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Armonizando Nuestra Vida con la Vida de Jesús

Reflexiones sobre el Año Litúrgico por Joan Chittister

Como mencioné en el artículo previo, he estado leyendo un libro que ha impactado mi comprensión sobre el calendario cristiano. Está escrito por Joan Chittister, y lleva por título El Año Litúrgico: La Aventura en Espiral de la Vida Espiritual. Mientras nos acercamos al Miércoles de Ceniza, creo que sería útil permitir que algunos de los fragmentos de ese libro nos desafíen a ver el calendario cristiano a través de una mirada diferente…

“El año litúrgico es una aventura que lleva la vida cristiana a su plenitud, lleva al corazón a estar atento, y lleva al alma a enfocarse. No se ocupa de los aspectos sobre cómo ganarse la vida. Se ocupa de los aspectos sobre cómo vivir.”

“El año litúrgico es el año que nos expone a armonizar la vida cristiana con la vida de Jesús, de Cristo. Nos propone, año tras año, a sumergirnos una y otra vez en el sentido y la sustancia de la vida cristiana hasta que, eventualmente, nos convirtamos en eso que decimos ser – seguidores de Cristo todo el camino hasta llegar al corazón de Dios. El año litúrgico es una aventura en el crecimiento humano, un ejercicio en la madurez espiritual.”

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“Es en la liturgia que conocemos la historia de Jesús y llegamos a entender al Cristo de la fe, quien está con nostros todavía…de hecho, es la vida de Jesús la que realmente guía a la iglesia a través del tiempo. Es la vida de Jesús que juzga el comportamiento del tiempo. La vida de Jesús es el estándar de las almas que se llaman a sí mismas cristianas en todas las épocas, a pesar de los errores seductivos propios de cada época.”

“El en año litúrgico caminamos con Jesús a través de los detalles de su vida – y Él camina con nosotros en los nuestros…los primeros cristianos sabían sin duda que todas las facetas de la vida de Cristo derivaban de una realidad, estaban relacionadas a una realidad, dirigidas a una realidad, eran aspectos de una realidad cental: la cruz. Jesús nació para confrontar la cruz; Jesús murió en la cruz para traernos la plenitud de la vida; Jesús resucitó para derrotar la cruz; Jesús encarnó lo que sería el papel de la cruz en la vida de todos nosotros. Evidentemente fue la realidad de la cruz lo que definió la vida de Jesús, el Cristo. Y, en aquel entonces como ahora, es la realidad de la cruz la que define la vida del cristiano como individuo.”

“Al igual que las voces de nuestros seres queridos las cuales han ido antes que nosotros, el año litúrgico es la voz de Jesús llamándonos cada día de nuestras vidas para despertar nuestros propios seres dormidos debido a los efectos calmantes de lo irrelevante y sin sentido, del materialismo y hedonismo, del racionalismo y la indiferencia, para estar atentos a la vida de Jesús quien ruega dentro de nosotros por plenitud.”

Lemas que Despertaron a la Iglesia: Intensamente Misioneros

Por Howard Culbertson

“El espíritu de Cristo es el espíritu de misiones. Cuanto más nos acercamos a Él, nos volvemos misioneros más intensamente.” –Henry Martyn, misionero en India y Persia.

¿Conoces a alguien que piensa que el involucramiento para respaldar a las misiones mundiales solo es para aquellos que realmente están apasionados por ellas? Yo conozco personas que piensan así.

“Es asunto de ellos,” dicen despectivamente.

Henry_Martyn.jpgSi Henry Martyn estuviera vivo, él estaría en desacuerdo. “No solo es asunto de ellos,” hubiera protestado, “Es un asunto de Cristo y, por consiguiente, debe ser ‘asunto’ de cada seguidor de Cristo.”

Martyn, quien fue misionero en India y Persia a principios del siglo XIX, vio el evangelismo mundial como una pasión central del corazón de Dios. Eso significa, según Martyn, que mientras más nos volvemos como Jesús, más compartiremos la pasión de Cristo por el evangelismo mundial.

Las palabras de Pablo en Filipenses 2:5 nos llaman a “tener la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo” (TLA). Aunque esa exhortación está presente en un pasaje sobre la humildad de Cristo, es pertinente a cualquier otro contexto. Ser como Cristo al punto de pensar como Cristo, incluye abrazar su deseo de que todo el mundo escuche las Buenas Nuevas.

