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Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

¿Cuál es tu MEGA?

Por Scott Armstrong

“Si piensas que eres muy pequeño para hacer una diferencia, intenta dormir con un mosquito.” – Dalai Lama XIV

Soy fan de Jim Collins, un escritor e investigador empresarial. Aunque la palabra tal vez haya sido inventada antes, creo que Collins popularizó el término “MEGA” en su libro Creadas para Durar. ¿Qué es una MEGA? Es el acrónimo para una “Meta Espeluznante, Grande y Audaz.”

“Una MEGA compromete a la gente – los alcanza y los agarra,” dice Collins. “Es tangible, energizante, y altamente especializada. La gente ‘la entiende’ de inmediato; requiere poca o ninguna explicación.”   

Cada empresa debería tener una MEGA. Todas las compañías tienen metas. Pero hay una diferencia entre simplemente tener una meta y comprometerse con un enorme e intimidante desafío—como una gran montaña para escalar. Collins lo usa como una ilustración de la misión a la luna en los años 60’s. El Presidente John F. Kennedy y sus asesores podrían haber ido a un salón de conferencias y formulado algo como “Reforcemos nuestro programa espacial,” o algunas otras declaraciones así de superficiales. Sin embargo, Kennedy proclamó el 25 de mayo de 1961, “que esta Nación se debe comprometer con el cumplimiento de la meta, antes que finalice esta década, de enviar un hombre a la luna y hacer que regrese a salvo a la tierra.”

Eso, mis amigos, es espeluznante, grande, y audaz. Pero también es específico. Peligrosamente específico. Dadas las circunstancias, un compromiso tan audaz era, en ese momento, escandaloso. Pero eso probó ser un instrumento poderoso para impulsar a los Estados Unidos hacia lo que parecía inalcanzable. 

¿Cuántos cristianos tienen metas parecidas a “enviar-un-hombre-a-la-luna”? Como iglesias, ¿alcanzamos las estrellas, o estamos satisfechos con admirar un edificio de oficina de dos pisos?

Si cada empresa debe tener una MEGA, entonces con mayor razón, cada cristiano, cada iglesia y cada ministerio. Después de todo, a diferencia de las empresas, no estamos tratando de vender más productos o hacer más dinero. ¡Nuestra misión es el impacto y la transformación global! Además, estamos sirviendo al Todopoderoso, Rey de reyes y Señor de señores: ¿por qué no soñamos en grande y establecemos algunas metas locas y elevadas? No importa cuán grandes sean, ¡no pueden ser más grandes que las que Él tiene para nosotros!

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El apóstol Pablo lo describe de esta forma — “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…” (Ef. 3:20 RVR1960).

Las MEGAs para el cristiano están basadas en un Dios que hace, abundantemente mucho más, de nuestros sueños y peticiones más grandes.

Para resaltar esto, me gustaría dirigir nuestra atención a dos ocasiones en que el mismo Dios encarnado se asombró. Estas historias deberían ayudarnos a ver la relación entre una meta espeluznante, grande y audaz y una fe espeluznante, grande y audaz (¿deberíamos llamarla FEGA?).

En Marcos 6, el mismo Jesús se encuentra en su ciudad de origen donde todos lo escuchan enseñar, lo ven hacer milagros, y literalmente se escandalizan a causa de Él (v. 3). ¡Ellos conocían a Jesús! Lo vieron crecer. ¡De ninguna manera podría ser el Mesías! “¡Nada que ver aquí, amigos! Solo es el hijito del carpintero tratando de actuar como alguien que no es.”

“En efecto, no pudo hacer allí ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las manos. Y él se quedó asombrado por la incredulidad de ellos.” (v. 5-6 NVI).

Bueno, esa es una manera de asombrar a Jesús.  El Hijo de Dios estaba sorprendido por su mezquindad e incredulidad. 

Pero otro pasaje nos muestra esto de una mejor manera. En Lucas 7, un centurión va hacia Jesús y le pide que sane a su siervo. No hay necesidad de fanfarria y ceremonia para que Jesús recorra todo el camino hasta su casa. El centurión creyó que Jesús podía sanar a su siervo con una sola palabra. 

“Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (v. 9 RVR1960). Y en ese instante aquel hombre fue sanado. 

En dos ocasiones diferentes Jesús se asombró: 

  1. Falta de fe
  2. Gran fe 

Si Jesús observara tu nivel de fe, ¿estaría asombrado por lo espeluznante, grande y audaz que sería? ¿O estaría asombrado por tu pensamiento a pequeña escala?

