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Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

Nuestro Hogar

Por Scott Armstrong

Viajo mucho: alrededor de 80 días cada año, sin incluir nuestra gira misionera, la cual, de todos modos, es un estado de movimiento permanente. Poder visitar tantas culturas y compartir con amigos cristianos de otros países ¡es una enorme bendición! Al mismo tiempo, al finalizar cada viaje, no hay nada como llegar a casa.

Algunas veces me pregunto cómo fue para los israelitas recorrer errantes el desierto esos 40 años. Vemos en Números 14 que esto fue la consecuencia de su desobediencia y falta de fe. Aún así, ¡no me puedo imaginar gastar cuatro décadas de vida sin sentirme en algún momento como en casa!

Moisés fue el líder de esta brigada errante. Y él comienza uno de sus salmos con una profunda declaración de alabanza:

“Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!” (Sal. 90:1 – NTV)

Es muy probable que haya escrito esas palabras durante sus últimos cuarenta años de vida. Los años sin casa, esperando por la Tierra Prometida que él nunca iba a disfrutar. Entonces ¿cómo es que él puede testificar que tiene un “hogar”?

Un hogar no es solo una casa. Un sinónimo de hogar podría ser “morada.” Casi todas las versiones en español traducen esta palabra hebrea como “refugio”, y Dios es ciertamente eso. Pero que Dios sea el hogar de Moisés, significa que él se siente seguro no solo con Yahvé, sino en Él. Es una declaración de que él no solo recibe descanso de parte de Yahvé, pero descansa en Él.

A salvo. Descansa. En Dios.

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En la tradición cristiana en la que crecí, hablamos mucho más sobre Dios, a través de Cristo, viviendo en nosotros (¿Cómo podrías ser un verdadero creyente si nunca le has “pedido a Jesús entrar a tu corazón”?). Mientras que Cristo viviendo en nosotros es un concepto bíblico (Rom. 8:9-11, Ef. 2:22, Col. 1:27, etc.), frecuentemente descuidamos la realidad que también es mencionada varias veces en la Escritura: nosotros en Él.

En Colosenses 3:3, nuestras vidas se describen como “escondidas con Cristo en Dios.” Dios es ese lugar secreto, ese lugar seguro donde nos acurrucamos con Jesús. Cuando Pablo se dirigió a los atenienses, él explicó que Dios no está lejos de ninguno de nosotros, “puesto que en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17:28). Dios es un hogar para su pueblo, y es un lugar espacioso donde podemos relajarnos y movernos con libertad.

Dios no nos invita a ser sus huéspedes. No somos invitados a vivir como siervos en su palacio. No. La invitación es a hacer nuestra morada en Él.

Mientras viajamos podemos ser los recipientes de cantidades copiosas y no merecidas de hospitalidad. Pero el único lugar en el que nos sentiremos verdaderamente como nosotros mismos es estando en casa.  

 Y la casa no es tanto un lugar como lo es una persona.

Abba.

Del pasado al presente, hombres y mujeres han quitado sus zapatos, se han recostado, y han colocado sus pies descalzos en la sala llamada Yahvé. Y ahora mi oración es que las generaciones venideras, mis hijos, nietos y bisnietos sepan que ellos pueden jugar, reír, llorar, cantar, acostarse, amar, comer, y relajarse en Él. Quiero que ellos, también, moren en su Señor y encuentren su verdadero hogar en Él.

“Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.”
Agustín de Hipona

 

Jesús Fue Un Refugiado – Parte 1 de 2

Por JT English

Trata de imaginar estar huyendo, escapando con tu vida de un gobernante violento. En la prisa de tu escape te ves obligado a dejar tu vida como la conoces. Dejando atrás familia, amigos, relaciones y cualquier sentido de normalidad, ahora tienes que abrirte camino a cientos de millas a través de terreno traicionero para llegar a la frontera que promete seguridad. Probablemente, te unes a una caravana de inmigrantes para protegerte de saqueadores, bandidos y ladrones en el peligroso viaje. Comida y agua son escasas, y es casi imposible escapar de los elementos naturales porque no hay refugio. Mientras llegas a tu destino, la realidad establece que tienes que comenzar de nuevo. Estás viviendo la vida de un refugiado.