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Los pastores algunas veces lamentan que quienes apoyan la misión mundial en su congregación, normalmente sean los miembros ancianos. Si eso es cierto –y algunas veces lo es– puede ser porque aquellas personas mayores, quienes respaldan el evangelismo mundial, han caminado con Cristo muchísimos años. Con el paso del tiempo, mientras se han acercado más a Él, se han vuelto “intensamente misioneros.” Si Jesucristo está apasionado por el evangelismo mundial, no debería ser una sorpresa que nosotros, cuando seamos mayores, creyentes maduros, nos sintamos apasionados por eso también.

Así que, la pasión global en aquellos “santos” mayores, valida las palabras de Henry Martyn: “Cuanto más nos acercamos a Él [Cristo], nos volvemos misioneros con mayor intensidad.” Por otro lado, la declaración de Martyn no limita la pasión misionera a aquellos que han sido creyentes por décadas. Simplemente está declarando algo que, claramente, es un mensaje bíblico: Si nuestros corazones están en sintonía con el corazón de Cristo, nos volveremos más apasionados por proclamar las Buenas Nuevas de que Dios ha venido a través de Cristo para redimir el pecado de los seres humanos.

Este artículo fue publicado originalmente en: nazarene.org

Piedras Vivas

Por Ken Mitchell

La guía de turistas se presentó en la entrada de las Cavernas de Linville e inmediatamente nos advirtió acerca de no tocar ninguna de las piedras dentro del lugar. Ella explicó que esas eran piedras vivas y que el ácido producido por el contacto humano podía hacer que ellas dejaran de crecer.

Era un sábado por la tarde, Janet, nuestros dos nietos y yo estábamos en nuestra excursión anual. Este año habíamos visitado minas de piedras preciosas y ahora estábamos a punto de explorar el interior de la montaña de Linville en Carolina del Norte. Me pareció interesante la advertencia, pero el concepto de piedras vivas no captó por completo mi atención hasta la mañana del siguiente martes cuando leí 1 Pedro 2. Mientras leía los versículos 4 y 5 recordé nuestro viaje del sábado. “Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

Me di cuenta que, si soy una piedra viva, debo saber lo que una piedra viva es.

El Espíritu Santo me llevó de regreso a la guía de turistas. Ella había indicado que las piedras estaban vivas porque estaban creciendo. Cuando el agua mineral fluye sobre las piedras, deposita sobre ellas minerales adicionales. Estos depósitos adicionales provocan un crecimiento lento. Creo que ella dijo que crecían aproximadamente 1 pulgada cúbica cada 100 años. Por supuesto que es un crecimiento lento, pero es crecimiento. Ella definió las “piedras vivas” como “piedras crecientes.”

También nosotros debemos ser piedras crecientes si queremos encajar en la definición de piedras vivas en 1 Pedro 2:5.

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Las piedras en las Cavernas de Linville son alimentadas por el flujo constante de agua mineral. Yo me pregunté a mí mismo, ¿cómo puedo alimentarme para crecer y ser una piedra viva?

Encontré la respuesta en el versículo 2: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” Recordé a Elizabeth, nuestra nieta de 7 meses de edad. Cuando ella desea leche, todos a su alrededor lo saben. Ella no se tranquiliza hasta que su hambre es satisfecha. ¿Qué pasaría si solo alimentamos a Elizabeth una vez a la semana los domingos por la mañana? O tres veces a la semana: ¿domingo por la mañana, domingo por la tarde, y miércoles por la tarde? Obviamente esto no funcionaría. Primero, ella no nos dejaría en paz expresando su deseo por tomar leche, y en segundo lugar, ella no crecería.

¿Mi deseo por “la leche espiritual no adulterada” es tan fuerte como el deseo de Elizabeth por leche para su estómago? ¿Mi alma ruega por ser alimentada? Esto es un reto para mí. Elizabeth no se puede alimentar a ella misma ni puede controlar sus horarios de alimentación, pero yo sí puedo. Como un adulto maduro, alimento mi cuerpo físico tres veces al día. ¿Cómo es qué puedo hacer menos por mi vida espiritual? Gracias a Señor por enseñarme cómo ser una “piedra viva.” Espero que otros lean esto y sean desafiados también, “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.”

