«Pero tú, Belén Efrata,
tan pequeña entre las familias de Judá,
de ti ha de salir el que será Señor en Israel…
…Y él se levantará y los apacentará
con el poder de Jehová,
con la grandeza del nombre de Jehová,su Dios;
y morarán seguros…
…y Él será nuestra paz» (Miqueas 5:2, 4-5).
Algunos de ustedes saben que mi padrastro, Daniel Oliver, falleció hace poco y que mañana tendré el privilegio de dirigir su funeral. Mi mamá está triste, pero a la vez estamos alegres porque ahora él no está sufriendo de Alzheimers como había padecido durante los últimos siete años. ¡Ahora está con Cristo!
Estos días han sido días de luto, pero a la vez días para recordar con sonrisas en la cara su vida, su personalidad, y su testimonio. Daniel era un hombre brillante quien leyó un libro nuevo cada tres o cuatro días. Él amaba a su familia y a sus hijos y nietos mucho. Debo admitir que él no fue un papá para mí – mi padre todavía vive y después del divorcio mi mamá se casó con Daniel cuando yo ya tenía 18 años. Sin embargo, Dios hizo una obra en él y la gracia y misericordia de Dios eran evidentes en su vida.
Gracias por sus oraciones y sus palabras de apoyo y ánimo. En este tiempo de Adviento, celebramos un Dios quien vino en forma humana en medio de una tribulación política y cultural alrededor. Y este Adviento yo celebro un Dios quien viene con su paz en medio de la pérdida y tristeza familiar que nos están impactando.
Me encantan estas palabras!