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En las Ciudades

Saludos desde Kansas City, Missouri, EEUU. Estoy participando en una Conferencia de Liderazgo Regional y he sido invitado a ser parte del panel enfocado en “Misión a las Ciudades.” Es un gran honor hablar sobre este tema junto con varios líderes de misión urbana y Superintendentes Generales, como parte de este panel.

Cada uno de nosotros estará compartiendo una breve introducción de nuestro contexto ministerial, y quisiera compartir con ustedes lo que estaré diciendo durante la apertura del panel:

Good morning! ¡Buenos días!

Soy un misionero nazareno en Santo Domingo, República Dominicana. Mi familia y yo hemos vivido en cinco países diferentes en los últimos 15 años, y ahora estamos coordinando una iniciativa llamada Génesis. Génesis busca traer un nuevo comienzo a las ciudades grandes de la Región Mesoamérica, lo que es irónico, porque justo hace 8 años, casi no me preocupaba la misión urbana.

Empezamos nuestra carrera misionera viviendo en la ciudad de Guatemala, Guatemala y San José, Costa Rica: dos grandes ciudades con mucha, mucha necesidad. Y, por supuesto, como misionero, ¡yo estaba apasionado por ganar el mundo para Cristo! Pero durante ese tiempo, si me hubieran preguntado por qué las ciudades son importantes para Dios, hubiera titubeado. ¿No se supone que todos los lugares son importantes para Dios? ¿Qué tienen de especial las ciudades?

Fue hasta el 2011 cuando mi familia y yo nos mudamos a la ciudad de Panamá, Panamá, que empecé a entender. Verán, pasamos de vivir en una casa a vivir en el piso 19 de un gran edificio. La vista era asombrosa. Debido a un temor saludable a las alturas, no salía al balcón muy a menudo, pero una noche lo hice. Pensé en que todas esas luces representaban una persona, o incluso una familia. Y en ese momento – no sé de dónde vino – pero por primera vez estiré mis brazos y susurré esa oración que, ahora, he orado miles de veces: ¡Señor, dános la ciudad!

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En aquel momento nuestra región estaba investigando dónde estábamos como Iglesia nazarena, dónde éramos fuertes y dónde éramos débiles, hablando geográficamente. Nos dimos cuenta que el 79% de nuestra región vive en un contexto urbano, pero ¡solo 29% de nuestros nazarenos están ahí! En otras palabras, en los lugares más poblados tenemos menos nazarenos. Nos dimos cuenta que el ministerio en nuestra región tiene que ser ministerio para el centro urbano. Hemos pasado los últimos ocho años entrenando a misioneros urbanos y equipando a nuestras iglesias existentes para alcanzar creativamente sus ciudades. Quizá después exploraremos cómo el ministerio urbano necesita verse diferente, comparado con el ministerio rural y suburbano.

Algunos de ustedes quizá pregunten: “Pero esa es tu región. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?” Bueno las estadísticas en Estados Unidos y Canadá son un poco diferentes. Esta región es, de hecho, la más urbana en el mundo. ¡Casi 9 de cada 10 personas en estos dos países viven en una ciudad de 100,000 habitantes o más!

Como Iglesia del Nazareno en EEUU/Canadá, no somos tan rurales y suburbanos como la Región Mesoamérica. Aún así, ¿sabían que la membresía nazarena es .17% del total de la población en nuestras ciudades grandes? En otras palabras, ni siquiera uno de cada 500 habitantes urbanos en Canadá y los Estados Unidos es un nazareno.

Tal vez son más estadísticas de las que esperaban. Así que simplifiquémoslo.

Tenemos mucho trabajo que hacer.

Y ese trabajo tiene que ser en las ciudades.

Como dice el autor y pastor de Nueva York, Tim Keller, “No necesitamos iglesias solo en las ciudades. Las necesitamos dondequiera que hay personas. Por lo tanto, las necesitamos especialmente en las ciudades.”

 

 

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de Envío – Parte 5 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios incluye enviar. ¿Pero a qué envía Dios a su pueblo?

Estoy en una serie de artículos que aborda el tema de la efectividad misional. En el artículo anterior, comencé a explicar las marcas de la misión de Dios, comenzando con la marca misional de comunidad.

