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5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 1 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

Una herramienta sencilla para seguidores de Cristo que pueden discipular  a otros.

Me pregunto si fuera de la reverencia de que Jesús es divino, a veces desestimamos sus experiencias haciendo discípulos y pensamos: Bueno, eso es porque es Jesús; Él es Dios. Por supuesto que es el mejor impulsor de personas en el universo. Por lo tanto admiramos cómo fue el mentor de otros que salieron y cambiaron el mundo, pero lo descartamos como si eso fuera posible para alguien que es Dios encarnado. Yo he hecho eso.

El apóstol Pablo no cometió ese error. Oyó la visión de Jesús del reino de Dios, cómo podemos hacerlo posible, él reclutó a un joven aprendiz llamado Timoteo (Hechos 16:1-3). Me encanta que Pablo eligió a Timoteo, porque Timoteo era un joven que no tenía una vida perfecta, con quien nos podríamos identificar. El padre de Timoteo no estaba cerca; quizás porque era un padre ausente, o había abandonado a Timoteo y a su madre por completo. La Escritura describe a Timoteo como alguien tímido (1 Cor. 16: 10-11). Estaba muy preocupado acerca de si su vida podría hacer un impacto.

Pero Pablo lo agarra e incluso le escribe cómo van a cambiar el mundo juntos: “Las cosas que me has oído decir en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos también para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2).

¿Cuántas generaciones de aprendizaje es lo que ves en ese versículo? Pablo está diciendo, en efecto, “Timoteo, no te contentes con ser un seguidor de Cristo; piensa en los demás, el resto del mundo. Sé que tienes un tiempo difícil por pensar en el impacto, ¡pero yo quiero que pienses en el impacto exponencial! Vamos a vivir nuestras vidas con el fin de impactar por lo menos cuatro generaciones.”

  • La primera generación de aprendizaje: Jesús a Pablo
  • La segunda generación de aprendizaje: Pablo a Timoteo
  • Tercera generación de aprendizaje: Timoteo a “personas de confianza”
  • Cuarta generación de aprendizaje: “personas de confianza” a “otros”

Este versículo nos llama a guiar a los multiplicadores a discipular a la cuarta generación. ¡Eso es el impacto exponencial!

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Pablo estaba explicando a Timoteo (y a nosotros) que si queremos ver que se hagan discípulos en todas las naciones—un movimiento de multiplicación del reino—sucederá a través del aprendizaje. El aprendizaje es la capacidad fundamental de cualquier movimiento de Dios.

Lo que Pablo descubrió es la diferencia entre el impacto y el impacto exponencial. Si somos guiados por el Espíritu y el compromiso de la misión, nuestras vidas pueden tener un impacto. Pero cuando añadimos la pieza de reproducción e incluso multiplicamos a través del aprendizaje, ahí es cuando el impacto exponencial es posible. Es entonces cuando comenzamos a ver un movimiento de hacedores de héroes.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Siendo como Ellos

Por Freya Galindo Guevara

“…Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.” 1 Corintios 9:22 

Cuando el mensaje de salvación ha cambiado nuestras vidas, llegamos a estar apasionados por compartirlo. Y eso implica que tendremos que buscar las mejores formas de hacerlo con ánimo y eficacia. El apóstol Pablo tenía un anhelo intenso de compartir con otras personas la Palabra de Dios y su propio testimonio. No obstante, él se da cuenta de algo: aunque quiere compartir con toda la gente, conforme va recorriendo las ciudades y los pueblos se percata de que todos son distintos.  Se ven, hablan, piensan y se comportan de manera distinta. ¿Será que se puede compartir el mismo mensaje con personas tan diferentes?

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Él mismo nos da la respuesta: sí. Pablo menciona que por voluntad propia decide actuar como un siervo y así alcanzar a la mayor cantidad de gente posible. Sus principios no cambian, tampoco su identidad que está arraigada en Cristo, pero sí trata de introducirse en el ambiente de distintos grupos de personas.  Y su único propósito es compartirles el mensaje del evangelio, no solo hablándoles sino también viviendo como ellos. No es que Pablo pone en juego su comportamiento cristiano.  Lo que hace es tratar de entender las perspectivas de los diversos grupos, no desde un lugar distante o alejado, sino acercándose y aún volviéndose como uno de ellos.

Todos estamos rodeados de personas que, aunque son diferentes tienen algo en común: necesidad de Dios. Tal vez no se ven o no hablan diferente, pero sí piensan distinto a nosotros. ¿Estamos tratando de entender su perspectiva? ¿Intentamos compartir el único mensaje que puede cambiar vidas estando a lo lejos? ¿O hacemos el esfuerzo de acercarnos a aquellos que lo necesitan?

