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Miedo…y Palomitas

Por Cathy Spangler

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

El miedo es algo que se construye. Enseñamos a nuestros hijos a tener “miedo” a una estufa caliente o al tráfico. El miedo nos protege del peligro algunas veces; en otras palabras, muy frecuentemente es saludable tener miedo.

Entonces ¿por qué la Biblia dice millones de veces “No tengas miedo”?

Hace unos momentos dejé que mi caballo, Palomitas, fuera a pastar. Cuando abrí la puerta, él me miró como si yo lo estuviera amenazando. Él resopló y se hizo para atrás. Entonces me di cuenta que mi abrigo estaba agitándose por el viento y eso lo estaba asustando. Ninguno de los otros caballos notó mi abrigo…solo estaban emocionados por la libertad de poder salir. Mientras lo animaba con cariño, mi caballo finalmente consiguió que pasaran sus nervios y galopó tan rápido como pudo.

Palomitas es un caballo de 21 años, cuarto de milla, que compré hace 6 años. Él había tenido problemas de “confianza” cuando comencé a montarlo; siempre estaba asustado por algo. Una vez, cuando mi esposo y yo estábamos en una cabalgata, un sistema de riego automático se acercó a nosotros – uno de los que va y viene. Palomitas estaba aterrorizado y giró en círculos porque yo no lo dejaba escapar. Él tropezó, cayó y clavó mi pierna debajo de él.

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Después de pasar una noche en el hospital, me recuperé. Pero me di cuenta que ahora yo también tenía un problema con el miedo. Cuando monté a Palomitas y se asustó, yo también me asusté. Un año después, ¡Palomitas se asustó y cayó conmigo otra vez! Esta vez no me lastimé, pero el miedo era algo que había dominar incluso para montarlo.

Cuando le presenté toda esta situación al SEÑOR, Él señaló que mi miedo no solo estaba relegado a montar a Palomitas. De hecho, mi miedo estaba impidiendo que Él me usara en diferentes áreas de mi vida.

Me da miedo manejar en ciudades.

Me da miedo no agradarle a los demás o de no ser efectiva.

Me da miedo pararme frente a las personas.

Me da miedo el conflicto o la confrontación.

Parecía que Dios estaba diciendo, “Te digo ‘no tengas miedo’ porque el miedo se interpone entre nosotros. Tu miedo necesita ser rápidamente reemplazado por confianza o este espíritu de cobardía encontrará un punto de apoyo. ¡Te está robando tu poder, tu amor, tu dominio propio! ¡Deshazte de tu miedo a través de estirar tu fe!”

Debido a su miedo continuo, no puedo montar más a Palomitas. ¡Es tan decepcionante! Ese caballo es pequeñito, bonito y dulce pero no puedo usarlo para nada. Ojalá que nunca se diga de mí que Dios me ama, pero que no puede usarme por mi miedo abrumador. No – Estoy arrepintiéndome y renunciando a mis miedos. Estoy reemplazando la cobardía por la fe y diciéndome a mi misma cada día, “NO TENGO un espíritu de cobardía, ¡sino de poder, amor y dominio!”

¿Y qué hay de ti?

 

Resumen del Foro Urbano 2016 – Parte 2 de 2

Esta es la segunda y última parte del resumen elaborado por la Dra. Deirdre Brower-Latz, con motivo del Foro Urbano de la Iglesia del Nazareno celebrado en Chicago, en julio 2016.

Hemos redescubierto una nueva realidad:

  • Los métodos del pasado no funcionarán, y por lo tanto debemos estar abiertos a nuevas posibilidades
  • Nuestros paradigmas han cambiado
  • Y este cambio es un tanto incómodo pero vital.

Nos hemos dado cuenta que invitar a otros a la misión embrolladora en la ciudad demanda:

  • Empoderamiento de toda persona – hombres y mujeres, liberándolos para que sirvan en la misión desde el frente.
  • Llamar a que los líderes sean agentes de cambio por el bien del Reino de Dios
  • El Reino ya está en nuestro medio

Y, dónde esto está aconteciendo el resultado será: desastroso, creativo, renovador, obediente, difícil, embrollador, incómodo y empoderado por el Espíritu Santo.

