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La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

El Arte de Girar

¡La Copa Mundial está aquí! En los últimos ocho años de nuestro blog eso ha significado que hemos resaltado varias naciones y sus culturas, ofreciendo perspectivas acerca del estado de la Iglesia en cada país así como algunas peticiones de oración. Por ejemplo, lean lo que Pamela Alvarado escribió sobre Ghana, o el artículo de Croacia que escribió Mario Josué López.

Este año haremos las cosas un poquito diferentes. De vez en cuando, durante este mes estaremos ofreciendo artículos y algunas veces videos que tienen que ver con distintos aspectos (llamémosle el aspecto “cultural”) de la Copa Mundial. Así que, para comenzar, lean este testimonio escrito por un ex jugador de la Liga Premier a quien Dios llamó al pastorado. El siguiente es un fragmento de un artículo de Christianity Today publicado originalmente en junio 2016.

Por Gavin Peacock

Una habilidad que mi papá me enseñó cuando era niño fue el arte de girar con un balón de fútbol soccer. Yo nunca iba a ser alto, así que él me llevaba a nuestro patio trasero en el sureste de Londres y me enseñaba cómo cambiar direcciones con el balón en mis pies. “¡Los niños grandes no podrán alcanzarte!” decía él. Yo practicaba por horas girar a la derecha y a la izquierda, yendo dentro y fuera de los conos, girando hacia este lado y al otro lado. Mi papá tenía razón: el arte de girar me sirvió mucho. Muchos de los goles que metí en los años venideros fueron resultado de esa lección.

Yo no crecí en un hogar cristiano y nunca escuché la predicación del evangelio. La escuela dominical dio paso al fútbol dominical. La instrucción más bíblica que recibí fue durante las asambleas en la escuela de la Iglesia de Inglaterra, donde asistía. Yo era un niño que quería triunfar intensamente tanto en el salón de clases como en el campo. Mi padre me enseñó el autocontrol necesario, la disciplina y habilidades para tener éxito en la educación y en la arena deportiva profesional.

A los 16 dejé la escuela y firmé un contrato profesional con la Liga Premier de los Queens Park Rangers (QPR). Había logrado la meta–y no estaba realmente feliz. Estaba jugando para el Equipo Juvenil Nacional de Inglaterra, y no pasó mucho tiempo antes de que irrumpiera para ocupar el once inicial en QPR. Pero era un jovencito inseguro en el feroz mundo profesional del deporte. El fútbol era mi dios. Si jugaba bien un sábado me sentía en lo alto, si jugaba mal me sentía decaído. Mi sentido de bienestar dependía completamente de mi desempeño. Pronto me di cuenta que fui hecho para algo más que alcanzar la meta.

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Girando hacia Cristo

Entonces, cuando tuve 18, Dios intervino en mi vida, el primero de dos momentos de giro dramático. Yo estaba todavía luchando por encontrar propósito, así que decidí asistir con una iglesia metodista local un domingo por la tarde. No recuerdo sobre qué predicó el ministro, pero después él me invitó a su casa, donde él y su esposa impartían un estudio bíblico semanal para jóvenes.

Decidí regresar al estudio bíblico la semana siguiente y la próxima, y empecé a escuchar el evangelio por primera vez. Me di cuenta que mi problema más grande no era encontrar desaprobación en una fuerte multitud de 20,000 un sábado; mi problema más grande era mi pecado y la desaprobación del Dios todopoderoso. Me di cuenta que el obstáculo más grande para la felicidad era que el fútbol era rey en lugar de Jesús, quien proveía una justicia perfecta para mí. Comprendí lo que Agustín había expresado muchos años atrás en sus Confesiones: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti.” Con el tiempo, mis ojos fueron abiertos por medio de esa reunión dominical, y mi vida dio un giro, me arrepentí, y creí en el evangelio. MI CORAZÓN TODAVÍA ARDÍA POR EL FÚTBOL, PERO ARDÍA MÁS POR CRISTO.

En los deportes profesionales, los altibajos de la vida son extremos, muy cercanos y muy públicos. El escrutinio es intenso. La madurez cristiana es un proceso lento, pero en el mundo del deporte profesional, tu lenta santificación está a la vista. Tú puedes firmar un contrato lucrativo un día y tu carrera puede terminarse al día siguiente. Aquellos fueron días estremecedores y difíciles, llenos de altibajos, copas finales y promociones, derrotas y descensos. Yo experimenté la gama completa como creyente.

