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¿Orar por los misioneros hace alguna diferencia?

Escrito por el Dr. Clark Armstrong

¿Orar por los misioneros hace alguna diferencia?

Siempre hay testimonios que respaldan en alguna manera dinámica o dramática que, ciertamente, la oración sí hace la diferencia. Pero hoy quiero testificar que también hace una diferencia continua y diaria. Las personas que más nos apoyan en oración son los padres de Connie, mi esposa. Pero Hannah Babin, la pequeña niña en esta foto tenía seis años cuando vinimos a su iglesia en Baton Rouge durante la gira misionera en abril 2014 y ahora ella tiene 10 años. Ella y su madre, Heidi, nos dijeron que ella iba a orar cada día por nosotros y ella ha mantenido fielmente su promesa.

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Mientras reflexionamos sobre el año pasado, estamos asombrados de que ni Connie ni yo hemos tenido que visitar al doctor más que para chequeos de rutina. Tampoco hemos estado realmente enfermos. Tenemos 60 años y esto es inusual entre nuestros contemporáneos.

Hemos manejado (bueno, Connie es la conductora designada) en el peor tráfico del mundo en Manila, Filipinas sin ningún choque o incidente. Hemos encontrado cada templo o ubicación a donde necesitamos ir durante este tiempo, en lugares que no tienen direcciones y donde, consecuentemente, el GPS es casi inútil.

Un día de abril tuvimos un tiempo realmente difícil, y estábamos cansados, agobiados y sobrecargados. Siempre sabemos que Dios tiene a los papás de Connie, y a muchos otros a quienes tal vez no conocemos por nombre, orando por nosotros cada día. Pero esa noche le dije a Connie que no perdiera la esperanza porque una niña de 10 años en Luisiana está orando por nosotros hoy.

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Si Dios puede levantar a una jovencita como ella que nos apoya en oración, debemos animarnos porque Él nunca nos deja o nos abandona. ¿Cómo es que Él podría fallar a las oraciones de una jovencita sincera? Nuestros corazones fueron fortalecidos, y procedí como profesor para corregir la tesis que se tenía que terminar para la mañana. Yo terminé a las 5am y me levanté a las 7am para vivir otro día lleno de ministerio. Estoy convencido de que ese estudiante se graduó ese año por las oraciones de Hannah.

No he llegado a otra conclusión, solo a que las oraciones diarias nos han estado sosteniendo. Gracias, mamá y papá, Hannah y la familia Babin, y a todos quienes nos apoyan en oración. Todo lo que ha sido logrado a través de nuestras vidas este año para Cristo y su reino, ha sido posible y es igual al mérito de sus oraciones edificantes. ¡A Dios sea la gloria! ¡Somos un equipo y no podríamos hacerlo sin todos ustedes!

–El Dr. Clark Armstrong es Profesor en Seminario Teológico Nazareno de la región Asia-Pacífico en Manila, Filipinas.

El Sacerdocio de Todos los Creyentes

Por el Dr. Clark Armstrong

Muchas personas no se dan cuenta que el concepto de “sacerdocio de todos los creyentes” fue incluso uno de los principios fundamentales de la Reforma desde sus inicios. Y muchos pastores o profesores han pasado por alto, o han minimizado, esa verdad.

En sus inicios, sin embargo, los puntos principales de la Reforma eran sola scriptura (solo la escritura como fuente de autoridad), sola fide (salvación solo por fe y no por obras), y el sacerdocio de todos los creyentes. Las otras “solas” fueron agregadas a medida que la Reforma avanzó. Todas ellas fueron una reacción a las prácticas y enseñanzas prevalecientes de la Iglesia Católica en aquella época. El gran principio conocido como “el sacerdocio de todos los creyentes” fue una reacción al hecho de que la Iglesia Católica enseñó que las oraciones, confesiones y ministerio solo podían hacerse a través o por los sacerdotes de la iglesia.

Los reformadores creyeron literalmente que todos los creyentes son un “real sacerdocio” (1 Pedro 2:9). El libro de Hebreos enseña que Jesucristo es nuestro único y verdadero sumo sacerdote y que podemos ir a Él directamente con nuestras oraciones (4:14-16). La palabra sacerdote significa “puente o mediador.” En 1 Timoteo 2:5, dice “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…” Lutero enseñó que un pecador podía confesar sus pecados personales directamente a Dios a través de Cristo y encontrar perdón (Heb. 2:17-18, 1 Juan 1:9), lo cual era un pensamiento muy radical en aquel tiempo.

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Los reformadores enseñaron que, como creyentes, todos tenemos acceso directo a Dios a través de Jesús y no hay necesidad de un mediador terrenal. Las oraciones de los sacerdotes pueden ser de ayuda, pero Lutero vio a la práctica en aquella época, como una perversión y mala aplicación del sacerdocio Aarónico o Levítico, el cual estaba claramente cumplido en Cristo y eliminado por el Nuevo Testamento. Las prácticas a las que él se opuso en sus 95 tesis fueron vistas, por los sacerdotes de la iglesia, como una negligencia flagrante.

Cada vez que, directamente, un pecador se arrepiente al Señor; cada vez que, libremente, ofrecemos oraciones a Dios; cada vez que, personalmente, invocamos el nombre del Señor, ¡deberíamos alabar a Dios por esta maravillosa doctrina de la Reforma!

*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013.  Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

 

Castillo Fuerte

Por el Dr. Clark Armstrong

Uno de los grandes productos derivados de la Reforma fue que la gente comenzara a cantar. Los cánticos de la era monástica, los cuales habían sido casi todos en latín, eran la única música de la iglesia. Pero de repente, las personas comunes cobraron vida como la iglesia primitiva, cantando himnos, salmos, y cánticos espirituales (Col. 3:16) en sus propios idiomas. Esto cambió enormemente la alabanza de los protestantes y ¡la gente no ha dejado de cantar!

