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Las Cenizas de Nuestro Viaje – Peregrinaciones de Cuaresma

Por Teanna Sunberg

El día de mañana, alrededor del mundo, muchos seguidores de Cristo harán fila en los altares para ser marcados en su frente o mano con cenizas. Es Miércoles de Ceniza, es el primer día de Cuaresma – esta pesada y, algunas veces, dolorosa peregrinación hacia el quebrantamiento de la cruz que culmina en el milagro de la resurrección. Este viaje comienza mañana con las cenizas.

La tradición dicta que, mientras el creyente se coloca frente al sacerdote o pastor, la señal de la cruz es dibujada y acompañada de las palabras, “Recuerda que tú eres polvo y al polvo volverás.” O, “Arrepiéntete y cree en el Evangelio.”

Es una declaración tan poderosa que, en este día del año, los creyentes en Cristo usan un símbolo externo y visible de su fe. Mientras vamos de compras, trabajamos, y nos desenvolvemos en los espacios públicos de la vida, esta cruz funciona como un filtro de cómo el mundo nos concibe. Las cenizas nos definen ese día.

Las cenizas mismas dan su propio y profundo simbolismo a la historia. Ellas son todo lo que queda de las ramas quemadas de la celebración del Domingo de Ramos del año previo. Pero, el Domingo de Ramos es un capítulo inquietante en nuestra narrativa. ¿Cómo es que la misma gente que alzó esas ramas de palma para dar la bienvenida y celebrar a Jesús estaba alzando sus puños, gritando y pidiendo que lo crucificaran menos de una semana después? ¿Qué clase de debilidad? ¿Qué clase de corazón traicionero? ¿Qué clase de personas?

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En verdad, la multitud del Domingo de Ramos nos permite tener un panorama honesto de la realidad de la humanidad – tal vez, incluso, sea el espejo más real de nuestros corazones. Nosotros también queremos a Cristo y no lo queremos. Nuestra naturaleza humana se encuentra en estado de guerra entre aceptar la misericordia de Dios y rechazar su autoridad. Es fácil amar a Dios por lo que Él nos da y es igualmente sencillo enojarnos con Dios cuando no nos da lo que queremos. Las ramas de palma fácilmente dan paso a los puños, a los gritos de rechazo de la gente en aquel Viernes Santo.

Entonces, estamos marcados por las cenizas mañana en el primer día de Cuaresma. Encaminamos nuestros pies hacia la cruz y nos movemos hacia el viernes. Nos marcamos con la ceniza que representa nuestros sueños rotos, nuestros cuerpos físicos quebrantados, nuestra quebrantada relación con la creación de Dios, nuestras relaciones rotas con otros, nuestra quebrantada relación con Dios mismo: la ceniza que define nuestro estado humano. Usamos la ceniza que nos recuerda nuestro pecado. Usamos la ceniza del Domingo de Ramos y proclamamos que creemos.

¿Qué creemos?

Nos atrevemos a creer que la entrada triunfal de Jesús, en el año 30 d.C., es un destello de verdad: Cristo es un poderoso rey y un misericordioso salvador. Nos atrevemos a creer que su entrada triunfal a nuestros corazones es un símbolo seguro de su amor y poder sobre la oscuridad, la muerte y el pecado. Nos atrevemos a creer que, a la puerta de la muerte, cuando nuestros cuerpos regresen al polvo, en una forma milagrosa, entonces seremos nosotros quienes hagamos la entrada triunfal – y caminemos hacia la vida eterna con Cristo. Somos libres.

En este miércoles, esas cenizas nos definen. Le dicen al mundo que reconocemos nuestra necesidad de tener corazones arrepentidos. Nos recuerdan la realidad de nuestra naturaleza caída. Y, ellos hablan de la esperanza – la esperanza de la resurrección, el regalo de la vida y el tesoro que tenemos en Cristo.

Este Miércoles de Ceniza – el primer día de Cuaresma:

Recuerda. Lee Génesis 3.

Arrepiéntete.

Cree.

Este artículo fue publicado originalmente en: TeannaSunberg.com

Cuaresma: Regresando a Estar en Contacto con Nuestras Almas

“Cuaresma es nuestra salvación de las profundidades de la nada. Es nuestra guía para el más de la vida.” –Joan Chittister

La Cuaresma está muy cerca de nosotros. Cada año cuando escribo sobre Cuaresma, especialmente en español, parece provocar controversia. ¿Por qué las iglesias evangélicas celebrarían algo que es católico?