La incertidumbre inunda al jugador profesional de fútbol. En cierto nivel la incertidumbre y el drama estimulan al hombre para jugar al máximo; hasta cierto punto provocan una profunda inseguridad. Yo solía ser esa persona cuando era joven, pero como cristiano ahora le temo más al Señor que a la multitud. El fútbol dejó de ser mi ídolo. 

Girando hacia el Ministerio

Una puerta se abrió después de mi retiro de una carrera de televisión con la BBC, y no pasó mucho tiempo antes de que cubriera programas semanales como Match of the Day, para muchos millones de televidentes en el Reino Unido. Fue un trabajo que encontró su apogeo en la Copa Mundial de 2006. Sin embargo, poco después llegó el segundo giro: el llamado al ministerio pastoral.

Hasta ese punto yo tuve muchas oportunidades para ser un testimonio cristiano como jugador de fútbol y comunicador, pero nunca sentí la urgencia de predicar. Entonces, mientras leía las epístolas pastorales, empecé a sentir un fuerte deseo de buscar el ministerio pastoral. Mi iglesia confirmó mi llamado, y después de un periodo de prueba, sabía que iba a dejar la segunda carrera de mis sueños por el ministerio. En 2008, dejé las costas de Inglaterra. En cuestión de semanas pasé de hablar en TV acerca de David Beckham y Cristiano Ronaldo a escribir ensayos sobre Juan Calvino y Jonathan Edwards.

Hace tantos años mi padre terrenal me enseñó el arte de girar, pero fue mi Padre celestial quien me hizo girar primero hacia Cristo y después a predicar su evangelio. Girar del pecado y confiar en Cristo para salvación no es un evento inicial de una sola vez; es la esencia de la vida cristiana. Este es un mensaje que la Iglesia necesita recuperar. Y así, sigo girando y enseño a otros a girar también.

Gavin Peacock es un pastor de misiones en la Iglesia Calvary Grace en Alberta y coautor de The Grand Design: Male and Female He Created Them.

5 Maneras de enseñar a tus hijos a odiar al ministerio

5 Maneras de enseñar a tus hijos a odiar al ministerio

Los hijos de pastores tienden a odiar el ministerio. ¿Por qué? ¿Cómo se puede evitar?
Por Ed Stetzer

Para decirlo sin rodeos, un montón de hijos de pastores odian el ministerio. Mi equipo entrevistó a niños de 20 pastores que son adultos ahora. Proporcionaron algunas ideas que son a la vez inspiradoras y perturbadoras.

Los niños con un padre-pastor pueden llegar a odiar el ministerio por muchos motivos, pero hay cinco maneras garantizadas en las que puede asegurar que odien a ser el hijo de un pastor (HP).

1. Pon el ministerio antes de que su familia.

Seamos realistas, el ministerio es exigente. A veces los miembros de la iglesia te hacen sentir como que tienes cientos de niños que educar. Se siente como descuido no responder a sus necesidades. Así que, dejas a tus propios hijos para ministrar a la familia de alguien más. Después de todo, tu familia va a entender, te vas a ir “sólo por esta vez.”back2backDadSon

Si tienes que estar lejos, puede ser beneficioso llevar miembros de tu familia con tu propio ministerio. Un HP reflexionó sobre su infancia: “Mi padre me incluyó en todo. Pasábamos los veranos en España plantando iglesias. Me llevó a la mayoría de sus esfuerzos misioneros globales, así como a muchas de sus charlas. La experiencia con mi padre me hizo amar el ministerio (estoy en el pastorado) y no cambiaría mi experiencia por nada”.

Tus hijos necesitan creer que prefieres pasar tiempo con ellos que con la gente de la iglesia. Los niños aprenderán a odiar el ministerio si pones las necesidades de todos los demás por delante de las necesidades de tu familia.

2. Dígales lo mucho que se espera de ellos como hijos de un pastor.

“Tus acciones van a arruinar mi ministerio”, una mujer HP de mediana edad citó amargamente las repetidas palabras de su padre. Los pastores pueden poner expectativas excesivas sobre sus hijos porque la iglesia pone erróneamente estas expectativas en la familia del pastor. Un chico del ministerio dijo: “Fue muy estresante ser un HP porque todo el mundo te juzga de manera diferente, se supone que eres perfecto. Y luego, si hiciste lío, era una mala reflexión sobre papá. Nos dijeron mis padres a menudo.”

