El Espectro de la Contextualización – Parte 1 de 2

Una más de las partes de la serie de artículos de Ed Stetzer, traducido por Ariadna Romero para “Christianity Today”.

Ya me has escuchado decir que el “cómo” de un ministro está determinado en muchas maneras por el “quién, cuándo y dónde” de la cultura. Cómo nombras a tu iglesia, qué tanto debe durar la reunión de adoración, la forma en que la iglesia desarrollará el liderazgo, estas y muchas cosas más se delimitan en parte por la cultura. Por esto es importante pensar en términos del espectro de la contextualización. Cuando se trata de ello, todo el mundo tiene la opinión de que la contextualización ha ido muy lejos, mientras que otros dirán que no se ha llegado lo suficientemente lejos. Así que hay un espectro que va desde muy poca o total ausencia de contextualización (aunque es imposible no estar contextualizados) hasta una total contextualización. Para ayudar a marcar los grados dentro de este espectro, podemos usar una escala, digamos de C1 a C6.

Me preocupo por la contextualización porque me preocupa la clara proclamación del evangelio. Me preocupo por la iglesia. Y creo que muchas iglesias que se dirigen bíblicamente, necesitan pensar con profundidad en su contexto para poder adaptarse efectivamente. Tim Keller tiene razón cuando dice:

Se avecina una crisis para las iglesias evangélicas americanas si es que no pueden prosperar fuera de los reducidos enclaves conservadores y tradicionales de la gente y la cultura. No hemos creado un nuevo ministerio y comunicación… modelos que florecerían y harían crecer el mundo occidental secular post-cristiano. Nuestra visión debe ser desarrollar campus de ministros, nuevas iglesias, sistemas de educación y discipulado cristianos que sean efectivos en los campos de Norte América.

Persona-pensando_En otras palabras, necesitamos la contextualización.

Hay algunos líderes que dirán que están en contra de la contextualización, y quizás los podríamos situar en el C1 de la escala. Por supuesto, creo que es extraño decir: “no creo en la adaptación cultural o la contextualización” mientras usamos un traje que se hizo popular hace 50 años, cantamos música que se hizo popular hace 100 años con un instrumento que se hizo popular hace 300 años, con mobiliario que se hizo popular hace 600 años. Pero por el bien de la discusión, pondremos a esas personas en la C1.

En el otro extremo del espectro (puede ser en el C6) pondré a muchos predicadores que son populares hablando de esperanza y prosperidad, los que han sobre- contextualizado y creado un auge en la cultura, pero que ya no comunican un evangelio que se pueda discernir.

Todos aparecemos en algún punto de esa escala. Como referencia, me parece que un término aceptable sería estar en el C4 de la escala de contextualización. Aquí está una aplicación útil de esta escala para las iglesias emergentes.

La diferencia está realmente entre el oscurantismo y el sincretismo. argumenta que “el oscurantismo es cuando estás tan ligado a tu forma de practicar y enseñar la fe que pones un velo entre la verdad y poder y aquellos que están tratando de mirar con ojos muy diferentes.”

Por ejemplo, hace cientos de años los misioneros fueron a Hawai a plantar iglesias. Y se aparecieron, luciendo como misioneros. Ya sabes, las mujeres con sus faldas amplias y sus sombreros, y los hombres con sus trajes negros y sus grandes biblias negras. Los hawaianos lucían como lucen los hawaianos. Las mujeres usaban faldas de flecos y ambos, hombres y mujeres mostraban mucha más piel que los misioneros. Fue predicado el evangelio y la gente se convirtió. Pero lo que sucedió es que los hombres y las mujeres no sólo se convirtieron a Jesús, sino también a una forma de cristiandad que incluía edificios de iglesias con campanarios, faldas amplias y trajes oscuros. Pronto, todos en Hawai sabían que convertirse en cristiano incluía cuestiones que no eran esenciales. ¿Cómo te conviertes en cristiano? Cambiando tu forma de vestir. Eso es oscurantismo.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 22 enero 2016 en Cultura, El Misionero Nazareno, La Misión y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. hermanos, les digo esto en el amor de Nuestro Señor Jesucristo:
    Cuando una persona se convierte al Señor de todo Corazón , El espíritu Santo viene a morar en él o ella, y el que ama a Dios le obedece, en las Escrituras nos dice: La mujer vista con decoro con pudor,( temor de mostrar su cuerpo), en santificación , en toda modestia,
    También dice: Más ay de aquél por quien viene el tropiezo,
    Una hermanita, hija de DIOS, no puede ser tropiezo para nadie, con la forma cómo viste,
    Si un hombre mira a una mujer para codiciarla , ya adulteró en su corazón ., lo dicen las escrituras.y gracias por darnos la libertad de poder expresarnos. AMÉN1 LA GLORIA SEA PARA NUESTRO SEÑOR!

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