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Esta fue la experiencia de Jesús y su familia. Casi inmediatamente después de su nacimiento, siendo un niño, Jesús y su familia fueron refugiados. Muy parecido a Moisés, la vida de Jesús estaba en riesgo debido a un loco tirano (Éxodo 2:1-10; Mateo 2:13-23). No conocemos mucho del viaje de Jesús hacia Egipto, salvo lo que Mateo recuenta de María, José y Jesús escapando del dominio de Herodes mientras él buscaba matar a los niños pequeños. Sin embargo, tú puedes usar tu imaginación para empezar a comprender lo terrible que debió ser ese viaje. Incluso después de que Jesús y su familia regresan de Egipto, tienen miedo de volver a Judea por el peligro de vivir bajo el mandato de Arquelao, así que se refugian en Nazaret. 

No solamente la temprana vida de Jesús estuvo marcada por la experiencia de ser refugiado, también soportó circunstancias similares durante su ministerio. Él no tuvo lugar donde recostar su cabeza (Mateo 8:20), no fue bien recibido en su ciudad natal (Lucas 4:14-31), dependía de otros en apoyo financiero (Lucas 8:3) y padeció afuera de las puertas de la ciudad (Hebreos 13:12).

 A la luz de la actual crisis de refugiados sirios, es importante que consideremos la vida de Jesús como un refugiado. Para estar seguros, el hecho de Jesús fue un refugiado no necesariamente se relaciona de manera directa con las políticas nacionales que enfrentamos, pero nos ayuda a formar una postura cristiana en esta crisis. Kevin Vanhoozer remarca que los discípulos de Jesús son aquellos que han sido formados en el tipo de personas que caminan a través de la etapa de la historia mundial como Jesús lo haría. Pablo afirma enfáticamente que los seguidores de Cristo son aquellos que tienen la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Por lo tanto, en cada situación, los discípulos de Jesús están interesados en cultivar y promover distintivamente creencias y acciones cristianas.

Este artículo continuará en la próxima entrada.

¿Hablar o escuchar? 

Por Freya Galindo

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¿Qué te gusta más: hablar o escuchar? 

Soy de esas personas que les cuesta mucho trabajo estar callada, quienes me conocen saben que hablo mucho y tengo que hacer un gran esfuerzo cuando se trata de guardar silencio. Cuando hablamos decimos lo que pensamos, es más, algunas veces ni siquiera pensamos lo que decimos. Sin embargo, para escuchar necesitamos hacer un esfuerzo de enfocar nuestra atención solamente en quien está hablando y razonar lo que estamos escuchando. 

Muchos han dicho que tenemos una boca para hablar poco, y tenemos dos orejas para escuchar mucho. Pero en realidad, usamos mucho la boca y el oído poco. 

Hay muchos factores que influyen para que NO escuchemos: 

1. Si sólo hablamos y nunca callamos. 

2. Si nos distraemos con algo más (ruido). 

3. Si, simplemente, no queremos escuchar. 

listenPuede haber más razones, generalmente estas son las más comunes. Si revisamos las historias en la Biblia de siervos de Dios, vamos a darnos cuenta que la mayoría de ellos no estaba capacitado para realizar la tarea que Dios les había encargado, más allá de eso, pienso que Dios elegía (y todavía elige), a personas incapaces e imperfectas, pero que quisieran ESCUCHAR. Así es como encontramos la historia de Moisés. 

Dios, por medio de su Ángel, llamó la atención de Moisés, y así él se acerca, cuando Dios tiene su atención, le habla por su nombre: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: “Heme aquí”. Esa fue la primera de muchas conversaciones entre ellos dos. Lo que me gusta de este personaje bíblico es que estuvo dispuesto a ESCUCHAR a Dios, y de esa manera aprendió a escuchar a Dios. Desde Éxodo hasta Números son menos las veces que Moisés le habla a Dios y muchas más las veces que Dios le habla a Moisés. 

Él también aprendió a escuchar a las personas y al pueblo que estaba dirigiendo. Una y otra vez lo que Dios mandaba requería esfuerzo, sacrificio y fe, sin embargo, a pesar de que los mandatos no fueran fáciles, Moisés escuchó al Señor. En otras ocasiones el pueblo de Israel se quejaba de él o murmuraba contra él, aun así él decidió escuchar. 

Lo mejor de Moisés es que OBEDECIÓ lo que Dios le dijo. La Biblia menciona varias veces que “Moisés hizo conforme Jehová dijo…” o “el pueblo hizo conforme Jehová dijo por medio de Moisés…” Dios no quiere solamente buenos oidores, sino que quiere buenos oidores que sean también hacedores. 