Hoy, abordaré la marca misional de envío.

La Marca Misional de Envío Explicada y Ejemplificada

La misión de Dios tiene un movimiento dual—se mueve centrípeta y centrífugamente. Por tanto, la misión de Dios no es estática—es activa.

Una de las características activas de la misión de Dios es la noción de envío. Dios establece este patrón al principio en la historia de redención. Él va a Adán y Eva, envía a Abraham a la Tierra Prometida, a Moisés a Egipto, a Jonás a los ninivitas, a Israel a Babilonia, a Jesús al mundo, al Espíritu a la Iglesia, y a la Iglesia a las naciones.

Claramente, la misión de Dios incluye enviar. Pero, ¿a qué envía Dios a su pueblo? Tomando en cuenta pasajes como Génesis 1-2, Génesis 12:1-3, Jeremías 29:1-7, Mateo 5:13-16, y el envío de Jesús, la comunidad misional de Dios es enviada al mundo a hacer por lo menos dos cosas.

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  1. La comunidad misional de Dios es enviada para ser fiel en todas las áreas de la vida.

Este punto se adentra más profundo en la obediencia de la comunidad a la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida. No tengo espacio para analizar por completo todos los versículos de arriba, pero permítanme señalar Jeremías 29:1-7 para explicar esta idea.

Algunos se preguntarán, ¿por qué usar este pasaje?

¿No había sido Israel llevado cautivo a causa de su pecado? Sí, Israel se encuentra a sí mismo en Babilonia por su pecado. Sin embargo, leemos en Jeremías 29:4, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice [enviar] de Jerusalén a Babilonia…”

Así que, Dios los ha enviado intencionalmente al exilio en Babilonia. Y en los siguientes versículos aprendemos porqué Él los envío.

Dios los envió a vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. Israel debía construir casas, tener familias, plantar jardines, y multiplicarse en el exilio. En otras palabras, ellos debían vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. La fidelidad debía ser una marca del pueblo de Dios en la Tierra Prometida, la fidelidad también era una marca del pueblo de Dios en una tierra extranjera.

La fidelidad de Israel mostraría una vida que giraba en torno a la gloria y la vida de Dios. Greg Forster identifica este aspecto como el gozo de Dios siendo mostrado a través de la vida de un creyente. Como resultado, Forster escribe,

Ese gozo incorporado no consiste simplemente en una actitud cambiada. Nuestras acciones cambiarán. En nuestras familias, actuaremos diferente como hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, padres o madres. En nuestros lugares de trabajo y otras relaciones económicas, actuaremos diferente como empleados, empleadores, administradores, colegas, estudiantes, maestros, clientes, o vendedores. En nuestras comunidades, actuaremos diferente como amigos, vecinos, miembros o participantes.

Además, la fidelidad de Israel los dirigiría a operar como la ciudad de Dios dentro de la ciudad del hombre. Me encanta lo que Tim Keller dice sobre este punto. Él escribe,

Cada ciudad, tiene dos ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Cada ciudad contiene una ciudad más pequeña, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es el pueblo de Dios que conforma una ciudad alternativa. ¿Cómo se ve esa ciudad? El Sermón del Monte nos dice. Los cristianos están para tomar el sexo, el dinero, [el trabajo], y el poder, y en lugar de usarlos de la manera en que la ciudad del hombre los usa, ellos los usan de la manera en que Dios lo había previsto.

Esto me lleva a mi segundo punto.

  1. La comunidad misional de Dios es enviada para bendecir la ciudad, espiritual, social y culturalmente.

Como pueblo de Dios mostrando la vida de Dios y viviendo como la ciudad de Dios, ellos estaban para buscar la bendición y prosperidad de la ciudad del hombre. De forma interesante, Dios no les dice que asimilen, anulen, o busquen la transformación de la cultura babilónica (la ciudad del hombre); Él simplemente les dice, en su fidelidad, que busquen la prosperidad y el shalom (prosperidad humana) de la ciudad y que oren para que eso suceda.