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

Reflexionando Sobre la Pasión Después de la Copa Mundial

Por Scott Armstrong

Muchos lectores de este sitio saben que mi familia y yo pudimos ir a la Copa Mundial en Rusia el mes pasado. Fue un tiempo memorable y una experiencia única en la vida. Quizá la cosa que recuerdo más es la pasión que mucha gente tenía por sus países y por el futbol.

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Lo vi en, literalmente, las decenas de miles de mexicanos y colombianos que viajaron, se disfrazaron y gritaron para sus equipos en todo momento, de día o de noche. Lo vi cuando el equipo de casa, Rusia, inesperadamente goleó a España en la ronda de los 16, y las calles de Moscú estallaron de alegría.

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Pero tal vez no experimenté personalmente los muchos niveles de pasión en la Copa Mundial más que en los dos juegos a los que pudimos asistir. Antes del primer juego, el 26 de junio, estábamos atrapados en el fervor de los aficionados daneses quienes llenaron las estaciones del metro y las calles, gritando y cantando para su equipo y país. Tristemente, la pasión que ellos y sus contrapartes franceses mostraron antes y durante el juego no la compartieron sus equipos nacionales. Francia vs Dinamarca ha sido ampliamente reconocido como el peor juego del torneo.

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Sabíamos que algo andaba mal cuando salieron las alineaciones y casi ninguno de sus jugadores estrellas comenzaron. ¡¿No Pogba ni Mbappe?! ¿Ni siquiera Lloris o Umtiti? Bueno, por lo menos los sustitutos dejaran todo en el juego ¿cierto? No. Ambos equipos sabían que solo necesitaban un empate para pasar hacia la siguiente ronda. Entonces, jugaron como si fuera un partido amistoso. Sin urgencia. Ninguno intentando demasiado. Todos los aficionados neutrales se inquietaron e incluso se enojaron durante esas dos horas. ¿Pagamos por esto? ¡¿Viajamos hasta aquí para ver esta farsa?!

¿Sabías que la palabra “pasión” se origina de la palabra en latín “passio” que está íntimamente relacionada con la raíz griega “path” que significa “sufrir”? Para cuando el juego terminó en 0-0, en todo el estadio llovían abucheos para los equipos debido a su vergonzosa actuación. De verdad es muy difícil explicar qué tan desanimados estábamos todos. De hecho comencé a llorar, estaba muy triste porque nuestra familia había elegido ir a ESE partido.

Pero no todo estaba perdido. El juego final al que asistimos fue el 3 de julio en Moscú. Ronda de los 16 – Colombia vs Inglaterra. No te miento: reuní a mi familia antes de que saliéramos al estadio y oramos que Dios nos diera un gran partido. No me importaba cuál era el resultado: Solo quería que fuera memorable.

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¡Y sí que lo fue! La controversia fue una constante con un penal concedido y con ambos equipos presionando y compitiendo por la posición en cada tiro libre. Yerri Mina, un defensa colombiano, empató el partido 1-1 en tiempo extra al final de la segunda mitad mientras el estadio lleno, mayormente de aficionados colombianos, se volvía loco. Después, se fueron a penales, donde Inglaterra tiene historia de precipitarse y quemarse. Pero ¡no esta vez, amigos! Casi tres horas después de la primera patada, Inglaterra clavó su último penal y pasaron a la siguiente ronda mientras que, tanto aficionados como equipo, celebraban eufóricos. Fue un juego fenomenal y la mayor energía que he experimentado en un juego de futbol por mucho (¡y he ido a docenas de partidos en diferentes países!).

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Debo añadir esto, mientras nos preparábamos para los penales y los aficionados de cada equipo estaban apoyando, abrazándose e incluso orando, comencé a llorar de nuevo. Pero esta vez fue por la felicidad desenfrenada de haber sido parte de un evento como éste.

¿Cuál fue la diferencia de los dos juegos? Esencialmente una cosa: pasión.

Sé que las circunstancias dictan que hay menos en juego en ciertas ocasiones del torneo. Pero esta es la Copa Mundial. Si vas a pisar el terreno de juego, ¡debes darlo todo!

Esta es una creencia que me impulsa en mi vida diaria y me guía en mi caminar espiritual. Si vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien. Vivir apasionadamente, y especialmente dejar que la fuente de esa pasión sea más que futbol, o comida, o películas, o trabajo, o incluso tu familia.

