Guaridas y Nidos

Egg in Nest«Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.  Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza» (Lucas 9:57-58).

¿Cuál es tu guarida? ¿Cuál es tu nido?

Algunos que me conocen saben que este pasaje en Lucas 9 ha sido sumamente formativo en mi vida personal y en mi ministerio.  De nuevo estaba leyendo estos versículos esta semana y otra vez me sentí que Dios me estaba hablando:

«Scott, todavía estás cómodo en algunas áreas.  Todavía valoras más la seguridad que el desafío que tengo para ti y tu familia.  ¿Estás listo de verdad para seguirme adondequiera que vaya?»

Le tuve que confesar, y confieso por este medio además: Tengo mis guaridas.  Tengo mis nidos.  Me gusta recostar la cabeza.  He seguido al Señor hasta lo último de la tierra, pero todavía me quiere formar y transformar.  Todavía me llama a otros niveles más profundos, más ricos pero espantosos a la vez.  No ha terminado conmigo.

¿Estoy dispuesto a salir del nido, de la guarida? Aunque lo he hecho antes, ¿hoy? Oh Dios, produce en mí el querer como el hacer.

3 comentarios sobre “Guaridas y Nidos

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  1. verdaderamente los felicito hnos. los conoci en guatemala en enseñar 2004 y me motiva sus ministerio, adelante Dios los bendiga

  2. Es increíble cómo Dios continúa hablando a su vida aún después de ser un verdadero hijo obediente a Él.
    Ha dejado todo por servirle a él donde quiera que le haya llamado. pero Dios es maravilloso. ël sabe de qué tenemos ansiedades, necesidad, él sabe todo de nosotros y sí hoy ha sentido aún más fuerte el llamado de Dios no dude que está por el camino correcto, sólo siga siendo el barro en las manos del alfarero perfecto mi hermano Scott, ése es nuestro buen y eterno Dios.
    Bendiciones desde Nicaragua!
    Seguimos en la carrera, con paso firme y fuerte, con nuestros ojos puestos en el dador de la vida.!!

  3. UNA HISTORIA:

    Salió de su país el reportero en busca del escritor sabio de Polonia.
    Al llegar, observó que el sabio polaco (reconocido por muchos, ¡con un Premio Nobel, incluso!) no contaba más que con una mesa, algunos trastos y una tarima de piedra que hacía las funciones de cama en las noches y de librero por las mañanas.
    El reportero, extrañado, le preguntó: “Maestro, ¿y sus pertenencias: su ropa, sus libros, sus muebles… su vida?”
    El escritor le contestó preguntándole: “¿Y las tuyas: tu ropa, tu cama, tus libros, tus muebles?”
    El reportero le dijo: “Maestro, mis cosas están adonde yo vivo; no las pude traer porque aquí estoy sólo de paso.”
    El sabio polaco entonces le respondió: “Hijo, mi vida está en otra parte: aquí yo también estoy sólo de paso.”

    Un abrazo.

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