Los HP a menudo son rebeldes por un número de razones. Las altas expectativas llevaron un HP a la rebelión como él reflejó, “Sentí una enorme cantidad de presión por mantener las apariencias, algo que yo no podía hacer por mucho tiempo. Esto eventualmente me llevó a un estado de rebelión y rabia hacia mis padres y la gente en la iglesia”.

Las expectativas no se limitan a un comportamiento, sino que también incluyen la participación del niño en actividades de la iglesia. Las presiones sobre los niños por ayudar al pastor quedar bien delante de su congregación pueden ser abrumadoras para un niño. “Creo que mi padre ve a nuestra familia como la familia modelo de la iglesia”, dijo un hombre HP de unos 20 años. “Así que todos los lugares donde se necesitaron voluntarios, su familia sirvió: deshierbe de flores, cantando en el coro, trabajo EBV, o dar recitales de órgano el Domingo en la tarde.”

3. Hábleles acerca de conflictos de la iglesia tan a menudo como sea posible.

Ministerio incluye conflictos relacionales. Los pastores tendrán que practicar un cierto nivel de transparencia con sus hijos para que no asuman que la agitación emocional de papá y mamá es el resultado de las acciones del niño. Tus hijos se lo tomarán muy personal cuando estás enojado.

Un joven dijo: “Incluso cuando papá trata de mantenerlo sólo entre él y mamá, recoges las cosas.” Trate de explicarles a sus hijos por qué se sienten frustrados, pero guarda los detalles. El hecho es, que resolverá la mayoría de las cepas relacionales y se reanudará relaciones. Asegúrese de decirle a los niños. De lo contrario, se convertirán en enojados y amargados por usted.

Uno HP lo explicó de esta manera:

“Lo más difícil de ser un HP era ver a mi papá mantenerse fiel a una iglesia que no lo era. Ver a mi papá mientras rezaba, amaba y hombres pastoreados que lo apuñalaron por la espalda. Era muy difícil. Por cuando me fui a la universidad yo estaba tan enojado con la iglesia, que me habría ido con mucho gusto”.

Los niños ocupan un delito por su padre-pastor y pueden no ser lo suficientemente maduros como para manejar las complejidades de las relaciones de gobierno de la iglesia en especial.

4. Sea más piadoso en la iglesia que cuando estás en casa.

Los niños crecerán amargados por ver a su padre vivir un estilo de vida poco sincero. Ellos asumirán que la fe no va con los actos, volviéndolos contra ti y el evangelio (porque no han visto lo real). Una señora HP dijo: “Él trató a mi madre horrible. Gobernó la casa con puño de hierro, nunca dio las gracias. Conocía a la mayoría de las historias Bíblicas, pero nunca lo aprendí por verlas aplicadas a mí vida”.

Dad DaughterEsto es problemático para la familia de un pastor. “Papá siempre mostraba más afecto a mamá en la iglesia que en ningún otro lugar”, dijo una señora con tristeza. “El trabajo tuvo lo mejor de él”, dijo un joven. “El trabajo se llevó una gran parte de él, así que fue muy corto y fácilmente frustrados por sus hijos. Tenía una vida devocional fuerte pero pareció difícil mostrar gracia a la familia mientras que mostraba grandes cantidades de gracia al rebaño.”

Tu familia necesita escucharte confesar tus carencias más que nadie. Dígales que lo sientes. Pida perdón regularmente y luego arrepiéntase de cualquier acción pecaminosa. La necesidad de tu hijo de sus padres no es intrínsecamente diferente de cualquier otra profesión.

La integridad siempre importa – pero si un líder cristiano es diferente en público que en privado, el evangelio es deshonrado y la gente se desilusiona con el tiempo. Cuando eso involucra a tus hijos, espera que caminen del evangelio a la desilusión.