Esencialmente, Dios envió Israel a Babilonia por el bien de su gloria y de la ciudad. Keller lo pone de esta forma,

[Dios envía su pueblo] para ser usado en maneras vivificantes. La manera en que das testimonio de la ciudad de Dios es yendo a la ciudad por el bien de la ciudad. Los habitantes de la ciudad de Dios son los mejores ciudadanos de la ciudad del hombre porque ellos no se mudaron ahí para asimilar, para usar la ciudad para su beneficio, ni se mudaron por su propia tribu, ellos se mudaron por el bien de la ciudad.

Como recordatorio, los babilonios eran politeístas, paganos, crueles, y gente violenta. En otras palabras, ellos estaban muertos en sus delitos y pecados. Aún así, Dios le dice a su pueblo que vivan y oren por su prosperidad y paz. Pero, ¿cómo se ve esto? Otra vez, sin ser exhaustivo,

Creo que personas como Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego funcionan como ejemplos de lo que quiere decir vivir fielmente y bendecir la ciudad.

Estos hombres servían civilmente al imperio. En su servicio, ellos mostraron la tensión de vivir fielmente por la ciudad de Dios mientras se esforzaban para servir la ciudad del hombre. Desde su servicio, ellos manifestaron por lo menos tres formas en que el pueblo de Dios puede bendecir la ciudad del hombre.

Primero, ellos bendijeron la ciudad espiritualmente, a través de mantener fidelidad espiritual a Dios frente a la tentación.

En otras palabras, ellos amaron a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y sus fuerzas. Todos estos hombres enfrentaron la tentación de arrodillarse a un ídolo cultural, pero ellos eligieron ser fieles a la supremacía de Dios. Como resultado, muchas personas estuvieron convencidas de la verdad de YHWH.

El pueblo de Dios no puede bendecir espiritualmente la ciudad, viviendo vidas infieles. Cuando nuestras palabras y testimonios se alinean, mostramos una realidad alternativa factible, que el mundo necesita ver.

Segundo, ellos bendijeron la ciudad socialmente, por medio de tener una disposición humilde y amable hacia aquellos en autoridad y en la cultura más grande.

Ellos no se quejaron o reaccionaron cruelmente hacia aquellos que los habían espiado o que los habían tratado injustamente. Otra forma de ver esto es que ellos amaron a los demás. Cuando mostramos gracia y misericordia hacia otros, una vez más ponemos la ciudad de Dios en exposición para que el mundo vea.

Tercero, ellos bendijeron la ciudad culturalmente, a través de hacer su trabajo con integridad, excelencia y destreza.

Ellos trabajaron profesionalmente como si estuvieran trabajando para el Señor. El rey reconoce su fe, carácter, integridad, y destreza, honra a su Dios y les da un ascenso. Conforme el pueblo de Dios trabaje en una manera que refleje la gloria de Dios, ellos mostraran una ética laboral que sobrepasa (o debe sobrepasar), la ética laboral de la ciudad del hombre.

A través de incorporarse ellos mismos en la cultura más amplia y vivir vidas fieles para la gloria de Dios, ellos inevitablemente bendijeron la ciudad de manera espiritual, social y cultural. Como resultado de la presencia del pueblo de Dios y su participación en la cultura, la ciudad fue mejor. Esto me recuerda a la pregunta que muchos líderes de la iglesia y muchas iglesias deben hacerse: ¿Si algún día ellos dejaran de existir, su comunidad se daría cuenta y los extrañaría?

En síntesis, el modo misional de envío habla de la iglesia (e individuos) teniendo una postura misional. Por tanto, la efectividad misional requiere que las iglesias enseñen, entrenen y equipen a los creyentes hacia plantar una presencia fiel para que ellos sean usados como templo de Dios para reflejar su radiante gloria en todas las áreas de la vida, mientras Él trabaja a través de ellos para bendecir a otros espiritual, social y culturalmente.

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En el próximo artículo, hablaré de la marca misional de multiplicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-sentness-part-5.html

La palabra más ofensiva en América – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Por Curt Devine

No siempre lo reconocemos, pero nuestro subconsciente piensa que Dios nos da mandamientos para forzarnos a entrar a una rígida línea. Esta mentira hace parecer a Dios como un enojado árbitro obsesionado con reglas y regulaciones inflexibles, como si Él amargamente se paseara por el cielo ondeando una bandera roja y tratando de controlar cada paso y cada palabra nuestra. ¿Quién querría obedecer a un Dios así?