Bueno, la respuesta rápida es que no es solamente católica, aunque en muchos de nuestros países en Latinoamérica se ha pensado que es así. Cuaresma es una época en el calendario cristiano, y el calendario cristiano es exactamente eso: un ritmo anual ofrecido a cada cristiano para que caminemos con Cristo en una forma más significativa. Yo he escrito previamente sobre el calendario cristiano como un todo, pero para los propósitos de las siguientes dos entradas, reflexionaremos sobre Cuaresma específicamente.

Es importante notar que para el año 330, una temporada cuaresmal de 40 días era practicada comunmente por la iglesia primitiva. Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y termina con la Pascua, o para aclarar correctamente, puede decirse que el Sábado de Gloria (o Sábado Santo) es el día final de Cuaresma porque es el día final de ayuno y negación antes de las celebraciones más importantes. El domingo de Pascua viene con una explosión de gozo y celebración, un marcado contraste con los temas de la Cuaresma. ¡Jesús ha resucitado! ¡Ha triunfado sobre la tumba!

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Para muchos evangélicos, Cuaresma (y particularmente el Miércoles de Ceniza) ha demostrado ser demasiado confusa. La explicación de Joan Chittister en su maravilloso libro, El Año Litúrgico: La Aventura en el Espiral de la Vida Espiritual, puede ayudarnos:

“El Miércoles de Ceniza, un eco del llamado antiguo del testamento hebreo al cilicio y las cenizas, es un clamor continuo a través de los siglos de que la vida es transitoria, que el cambio es urgente. No tenemos suficiente tiempo para perderlo en la nada. Necesitamos arrepentirnos de nuestra pérdida de tiempo en nuestro caminar hacia Dios. Necesitamos arrepentirnos del tiempo que hemos pasado jugando con distracciones peligrosas y diversiones vacías a lo largo del camino. Necesitamos arrepentirnos de nuestros excesos insensatos y nuestras excursiones a nuestro pecado, nuestro incumplimiento de justicia, nuestros fracasos en la honestidad, nuestro distanciamiento de Dios, nuestros disfrutes del exceso, nuestras absorbentes autogratificaciones, una adicción infantil, una criatura envidiando a otra. Necesitamos regresar a estar en contacto con nuestras almas.”

Esta es la esencia de Cuaresma. En un mundo que gira alrededor del consumismo y el placer, nos abstenemos y refrenamos. Nos negamos a nosotros mismos y tomamos nuestra cruz diariamente mientras seguimos a Cristo al Gólgota. Si no nos comprometemos en este acto en esta temporada, corremos el riesgo de olvidar completamente su sacrificio.

¿Estás listo para Cuaresma? ¿Orarías para que Dios te discipule en esta época de negación y disciplina? Quizá esto hará una gran diferencia para tu alma.

Armonizando Nuestra Vida con la Vida de Jesús

Reflexiones sobre el Año Litúrgico por Joan Chittister

Como mencioné en el artículo previo, he estado leyendo un libro que ha impactado mi comprensión sobre el calendario cristiano. Está escrito por Joan Chittister, y lleva por título El Año Litúrgico: La Aventura en Espiral de la Vida Espiritual. Mientras nos acercamos al Miércoles de Ceniza, creo que sería útil permitir que algunos de los fragmentos de ese libro nos desafíen a ver el calendario cristiano a través de una mirada diferente…

“El año litúrgico es una aventura que lleva la vida cristiana a su plenitud, lleva al corazón a estar atento, y lleva al alma a enfocarse. No se ocupa de los aspectos sobre cómo ganarse la vida. Se ocupa de los aspectos sobre cómo vivir.”

“El año litúrgico es el año que nos expone a armonizar la vida cristiana con la vida de Jesús, de Cristo. Nos propone, año tras año, a sumergirnos una y otra vez en el sentido y la sustancia de la vida cristiana hasta que, eventualmente, nos convirtamos en eso que decimos ser – seguidores de Cristo todo el camino hasta llegar al corazón de Dios. El año litúrgico es una aventura en el crecimiento humano, un ejercicio en la madurez espiritual.”

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“Es en la liturgia que conocemos la historia de Jesús y llegamos a entender al Cristo de la fe, quien está con nostros todavía…de hecho, es la vida de Jesús la que realmente guía a la iglesia a través del tiempo. Es la vida de Jesús que juzga el comportamiento del tiempo. La vida de Jesús es el estándar de las almas que se llaman a sí mismas cristianas en todas las épocas, a pesar de los errores seductivos propios de cada época.”