La única fuente de pasión que nunca se secará o te decepcionará es Jesucristo. El ofrece vida abundante (Juan 10:10) y salvación gloriosa (Juan 3:16). En mi caso, Él ha puesto un llamado en vida a predicar – y a hacerlo transculturalmente – así que no puedo contenerlo; como Jeremías, es un fuego en mis huesos (Jeremías 20:9).

Cualquiera que me conoce sabe que soy un apasionado del futbol. Pero mi oración es que todos sepan que estoy más apasionado por Cristo y su misión. Después de todo, Él se dio a sí mismo por nosotros en la cruz, en lo que se conoce como – adivinaste – la Pasión.

Si todavía no has experimentado esa fuerza convincente e impulsora en tu vida, permite a la única y verdadera fuente de pasión que inyecte su fuego. Tú – y todos aquellos que te rodean – ¡nunca volverán a ser iguales!

Sacerdotes Ante Dios

Por el Dr. Clark Armstrong

Martín Lutero creía firmemente en el sacerdocio de todos los creyentes, en relación con el hogar cristiano. Él creyó que los padres – y particularmente el padre de cada hogar – era el “sacerdote” de ese hogar.

Lutero es quien comenzó la idea del padre, o los padres, guiando a los hijos en un tiempo devocional o de adoración en familia diariamente. Él escribió un libro proveyendo guía a los padres mientras ellos guiaban a sus hijos en el hogar. En el libro, él da algunas “Oraciones/bendiciones de la mesa” para enseñar a los hijos a dar gracias ofreciendo una oración antes de tener cualquier comida habitual (Lucas 24:30). Una de las oraciones más famosas fue “Dios es grande. Dios es bueno. Agradezcamos por nuestro alimento. Amén.”

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Crecí en una familia de seis hijos (tres niños y tres niñas). Nuestra madre fielmente nos enseñó a orar las “oraciones/bendiciones de la mesa” cuando éramos muy jóvenes. Cuando era nuestro turno, los niños diríamos la oración (la que mencioné anteriormente), y las niñas orarían otra que decía, “Gracias por el mundo tan dulce. Gracias por la comida que comemos. Gracias por las aves que cantan. Gracias, Dios, por todo. Amén.” No es tan importante que la oración rimara (en inglés es así), aunque eso ayuda a que los pequeños lo recuerden. Lo importante es siempre detenerse y orar antes de comer. Tan pronto como fuimos lo suficientemente mayores, cuando era nuestro turno, nos animaron a que cada uno hiciéramos nuestras propias oraciones desde nuestro corazón.

Finalmente, Lutero enseñó que, como creyentes, todos somos sacerdotes ante Dios a través de nuestro gran y sumo sacerdote Jesucristo. Podemos compartir nuestras peticiones de oración entre nosotros, y orar unos por los otros en el cuerpo de Cristo. Hoy tenemos muchos grupos pequeños, clases de escuela dominical, grupos de discipulado, reuniones de ministerio entre hombres o mujeres, o ambientes de adoración donde regularmente nos levantamos el uno al otro en oración, directamente al Señor, como sacerdotes los unos para los otros. Hacemos oraciones por sanidad, por los perdidos, por los santos e intercesión por todos los problemas en nuestro mundo. Constantemente tenemos testimonios maravillosos de milagros y transformación a través de nuestro ministerio sacerdotal por todos los creyentes. ¡¡¡Alabado sea Dios por esta verdad!!!

ClarkA2.jpg*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013. Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

El Sacerdocio de Todos los Creyentes

Por el Dr. Clark Armstrong

Muchas personas no se dan cuenta que el concepto de “sacerdocio de todos los creyentes” fue incluso uno de los principios fundamentales de la Reforma desde sus inicios. Y muchos pastores o profesores han pasado por alto, o han minimizado, esa verdad.

En sus inicios, sin embargo, los puntos principales de la Reforma eran sola scriptura (solo la escritura como fuente de autoridad), sola fide (salvación solo por fe y no por obras), y el sacerdocio de todos los creyentes. Las otras “solas” fueron agregadas a medida que la Reforma avanzó. Todas ellas fueron una reacción a las prácticas y enseñanzas prevalecientes de la Iglesia Católica en aquella época. El gran principio conocido como “el sacerdocio de todos los creyentes” fue una reacción al hecho de que la Iglesia Católica enseñó que las oraciones, confesiones y ministerio solo podían hacerse a través o por los sacerdotes de la iglesia.