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La realidad es que Dios es más como un Padre amoroso tratando de mantener a sus hijos lejos del tráfico. Cuanto más aprendamos a someternos a sus mandamientos, más nos daremos cuenta que no son reglas tan difíciles, sino señalamientos que nos indican el camino de gozo verdadero, vida y paz. Por ejemplo, yo siempre pensé que el Rey David sonaba un poco loco en el Salmo 19 cuando dice: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal” Pero cuando comparo la paz del sometimiento con el vacío que deja el pecado, sé que él tenía razón.

Quizás pensemos que lo que queremos es independencia, pero esta viene con un precio muy alto.

Hablando con un ateo que preguntó acerca de la diferencia entre el cielo y el infierno, un renombrado autor y pastor, Tim Keller le dijo: “Nadie nunca va al infierno a menos que quiera ir. La gente va al infierno porque quiere apartarse de Dios, quien les dirá lo que deben hacer. La gente en el infierno diría: esto es bastante miserable, pero no quisiera estar en el cielo con Dios, donde él le dice a la gente lo que tienen que hacer.”

Nuestra cultura nos dice que la verdadera libertad viene de seguir nuestros a deseos hacia donde sea que ellos nos dirijan. Mientras que eso suena agradable y provee la trama para la mayoría de las comedias románticas, la realidad revela por qué esto es falso. Por ejemplo, yo tengo un determinado número de amigos que abusan en extremo de sustancias adictivas. Cuando uno de mis amigos hizo el recuento de su pasada adicción a las pastillas contra el dolor, me dijo: “me había convertido en un completo esclavo de las pastillas. Mis deseos me estaban matando.” En muchas formas, el orgullo desenfrenado, la lujuria, la codicia, el miedo, el control, los celos y la ira tienen el mismo efecto.

Desafiar los mandamientos de Dios puede que nos dé una efímera sensación de poder e independencia, pero esto en realidad deja al descubierto nuestra debilidad y constante necesidad de gracia. Tenemos que tener la humildad de reconocer nuestras propias faltas y la confianza de seguir los mandamientos de Dios, incluso cuando van en contra de nuestros deseos personales. Vale la pena puesto que algo mejor nos espera del otro lado. Dios nos ofrece vida abundante, libertad plena y más amor del que nuestra mente tiene la capacidad de comprender.

Si esperamos alguna vez experimentar estas cosas, tenemos que hacer la cosa más contra–cultural y rebelde que podemos imaginar dentro de nuestra cultura: someternos a una verdad más profunda que nosotros mismos.

 

Curt Devine escribe sobre cuestiones de fe y justicia social, para dar voz a los que no la tienen. Actualmente reside en Washington D.C. donde estudia una maestría en medios internacionales de comunicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/god-our-generation/most-offensive-word-america

En el Corazón de la Ciudad

Escrito por: David A. Busic

unnamedPhineas F. Bresee es ampliamente considerado como el fundador de la Iglesia del Nazareno. Dejó una posición destacada, muy cómoda en la Iglesia Metodista para trabajar con los pobres y adictos en Skid Row en el centro de la ciudad de Los Ángeles. En una de sus entradas del diario declaró: “Había sido mi largamente acariciado deseo tener un lugar en el corazón de la ciudad, donde se pudiera hacer un centro de fuego santo, y donde el evangelio se pudiera predicar a los pobres.”

La Organización Mundial de la Salud proyecta que para el 2030, seis de cada 10 personas vivirán en una ciudad, y en 2050 esta proporción aumentará a siete de cada 10 personas. Estas proyecciones, casi doblan la población mundial urbana a 6,4 millones de personas.

La organización llamada Associated Press informó en junio 2014 que, por primera vez en un siglo, los datos del censo de Estados Unidos de América indican que la mayoría de las ciudades más grandes de América están creciendo a un ritmo más rápido que sus suburbios circundantes. A medida que la Iglesia del Nazareno se ha vuelto más rica y resucitado socioeconómicamente en las últimas décadas, se ha hecho un adecuado, si no un buen trabajo, de llegar a las zonas suburbanas y rurales. Sin embargo, el ministerio en el contexto urbano no ha ido tan bien. Esta es una realidad preocupante, especialmente a la luz de los recientes pronósticos de crecimiento urbano.