Craig Groeschel, fundador del visionario y creciente canal LifeChurch.tv, nos pide que pensemos en esta última semana de nuestras vidas. ¿Cuáles son los grandes pasos de fe que tomaste en la última semana? ¿Intentaste algo tan audaz que estaba destinado al fracaso, salvo que Dios estuviera en ello? ¿Cuál fue tu oración? Si Dios contestara todas y cada una de tus oraciones en un instante, ¿qué sería diferente, no solo para ti, pero en el mundo?

“Si algunos de ustedes, oraran grandes oraciones,” dice Groeschel, “se habría encontrado la cura para el cáncer o se habría resuelto el problema del hambre, se habría salvado un matrimonio, o niños habrían sido adoptados por familias. Eso sería grandioso. Otros de ustedes tendrían comida bendecida.  Y tendrían un viaje seguro a la casa de tu abuela. ¿Qué sería diferente en el mundo si Dios contestara sí a tus oraciones y que sería inmediato? Para algunos de ustedes, nada sería diferente porque no oraron y no fueron audaces.”

Es un insulto para Dios pensar a pequeña escala. Es una completa tergiversación de su carácter. Tal vez suene tonto, pero estoy comenzando a pensar que no tener una MEGA, que hemos desarrollado en oración y audacia, es un asunto de pecado. Es, ciertamente, una falta de fe. 

Así que, ¿cuál es la MEGA que Dios te ha dado? Si no sabes, es imperativo que pases tiempo buscando el rostro de Dios y el “mucho más abundantemente” que Él tiene. Probablemente, también necesite desarrollarse y pulirse en comunidad. Asegúrate que sea clara y específica. Y después deja que esto moldee tus oraciones y acciones en los próximos días. ¡Tú – y el mundo entero – serán cambiados para siempre!

Por Qué Jesús Nunca Nos Mandó a Plantar Iglesias – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo publicado en la entrada anterior.

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¿Nuestras acciones coinciden con nuestras palabras? 

Decimos que queremos ver iglesias plantadas desde afuera de nuestra cosecha, pero nuestras acciones y nuestras prácticas de liderazgo frecuentemente no coinciden con nuestras palabras. Y lo triste es que aunque nos enfrentamos con esas inconsistencias, probablemente vamos a seguir repitiendo nuestros comportamientos pasados—esperando resultados futuros diferentes (¿Quizá Ridley Assessment tiene que decir algo a aquellos de nosotros que supervisamos plantadores de iglesias?).

Cada vez que un modelo bíblico para plantación de iglesias es visto como anormal, el camino del cambio vendrá con dolor. 

Para que el cambio saludable ocurra, tenemos que cambiar nuestra eclesiología, misiología, así como lo que celebramos, recompensamos y esperamos. 

Definiciones incompletas = prácticas deficientes

Tenemos una comprensión incompleta de nuestra Comisión. Actuamos como si Jesús nos hubiera enviado a plantar iglesias. Somos enviados a hacer discípulos. Como resultado de hacer discípulos, las iglesias nacen. La importancia del modelo bíblico descansa aquí. No en el crecimiento transferido. No en las divisiones reñidas. Es el evangelismo que resulta en discípulos, quienes acuerdan estar y funcionar como la expresión local del Cuerpo de Cristo. 

Tenemos una compresión incompleta de la iglesia local. Si nuestra definición está incompleta, entonces todo lo que decimos y hacemos, relacionado con la plantación de iglesias, será deficiente. Frecuentemente esperamos que las nuevas iglesias plantadas manifiesten estructuras y organizaciones como las que se observan en iglesias con 20, 40, o 50 años. Con frecuencia, nuestra definición de iglesia local está encerrada con nuestros deseos culturales que no sabemos la diferencia entre las preceptos bíblicos y las preferencias culturales. 

Trabajamos desde una definición incompleta de plantador de iglesia. Si no reconocemos la naturaleza misionera (y de este modo las funciones apostólicas) de los plantadores de iglesia, entonces terminaremos igualándolos con los pastores. Y tómenlo de un pastor que ha estado involucrado en plantación de iglesias: misioneros y pastores tienen diferentes llamados, mezclas de dones, pasiones, y funciones que desempeñar en Reino. Acabamos enviando pastores para hacer trabajo apostólico, o enviando misioneros y esperando que sean pastores. Esto es una tormenta perfecta de problemas, frustraciones, agotamiento y desastres. 

