, ellos se mudaron por el bien de la ciudad.

Como recordatorio, los babilonios eran politeístas, paganos, crueles, y gente violenta. En otras palabras, ellos estaban muertos en sus delitos y pecados. Aún así, Dios le dice a su pueblo que vivan y oren por su prosperidad y paz. Pero, ¿cómo se ve esto? Otra vez, sin ser exhaustivo,

Creo que personas como Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego funcionan como ejemplos de lo que quiere decir vivir fielmente y bendecir la ciudad.

Estos hombres servían civilmente al imperio. En su servicio, ellos mostraron la tensión de vivir fielmente por la ciudad de Dios mientras se esforzaban para servir la ciudad del hombre. Desde su servicio, ellos manifestaron por lo menos tres formas en que el pueblo de Dios puede bendecir la ciudad del hombre.

Primero, ellos bendijeron la ciudad espiritualmente, a través de mantener fidelidad espiritual a Dios frente a la tentación.

En otras palabras, ellos amaron a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y sus fuerzas. Todos estos hombres enfrentaron la tentación de arrodillarse a un ídolo cultural, pero ellos eligieron ser fieles a la supremacía de Dios. Como resultado, muchas personas estuvieron convencidas de la verdad de YHWH.

El pueblo de Dios no puede bendecir espiritualmente la ciudad, viviendo vidas infieles. Cuando nuestras palabras y testimonios se alinean, mostramos una realidad alternativa factible, que el mundo necesita ver.

Segundo, ellos bendijeron la ciudad socialmente, por medio de tener una disposición humilde y amable hacia aquellos en autoridad y en la cultura más grande.

Ellos no se quejaron o reaccionaron cruelmente hacia aquellos que los habían espiado o que los habían tratado injustamente. Otra forma de ver esto es que ellos amaron a los demás. Cuando mostramos gracia y misericordia hacia otros, una vez más ponemos la ciudad de Dios en exposición para que el mundo vea.

Tercero, ellos bendijeron la ciudad culturalmente, a través de hacer su trabajo con integridad, excelencia y destreza.

Ellos trabajaron profesionalmente como si estuvieran trabajando para el Señor. El rey reconoce su fe, carácter, integridad, y destreza, honra a su Dios y les da un ascenso. Conforme el pueblo de Dios trabaje en una manera que refleje la gloria de Dios, ellos mostraran una ética laboral que sobrepasa (o debe sobrepasar), la ética laboral de la ciudad del hombre.

A través de incorporarse ellos mismos en la cultura más amplia y vivir vidas fieles para la gloria de Dios, ellos inevitablemente bendijeron la ciudad de manera espiritual, social y cultural. Como resultado de la presencia del pueblo de Dios y su participación en la cultura, la ciudad fue mejor. Esto me recuerda a la pregunta que muchos líderes de la iglesia y muchas iglesias deben hacerse: ¿Si algún día ellos dejaran de existir, su comunidad se daría cuenta y los extrañaría?

En síntesis, el modo misional de envío habla de la iglesia (e individuos) teniendo una postura misional. Por tanto, la efectividad misional requiere que las iglesias enseñen, entrenen y equipen a los creyentes hacia plantar una presencia fiel para que ellos sean usados como templo de Dios para reflejar su radiante gloria en todas las áreas de la vida, mientras Él trabaja a través de ellos para bendecir a otros espiritual, social y culturalmente.

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En el próximo artículo, hablaré de la marca misional de multiplicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-sentness-part-5.html

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 12 julio 2017 en El Mundo Hoy, Evangelismo, Fe, La Iglesia, La Misión, Liderazgo y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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