En el Antiguo Testamento Dios hablaba a su pueblo y a las personas a través jueces y profetas. Su presencia descendía a lugares específicos sobre personas específicas. También hablaba a través de ángeles, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Y así llegamos a la parte en que Dios se encarnó en Jesús para hablar directamente con quien quisiera escucharle. 

¿Crees que todavía Dios habla? Dios llamó la atención de Moisés a través de un arbusto encendido en llamas que no se consumía… ¿cómo Dios está llamando tu atención? 

Si tú alguna vez has pedido que Dios te hable, ¡no te preocupes! Dios ya te ha hablado o te está hablando: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” Juan 16:13 (NVI). 

Dios está dispuesto a hablarte y a dirigir tu vida, de hecho Él está hablando aquí, a través de este artículo, pero ¿quieres solamente hablarle, que Él te escuche y que haga tu voluntad? O de verdad, ¿estás dispuesto a escucharlo? Y, más importante ¿estás dispuesto a obedecerlo?

¡Útil para el Señor!

sari5Procesos, Paciencia, humildad, sencillez, y desarrollo, fue el aprendizaje que me llevo de esta experiencia del 4×4 Todo Terreno.

Y algo que me toco, fue cuando un hermano me dijo: “qué bueno que vinieron, porque eso nos motiva a nosotros a trabajar, a unirnos como misión tipo Iglesia que somos  y que nos inspiró a movernos”.

¿Cómo? Me pregunté. ¿Inspiración para otros? ¡Claro! Y lo pude ver.  Adolecentes recién convertidos trabajando.   ¡Me sentí maravillada, como podemos impactar de diferentes maneras!  Y pude recordar cuando Dios le dice a Moisés, que por medio de él se verá el poder de Dios, y los que están a su alrededor podrán ser testigos de ello.  No solo se impacta fuera de la iglesia, sino también dentro de ella.  Me sentí instrumento de Dios,  útil, de diferentes formas que antes no veía.

Y algo muy íntimo que quiero compartir en este medio.  Justo en medio del trabajo en este 4×4, todos los días Dios me recordaba mi oración, oración que día y noche no faltaba: “Dios no permitas que me quede sentada en una banca sin hacer nada”

No fui en ningún momento inútil para el Señor. ¿Se ponía una silla? era para la obra del Señor. Sea el trabajo que sea, es para el Señor y eso me hacía útil. Fue lo que más me dejó marcada, ya que me acostumbré a que en otras misiones, según mi pensamiento sentía que hacía mucho, pero esta vez supe apreciar un trabajo diferente, tal vez el llamado a un servicio más sencillo.

Somos parte de toda una gran estructura, seas la pieza que seas, eres parte de un plan.

Anónimo

¿Quién eres?

Escrito por: Chelsea Weber

book-758384_1280Una historia real: A menudo batallo con la inseguridad. Siempre que Dios me revela más de su plan para mi vida, esa voz mala viene a la vuelta de la esquina: “¿Quién eres tú para hacer eso? ¿Quién eres tú para tener ese tipo de influencia, para pensar que se podía ir a esos lugares y decir esas cosas? “Se le podría llamar miedo. Se le podría llamar vergüenza. Se le podría llamar Satanás. Te reto hoy para llamarlo MUTE (Silencio).

Cuando Dios se le apareció a Moisés en la zarza ardiente y le reveló el llamado que Él había colocado en la vida de Moisés, la primera reacción no fue sorpresa, pero esta simple pregunta: “¿Quién soy yo para conducir al pueblo de Israel de Egipto? (Éxodo 3:11) Como que de verdad, Dios … dirección incorrecta. Sin embargo, Dios no responder con una respuesta efusiva como, “Usted tiene dones y habilidades específicas para esta tarea y te eligió debido a sus cualidades de liderazgo”. Él respondió con: “Yo estaré contigo.”

Y Dios dice lo mismo a ti y a mí hoy. Nosotros no fuimos elegidos por nuestras cualidades; fuimos escogidos por gracia. Nuestras vidas tienen un propósito: que nuestra relación con nuestro Creador le traería gloria y honor. Cuando llevamos a la gente a Cristo, no es porque somos atractivos, sino porque Él es verdaderamente hermoso. Cuando vemos el verdadero éxito en nuestro trabajo o ministerio, no es porque somos súper dotados, sino porque Él está con nosotros. Todo esto es realmente acerca de ÉL.