Las ciudades son centros de diversidad cultural. Ciudades dirigen economías regionales y mundiales, y las ciudades son las forjadores de la sociedad educativa, artística y tecnológica. Los jóvenes profesionales y los inmigrantes se están moviendo hacia las zonas urbanas como decenas de miles de personas. Como dice Tim Keller, “En la medida que las ciudades van, así va el mundo.”

Sin embargo, las ciudades siguen siendo un desafío para las iglesias, porque a menudo son caras, complejas y secularizadas. Además, los ciudadanos modernos suelen ser resistentes y escépticos de la idea de que la religión de cualquier tipo puede resolver los profundos problemas globales de nuestro tiempo. Por estas y otras razones, la mayoría de nuestras ciudades están devaluando la iglesia por mucho hoy.

Las estrategias de los ministerios urbanos más comunes para la Iglesia del Nazareno se han concentrado en los centros de ministerios de compasión y congregaciones étnicas. Estos siguen siendo modelos importantes y eficaces, pero no pueden ser los únicos enfoques metodológicos para abordar las complejidades del mundo urbano. Debemos reimaginar el ministerio en nuestras ciudades. El “mundo urbano” se ha convertido en más que los que viven dentro de los límites de la ciudad; ahora es una visión del mundo en el que vivimos todos, independientemente de nuestro domicilio.

Los primeros días formativos de nuestra iglesia comenzaron en “el corazón de la ciudad.” Creo que Dios podría solo estar llamándonos a volver a la ciudad.

El Espectro de la Contextualización – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

Ed Stetzer

Ed Stetzer

Por otra parte, el sincretismo es cuando terminamos mezclando elementos de la fe con elementos de la cultura de tal forma que resulta en la pérdida de las distinciones bíblicas. Yo diría que cuando mezclas el “pensamiento positivo” con la cristiandad, terminas con una expresión de sincretismo que básicamente dice: “Dios está aquí para ayudarte a ser mejor, y si sigues a Dios serás bendecido financieramente”.

Una de mis preocupaciones es que un número muy grande de personas que piensan: “No te preocupes por todas esas cosas de la contextualización. Solo predica el evangelio y ama a la gente”. Por supuesto, necesitamos predicar el evangelio y amar a la gente, pero creo que si tomamos a 2 misioneros y los enviamos a Pokot en África, y le enseñamos a uno de ellos a predicar el evangelio, amar a la gente, entender el contexto, y comunicarse en un contexto y formas apropiados, y enviamos al otro misionero y le decimos: “predica el evangelio y ama a la gente”, el primer misionero tendrá un impacto mucho mayor que el segundo misionero. Muy poca gente será alcanzada  por el evangelio a través del segundo misionero porque pocos podrán entender e interactuar con la verdad del evangelio.

Como explicó Tim Keller: “La contextualización no es darle a la gente lo que quiera. Es darle las respuestas de Dios (que probablemente no quieran) a las preguntas que están haciendo, en formas que ellos puedan comprender”.

Mi segunda preocupación es hay un gran número de gente que trabaja con la contextualización de manera descuidada, y sin una red teológica bien desarrollada. Pueden reunir una multitud y mover una congregación pero a pesar de los números, muy pocas personas son impactadas con el evangelio porque ése no es el punto más importante.

Así que la pregunta es, ¿cómo ir suficientemente lejos sin ir demasiado lejos?  No es fácil, y todos cometeremos errores en una dirección u otra. Se puede hablar mucho del tema, pero voy animarte a hacer 3 cosas:

  1. Evaluación Honesta.

Debemos considerar el espectro de la contextualización y evitar solo situarnos en el medio. Nos serán muy útiles algunas auto-evaluaciones honestas y humildes y algunas evaluaciones externas. Una de las preguntas más importantes es: ¿qué tan lejos es muy lejos? Pero qué tan lejos no es lo suficientemente lejos es igual de importante.