Que la urgencia e importancia de hablar del evangelio nos impulse a acercarnos a las personas.  Que voluntariamente decidamos, sin perder nuestra identidad cristiana, volvernos como ellos para que puedan escuchar de la salvación de Dios y también verla por medio de nuestro testimonio.

*Freya Galindo sirve como misionera con la Iglesia del Nazareno y es coordinadora de Misiones Globales para el Área Central: Costa Rica, Cuba, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.

Quitando Obstáculos y Construyendo Puentes

Por Ramcely Cózar Castro

“Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible…Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos.” 1 Corintios 9:19, 23

“Cuando alguien está consciente de sus bases culturales, estas dejan de ser un obstáculo para la comunicación eficaz.” – Nobleza Asunción-Lande

1 Corintios es una carta dirigida a la iglesia en esa ciudad, escrita por Pablo, quien era conocido como Saulo de Tarso antes de su conversión al cristianismo.

Pablo, a diferencia de los 12 discípulos de Jesús, no conoció a Jesús antes de su crucifixión. Él era una persona culta y religiosa, y pertenecía a la tribu de Benjamín.  Pero no creció en Jerusalén sino en una ciudad griega de la provincia Ciliciana: Tarso.

Esto colocó a Pablo en una situación privilegiada, pues recibió su primera educación en esta ciudad, destacada por su academia griega y por el alto nivel cultural de sus habitantes. Después, se trasladó a Jerusalén, a estudiar para rabino. Todo lo anterior colocaba a este Apóstol como un conocedor de la cultura griega, de la cultura religiosa judía y también de la cultura romana.

La frase de la autora Asunción-Lande dice que la consciencia de nuestras bases culturales disminuye las barreras de la comunicación de un individuo y otros individuos de su entorno, más aún de otros entornos.

Pablo es un claro ejemplo de que esta frase es verídica: él fue un gran misionero, y logró llevar el mensaje de Jesús al mundo entonces conocido. El idioma no lo limitó, tampoco las divisiones geográficas, mucho menos las diferencias culturales.

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El trabajo de este hombre, profundamente agradecido por lo que el Señor había hecho en su vida, involucró fe y sabiduría de lo alto. Pero también requería echar mano de su bagaje cultural, de sus paradigmas, organizándolos de tal forma que pudiera diferenciar sus conceptos fundamentales de los que no lo eran, y así construir puentes que le permitieran una interconexión con otras culturas.

Todos aquellos que deseamos trabajar en culturas distintas debemos estar conscientes de nuestra forma de vivir, de ver la vida, de entender nuestra propia naturaleza y nuestra relación con el mundo circundante.  Y debemos pedirle a Señor, quien es dueño de todo y quien sostiene todo en sus manos, que nos ayude a tener un pensamiento flexible en lo intrascendente y firme en lo que da verdadero sustento a nuestra fe.

*Ramcely Cózar es pastora de la Iglesia del Nazareno La Olímpica en Naucalpan, Ciudad de México.

 

¿Una Voz? ¿Cuál Voz?

“Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba” (Hechos 22:9 DHH).

Arrestado y de pie ante una multitud lista para lincharlo, Pablo relata la historia de su conversión. Fue el momento decisivo de su vida; literalmente (y metafóricamente también) él había sido ciego, pero ahora veía. Ve una luz brillante. Cae al piso. Escucha una voz del cielo. Inicia un diálogo que transformaría para siempre a este terrorista en un apóstol.

Y en medio de su testimonio nos encontramos con la turba enardecida.  Aparentemente, aquellos que iban con Pablo también vieron la luz. Sin embargo, no escucharon nada fuera de lo ordinario. Lo que fue muy claro para Pablo, –suficiente para dar su vida por ello– ni siquiera fue audible para los demás.

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¿Alguna vez has estado en un servicio o un campamento donde los demás están respondiendo en masa al llamado de Dios, mientras que tú cruzas los brazos, confundido o incluso escéptico? Todos están escuchando Su voz y teniendo comunión con Él, pero tú solo te preguntas porqué tanto alboroto.

¿Podría ser que Dios estuviera hablándoles a todos (incluido tú)? La única diferencia es que tú no escuchaste Su voz.

No dejes de escuchar Su voz hoy. ¡Presta atención a la conversación!

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

Informe de Misión: ‘Misionero’

Por Howard Culbertson

Hoy en día, la gente usa la palabra “misionero,” por lo menos, de cuatro formas:

  • Como una descripción para todos los cristianos;
  • Como una etiqueta para las personas que están haciendo cualquier tipo de ministerio en cualquier lugar;
  • Como una categoría especializada para cualquier persona con una experiencia de ministerio transcultural, ya sea de largo plazo o solo por algunos días;
  • Como un título para aquellos que tienen un llamado y poseen dones para un ministerio transcultural.

