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¿Cómo hacer que la iglesia se apasione por su misión? – Parte 1

Escrito por: Carey Nieuwhof / Trad. por: Erika Chaves

Uno de los sueños de casi todo líder es ver a cada persona dentro de una organización, motivada por la misma misión y visión.

La realidad es que muy pocas organizaciones – y muy pocas iglesias – funcionan de esa manera.

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La mayoría de los líderes han tenido una inquietante sensación de que podrían ser la persona más apasionada de su misión y se preguntan cómo llegar a decenas, cientos o incluso miles de personas en la tierra para que estén bordo, en lugar de vagar en su propio curso.

Bueno, usted puede cambiar eso. Y es más sencillo (y más desafiante al mismo tiempo) de lo que piensa.

¿Por qué la Estrategia triunfa sobre la Misión y Visión?

Si realmente quiere que la gente a bordo tenga una visión, su estrategia es fundamental.

De hecho, la estrategia triunfa sobre la misión y la visión. Una gran misión y visión con una mala estrategia fracasará.

Excluyendo todo de vuelta a lo básico revelará por qué (y voy a utilizar la misión, visión y estrategia de la Iglesia Connexus donde sirvo para ilustrarlo).

  • Misión = lo que estamos llamados a hacer (Llevar a la gente en una relación creciente con Jesucristo).
  • Visión = por qué estamos llamados a hacerlo (Crear una iglesia donde a los inconversos les encantaría ir – ¡por eso comenzamos!).
  • Estrategia = cómo vamos a lograrlo (Los pasos que hemos elegido para guiar a las personas en una relación creciente con Jesús).

Si usted no sabe con claridad cómo va a cumplir con su misión, bueno… ese es el problema ¿no?

¿Por qué todo va caminando…? ¿O no?

La mayoría de los líderes tiene gente de tendencias agradables (yo escribí sobre los problemas sobre esto en el blog).

Eso significa que la mayoría de nosotros tenemos un tiempo difícil para decir “no” cuando la gente quiere comenzar un ministerio o programa.

El desafío con esto, por supuesto, es que a menudo quieren hacer las cosas que les apasiona, no las cosas que su organización o iglesia fue llamada a hacer.

Así que la mayoría de los líderes de la iglesia terminan con decenas o incluso cientos de programas que se ejecutan fuera en todas las direcciones posibles y solo a veces están remotamente relacionados con el propósito central de la organización. ¿Son los programas como “Las mascotas son gente también” o “Grupo de Recuperación para hombres ciclistas que usan licra” realmente fundamentales para la misión de la Iglesia?

No estoy diciendo que Dios no los utiliza, pero ¿son verdaderamente las mejores y más estratégicas maneras para llevar a las personas a una relación creciente con Cristo? Podrían ser fácilmente proyectos secundarios en los que su iglesia se involucra, en lugar de exigir presupuesto y la energía de la organización.

Cuando usted permite que los programas y ministerios surjan al azar, se obtiene una organización desalineada que está fuera de la misión.

Y como cualquiera que ha tratado de cerrar algunos de estos ministerios al azar, sabe que a veces estos programas pueden comportarse como muros. Estos muy apasionadamente defienden su derecho a existir.

Tomado de: http://careynieuwhof.com/2013/12/how-to-get-your-church-passionate-about-your-mission/

¿Qué le pasó al movimiento?

Escrito por: J. K. Warrick

warrickEstoy leyendo el libro de Andy Stanley “Deep and Wide” (Profundo y ancho). Es un libro ejemplar donde el “cómo” curiosamente se enfoca en gran manera en el “por qué”. Muy inusual. La mayoría de los autores subrayan una u otra, pero no Andy Stanley. ¡Estoy siendo desafiado por esto!

Él dice que las iglesias, como todas las organizaciones, tienden a “fosilizarse con el tiempo”. Pocas iglesias, si las hay, pueden evitar este peligro. Entonces la movida pierde el movimiento. El resultado es trágico.

El autor sugiere que tenemos que luchar con dos preguntas fundamentales si vamos a poner de nuevo la movida en movimiento:

  1. ¿Qué es la iglesia?
  2. ¿Para qué es?

Estas pueden parecer simples a primera vista, pero conforme las preguntamos más, las personas empiezan a entender algunas de las razones por las que no hay movimiento.

Una de las tareas más importantes como un líder es ayudar a las personas que se han perdido en ellas mismas y en el propósito por el cual existen – para nosotros sería el mensaje y la misión de Dios. Nuestro Señor nos ha encomendado el “ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18). Esto incluye ambas cosas: el mensaje (2 Corintios 5:19) y la misión (2 Corintios 5:20).