5. Actúa más como un pastor a tiempo completo que vive en casa, en lugar de cómo padre.

Tus hijos necesitan un padre, no vivir con un pastor. Un joven HP de 22 años explicó de esta manera: “Yo no soy un HP rebelde rencoroso porque no soy realmente un HP. Sólo soy un chico cuyo padre también pasa a ser un pastor. Claro, que tener un pastor-papá es diferente, pero creo que una de las mayores razones de que un HP sea tan rebelde es que en realidad no tienen “un padre, tienen un pastor viviendo a tiempo completo que trata a sus niños más como un miembro de su congregación.”

Una señora HP de mediana edad declaró a los padres del ministerio, “Por favor, sea un padre primero con sus hijos y segundo, su pastor. Yo no llamo a mi padre mi pastor. Simplemente es mi papá. Y doy gracias a Dios por eso todos los días.”

Cómo ayudarlos a amar ministerio

No todos los hijos de padres pastorales odian el ministerio. Debemos hacer lo que es mejor para su bienestar general, luchamos nuestras propias inseguridades, y luego confiando en la gracia de Dios para hacer el resto. Un joven bien adaptado dijo alentadoramente, “Ser un HP con padres piadosos y realistas, yo también he tenido un ejemplo de lo que parece amar a Jesús y apreciar su palabra. El ejemplo de mis padres y gente maravillosa en la iglesia, me ha animado a seguir a Jesús, porque veo lo que Él ha crecido en su vida, y yo quiero eso. Y quiero que mis amigos lo tengan también”.

Si tiene hijos mayores de edad que fueron HP, tal vez tengas que ir a ellos y pedirles perdón. Escuchamos a muchos adultos HP que están dolidos, amargados, enojados o desilusionados. Ellos necesitan escuchar de sus padres lo mucho que son amados a pesar de todos los errores que cometieron durante su servicio en el ministerio.

Si usted todavía está criando a sus pequeños HP, pida al Espíritu que le muestre dónde tus hijos se ven afectados negativamente por tus acciones. Pide humildemente perdón, incluso si son de preescolar. Luego, levante una generación de HP que ven que sus padres necesitan de un Redentor y que están descansando en la gracia de Dios más de las acusaciones de una congregación.

Traducido por: Yadira Morales Alfonso

Jehová es Mi Pastor: Una Perspectiva Actual

Psalm 23 is often referred to as the Shepherd'...

En estos días he estado leyendo y meditando sobre el Salmo 23.  Dios me ha estado enseñando muchas cosas.  Incluso, escribí el salmo en mis propias palabras, las cuales intentan expresar mi gran necesidad actual ante Jehová, mi Pastor.

“En un mundo de consumerismo, Jehová es mi Pastor; nada me faltará.

En un mundo de llamadas constantes y tráfico violento, junto a aguas de reposo me pastoreará.

En un mundo de desorden y confusión interna, confortará mi alma.

Cuando no sepa a dónde ir, me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Cuando el príncipe de este mundo me intenta atrapar y cuando la muerte misma oscurece la luz, ¡no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo!

En un mundo que fabrica armas de madera y de metal para guerrear, tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Cuando yo debo estar cocinando, y limpiando, y sirviéndote a ti, aderezas mesa delante de mí.

Cuando estoy desgastándome y me siento solo en esta batalla, unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Cuando parece que la mala suerte y el infortunio me persiguen para trastornar todo, ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.

Cuando me siento sin hogar en este mundo, en la casa de Jehová moraré por largos días.”

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Gran Comisión: Parte VI

Mateo 28:19

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). En el verso diecinueve, Jesús explica exacta y sencillamente nuestra parte para el logro de la tarea. Dios desea utilizarnos para cumplir con la pasión del corazón de Él.

“Por tanto, id” es el primer paso. Es el PRINCIPIO DE LA MISIÓN. Él no dijo nada acerca de asistir a un seminario de diez semanas o memorizar quince versos de la Escritura. Él relaciona la idea de ir y el hecho de que Él tiene toda la autoridad cuando dice “por tanto”. Él nos capacita para ir con los recursos de Él. Nosotros vamos con su autoridad. Él no dijo que nosotros deberíamos proveer el dinero para que el pastor pudiera ir. Él no dijo que aquellos con personalidad carismática son los que deben ir. Él simplemente dijo: “¡Id!”.

“Y haced discípulos” es una declaración revolucionaria. Es la NORMA DE LA MISIÓN. Si las instrucciones hubieran sido de ir a salvar a las personas, podríamos presentar las cuatro leyes espirituales y podríamos engatillar nuestra arma del evangelio y estar contentos. Dios no está interesado en que salvemos a las personas. Él desea que hagamos discípulos.