“El en año litúrgico caminamos con Jesús a través de los detalles de su vida – y Él camina con nosotros en los nuestros…los primeros cristianos sabían sin duda que todas las facetas de la vida de Cristo derivaban de una realidad, estaban relacionadas a una realidad, dirigidas a una realidad, eran aspectos de una realidad cental: la cruz. Jesús nació para confrontar la cruz; Jesús murió en la cruz para traernos la plenitud de la vida; Jesús resucitó para derrotar la cruz; Jesús encarnó lo que sería el papel de la cruz en la vida de todos nosotros. Evidentemente fue la realidad de la cruz lo que definió la vida de Jesús, el Cristo. Y, en aquel entonces como ahora, es la realidad de la cruz la que define la vida del cristiano como individuo.”

“Al igual que las voces de nuestros seres queridos las cuales han ido antes que nosotros, el año litúrgico es la voz de Jesús llamándonos cada día de nuestras vidas para despertar nuestros propios seres dormidos debido a los efectos calmantes de lo irrelevante y sin sentido, del materialismo y hedonismo, del racionalismo y la indiferencia, para estar atentos a la vida de Jesús quien ruega dentro de nosotros por plenitud.”

Una Mirada a Cuaresma

Recientemente, concluimos nuestros 40 días de oración enfocados en las ciudades de la Región Mesoamérica. Cada enero, iniciamos el año calendario pidiendo al Señor que empiece un génesis en nosotros y en las poblaciones urbanas alrededor del mundo. ¡Sigamos intercediendo por estas ciudades, demos y sirvamos sacrificialmente para ser testigos de su transformación!

En 2018, esos 40 días terminaron justo algunos días antes de que comience otra experiencia de 40 días. En el calendario cristiano, este próximo miércoles marca el inicio de Cuaresma. Esta es una época significativa donde como seguidores de Cristo hacemos justamente eso: seguimos a Cristo, y lo seguimos específicamente a la cruz.

Nuestros amigos de “A Plain Account” han compartido una definición de Cuaresma (abajo) que espero sea de ayuda para ti y tu congregación durante este tiempo.

Cuaresma es un periodo de ayuno y dolor por nuestro pecado en preparación para la celebración de la Pascua. Los tonos morados que decoran muchos santuarios en esta época representan dolor, lamento, y sufrimiento. Sin embargo, el color morado también es un color de la realeza, que nos recuerda el sacrificio de nuestro Rey, Jesús.

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Cuaresma es una costumbre sumamente antigua. Hay una tradición que sugiere que los Apóstoles originalmente instituyeron esta práctica.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, Cuaresma dura 40 días, sin contar domingos. La ceniza representa nuestro arrepentimiento, el dolor por nuestros pecados, y nuestra mortalidad. El periodo de 40 es común en la Biblia, está asociado con Moisés, Elías, Noé, Jonás, Jesús y otros. La ceniza representa la muerte y destrucción producto del pecado. Recibir una unción de ceniza es un signo de arrepentimiento.

Durante este tiempo, las personas comúnmente ayunan algo como el chocolate, la televisión, o el comer carne. El propósito del ayuno es aumentar nuestra conciencia de la presencia de Dios. También puedes considerar añadir algo a tu vida durante Cuaresma, como una disciplina espiritual o el ser más generoso. Puede ser una buena forma de empezar un nuevo hábito.

Cuaresma concluye con la Semana Santa, iniciando con el Domingo de Ramos (la Entrada Triunfal) e incluye el Jueves Santo (cuando Jesús lava los pies de sus discípulos), Viernes Santo y Sábado Santo (un día de profunda tristeza por la muerte de Cristo).

Durante Cuaresma reconocemos nuestra necesidad y nos arrepentimos de nuestro pecado. La esencia del pecado es una relación rota. Es cuando le decimos “no” al llamado de Dios a amar en cada momento. Incluso en este momento lúgubre del año, la Resurrección está en el ambiente. Hay esperanza. Hay perdón. La Pascua viene.

Por Qué La Cuaresma Todavía Importa

Por Jesse Carey

En las seis semanas entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Resurrección, los cristianos alrededor del mundo guardan la época de Cuaresma. 