Yo sugeriría que también involucra una palabra con “m”: método. Un mensaje y una misión son, en gran medida, dependientes de un método. Los métodos sirven como la manera de hacer llegar. Stanley comenta que nuestros métodos son perfectamente diseñados para producir nuestros resultados actuales. Yo sugeriría que métodos inefectivos y quizás irrelevantes, frecuentemente ocultan nuestro verdadero mensaje y misión.

Recientemente leí una señal en un restaurante en Indiana que preguntaba esto: “¿Cuándo fue la última vez que usted hizo algo por primera vez?” Eso no sería una mala pregunta para que todos nos hiciéramos. Esto no es para decir que necesitamos cambiar todo en nuestras vidas e iglesias… solo aquellas cosas que ya no son efectivas en hacer discípulos semejantes a Cristo.

Quizás, entonces, ¡podremos poner de nuevo la movida en movimiento!

A Lo Ancho, a Lo Largo, a Lo Profundo, a Lo Alto

Cristo_Nubes*Esta entrada fue escrita por Karla de Girón, misionera guatemalteca sirviendo en el Seminario Nazareno de las Américas en San José, Costa Rica

Para misioneros entrando a una nueva cultura, Un Corazón Amoroso es urgente. No podemos pensar en nuestra vida como cristianos y ministros trans-culturales sin el fundamento del amor en nuestras vidas. Cristo es nuestro ejemplo en todo, y lo es en este aspecto. El se despojó de sí mismo, y se hizo como uno de nosotros, y habitó entre nosotros… por amor. Su amor es desde el principio y será por siempre. Nos muestra su amor mientras cumple la misión del Padre, de igual manera Él desea que amemos mientras cumplimos con la misión.

Es un amor que se manifiesta en varias direcciones (Efesios 3:18-19):

  • Ama a lo ancho: abarca a todas las personas (Jn. 3:16; 15). Nosotros debemos amar a todas las personas a nuestro alrededor, buscando la unidad aún en medio de nuestras diferencias (culturales). Tiene que ver con nuestras relaciones humanas: amistad, compañerismo, apoyo, acompañamiento, quitando prejuicios, teniendo apertura, no discriminando.
  • Ama a lo largo…”dejando su trono de gloria” Cristo nos amó a lo largo cuando obedeció y decidió tomar un camino, cumplir un desafío y alcanzar una meta. Algunas preguntas para nosotros podrían ser: ¿Qué tan lejos he llegado por amor? ¿Hasta dónde quiero ir por amor con Cristo? ¿Será que Cristo me quiere así como estoy o quiere más de mí?

    El Cristo Redentor de Río de Janeiro

    El Cristo Redentor de Río de Janeiro

  • Ama a lo profundo… “muriendo en una cruz”. Cristo nos ama tan profundo que no sólo se hizo siervo, sino que también dio su vida. Lo profundo del amor es la actitud que asumimos en nuestras relaciones con los demás (sobre todo en otra cultura). Esto implica sacrificio, servicio, diaconía, encarnación. A veces tengo que morir a mi mismo para seguir amando como Cristo.
  • Ama a lo alto … “éste es mi Hijo amado en quién tengo complacencia” (Mt. 3:17). Cristo mostró su amor al Padre, en obediencia, mediante una relación personal, consagración y adoración. Nosotros también debemos mostrar ese amor buscando siempre esa estrecha e intima relación con Él, a través de la oración y lectura de su Palabra, dejándonos guiar por su Espíritu, en una frase: “caminar de Su mano”. En esa intimidad nos consagramos y confiamos siempre en Él, y también deseamos conocer Su corazón, Su voluntad agradable y perfecta.

La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Gran Comisión: Parte VII

Mateo 28:20

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).

¿Tiene este programa un plan de jubilación? ¿Qué tipo de estabilidad laboral encontramos aquí? “¡He aquí yo estoy con vosotros todos los días!” Si usted encuentra su seguridad en cualquier cosa que no sea Dios, no está bien. No puede ser. Si dependemos de algo que no es Dios, estamos quebrantándolo a Él. Dios es nuestro recurso. Dios es nuestra autoridad. Dios es nuestra seguridad. Sin Él, no podemos hacer nada.

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Gran Comisión: Parte VI

Mateo 28:19

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). En el verso diecinueve, Jesús explica exacta y sencillamente nuestra parte para el logro de la tarea. Dios desea utilizarnos para cumplir con la pasión del corazón de Él.