Decide hoy silenciar la voz que dice: “¿Quién eres tú para hacer esto?”. Eres amado y elegido por Dios para esto. Él sabía lo que estaba haciendo, y Él está contigo. Historia completa.

Tomado de: http://chelseamaxine-all-in.com/2015/06/25/who-are-you/

El líder que sale adelante en una crisis

fuego consumidorFUEGO DE DIOS

¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala. ISAÍAS 33:14-15.

Isaías desglosa las características de la clase de personas que pueden salir adelante en una crisis. Medite en los atributos que describe:

  • Integridad. La vida y las obras del líder coinciden.
  • Justicia. El líder rechaza cualquier ganancia deshonesta.
  • Convicción. Los valores del líder no le permiten aceptar sobornos.
  • Enfoque positivo. El líder rechaza las ideas destructivas.
  • Pureza. El líder disciplina su mente para mantenerla limpia y pura.
  • Seguridad. El líder es firme, estable en su identidad y en la fuente de su fortaleza.

LLAMADO A TODOS LOS LÍDERES. Cuando el Senior quiso que una persona hablara al pueblo en su nombre, Isaías respondió (Is. 6) conforme a tres factores que aún se aplican a los líderes en el presente.

  1. Oportunidad. Vemos un lugar específico donde podemos ser agentes de cambio. Esto tiene que ver con el momento oportuno.
  2. Capacidad. Reconocemos que Dios nos ha dado los dones requeridos para atender la necesidad en cuestión. Esto tiene que ver con nuestra competencia.
  3. Deseo. Queremos dar un paso al frente y atender la necesidad. Nuestra propia hambre es lo que nos impele. Esto tiene que ver con la pasión.

Biblia de liderazgo: John Maxwell

SIGAN MI EJEMPLO

Observe cada fase en la vida de Josué, y verá a un hombre que se consagró del todo a ejecutar cualquier tarea que le fuese asignada. Desde un comienzo, obedeció de inmediato la instrucción de Moisés (Ex. 17:9-10). De ahí en adelante, Josué asumió el papel de asistente de Moisés. También demostró su obediencia al salir a espiar la tierra prometida, y al regresar de su misión de reconocimiento, él y Caleb fueron los únicos espías que se dispusieron a obedecer a Dios y entrar a Canaán. Cuarenta años después Moisés le dio las riendas del poder a su pupilo, y Josué nuevamente obedeció el llamado (Josué 1:5-11).

Al final, el pueblo de Israel siguió el ejemplo de Josué y cumplió los requisitos de Dios para heredar la tierra que les había prometido.

A la hora de su muerte, Josué fue conocido simplemente como <<siervo de Jehová>> (Jueces 2:7-8). Ese es un tremendo elogio. Mientras que hoy en día consideramos a Josué un líder excepcional, la Biblia no lo describe como un hombre de fortaleza, intelecto o talento excepcional. Cuando uno es un siervo del Señor, eso es todo lo que necesita realmente.

Biblia de liderazgo: John Maxwell

ESTA SEMANA: Considere su llamado al liderazgo. ¿Cómo fue llamado? ¿Puede ver la mano de Dios en su preparación? ¿Cómo ha sido refinado a lo largo del camino? ¿Es su llamado hoy el mismo que recibió en el principio? ¿En qué sentido es diferente? ¿Está cambiando ahora?

Encuentre un mentor

lead the wayPROMESA DE DIOS A LOS LÍDERES

Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. Salmo 25:9-10.

PROMESA DEL LÍDER A SU EQUIPO

AL PROVEERLES LIDERAZGO, TAMBIÉN ME ESFUERZO EN APRENDER Y CRECER.

ENCUENTRE UN MENTOR

Entonces respondió Moisés a Jehová diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación… para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él. NÚMEROS 27:15-18 

Josué era un líder impresionante. Uno de los factores importantes para el aumento de la influencia de Josué fue el impacto que tuvo Moisés en su vida. Dondequiera que fuera Moisés, Josué iba con él, fuera que subiera al Monte Sinaí o que se encontrara con Dios en el tabernáculo.

Después que los hebreos se negaron a entrar en la tierra prometida, continuó la relación de mentor a discípulo entre ellos. El proceso duró cuarenta años y culminó cuando Moisés impartió su autoridad al joven. Después de la muerte de Moisés nadie cuestionó la autoridad de Josué.

El pastor A. W. Tozer dijo: <> La inversión de Moisés en Josué libró el poder de Dios en el joven.

John Maxwell (Los 21 minutos más importantes en el día de un líder)

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