Sin embargo, en muchos de los círculos modernos cristianos, la práctica de la Cuaresma—a través del ayuno o la renuncia a ciertos artículos o actividades en el día a día de la vida—ha caído en desuso.

Recientemente hablamos con el autor y pastor Matt Chandler acerca de que la Cuaresma es historia, por qué los cristianos deben tomar parte en ella y cómo puedes hacerla parte de tu vida en preparación hacia la Pascua—incluso cuando esto es nuevo para ti.

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Para las personas que tienen un entendimiento a nivel superficial de la Cuaresma, ¿puedes describir qué es la época de Cuaresma y cómo tradicionalmente muchos cristianos lo han usado como un tiempo para un ejercicio verdaderamente espiritual?

La Cuaresma son los 40 días previos a la Pascua. Así que esos 40 días han sido utilizados históricamente por la Iglesia para ayunar una cosa, o algo diferente cada semana, dependiendo del enfoque. Es una forma de tratar de orientar o reorientar la época alrededor de la muerte de Cristo y su resurrección. La meta es una reorientación de nuestros corazones alrededor de la realidad de que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó de la tumba como evidencia de que hemos sido completamente liberados de todo nuestro pecado y que ha sido pagado con su vida, muerte y resurrección. 

¿Cuáles son algunos conceptos erróneos que los cristianos tienen acerca de la Cuaresma?

Yo creo que ellos saben muy poco acerca de lo que es, excepto quizá por un amigo católico en la secundaria o algún conocimiento en la universidad del martes de Carnaval o ver un amigo con las cenizas en su cabeza en Miércoles de Ceniza. Por lo general los evangélicos no entienden o aprecian el calendario de la Iglesia, o realmente no tienen un entendimiento de que a lo largo de la Escritura y a lo largo de historia de la humanidad Dios ha usado las celebraciones, el ayuno y los festivales para formar a su pueblo. 

Para los evangélicos la idea es, “Lee tu Biblia, ora un poco y serás completamente formado.” Pero yo pienso que esa es una perspectiva realmente anémica de las cosas. Aunque ciertamente no quiero quitar mérito a la suficiencia de las Escrituras, simplemente creo que las escrituras enseñan acerca de ciertas épocas y ritmos en los que debemos entregarnos más. 

Crecí en una tradición donde algunos de estos ejercicios externos eran rechazados porque no queríamos ser vistos como muy piadosos o demasiado espirituales o legalistas. Pero cuando se trata de la Cuaresma, ¿por qué esto es una sobrecorrección y es incorrecto asumir esta postura? 

Porque pienso que cualquier disciplina espiritual puede ser tomada y quedar vacía respecto a su propósito de conectarnos en un sentido muy real a nivel físico, espiritual, emocional y mental hacia nuestro Dios. Si estás practicando la Cuaresma donde realmente es una muestra de tu propia piedad, entonces creo que tú estás practicándola incorrectamente. Pienso en las palabras de aliento de Jesús—cuando ayunes, unge tu cabeza, lava tu rostro, porque no tratamos de distorsionar o deformar nuestros cuerpos, solo estamos tratando de orientar nuestras almas.

Cualquiera de las disciplinas espirituales puede convertirse en vacía y rutinaria, y tú puedes decir, “ellos solo están tratando de buscar una manera.” Pero en ese momento, tú estás comenzando a juzgar el corazón de una persona, y voy a ser muy cuidadoso de no dar a mis hermanos y hermanas el beneficio de la duda. 

¿Qué es específico de la Cuaresma que representa algo acerca de la naturaleza de la resurrección, la crucifixión y la naturaleza de Cristo?

Parte de lo que estás haciendo en Cuaresma es renunciar a algo que es deseable en tu corazón para que tú puedas en una forma muy real comenzar a fijar tu mente alrededor de Cristo renunciando a su vida por nosotros. Es una cosa muy pequeña pero creo que puede ser algo muy profundo, como el ayuno mismo. Mientras nos sentimos hambrientos en nuestros estómagos, nuestros corazones recuerdan que tenemos un hambre más grande y tomamos esos momentos de desayuno, almuerzo, cena o lo que sea, y los usamos para clamar—muy parecido a como David lo hace en los Salmos—para que el Señor sea nuestra porción, por un deseo de buscarle y conocerle como un ciervo busca por las aguas, tener un alma que clame por Él y tenga hambre de Él.

La Cuaresma es un proceso.