“Por tanto, id” es el primer paso. Es el PRINCIPIO DE LA MISIÓN. Él no dijo nada acerca de asistir a un seminario de diez semanas o memorizar quince versos de la Escritura. Él relaciona la idea de ir y el hecho de que Él tiene toda la autoridad cuando dice “por tanto”. Él nos capacita para ir con los recursos de Él. Nosotros vamos con su autoridad. Él no dijo que nosotros deberíamos proveer el dinero para que el pastor pudiera ir. Él no dijo que aquellos con personalidad carismática son los que deben ir. Él simplemente dijo: “¡Id!”.

“Y haced discípulos” es una declaración revolucionaria. Es la NORMA DE LA MISIÓN. Si las instrucciones hubieran sido de ir a salvar a las personas, podríamos presentar las cuatro leyes espirituales y podríamos engatillar nuestra arma del evangelio y estar contentos. Dios no está interesado en que salvemos a las personas. Él desea que hagamos discípulos.

Aquí es donde cambia el enfoque. ¿Quiénes son todas estas personas en la iglesia? Oh, ellos son personas salvadas. Ellos han tenido una experiencia en el altar, o han hecho alguna clase de profesión en algún momento. Pero, ¿Por qué cuándo están sentados en el culto están bostezando y mirando sus relojes? La respuesta es fácil. Ellos no son discípulos. Pero es importante que esta gente sepa que si uno no llega a ser discípulo, no es salvo. Jesús no está interesado en que ganemos gente para que repitan ciertas palabras mágicas. Él quiere que las personas lleguen a ser discípulos.

La frase: “Todas las naciones” nos presenta el ALCANCE DE LA MISIÓN. Esta misión cruza todos los obstáculos culturales. No hay ningún prejuicio racial en esta misión. Y “bautizándolos” significa que usted va a sumergirlos en la misma presencia de la Deidad. Ésta es la SATURACIÓN DE LA MISIÓN. La persona bautizada se una a Dios en este punto de la misión.

La Consagración: La Atmósfera de la Misión

La Consagración: La Atmósfera de la Misión

La Gran Comisión: Parte III

Mateo 28:16

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Entonces los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado” (Mateo 28:16). El Señor resucitado tenía una misión. Dios estaba llamando de nuevo a sus discípulos para que pusieran su mirada en esta misión.

Ellos ya se habían dado por vencidos. Estaban encerrados en el aposento alto. Ellos estaban haciendo planes para volver a Galilea para iniciar de nuevo su negocio de pesca. Jesús había muerto después de haber pasado tres años con ellos. ¿Cómo podía pasar esto? Todo parecía haber sido una completa pérdida de tiempo. Ellos tenían miedo de que aquello en lo cual habían creído no fuera verdad.

¡Pero espere! Jesús los está llamando para ir a Galilea. Ésta sería su plataforma de lanzamiento para el llamado de ir a ganar el mundo. Ellos iban a consagrarse a este llamamiento.

Esto no era solamente una ida al altar para los discípulos. Ellos estaban haciendo más que estar de pie delante de la congregación recibiendo las promesas de los miembros. Ellos estaban consagrándolo todo. Los discípulos empacaron sus cosas y caminaron 120 kilómetros hacia Galilea. Ya no había tiempo para establecer su negocio de pesca. Ellos estaban en marcha, consumidos por una pasión, dominados por el impulso de una visión. Ellos iban a consagrar su tiempo, su dinero, sus energías. E incluso su vida a esta gran misión. Esta misión los consumiría completamente.

¿Cómo responde usted a esto? ¿Está interesado? Quizá usted piensa que quiere ser parte de la misión y del reino, pero realmente no quiere comprometerse a tal nivel. ¿Hay otros niveles? Permítanos decirle que el nivel de los discípulos es un nivel número diez. Los cristianos casuales están en el nivel uno. Aquellos que están un poco más comprometidos, diezman y asisten a la iglesia el domingo por la mañana, están en el nivel cinco. Aquellos, los más fieles a la iglesia, los que asisten el domingo por la mañana, en la noche, y el miércoles por la noche, y tienen cargos en la iglesia, están en el nivel siete. Hay una variedad de niveles para consagrarse, ¿verdad?

