Un Camino Solitario (Parte II)

*La siguiente entrada es la continuación de la entrada anterior, las dos escritas por Erika Ríos Hasenauer.

NO ESTÁS SOLO(A)

* A pesar de lo que estés pasando, nunca creas que el Padre te ignora.

Sigue creyendo en Su fidelidad y sus promesas, aunque todos los indicadores te muestren lo contrario.

El Padre es también nuestro Coach, sabe hasta donde sus atletas pueden correr aun en circunstancias no óptimas. Él te conoce mejor que tú a ti mismo.

Él sabe cuánto tiempo podemos caminar solos así que, cree que Él proveerá la compañía necesaria para tu jornada o la palabra o toque oportuno cuando más lo necesites.

* Busca intencionadamente tener un retiro con Dios. Aprovecha tu solitud. Si tienes familia, búscala intencionadamente. 

* ¡Rompe tu rutina teniendo un retiro con Dios! Rompe tu monotonía y aprovecha tu solitud.

* Busca afinidad en visión y comparte tus cargas y motivos de oración con otros colegas.

Por cierto no asumas que tu cónyuge es el único(a) que te entenderá, apoyará y levantará. Tú y yo necesitamos el soporte de líderes maduros, quienes hablen el lenguaje del siervo líder y que entiendan la solitud.

* Escribe de tu soledad en un diario. Sé honesto. Plasma exactamente como te sientes, cómo Dios te ministra y cómo responde a tus necesidades. 

* Lee en Su Palabra pasajes de siervos que hayan experimentado situaciones semejantes y salieron adelante. Ejemplo, Job.

* ¡Si conoces la dirección electrónica o postal de un misionero o siervo que conoces y aprecias, no dejes pasar una oportunidad para enviarle una nota que haga su día!

¡La necesitan tanto como tú y yo!

Es mi sincera oración que el Señor te abrace, se haga evidente en tu vida y en este preciso momento, si acaso las líneas de arriba describen como te sientes.

Un comentario sobre “Un Camino Solitario (Parte II)

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  1. Justo era esto lo que necesitaba leer. El camino del siervo no es un camino fácil, tal como Erika lo dice, pero es un camino que a pesar de la soledad y del dolor, es profundamente cercano al corazón de Dios. Cuánto amo a Dios por llamarme a este sublime ministero! Él será mi ayuda en esta dura etapa!

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