Hemos sido desafiados a:

No se olviden, si estamos aquí hoy es que somos líderes y cuando hablamos de estructuras lo que queremos decir con eso es que “nosotros” somos las estructuras y cuando hablamos del poder nosotros somos los que estamos en poder, por lo que cuando decimos que debemos empoderar y soltar lo que esto significa es que debemos empoderar y soltar

Cuando decimos que debemos seguir en obediencia lo que significa es que debemos tomar riesgos y hacerlo con gozo…

Cuando hablamos de ser parte de la “cocina” y no solo llegar a la mesa, lo que queremos decir es que en esas cocinas tal vez seamos los chefs, Cristo es la receta de nuestra vida, el Espíritu Santo es el que hace la mezcla y el resultado es un gran banquete del Reino de Dios para el Rey, nuestro Padre es el anfitrión de este gran banquete para muchas naciones…

Hemos sido llamados a escuchar lo que Dios quiere decirle a la iglesia, a nosotros:

manosSi miramos a nuestras particularidades entonces yo como educadora preguntaría: ¿Qué significa esto para mí? Y me doy cuenta que el Espíritu Santo es el que debe llevarme a ser más generosa, flexible, comprometida, fluida, responsable y a equipar nuevos líderes que sirvan a su generación. Entonces, hemos hablado sobre el liderazgo pastoral que debe ser moldeado Y mi tarea es de crear nuevos métodos de aprendizaje que sean creativos, interesantes y relevantes al contexto del siglo 21, llenos de pasión por la misión y practicando todo lo electrónico para servir mejor a la iglesia… pero también debemos estar arraigados, comprometidos profundamente con la teología de la santidad Wesleyana – ¡quiénes somos y cómo hacemos vital el trabajo del Reino!

Si nos ponemos en los zapatos de otros y pensamos en su particularidad o rol como líder regional, líder de área o distrital o local, nuestro llamado es el mismo, ¿no? El preguntar, ¿Qué es lo que el Espíritu está diciendo? y con corazones abiertos y mentes claras seguirlo para que seamos moldeados…

Yo podría haber mencionado otras cosas más: el llamado al discipulado, los grupos de células, tamaño de las ciudades, pero terminaré al decir que el hilo de esta conversación se puede resumir en una palabra: GRACIA – la maravillosa gracia de Dios que colma la vida de los individuos que se han saturado con la oración – por el bien del Reino de Dios…

Entonces – ¿Qué sigue? ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Cómo oímos lo que Dios nos quiere decir? La belleza de todo esto es que es solo el comienzo de la conversación…

Puedes leer y descargar el resumen completo en español aquí: urban-forum-summary-notes-spanish

El Espíritu Santo y la Obra Misionera

Muchos cristianos pasan años sin conocer y disfrutar la gran bendición del Espíritu Santo, y desde luego que aún entre ellos se cuenta a algunos misioneros, pastores, y otros líderes de la Iglesia.  El ser lleno del Espíritu Santo es un mandato de Dios. Y el verbo que usa Pablo varias veces cuando se traduce en español “sed llenos,” expresa una acción continua y repetitiva. Todo cristiano necesita ser lleno continuamente del Espíritu.

El Espíritu Santo nos capacita para vivir en santidad delante de Dios y de los hombres y también nos ayuda para que cumplamos con el ministerio de Jesucristo, predicando el evangelio a toda criatura.

En caso especia, para los cristianos que hemos sido llamados a servir en otra cultura, debemos buscar la guía del Espíritu Santo para distinguir cuáles son aquellas costumbres y hábitos que no honran a nuestro Señor. No importa dónde estemos, el país o la cultura a dónde Dios nos envíe, no debemos dar lugar para ofender o crear barreras entre la gente y nuestro Dios.

Pero, ¿cómo trabaja el Espíritu Santo en cada creyente, especialmente hablando de las misiones y el evangelismo? Roger S. Greenway, autor del libro “Vayan y Hagan Discípulos” escribe que el Espíritu misionero obra en los creyentes para:

  1. Despertar en los corazones de los creyentes el interés por las misiones.
  2. Planta en la mente de los creyentes un sentimiento de compasión hacia las personas que se están perdiendo.
  3. Hace que nuestra fe aumente en la promesa de Dios, de que la proclamación del evangelio no será en vano.
  4. Crea en el creyente el anhelo a obedecer el mandato misionero de Cristo.
  5. Derrumba nuestros prejuicios sociales y raciales y nos lleva a amar a personas diferentes, a las que damos la bienvenida en el reino de Jesucristo.

Lo maravilloso es que estas cosas son, o deben ser, “normales” en la vida de cada creyente.  Quizás la pregunta para la Iglesia a que lastimosamente en muchos lugares y contextos le cuesta crecer o impactar la comunidad que le rodea: ¿Si el Espíritu Santo no está trabajando en nuestras vidas así, somos verdaderamente seguidores de Cristo? Y en mi vida, ¿está obrando el Espíritu así? Si no, ¿qué tendrá que cambiar para que lo experimente en su poder purificador y misionero?

Dinamita Espiritual

Como hemos escrito antes en este blog, si hablamos de la Gran Comisión sin hablar del poder y presencia del Señor que nos la dio, ¡estamos equivocados! Y ¿quién da este poder y quién es esta presencia? Por supuesto, la tercera Persona de la Trinidad: el Espíritu Santo.