Si esto fuera cierto, sería nuestra responsabilidad desafiarlo a usted a que aumente su nivel de compromiso, pero si usted escogiera no hacerlo, esto no afectaría su destino eterno. Sin embargo, en la iglesia primitiva, todos sabían que, o se consagraban a un nivel diez o no sobrevivían. Ananías y Safira intentaron jugar sucio (véase Hechos 5). Ellos quisieron dar solamente una parte de lo que tenían. Ellos entregaron algo, pero cayeron muertos. La iglesia primitiva tenía la siguiente reputación: “No asista allí a menos de que usted quiera consagrarse totalmente, o caerá muerto. ¡Usted no puede estar allí a medias!” Realmente yo no creo que hoy eso haya cambiado.

Una Visión Singular

Una Visión Singular

La Gran Comisión: Parte I

Mateo 28:16-20

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

La Gran Comisión es el clímax del Evangelio según Mateo. No hay manera de exagerar la importancia de esta sección de las Escrituras. El libro entero depende de su conclusión. Si usted piensa que entiende el resto del libro de Mateo, pero no comprende la Gran Comisión, entonces no entendió lo más importante.

Incluso, aún podríamos ir más lejos. Si usted no comprende la importancia de la Gran Comisión, en verdad usted no está entendiendo íntegramente el Nuevo Testamento. No estaríamos equivocados al decir que no ha comprendido tampoco el propósito del Antiguo Testamento. Este pasaje es el punto principal de ambos, del Antiguo y del Nuevo Testamento. Ésta es la declaración más importante para la iglesia de Cristo.

El mensaje central de la palabra de Dios se enfoca en la misión central del pueblo de Dios. La mayoría de los miembros de la iglesia no entienden bien, ignoran y niegan la misión de la iglesia expresada en la Gran Comisión. En el grado que ignoremos esta misión, en ese mismo grado cesamos de ser la iglesia.

Esta misión resuena a través del Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, y a través de 2000 años de la edad de gracia. Dios tiene únicamente un plan en el que cada evento de la historia encaja en su lugar. Él está aquí para redimir y atraer hacia Él mismo a la humanidad caída.

Cada vez, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, cuando Dios movió su dedo pequeño, cuando flexionó sus músculos, o cuando tuvo un pensamiento, fue con el propósito de redimir al mundo. En el principio, en Génesis 3:9, cuando Dios se paseaba en el huerto del Edén, Él llamó al hombre y le dijo: “¿Adán, dónde estás?” En las declaraciones finales del libro de Apocalipsis 22:17, está escrito: “Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Desde el principio hasta el fin, y por dondequiera, el propósito es el mismo. Todo lo que Dios hace, es para la redención del mundo. “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

¿Enviando o Enviado?

En los últimos años, una conversación ha empezado con respeto a la misión de la Iglesia.  Por muchos años en la Iglesia del Nazareno nos hemos expresado como “enviando” y eso nos ha ayudado a vernos como una iglesia que envía a obreros para hacer discípulos en las naciones.  La herencia de esta perspectiva se muestra en los miles de misioneros que han dado sus vidas en el campo misionero, y debemos estar orgullosos de esto, sin duda.

Sin embargo, hay muchas iglesias locales que sólo se ven como “enviadores”, “los que envían a otros”, y no necesariamente como “enviados.”  Se han sacrificado en enviar a los demás a las naciones (con ofrendas, oraciones, etc.) de una manera impresionante.

El problema es que no están enviándose a ellos mismos en muchos casos.  Quizás debo hablar en “nosotros” porque somos uno.  Como iglesia solemos estar más cómodos en enviar a otros en lugar de ir nosotros mismos–a las naciones, y al vecindario cercano.  ¿No me crees? En otras áreas del mundo hay crecimiento histórico, pero en algunos de nuestros países e iglesias hay decrecimiento o un estancamiento como si estuviéramos en una meseta y no escalando una montaña desafiante, pero a la vez victorioso y emocionante.

Por eso, muchos líderes actualmente están usando la palabra “enviado” más que “enviando.”  Debemos estar enviando todavía por supuesto.  No obstante, si todos los creyentes no nos veamos como enviados–agentes enviados por Cristo mismo y acompañados por su Espíritu–dejaremos de cumplir el llamado de Dios para nosotros en toda su plentitud.  O en palabras más fuertes, millones de personas quebrantadas se perderán mientras nosotros como la Iglesia nos sumimos en una apatía repugnante.

En tres días celebramos el nacimiento de nuestro Señor.  Dios le envió a nosotros.  Ahora Él está enviando a nosotros.  ¿Acaso pudiera la Navidad enseñarnos que debemos salir, también como enviados, para encarnarnos en un mundo doloroso?

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