Así que, ¿cuál es la mejor opción? Y, ¿hay alguna razón para preferir una opción por encima de la otra? Yo estoy a favor de la última opción. Para mí, ese uso de la palabra encaja mejor con cómo los creyentes son descritos en Romanos 12, Efesios 4 y 1 Corintios 12. Esos tres pasajes comparan la Iglesia con un organismo viviente. Así como un cuerpo de carne y sangre, la Iglesia de Cristo está compuesta por muchos miembros diferentes, cada uno tiene un rol importante que jugar para el organismo. Observando que un cuerpo no puede funcionar si solo estuviera hecho de ojos y orejas, Pablo escribe que la iglesia sería disfuncional si todos los creyentes intentan hacer el mismo trabajo. A este respecto, Pablo hace algunas preguntas retóricas: “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿son todos maestros?” Obviamente Pablo espera un “no” a esas tres preguntas hechas en 1 Corintios 12.

At_SKC_0.jpgPara estar seguros, la palabra “misionero” no está en ese pasaje. Una razón es que “misionero” tiene su raíz en el latín, un idioma que solo llegó a ser utilizado años y años después de los tiempos del Nuevo Testamento. No obstante, la metáfora de Pablo de un cuerpo es muy relevante a la manera en cómo usamos “misionero.” Empezando con Pablo y Bernabé, la Iglesia ha reconocido que Dios llama y capacita personas específicas para dar sus vidas cruzando barreras geográficas, culturales, y de idioma para llevar a cabo movimientos de plantación de iglesias; personas como Milly y Agnes Ibanda (ver foto) quienes, junto con su familia, recientemente fueron enviados de la iglesia en la República Democrática del Congo, para servir en Madagascar. Aquellos que van son personas para quienes la palabra “misionero” se acuñó en los años 1600.

La ampliación del significado de “misionero” de su uso original, se ha hecho con buenas intenciones. Sin embargo, no siento que ha infundido urgencia o propósito a los creyentes poco interesados. Por otro lado, quedarse con el uso original limitado de “misionero” sí ayuda a la Iglesia por medio de:

  • Recordarnos la necesidad de ser intencionales acerca de llevar a la iglesia a “donde todavía no hay iglesia” (en lugar de tener personas que digan, “estamos haciendo todo lo que Dios espera de nosotros si somos ‘misioneros’ en nuestros vecindarios”).
  • Abrazar la imagen de la iglesia como un cuerpo hecho de miembros con diferentes funciones, una de las cuales es seguir el llamado de divino de llevar el Evangelio a través de las fronteras culturales, geográficas y de idioma a “donde todavía no hay iglesia.”
  • Reconocer que Dios no espera que todos empaquen sus maletas y tomen un vuelo internacional. Algunos van a ir. Otros van a enviar. Eso representa el significado de la palabra “misionero” tal y como fue acuñada originalmente.

Nota: Reservar el título de “misionero” para aquellos que están haciendo un tipo de ministerio específico, en lugar de aplicarlo más ampliamente, no justifica que cada creyente no esté involucrado apasionadamente por medio de orar, dar, movilizar, o ir y alcanzar tanto a los vecindarios cercanos, como a evangelizar hasta lo último de la tierra.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/mission-briefing-missionary

Esperanza en el Naufragio

Por Ken Childress

“Llevábamos ya mucho tiempo sin comer, así que Pablo se puso en medio de todos y dijo: Señores, debían haber seguido mi consejo y no haber zarpado de Creta; así se habrían ahorrado este perjuicio y esta pérdida. Pero ahora los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; solo se perderá el barco. Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, y me dijo: ‘No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el emperador; y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.’ Así que ¡ánimo, señores! Confío en Dios que sucederá tal y como se me dijo. Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.” (Hechos 27:21-26)

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La respuesta de Pablo fue, “Debían haber seguido mi consejo…PERO.” Pablo estaba tan seguro de lo que había escuchado de parte de Dios, que estaba dispuesto a colocarse en la posición de recordarles lo que les había dicho. Pero él no insistió en eso. Al contrario, inmediatamente él les trajo esperanza. El mismo Dios que le habló del naufragio, era el mismo Dios que les prometió vida y seguridad. La Palabra es coherente en su mensaje – Dios es un Dios de esperanza. Incluso, Pablo les anima a comer en medio de la tormenta.

El siguiente punto es muy interesante para mí: “Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.” Tendemos a pensar que como Dios trae esperanza, todo será cómodo. En ningún lugar de su Palabra encontramos esta declaración. Encuentro promesas de provisión, consuelo, paz, salvación y perdón. Pero en ningún lugar encuentro que tal vez no terminemos en un naufragio. Dios les dijo a estos hombres, a través de Pablo, que ellos vivirían. También les digo que naufragarían.