Mi experiencia es que la gente tiende a temer ambos extremos, el oscurantismo (o no ser capaz de conectar con la cultura) o el sincretismo (perder el evangelio y la verdad por la cultura). Necesitamos preocuparnos por ambas cosas, pero cuando estás más preocupado por una sola, tiendes a fallar en la otra.

  1. Lee La Historia De La Iglesia.

Mucho de lo que haces en tu adoración era controversial o considerado demasiado en algún punto del pasado. Tan solo la música es suficiente para ayudarte a pensar en estas situaciones. ¿Podríamos cantar canciones sin el salterio? ¿Qué pasa con los instrumentos? Eso fue debatido acaloradamente hace algunos cientos de años, y por supuesto, muchos cristianos estuvieron en contra. Y una vez que aceptas los instrumentos musicales, ¿cuáles son los aceptables? Leer cómo la iglesia manejó esos asuntos culturales históricamente te ayudará a pensar en los problemas culturales de tu propia iglesia (y la música es un ejemplo claro).

  1. Apégate Al Punto.

Finalmente, lo más importante y necesario es el discernimiento bíblico y serio, así como mantenerse centrado en el evangelio. El discernimiento bíblico te protegerá contra los ataques, y mantenerte centrado en el evangelio te llevará adelante en la misión de alcanzar a la gente a la que Dios te ha enviado.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

El Espectro de la Contextualización – Parte 1 de 2

Una más de las partes de la serie de artículos de Ed Stetzer, traducido por Ariadna Romero para “Christianity Today”.

Ya me has escuchado decir que el “cómo” de un ministro está determinado en muchas maneras por el “quién, cuándo y dónde” de la cultura. Cómo nombras a tu iglesia, qué tanto debe durar la reunión de adoración, la forma en que la iglesia desarrollará el liderazgo, estas y muchas cosas más se delimitan en parte por la cultura. Por esto es importante pensar en términos del espectro de la contextualización. Cuando se trata de ello, todo el mundo tiene la opinión de que la contextualización ha ido muy lejos, mientras que otros dirán que no se ha llegado lo suficientemente lejos. Así que hay un espectro que va desde muy poca o total ausencia de contextualización (aunque es imposible no estar contextualizados) hasta una total contextualización. Para ayudar a marcar los grados dentro de este espectro, podemos usar una escala, digamos de C1 a C6.

Me preocupo por la contextualización porque me preocupa la clara proclamación del evangelio. Me preocupo por la iglesia. Y creo que muchas iglesias que se dirigen bíblicamente, necesitan pensar con profundidad en su contexto para poder adaptarse efectivamente. Tim Keller tiene razón cuando dice:

Se avecina una crisis para las iglesias evangélicas americanas si es que no pueden prosperar fuera de los reducidos enclaves conservadores y tradicionales de la gente y la cultura. No hemos creado un nuevo ministerio y comunicación… modelos que florecerían y harían crecer el mundo occidental secular post-cristiano. Nuestra visión debe ser desarrollar campus de ministros, nuevas iglesias, sistemas de educación y discipulado cristianos que sean efectivos en los campos de Norte América.

Persona-pensando_En otras palabras, necesitamos la contextualización.

Hay algunos líderes que dirán que están en contra de la contextualización, y quizás los podríamos situar en el C1 de la escala. Por supuesto, creo que es extraño decir: “no creo en la adaptación cultural o la contextualización” mientras usamos un traje que se hizo popular hace 50 años, cantamos música que se hizo popular hace 100 años con un instrumento que se hizo popular hace 300 años, con mobiliario que se hizo popular hace 600 años. Pero por el bien de la discusión, pondremos a esas personas en la C1.

En el otro extremo del espectro (puede ser en el C6) pondré a muchos predicadores que son populares hablando de esperanza y prosperidad, los que han sobre- contextualizado y creado un auge en la cultura, pero que ya no comunican un evangelio que se pueda discernir.

Todos aparecemos en algún punto de esa escala. Como referencia, me parece que un término aceptable sería estar en el C4 de la escala de contextualización. Aquí está una aplicación útil de esta escala para las iglesias emergentes.

La diferencia está realmente entre el oscurantismo y el sincretismo. argumenta que “el oscurantismo es cuando estás tan ligado a tu forma de practicar y enseñar la fe que pones un velo entre la verdad y poder y aquellos que están tratando de mirar con ojos muy diferentes.”