Aquí es donde cambia el enfoque. ¿Quiénes son todas estas personas en la iglesia? Oh, ellos son personas salvadas. Ellos han tenido una experiencia en el altar, o han hecho alguna clase de profesión en algún momento. Pero, ¿Por qué cuándo están sentados en el culto están bostezando y mirando sus relojes? La respuesta es fácil. Ellos no son discípulos. Pero es importante que esta gente sepa que si uno no llega a ser discípulo, no es salvo. Jesús no está interesado en que ganemos gente para que repitan ciertas palabras mágicas. Él quiere que las personas lleguen a ser discípulos.

La frase: “Todas las naciones” nos presenta el ALCANCE DE LA MISIÓN. Esta misión cruza todos los obstáculos culturales. No hay ningún prejuicio racial en esta misión. Y “bautizándolos” significa que usted va a sumergirlos en la misma presencia de la Deidad. Ésta es la SATURACIÓN DE LA MISIÓN. La persona bautizada se una a Dios en este punto de la misión.

¿Por Quién Murió Cristo?

Yeri Nieto

“Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” Lucas 15.10

DESDE LA PLATAFORMA el predicador preguntó: “¿Por quién murió Cristo?” Y los hermanos de la congregación respondieron: “¡Por todos!” Yo no respondí; estaba sumido en mi banca por la vergüenza que me daba regresar a un templo después de muchos años de vagar perdido en el mundo.

Pero esa noche el predicador me miró como si fuésemos viejos conocidos, y de paso corrigió a la congregación. Volvió a preguntar: “¿Por quién murió Cristo?” Y los hermanos volvieron a gritar a una sola voz: “¡Por todos!” Entonces hizo una pausa y dijo: “Responde solamente por tu vida: Cristo murió por ti”.

En el reino de Dios una persona es la diferencia; uno es quien marca la labor redentora del Señor Jesucristo. En el Evangelio de Lucas, capítulo 15, se nos narra acerca de noventa y nueve ovejas que están en el redil, pero una no se encuentra con todas; una se ha ido, se perdió, pero el pastor va tras ella hasta encontrarla. Luego se nos narra acerca de nueve dracmas que una mujer tiene en su poder, pero una dracma se le ha perdido; una se le cayó de las manos y acaso habita en la oscuridad de los muebles, pero la mujer va tras ella hasta encontrarla. ¡A Jesucristo le importa una oveja extraviada y una dracma oculta en la oscuridad!

Yo era esa oveja. Yo era esa dracma. No importaban los cientos de personas congregados en ese templo, el Señor estaba hablándome a mí. Y el predicador era su portavoz: “Responde solamente por tu vida: Cristo murió por ti”.

El pasaje de Lucas 15 concluye con una de las parábolas más conocidas: El hijo pródigo. Ahora no se trata de una oveja ni de una dracma; ahora se trata de ti. ¿Puedes asumir el sacrificio de la Cruz de manera personal? ¡Hazlo! Él lo hizo por ti.

Oración: Dios, gracias por amarme, como si solamente yo necesitara de tu amor.

¿Por quién murió Cristo? ¿Por todos? Sí, pero más ¡por mí!

Mucha la Mies, Mucha la Compasión

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:36-38).

¿Se dieron cuenta en este pasaje de la interrelación entre la compasión y el envío de obreros? Aparentemente para Jesús, no se pueden separar. De una profunda compasión surge una visión de la mies y de esta visión se levanta el llamado para obreros.

Además, podemos decir con certeza que los obreros que responden a este llamado y a esta oración deben tener compasión de la gente. Casi es un requisito según este pasaje. Los obreros van a ser como Jesús. Los obreros van a ver al mundo con ojos compasivos. La reacción del verdadero obrero de Jesús no es lastima, sino compasión.

¿Estás dispuesto a responder a ese llamado? Es un llamado no sólo a motivar o emocionar a la gente. Es un llamado a sentir su dolor y sufrir con ellos. ¿Serás este tipo de obrero? Mucha gente está obedeciendo las palabras de Jesús acá (“Rogad, pues…”) y orando por ti. ¿Serás un obrero compasivo?

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