¿Hay otras maneras para plantar iglesias además de las que leemos en el ministerio de Pablo?

Los problemas con nuestros modelos actuales

Sí, y estoy a favor de algunos de estos modelos. ¿Hay momentos cuando una iglesia debe dejar ir a algunos miembros para que ellos comiencen a trabajar en otra área? Sí. ¿Es bueno para una congregación enviar un pastor con varios miembros a plantar una iglesia “instantánea” en una comunidad? Sí, bajo ciertas circunstancias. 

Si bien, esos modelos tienden a ser difíciles de reproducir (en vista de nuestros cuatro millones de no creyentes), suponiendo desafíos de contextualización, que son costosos y a menudo el resultado no es un gran número de discípulos. La importancia de la definición bíblica para la plantación de iglesias no se encuentra aquí. Dichos modelos deberían ser la excepción cuando se trata de plantación de iglesias. Hoy, generalmente, son la expectativa. 

Espero que mis conversaciones “sorprendentes” continúen en el futuro. Esto es necesario mientras nos movemos hacia una dirección donde el modelo bíblico es considerado como la excepción. Pero hasta que nuestras expectativas de plantación de iglesias cambien, debemos hacernos a nosotros mismos una pregunta y reconocer la inquietante respuesta: 

¿Qué es lo que tenemos cada vez que un modelo bíblico es visto como anormal? 

Tenemos un grave problema.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.vergenetwork.org/2013/09/09/why-jesus-never-commanded-us-to-plant-churches/3/

Desarrollo de liderazgo: No hay éxito sin sucesión

Por Gustavo A. Crocker

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“Si estás planeando para un año, siembra arroz, si estás planeando para una década, planta árboles; si tú estás planeando para toda una vida, invierte en personas.” Proverbio Chino

La sustentabilidad de cada congregación, organización, comunidad, o ambiente social–sin importar su tamaño y complejidad­–descansa no solo en la calidad de sus líderes, pero también en la forma en que esos líderes preparan otros para dirigir después que ellos se hayan ido. Yo he aprendido este importante principio mientras que he sido testigo y he presidido servicios de ordenación con la iglesia. Todavía recuerdo el antiguo lenguaje de nuestro Manual que declaraba que “la perpetuidad de la iglesia depende en gran parte de las aptitudes espirituales, el carácter y la forma de vida de sus ministerios.” Yo añadiría que la sustentabilidad de cada congregación depende en gran parte de la habilidad de la iglesia para desarrollar nuevos líderes desde adentro. En otras palabras, la longevidad de nuestra iglesia depende en la calidad de nuestros líderes actuales y en el desarrollo de una nueva generación de líderes siervos que llevarán nuestra iglesia a donde Dios quiere que esté.

El apóstol Pablo fue muy consciente de esta realidad. Él recibió de Bernabé y sus discípulos—quienes también lo recibieron de Cristo—el privilegio de proclamar las buenas nuevas de salvación al mundo. Al principio de su ministerio, él se dio cuenta que la labor era más grande que sus capacidades y el cumplimiento de su tarea dependería de su habilidad para entrenar, equipar, empoderar y lanzar a otros para el bien del reino de Dios. Su éxito no estuvo necesariamente basado en sus logros misioneros, sino en su enfoque de multiplicarse él mismo en otros. Habiendo aprendido de aquellos quienes le encomendaron, él instruyó al joven Timoteo a hacer lo mismo:

“ Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.” (2 Timoteo 2:2 NVI)

 De Cristo a sus discípulos, de los discípulos a Bernabé, de Bernabé a Pablo, de Pablo a Timoteo, de Timoteo a personas confiables, de personas confiables a otros, y de otros a nosotros, este principio de sucesión de liderazgo ha sido la clave de la iglesia para estar presente, viva e involucrada en cada generación. Indudablemente, no hay éxito sin sucesión.