Sin duda es la mejor persona con la que podemos trabajar, porque su trabajo es convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio, guiar a los creyentes a toda la verdad y glorificar a Jesucristo.

El Espíritu nos revela la condición de nuestra vida presente, nos muestra cómo es la vida lejos de Dios. Es decir, nos muestra y “convence” que es mejor la vida con Dios que sin Él.

En Hechos 1:8, Jesucristo dice que recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo. Esta palabra “poder” viene del griego “dunamis”, que es la raíz etimológica de la palabra “dinamita”. La dinamita que conocemos actualmente está compuesta de dos ingredientes, nitroglicerina y dióxido de silicio. Estos dos ingredientes por separados pueden causar una explosión pero jamás tan potente como cuando son mezclados para formar la dinamita.

¿No suena esto lindo y aplicable a nuestra vida? ¡Necesitamos al Espíritu Santo porque juntos podemos hacer una explosión! Por supuesto al referirnos a esta dinamita espiritual, pensamos en el cambio transformador en nuestra vida, iglesia, comunidad, ciudad, etc. ¡Pero lo poderoso es que además resulta tan explosiva la mezcla del Espíritu Santo en nuestras vidas, que podemos vivir en santidad para cumplir con la misión que nos dejó Jesucristo!

“Porque nuestro evangelio les llegó no sólo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción” (1 Tes. 1:5).

“¡Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá!” (Hechos 17:6)

Reflexiones Sobre el Día de Resurrección

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“¡No está aquí, pues ha resucitado, como dijo!” (Mateo 28:6).

Hoy es el mejor día del calendario cristiano.  ¡Jesús vive!  ¡Él resucitó de los muertos y vive hoy!  Pero no sólo experimentó la Resurrección, ¡él es la Resurrección!

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Pero este día no sólo significa que él resucitó y que él es la Resurrección.  ¡Además significa que nosotros podemos juntarnos en su resurrección (y por supuesto también en su muerte; pues, nadie puede resucitarse si no se haya muerto primero)!

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección” (Romanos 6:5).

El llamado es juntarnos con él en su muerte para poder conocerle en el poder de su resurrección.  El llamado es conocerlo tanto, amarlo tanto, llegar a ser cómo él tanto que participemos naturalmente en su misión al mundo.  Con este Cristo resucitado, vivo, salimos de la tumba para ofrecernos al mundo.  ¡Que la pasión de Jesús y la pasión de Pablo, quién escribió las siguientes palabras, sea la nuestra también en este glorioso Día de Resurrección!

“…a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:10-11).

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La Misión Integral (por Ruth Padilla DeBorst)

Ruth Padilla DeBorst

Ruth Padilla DeBorst es la hija mayor del teólogo y misiólogo eminente ecuatoriano René Padilla. Padilla DeBorst es Secretaria General (y Presidenta Emérita) de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) y líder del ministerio en El Salvador del Christian Reformed World Mission. Ella fue entrevistada hace un año por Andy Crouch y en las próximas dos entradas, resaltaremos algunas de sus opiniones sobre la Iglesia, la misión y la cultura latinoamericana.

“Cuando el Cristianismo vino a América Latina, muchos de los grupos indígenas simplemente cambiaron los nombres de sus dioses: les dieron nombres de los santos cristianos. Pero continuaban alabando a sus dioses originales. Iglesias se construyeron sobre los templos.

Hace setenta y cinco años, John Mackay escribió un libro maravilloso, The Other Spanish Christ, en el cual preguntaba si América Latina, pudiera descubrir el Cristo quien fue encarnado, quien caminaba por las calles, murió y resucitó de los muertos y es poderoso hoy. Este Cristo no fue representado mucho en la primera evangelización de América Latina. O era un bebé indefenso hacia lo cual sentimos compasión y afección, o un cadáver—un cuerpo muerto sin poder o mandatos éticos.

Esto es lo que sucede cuando la religión se relaciona demasiado con poder: el problema no es solamente que la religión respalde la opresión, sino que el evangelio mismo se pierda. Si Cristo sólo es un bebé o un cuerpo muerto, yo puedo seguir viviendo y no dejar que el señorío de Cristo ilumine todas las dimensiones de mi vida…

….Por eso, el centro de nuestra propuesta en FTL, misión cristiana es o debe ser, ‘misión integral.’ Dios es Señor sobre todo rincón del mundo. Y eso tiene que ver con relaciones interpersonales y con nuestra relación con Él, pero además tiene implicaciones para la manera en la cual se organiza la sociedad—quién se favorece y cómo.”

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