La Cuaresma es construida sobre la idea de ayunar, y tú mencionaste que nos ayuda a reorientarnos porque constantemente recordamos nuestras necesidades, no solamente físicas sino también espirituales. ¿Tú crees que el ayuno es algo que puede beneficiar a los cristianos no solo en Cuaresma, pero incorporándolo más como una parte habitual en nuestras vidas espirituales?

Ciertamente creo eso y hemos sido enseñados de esta manera durante años. Creo que intercalar temporadas frecuentes de ayuno en tu norma o ritmo de vida para recordarte en una manera más profunda el hecho de desear tener un anhelo y un celo más grande por el Señor, es una buena práctica para incorporar en tu vida. Nosotros funcionamos con un entendimiento—como una regla de vida—cuando piensas acerca de tu búsqueda de Cristo, piensas en esto anualmente, piensas en esto mensualmente, y piensas en esto diariamente, ¿qué te parece pensar seriamente en hacer de Cristo tu tesoro, deseando entender y crecer en el conocimiento de Él?

Si pienso en mi propia vida y los ritmos habituales aquí en la Iglesia Village. Practicamos el Adviento. Damos a nuestra gente la oportunidad de practicar la Cuaresma. Tenemos un servicio de Viernes Santo. Tenemos una serie en enero donde oramos por los problemas sociales que pensamos que son significativos en la actualidad. Nos entregamos a la adoración y oración en el mes de enero. Y estos son ritmos que tratamos de establecer en la iglesia para que sean prácticas anuales. Y también hay algunos ritmos mensuales, semanales y diarios, así sucesivamente hasta nuestras prácticas cada hora que queremos incorporar en nuestra vida para mantener en nosotros un deseo de conocer y amar a Jesús todavía más.

Artículo publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com/article/heres-why-lent-still-matters/

 

Escondiendo los Escombros

Warsaw, Polonia 1946

Varsovia, Polonia 1946

Este miércoles representa el comienzo de Cuaresma.  Pero, ¿qué tiene que ver la foto arriba con el Miércoles de Ceniza?

Conociendo nuestra historia, es obvio que la foto de arriba fue tomada un año después de la terminación de la Segunda Guerra Mundial.  Polonia había sido devastado por los Nazis y los escombros permanecieron.  La alegría estaba volviendo a la ciudad capital por fin, aunque iba a llevar muchos años más para restaurar la comunidad y edificar los edificios destruidos.

¿Qué puede hacer uno en ese tipo de situación cuando quiere tomarse una bonita foto?

El fotógrafo es genio, y sin duda aprovechó el deseo de la gente de olvidar los escombros para hacer un buen negocio.  Y no debemos culpar a la mujer por transformar su realidad pésima en una imagen de felicidad y esperanza.  De hecho, creo que esa ingenuidad muestra el poder en todo ser humano de buscar la luz en medio de cualquier oscuridad.

Sin embargo, la foto nos ilustra algo más hoy.  Somos excelentes en disfrazar nuestra realidad para que otros no reconozcan lo que verdaderamente nos está pasando.  En esta época de “selfies” y Facebook, queremos ganar la mayor cantidad de “seguidores” posibles y jamás les mostraremos nuestro lado feo.  “¡Déjame quitar los lentes y meter el estómago para que salga mejor en la foto!”.

El Miércoles de Ceniza no esconde la realidad.  Nos obliga a declarar que “apenas somos polvo y ceniza” (Gén. 18:27).  El énfasis este día no está en nuestros talentos y dones y “lados perfectos”.  Está en nuestra incapacidad absoluta de salvarnos a nosotros mismos.  ¡No somos nada sin nuestro Creador!  ¡Él nos da el respiro y el aliento de cada día!  En la luz de su gracia y misericordia, nos forzamos a bajar la cabeza al piso en humildad y arrepentirnos de todo corazón.

Mientras caminamos a la cruz en estos 40 días, iniciemos con un reconocimiento profundo de los escombros alrededor.  ¿Qué sería de nosotros si no nos hubiera alcanzado?

“Rásguense el corazón
y no las vestiduras.
Vuélvanse al Señor su Dios,
porque él es bondadoso y compasivo,
lento para la ira y lleno de amor,
cambia de parecer y no castiga” (Joel 2:13).

Marcado por las Cenizas

Hoy es Miércoles de Ceniza.  Reproducimos acá una excelente traducción de un poema hermoso escrito por el teólogo Walter Brueggemann.  Reconozcamos nuestra profunda necesidad de un Salvador no solo hoy, sino en cada “miércoles” de nuestra vida.Ashes to ashes

“Marcado Por Las Cenizas”

De: Walter Brueggemann

Trad. por: Ariadna Romero

Gobernante de la noche, Fiador del día…

Este día – un regalo tuyo.

