¿Por Qué Aún Nos Duele la Cadera?

Hoy tengo el placer de compartir con ustedes una reflexión que mi padre, Clark Armstrong, escribió a su iglesia hace dos semanas.  Me recuerda de la prédica de Rick Rigsby que he publicado en este blog antes.  Que Dios nos ayude a ver nuestras heridas, problemas, y sufrimientos como un toque divino que nos servirá en nuestros ministerios.

Fui luchador durante la secundaria y la universidad, así que podría saber muchas cosas de mí que son ciertas de los viejos luchadores. Dos de esas cosas es que los luchadores tienen muchas historias para contar y que tienen muchas lesiones que perduran hasta su vida adulta. Pregúnteme del chico que besé a mitad del combate con la intención de sorprenderlo y dominarlo.  ¡Funcionó y gané! Mi grupo de jóvenes escribió un poema de este hecho no tan noble. Y las lesiones permanentes para mí, especialmente en mis rodillas, son suficientes para recordarme de la cojera de Jacob en la historia de la Biblia (Génesis 32:22-32). Él luchó toda la noche con el ángel del Señor, a fin de recibir una bendición, pero fue dejado en la mañana con una lesión en la cadera durante el resto de su vida.

La experiencia de la lucha de Jacob con Dios me hizo hacer unas preguntas clave: Cuando Dios nos toca, ¿Por qué nos deja con lesiones de cadera?

Una vez contraje hepatitis (es del tipo de enfermedad que se supone te mate en tres días o menos) en una misión en la jungla de Panamá, lugar de donde fue imposible sacarme en una semana.  Dios preservó mi vida en respuesta a las oraciones de su pueblo.  La prueba de eso estuvo en mi cuerpo, quedé con una forma de daño en mi hígado, pero fui sanado.  Llamé a la pastilla gigante que tenía que tomar al día siguiente “la lesión de Jacob.”

Pero estas preguntas van más allá sobre asuntos físicos solamente.  ¿Cómo es posible que algunas personas todavía necesitan asistir a grupos de restauración después de haber entregado su vida a Jesús? Algunos nuevos cristianos son sanados de sus adicciones en el instante de la conversión y otros toman años para lidiar con heridas complejos y hábitos. Tengo que preguntarme: ¿Por qué aun tenemos que cargar con una cadera que viene con todo esto: agonías, adicciones, abuso, abortos, abandonos, y angustia?

Sabemos que otras escrituras tratan de Dios trabajando de este modo. En primer lugar está Pablo y su aguijón en la carne, el cual él rogó a Dios repetidamente que le fuera quitada, pero no fue así. También están las dos veces en que Jesús sanó a un ciego.  La tradición cuenta que Pedro estaba huyendo de Roma del mismo modo que su viejo hombre, cuando decidió regresar voluntariamente para morir como mártir a manos de Nerón. Yo pienso que aun después de venir a Cristo luchamos con asuntos físicos, emocionales y espirituales.  Entonces, ¿dónde están las respuestas a la pregunta: “¿Por qué deja Dios una cojera después de bendecirnos?” Estas son las mejores que he encontrado hasta ahora:

  1. Me hace depender de Él. Me hace sostener en Él. Se convierte en un punto de confianza.
  2. Nos sirve como un recordatorio de todo lo que Él ha hecho por nosotros.  Nos recuerda darle toda la gloria a Dios.
  3. Las cicatrices nos recuerdan de nuestras heridas y donde Dios nos ha tocado. Ellas se convierten en evidencia, al igual que las cicatrices de Jesús han sido y siempre serán.
  4. Me da la oportunidad de decirle a otros los que Dios ha hecho por mí. Se convierte en un testimonio visible.
  5. Me ayudan a no olvidar la fuente de mi fuerza y salud.
  6. En mi debilidad, Él se hace fuerte. Su gracia demuestra que es suficiente para mí.  Ralph Leonard puede contarles la historia de como Dios sanó a su padre cada mes durante los últimos diez años de su vida con tan solo la gracia suficiente (y nada más) y lo hizo nuevamente el mes siguiente.
  7. El orgullo puede cambiarse por humildad.
  8. Fundamenta un carácter en mi igual al de Cristo.
  9. Me ayuda a identificar con las luchas y sufrimientos de otros. Aprendo tener simpatía y empatía con los demás.
  10. Promueve una disciplina en mi interior. Dios quiere que tenga dominio propio y que sea valiente y responsable.

Tu vida nunca será la misma después de este tipo de lucha. Que seas amable con aquellos que cojean.  Somos todos nosotros de una manera u otra.

Pastor Clark

2 comentarios sobre “¿Por Qué Aún Nos Duele la Cadera?

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  1. yo creo definitivamente en la amplia misericordia de Dios, y el nos permite, continuar firmes en mdio de la cojera, que para nosotros al igual que para otrostambien sera un canal de bendicion, toda la gloria y adoracion sean para Dios amen.

  2. Me hace reflexionar en todos los aspectos de mi vida el por k de una cojera despues de bendecirnos…sin la dependencia de Dios no habrìa edificaciòn y sin cojera no habria dependencia de Dios…gracias porr este mensaje u,o testimonio

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