La sucesión de liderazgo no es un paradigma organizacional complejo. Por el contrario, es un principio orgánico simple que básicamente depende de la visión, el equipamiento y el empoderamiento. Los líderes visionarios son aquellos quienes, desde el principio de su recorrido, se dan cuenta que no son permanentes pero la iglesia sí. Como resultado, ellos se dan cuenta que uno de sus roles primarios es encontrar personas confiables en quienes encomendar la iglesia desde el primer día. Estos líderes emergentes, recién identificados no necesitan ser un producto terminado. Así como cualquiera de nosotros, cada miembro de nuestra congregación es “un líder en preparación.” Todo lo que tenemos que hacer es descubrirlos en oración a través de ver su potencial y disposición. Tenemos que recordar que “cuando vemos a un pastorcito de ovejas, Dios ve un rey…”

Esta mentalidad de sucesión ayuda a los líderes a invertirse ellos mismos en aquellas vidas que han sido encargadas a ellos como sus sucesores potenciales. Y a pesar de que el líder no hace la decisión de la sucesión, él o ella prepara el terreno para eso. Después de pasar tiempo con Josué, Caleb, y los líderes de otras tribus, Moisés recibió instrucciones de Dios para la sucesión: “Dale a Josué las debidas instrucciones; anímalo y fortalécelo, porque será él quien pasará al frente de este pueblo y quien les dará en posesión la tierra que vas a ver” (Deuteronomio 3:28 NVI). Mientras Moisés no llegó a liderar el pueblo a la Tierra Prometida, parte de su sucesión fue equipar y desarrollar los líderes que eventualmente terminarían dicha tarea.

En cambio, fallar en el desarrollo de nuevos líderes va a llevarnos al fracaso. El “Síndrome de Josué” es uno de los clásicos ejemplos bíblicos donde un líder piadoso falló en preparar la siguiente generación y, como resultado, su trabajo solo estuvo limitado a la duración de su liderazgo. Josué terminó su recorrido en lo que muchos considerarían como una “conquista exitosa de la Tierra Prometida.” Sin embargo, después que él murió: “También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10 NVI). Su tarea finalizó con él.

¡Transmítelo! Recuerda: No hay éxito sin sucesión.

Reflejando a Cristo: Empoderamiento

Escrito por: Howard Culbertson.

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Cuando Jesús dio la Gran Comisión, no estaba simplemente asignando una tarea a la gente. Estaba empoderándolos. Ciertamente, el verbo “comisionar” posee algunos de los mismos matices que el verbo “empoderar.”

Empoderamiento significa dar a las personas autoridad y poder. Jesús no vaciló para hacer eso. Él no trató de mantener a sus seguidores con una “soga corta.” A pesar de que su misión terrenal sólo duró tres años, los Evangelios mencionan ocasiones donde Jesús envió a sus seguidores a predicar/sanar/liberar en misiones de corto plazo. Más importante, Jesús empoderó a otros para el futuro cuando Él no estuviera ahí. Por ejemplo, la noche antes de su crucifixión, Jesús dijo a sus discípulos más cercanos: “…mayores cosas que estás harán” (Juan 14:12). Al ser palabras que emanaban confianza y dieron a las personas permiso para soñar, fueron de empoderamiento.

Jesús sabía verdaderamente cuán falibles pueden ser los humanos. A pesar de eso, expresó confianza en sus seguidores. ¿Por qué? ¿Fue por que el empoderamiento tiende a resultar en crecimiento y madurez? Tal vez. El empoderamiento abre nuevas perspectivas para la gente. Las convierte en personas que toman decisiones. Fomenta el desarrollo de habilidades de liderazgo latentes. Las personas empoderadas ganan confianza porque alguien cree en ellas.

Empoderamiento no significa empujar a la gente afuera de la puerta y dejarlas a la deriva sin mentor o ningún tipo de estructura de rendición de cuentas. Jesús interrogó a aquellos a quienes envió de dos en dos. Su Gran Comisión incluyó las palabras: “y estaré con ustedes.”

El apóstol Pablo siguió el ejemplo de Jesús de liderazgo de empoderamiento. Mientras Pablo realizaba sus viajes misioneros, él eligió “ancianos” o líderes para las iglesias que plantó. Después, él mantuvo contacto con esas iglesias, escribiéndoles cartas y visitándoles. Cuando un pastor/evangelista necesitaba algún entrenamiento, Pablo se dirigió a una pareja de Roma: Aquila y Priscila. Pablo también empoderó a gente como Tito y Timoteo como “supervisores” o superintendentes de grupos de iglesias.

Los misioneros globales sueñan con alcanzar a las personas perdidas (o al menos deberían soñar así). Una manera potente de convertir estos sueños en realidad es empoderar a las nuevas iglesias en desarrollo y a sus líderes. Entre otras cosas, empoderar a otros multiplica el alcanza y la efectividad de los ministerios de evangelismo y discipulado.