Este día – como ningún otro que hayas dado jamás, o que hayamos recibido.

Este Miércoles nos deslumbra con el regalo y la novedad, la posibilidad.

Este Miércoles nos agobia con las tareas del día, y ya estamos a medio camino de casa,

           a medio camino de las juntas y los memos,

           a medio camino de las llamadas y las citas,

           a medio camino del siguiente Domingo.

           a medio camino, medio exhaustos, medio expectantes,

           medio girando a mirarte, medio no.

 

Este miércoles es un largo camino desde el Miércoles de Ceniza,

  pero todos nuestros miércoles están marcados por las cenizas –

    empezamos este día con el sabor de las cenizas en nuestras bocas:

          de esperanza fallida y promesas rotas,

          de niños olvidados y mujeres atemorizadas,

   nosotros mismos somos cenizas a las cenizas, polvo al polvo;

   podemos saborear nuestra mortalidad mientras paladeamos las cenizas en la lengua.

 

Somos capaces de meditar sobre nuestra cenizidad con

  cierta seguridad, solo porque cada miércoles nuestro de ceniza

  anticipa la victoria tuya de Pascua sobre ese seco y escamoso sabor a muerte.

 

En este Miércoles, sometemos nuestro camino ceniciento a ti –

  desfile Pascual de novedades.

  Antes de que el sol se ponga, toma nuestro Miércoles y danos la Pascua,

    Resucítanos para gozo y energía y coraje y libertad;

    Resucítanos para que podamos ser valientes por tu verdad.

  Ven y llena nuestro Miércoles de tu Pascua con

    misericordia y justicia y paz y generosidad.

 

Oramos mientras esperamos por El Resucitado, quien viene pronto.

***Walter Brueggemann es profesor emérito del Antiguo Testamento en Columbia Theological Seminary en Decatur, Georgia, EE. UU., y ha escrito más de setenta libros. Este poema fue publicado en su libro Oraciones por un Pueblo Privilegiado y se encontró en www.journeywithjesus.net.  Para la versión original en inglés, haz clic aquí.

Reflexiones Sobre la Cuaresma

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Disfrutamos el Domingo de Ramos y el Día de Resurrección. ¡Son días de celebración y triunfo! ¡Debemos regocijarnos sin duda!

Sin embargo, es demasiado fácil enfocarnos solo en estos puntos altos sin caminar con Jesús por la oscuridad de Viernes Santo, un peregrinaje que comienza el Miércoles de Ceniza. La Cuaresma es una manera de confesar nuestra insuficiencia ante Dios, viniendo a él en cenizas y en polvo. Sencillamente, es una manera de juntarnos con Cristo en su camino a la Cruz.

La Cuaresma es un peregrinaje por la oscuridad. Es un viaje espiritual que debemos hacer para que nos venga renovación espiritual genuina. Citamos a menudo el pasaje en 2 Crónicas 7:14: “. . .si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Este usualmente se cita en el contexto de pedir avivamiento en la Iglesia, y normalmente oramos que los demás se humillaren, buscaren su rostro, etc. Pero, si leemos bien el versículo y contexto, no es un llamado a interceder por otros. Es una oración de perdón por la comunidad de fe, por nosotros. Es un llamado a nosotros, que nosotros nos arrepintamos. Es nuestra tierra que se necesita sanar; de nuestros malos caminos debemos convertirnos. Nosotros somos los que necesitamos buscar el rostro de Dios.

Quizás durante la época de Cuaresma, debemos venir ante Dios con una humildad nueva, dispuestos a confesar, “Señor, ten misericordia de mí, un pecador.” Tal vez debemos acompañar a Cristo en su viaje a la Cruz. Quizás por tal camino y tal sacrificio entenderemos mejor lo que significan Viernes Santo y el Día de Resurrección. Tal vez llegaremos a ser más como Él en estos días.

“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca…y sea desechado…y que sea muerto….Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame…” (Lucas 9:22-23).

Oh, Señor, te acompaño a la cruz. Que estos días de Cuaresma sean un tiempo de negarme y tomar mi cruz. Amén.

*Gracias al Dr. Dennis Bratcher del Christian Resource Institute por su ayuda en esta entrada.

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