Los reformadores creyeron literalmente que todos los creyentes son un “real sacerdocio” (1 Pedro 2:9). El libro de Hebreos enseña que Jesucristo es nuestro único y verdadero sumo sacerdote y que podemos ir a Él directamente con nuestras oraciones (4:14-16). La palabra sacerdote significa “puente o mediador.” En 1 Timoteo 2:5, dice “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…” Lutero enseñó que un pecador podía confesar sus pecados personales directamente a Dios a través de Cristo y encontrar perdón (Heb. 2:17-18, 1 Juan 1:9), lo cual era un pensamiento muy radical en aquel tiempo.

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Los reformadores enseñaron que, como creyentes, todos tenemos acceso directo a Dios a través de Jesús y no hay necesidad de un mediador terrenal. Las oraciones de los sacerdotes pueden ser de ayuda, pero Lutero vio a la práctica en aquella época, como una perversión y mala aplicación del sacerdocio Aarónico o Levítico, el cual estaba claramente cumplido en Cristo y eliminado por el Nuevo Testamento. Las prácticas a las que él se opuso en sus 95 tesis fueron vistas, por los sacerdotes de la iglesia, como una negligencia flagrante.

Cada vez que, directamente, un pecador se arrepiente al Señor; cada vez que, libremente, ofrecemos oraciones a Dios; cada vez que, personalmente, invocamos el nombre del Señor, ¡deberíamos alabar a Dios por esta maravillosa doctrina de la Reforma!

*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013.  Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

 

Lutero y los Nazarenos

Hoy (13 de octubre, 2017) celebramos el 109 Aniversario de la fundación de la Iglesia del Nazareno. ¡Feliz cumpleaños, nazarenos!

Durante este mes, también estamos celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante, así que pensamos, “¿Por qué no combinar dos celebraciones hoy, en una sola publicación?”

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El Rev. Klaus Arnold es un nazareno alemán y rector del Colegio Nazareno Europeo en la frontera alemana/suiza. También es un amigo, y él y su esposa fueron nombrados como misioneros globales en nuestra denominación, junto con Emily y yo en febrero 2007. Arnold recientemente escribió un artículo en Holiness Today titulado “Creciendo a la Sombra de Lutero,” en el cual finaliza comparando la teología de Lutero con la de los nazarenos:

En Alemania todos los cristianos, incluyendo los nazarenos, han crecido a la gran sombra de Martín Lutero. Por supuesto, hay diferencias claves. Como Lutero, nosotros los nazarenos creemos que el bautismo es un sacramento: un tiempo donde la gracia de Dios se hace presente en una forma especial. Sin embargo, Lutero fue conocido por afirmar que el bautismo era el medio por el cual Dios nos purifica del pecado original, y esta no es una enseñanza consistente con los estatutos doctrinales de la Iglesia del Nazareno.

Otra diferencia está en las doctrinas de la justificación y santificación. Creemos (como Lutero) que somos justificados solo por gracia por medio de la fe, por lo que Dios hizo a través de la persona y obra de Jesucristo. Sin embargo, para Lutero el cambio de la relación entre un creyente y Dios, es solamente relativa, pero no hay un cambio real en el creyente.

Él creyó que un cristiano es siempre “pecador y justificado” mientras él/ella viva. La Iglesia del Nazareno cree que, mientras que hay un cambio relativo en la justificación, también hay un cambio real que ocurre: llegamos a ser una nueva creación.

El pecado no necesita reinar sobre nosotros, y nosotros no tenemos que pecar deliberada o consistentemente. Con la llenura del amor de Dios a través del Espíritu Santo, nuestra naturaleza pecaminosa es purificada en entera santificación.

La misión de Dios es la renovación de su creación. Y parte de eso es la transformación de los creyentes a la imagen de Dios (a la semejanza de Cristo). Mientras somos llenos con el amor de Dios, queremos compartir eso con el resto de la creación, hacer verdaderamente una diferencia en nuestro mundo y participar en la misión de Dios ¡dondequiera que estemos! Afirmamos, junto con Lutero, que nuestra vida comienza y continúa por gracia a través de la fe en Cristo Jesús.

La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

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