De vez en cuando, los misioneros caen en la trampa de quedarse a cargo mientras esperan a que surja el sucesor perfecto. Otros piensan que han empoderado a la gente cuando todo lo que han hecho realmente es dar una lista de tareas para ser completadas. Jesús no asumió su ministerio terrenal en ninguna de esas maneras. Los misioneros que siguen a el modelo de liderazgo de Cristo, empoderarán a la gente en el mismo modo en que Jesús lo hizo.

Artículo publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-empowering

La Necesidad de los Asuntos Espirituales

Por: Dr. David W. Graves

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En un viaje reciente a la Región Asia-Pacífico, me impresionó el número y calidad de líderes jóvenes que encontré ahí. Tuve la oportunidad de predicar en la capilla del Seminario Teológico Nazareno de Asía-Pacífico, en el Colegio Nazareno Filipino en la ciudad de Baguio, Filipinas, en el Colegio Bíblico del Sudeste de Asia en Bangkok y la Escuela Bíblica Nazarena en Myanmar del norte. En cada una de estas instituciones educativas, encontré jóvenes adultos fuertes y apasionados que se están preparando para ser pastores en la Iglesia del Nazareno. Fui desafiado por sus vidas y su amor por el Señor.

Me quedé impresionado con la gran necesidad de profesores, pastores y superintendentes de distrito para ser mentores de la siguiente generación de líderes. Necesitamos líderes hoy en día como Priscila y Aquila (Hechos 18). Ellos formaron el primer equipo ministerial de esposo y esposa en la iglesia Cristiana. Parece que ya eran cristianos cuando Pablo los conoció en Corinto. Cuando él se fue de Corinto, la pareja lo acompañó hasta Éfeso donde ellos permanecieron a petición de él.

Sin duda, ellos continuaron agitando el interés que Pablo había provocado en la sinagoga (versículo 19), pero el ser mentores de Apolos (versículos 24-26) es lo que Lucas identifica como la contribución más significativa de esta pareja en Éfeso.

Apolos era de Alejandría, que tuvo una de las comunidades judías más grandes fuera de Siria-Palestina y donde muchos judíos hicieron su negocio para conocer y apreciar la cultura griega. Apolos vino a Éfeso con dos grandes fortalezas. Era un “hombre ilustrado” (Hechos 18:24)—eso para decir, que él fue capacitado formalmente en retórica. Esta habilidad combinada con el conocimiento profundo de la Biblia Hebrea, lo hizo un poderoso orador en la sinagoga (Hechos 18:25-26). Él fue un creyente en Jesús pero tuvo conocimiento limitado de Él y su enseñanza. Reconociendo el potencial de Apolos, Priscila y Aquila fueron sus mentores. Con la firme comprensión del evangelio, Apolos se trasladó a Acaya donde realizó un ministerio altamente eficaz como maestro de nuevos convertidos (1 Corintios 3:6).

Hoy, el ser mentores de líderes jóvenes, todavía es un ministerio vital. Reconocer el potencial que Dios ha dado a nuevos cristianos y después invertir tiempo y energía en ayudarles a florecer sigue siendo un elemento clave en la preparación de la próxima generación de liderazgo de la iglesia. Te animo, si eres un pastor, un laico, o un líder de distrito, a pensar en un joven cristiano con un potencial de liderazgo. Pide a Dios que te muestre cómo puedes ayudar a esa persona a convertirse en alguien útil para Dios y su reino. Este será uno de los usos más gratificantes de tu tiempo y energía. Estoy muy agradecido por aquellos que han sido mis mentores varias veces en mi vida—mis padres, mis maestros de escuela dominical, líderes de jóvenes, profesores, superintendentes de distrito, hermano, y otros pastores. Es mi deseo animar y ser mentor de la siguiente generación de líderes. Que Dios nos ayude mientras trabajamos juntos.

“9 Formas De Determinar Si Tu Cristiandad Ha Sido Nacionalizada” – Parte 3 de 3

Escrito por: Benjamin Corey

Esta es la continuación de la entrada anterior.

7.- Si piensas que la prohibición de Pablo para que las mujeres enseñaran era clara, pero la enseñanza de Jesús sobre el amor a los enemigos está abierta a miles de interpretaciones.