Por ejemplo, hace cientos de años los misioneros fueron a Hawai a plantar iglesias. Y se aparecieron, luciendo como misioneros. Ya sabes, las mujeres con sus faldas amplias y sus sombreros, y los hombres con sus trajes negros y sus grandes biblias negras. Los hawaianos lucían como lucen los hawaianos. Las mujeres usaban faldas de flecos y ambos, hombres y mujeres mostraban mucha más piel que los misioneros. Fue predicado el evangelio y la gente se convirtió. Pero lo que sucedió es que los hombres y las mujeres no sólo se convirtieron a Jesús, sino también a una forma de cristiandad que incluía edificios de iglesias con campanarios, faldas amplias y trajes oscuros. Pronto, todos en Hawai sabían que convertirse en cristiano incluía cuestiones que no eran esenciales. ¿Cómo te conviertes en cristiano? Cambiando tu forma de vestir. Eso es oscurantismo.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

Un Estilo de Liderazgo Que Funciona

Por: David W. Graves

  • 1 de Tesalonicenses 2:1-12

unnamedSi hay un ingrediente que es esencial para el éxito de una organización, es el liderazgo. Ya sea en los negocios, en una iglesia, en un equipo deportivo, una unidad militar o una casa, el secreto del progreso generalmente descansa sobre aquellos que están a cargo: los líderes.

Nuestro mundo abunda en información sobre el tema del liderazgo. Esta información se comunica a través de películas, videos, seminarios, conferencias y libros -todos ellos diseñados para ayudar a alguien a convertirse en un mejor líder-. A veces, las promesas que se hacen son confiables; sin embargo,  muy a menudo sucede lo contrario, nos dejan simplemente con otro conjunto de técnicas que nos frustran y nos agobian en lugar de brindarnos libertad y confianza.

¿Cómo podemos convertirnos en mejores líderes? ¿Qué es el liderazgo? Una definición simple de liderazgo es: “influencia inspiradora”. Aquellos que lideran con el mayor grado de éxito son capaces de encender la chispa que inspira a otros a la cooperación, el trabajo duro y si es necesario, el sacrificio personal.

Aun así, no debemos asumir que existe solo un estilo de liderazgo. Algunas personas son líderes de cargas de trabajo intensas, primeros actores que confían casi exclusivamente en la motivación exterior. Otros lideran de una forma relajada y tranquila, nunca levantan la voz en sus tonos conversacionales. Ambos estilos pueden ser igual de efectivos e inspiradores. Los líderes convincentes pueden hallarse entre varios tipos de temperamentos. De hecho, pienso que todos nosotros tenemos algo de líderes  – en el trabajo, en la iglesia, en la escuela, y con la familia y amigos.

La Biblia tiene mucho que decir con respecto al liderazgo. En 1 de Tesalonicenses 2:1-12, el Apóstol Pablo nos muestra un estilo de liderazgo que funciona, aunque rara vez se explica y pocas veces se modela. Pablo sugiere 4 principios de liderazgo en estos versículos:

  1. Sensibilidad a las necesidades de los demás. (vers.9). Los líderes deben tratar de cultivar un cuidado desinteresado, sensible y tierno hacia aquellos que los siguen.
  1. Afecto por la gente (vers. 8a). Pablo tenía un profundo afecto por los Tesalonicenses. Trataba a la gente no como como medios para un fin, sino como valiosos en sí mismos. Los líderes deben amar a la gente en formas prácticas y apropiadas.
  1. Autenticidad de vida (vers. 8b-10). La vida de Pablo era transparente y auténtica.
  1. Entusiastas en las afirmaciones (vers. 11-12). La gente necesita apoyo entusiasta, afirmación y aliento.

Nuestro objetivo final como líderes espirituales debe ser equipar y alentar a la gente para: “….andar como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria” (vers. 12).

“El liderazgo es la capacidad de influenciar a otros a través de la inspiración, motivada por la pasión, generada por la visión, producida por la convicción, encendida por un propósito”

Tim Keller

Publicado originalmente en el boletín “Pursuing… The way of Holiness” (Persiguiendo el camino de la Santidad).

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