Siempre he creído que hay un precio que pagar por ignorar la voluntad y dirección de Dios.

Cuando elegimos pecar contra nuestro cuerpo – naufragamos.

Cuando pecamos con nuestras finanzas – naufragamos.

Cuando pecamos en nuestras relaciones – naufragamos.

Hay un precio que pagar por desobedecer. Pero incluso en ese momento, hay ESPERANZA. Después de la tormenta, los marineros se dieron cuenta que todavía tenían vida y que tenían tierra firme a su alcance.

Dios nos da su dirección para nuestras vidas en su Palabra. Cuando ignoramos esas instrucciones, hay algunas cosas como: oscuridad, depresión, desesperanza. Pero incluso en la oscuridad, hay una luz. Y aunque nos encontremos en un naufragio, su amor es lo suficientemente grande para encontrarnos, salvar nuestras vidas y llevarnos a tierra firme. Una vez que estamos en tierra firme, Él nos provee sustento y la mano de otros que nos ayudan a recuperarnos.

Sí, con Dios aprendemos las lecciones de desobediencia y aprendemos que, no importa lo lejos que estemos, su amor incondicional es capaz de alcanzarnos y salvarnos.

 

Informe de Misión: Sé un Enviador

Por Howard Culbertson

En ocasiones, la gente piensa que la única forma en que ellos pueden participar en el evangelismo “hasta lo último de la tierra,” es volando hacia otro país. Están equivocados. “Ir” es solo una de las vías para involucrarse en la misión mundial. De hecho, aquellos quienes dejan su hogar para convertirse en misioneros necesitan un grupo consagrado y entusiasta que los apoye desde casa.

Hace algunos años, Steven Hawthorne escribió un capítulo en Perspectivas en el Movimiento Cristiano, acerca de quienes apoyan a “los que van” (así llamaba a los misioneros). Hawthorne quien creció en una casa pastoral nazarena, llamó a ese capítulo simplemente, “Enviadores.” Él se dio cuenta que el Apóstol Pablo tal vez había pensado, así como Dios, en Enviadores humanos, cuando él preguntó retóricamente: “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?” (Romanos 10:15).

El Apóstol Juan no tenía duda de animar a las personas para convertirse en Enviadores de misioneros. La versión AMP (Amplified Bible) de la Biblia, interpreta el versículo 7 y parte del versículo 8 en 3 Juan como: “Porque ellos [misioneros viajeros] salieron por el bien del Nombre [de Cristo]. Así que deberíamos apoyarles.” ¿Cómo es que los Enviadores apoyan y cuidan a los misioneros? Bien, el pasaje en 3 Juan parece referirse al apoyo material. Lo mismo es verdad con las palabras de Pablo a los Romanos acerca de un viaje planeado a España (Romanos 15:22-24). Ciertamente, se trata de dinero – mucho dinero – el cual se necesita para el evangelismo mundial. Sin embargo, los enviadores pueden y deben hacer más que dar dinero. Por ejemplo, en casi cada una de las cartas de Pablo, él pedía a sus Enviadores que oraran por su ministerio.

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R.A. Torrey, el fundador del Instituto Bíblico Moody, creía eso. Torrey una vez escribió: “La efectividad del misionero en el campo y los resultados de su labor, están directamente relacionados con el misionero en sí mismo y, de igual forma, con el hombre o la mujer que ora constantemente por él en su casa.”

Además del dinero y la oración, los Enviadores colaboran en el cumplimiento de la Gran Comisión en maneras que van desde mantener actualizados los boletines de misiones hasta ubicar y enviar equipo o recursos necesarios. Ciertamente, una variedad de dones y talentos pueden ser usados para facilitar el trabajo de los misioneros sirviendo en lugares lejanos.

Aquí hay seis áreas en las que los enviadores pueden apoyar a los misioneros:

— Apoyo emocional (dándoles ánimo a través de correos electrónicos, cartas, conversaciones por Skype, yendo a los servicios de gira misionera, etc.).

— Movilización (creando conciencia de las misiones globales en sus iglesias locales y distritos).

— Apoyo financiero (dando, y animando a otros a dar).

— Oración intercesora por el evangelismo mundial (orando e involucrando a otros en la oración).

— Ayuda logística (proveyendo hospedaje y transporte para los misioneros en gira misionera, haciendo arreglos para enviar cosas, solucionando detalles para eventos, entre otras cosas).

— Asistencia en la re-entrada (siendo un oyente “confiable,” ayudando a los misioneros que regresan a encontrar su camino de vuelta en casa, y demás).

Los Enviadores han sido conocidos por ser tan apasionados en su apoyo a los misioneros que ellos han adaptado su estilo de vida para orar más, servir más y dar más.

Sé un Enviador. Impacta “hasta lo último de la tierra” desde tu puerta.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

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