 La gente olvida con frecuencia que Pablo escribió cartas a iglesias específicas hablando sobre problema específicos que tenían un contexto específico. Aun así, en muchos lugares seguimos luchando con el patriarcado y el sexismo, se toman las cartas de Pablo para una iglesia determinada y se le hace blanco de prohibiciones de todos los tiempos y culturas. Sin embargo, cuando encontramos a Jesús diciendo: “ama a tus enemigos” y “no respondan con violencia a un malhechor”, abandonamos esa hermenéutica y decimos: “Bueno, Jesús puede haberse referido a que no debemos matar a nuestros enemigos”. ¿Por qué? Estás nacionalizado. Interpretamos la Escritura de una forma que no es consistente con la intención del autor, sino con nuestra propia cultura.di769a_mundial_de_la_tierra

8.- Si piensas que derrotar el matrimonio homosexual es lo más apremiante de nuestra época.

 En algún momento sobre la línea del tiempo, hemos llegado a la conclusión que derrotar el matrimonio homosexual es quizá lo más apremiante de nuestra época. Tristemente, estamos siendo enseñados a centrarnos en nosotros mismos, y éste es un punto de vista increíblemente egoísta que ignora completamente los problemas globales de nuestro tiempo. ¿El problema más apremiante de nuestra época? Empecemos con el hecho de que 750 millones de personas alrededor del mundo no tienen acceso a agua limpia, o que 805 millones de personas están crónicamente desnutridas.

 9.- Si tu iglesia honra a los soldados más que a las ancianas que han estado enseñando en la Escuela Dominical por 30 años.

 A causa de la mezcla de Gobierno y cristiandad en muchos lugares, las iglesias adoran a los hombres y mujeres con uniforme. En mis días de militar, recuerdo que usaba mi uniforme en la iglesia cuando llegaba a casa. Me trataban como si fuera la persona más importante del lugar. Pero, ¿sabes quién es la persona más importante del lugar? Es la persona que ni siquiera está ahí. Es aquella pequeña mujer anciana que ha estado enseñando callada y amorosamente a los niños sobre Jesús mientras el resto de la Iglesia se olvida que ella existe. El reino de Dios nos enseña que los héroes reales son los que sirven calladamente entre nosotros, hasta el grado en que casi no podemos notar que están ahí.

Para leer la versión completa sin adaptación de este artículo por favor visita: www.patheos.com/blogs/formerlyfundie/americanized-christianity

 

La Seguridad del Llamado en Tiempos Difíciles

En las últimas tres entradas, hemos explorado la formación del gran misionero, Pablo.  La intención de esta entrada de hoy es contestar la pregunta con la que se concluyó en la entrada anterior.  ¿Cómo podemos asegurarnos de que el Señor nos ha llamado a ser misionero?

 

Cuando el llamado de Dios a sus siervos es claro, el ministro no tiene duda de lo está haciendo y de las decisiones que ha tomado.  Sabe que va por el camino correcto.  Por otro lado, hay quienes conforme pasa el tiempo se dan cuenta de que tienen un llamado, y como cada vez es más fuerte, terminan por aceptarlo y responder.

Debemos estar seguros de nuestra decisión al ministerio que Dios nos ha llamado.  Es un llamado que está en el plan de Dios y no en nuestros deseos de ser “admirados o apreciados” por las personas, viajar u ocupar puestos como líder.

Recordemos lo que Pablo tuvo que pasar durante su ministerio: Hechos nos relata que tuvo aflicciones y persecuciones.  Pero Dios que lo había llamado, estuvo siempre al cuidado de él y lo libró de cualquier mal.

El llamado de Dios es como una estaca que no se mueve, es la certeza de estar en la voluntad de Dios cuando vienen momentos de conflicto, desánimos, y rechazo.  Y en los buenos tiempos, da gozo porque está obedeciendo el llamado y es una bendición que contagia a los que lo rodean.

Debe estar seguro del llamado de Dios.  Si hay dudas debe acercarse y esperar, mientras sigue trabajando, a que aclare la voluntad para su vida.

Si está seguro de que Dios le ha llamado a servir en el ministerio, decida ahora si desea pagar el precio, preparándose mejor y confiando en el Señor completamente durante el proceso de servicio.

Recuerde y trate de cumplir las palabras de exhortación de Pablo a Timoteo cuando le dice: “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:5).  Dios quiera que usted responda al llamado y diga como Pablo, “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Tim. 4:7).

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