Martín Lutero escribió muchos himnos para que la iglesia cantara. Pero haríamos bien en reflexionar sobre las palabras de su himno más famoso. Se llama “Castillo Fuerte Es Nuestro Dios,” tomado del Salmo 46. Ha motivado a soldados yendo a las batallas. Ha empoderado a muchos cristianos que sintieron estar experimentando también una gran guerra espiritual. Siempre me parecía que este canto animaba a los creyentes en la iglesia a la que llegué como cristiano.

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No puedes dejar ningún verso fuera de este himno, porque es un relato clásico de la lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, incluso entre Dios y el diablo. Se construye con sobretonos dramáticos hasta llegar a su magnífica conclusión. Una de mis líneas favoritas es una muy simple. Hablando de ese diablo cobarde, dice “…condenado está por la Palabra santa.” Un día en la iglesia, mientras estábamos cantándolo, me di cuenta que en español parece referirse a la Biblia – una interpretación poderosa por seguro. Pero en alemán e inglés, el significado tiene más que ver con una sola y pequeña palabra. Mira si tú puedes averiguar cuál es esa pequeña palabra santa que condena al diablo.

Castillo fuerte es nuestro Dios; defensa y buen escudo.

Con su poder nos librará en este trance agudo.

Con furia y con afán acósanos Satán.

Por armas deja ver astucia y gran poder;

cual él no hay en la tierra.

Luchar aquí sin el Señor; cuán vano hubiera sido.

Mas por nosotros pugnará de Dios el Escogido.

¿Sabéis quién es? Jesús, el que venció en la cruz;

Señor de Sabaoth, Omnipotente Dios,

él triunfa en la batalla.

Aun cuando estén demonios mil prontos a devorarnos,

no temeremos, porque Dios vendrá a defendernos.

Que muestre su vigor Satán, y su furor;

dañarnos no podrá, pues condenado está

por la Palabra santa.

Sin destruir la dejará, aunque mal de su grado:

es la Palabra del Señor que lucha a nuestro lado.

Que lleven con furor los bienes, vida, honor,

los hijos, la mujer, todo ha de perecer;

de Dios el reino queda.

ClarkA1.jpg*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013.  Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

 

Test de la Reforma

Por el Dr. Clark Armstrong

Este mes es el 500 aniversario de la Reforma Protestante. Hemos disfrutado de varias reflexiones durante las dos últimas semanas, pero ahora tomemos un test de cinco preguntas acerca de la Reforma para ver ¿qué hemos aprendido hasta ahora?

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Haz clic aquí para responder el test en línea: Test de la Reforma

#1 – ¿Cuándo ocurrió el inicio de la Reforma Protestante?

  1. La Biblia Gutenberg fue producida por la primera imprenta.
  2. Martín Lutero clavó sus Noventa y cinco Tesis en la Puerta del Castillo en Wittenberg.
  3. John Hus fue quemado en la hoguera en Bohemia.
  4. Juan Calvino escribió “Institutos de la Religión Cristiana.”

#2 – La Reforma comenzó el 31 octubre ¿de qué año?

  1. 1415
  2. 1452
  3. 1517
  4. 1536

#3 – La Reforma Protestante comenzó como un intento de reformar ¿qué?

  1. La Iglesia Católica Romana
  2. Las Monarquías Europeas
  3. Ciertas Universidades e Instituciones Educativas
  4. Los pueblos de la Tierra Media

#4 – Verdadero o Falso

Los reformadores se opusieron a lo que percibieron como falsas doctrinas y negligencias eclesiales – especialmente la enseñanza y la venta de indulgencias (o los abusos de las mismas) y las políticas doctrinales acerca del purgatorio, juicio particular, Mariología (devoción a María, la madre de Jesús), la intercesión de y la devoción a los santos, creencias incorrectas sobre la mayoría de los sacramentos, el celibato clerical obligatorio, incluyendo el monacato, la autoridad desenfrenada del Papa y la práctica de simonía: compra y venta de los oficios clericales.

#5 – ¿Cuál de los siguientes fue un punto destacado de los reformadores?

  1. Sola Scriptura (Solo la Escritura como fuente de autoridad)
  2. Sola Fide (La salvación solo es por fe y no por obras)
  3. El Sacerdocio de Todos los Creyentes
  4. Todas las anteriores

Pregunta extra – La Reforma continuó hasta que el Tratado de Westfalia trajo las guerras religiosas europeas a una conclusión oficial ¿en qué año?

  1. 1492
  2. 1525
  3. 1597
  4. 1648

Probablemente contestaste correctamente la mayoría de estas cinco preguntas. ¿Y qué decir de la pregunta extra? Fue en 1648. Ese evento marcó el fin de la Reforma a través del pacífico final de lo que se llamó los Treinta Años de guerra entre los Habsburgo, sus aliados católicos y los protestantes con sus aliados franceses.

La Iglesia Católica no fue reformada, per se, en esa fecha, pero las iglesias protestantes estaban plenamente establecidas para ese entonces. Después de Lutero, vinieron muchos otros reformadores quienes expandieron el intento de la reforma. Pero para 1648, estaba claro que todos los intentos por reformar la Iglesia Católica no habían tenido éxito y la separación, entre los reformadores y la iglesia, estaba completa. Ellos habían establecido iglesias protestantes que eran independientes de la iglesia madre y estaban prosperando en la mayoría de los lugares de Europa, excepto en Italia.

Haz clic aquí para descargar el test (en formato PowerPoint): Test de la Reforma PPT

*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013. Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

 

La oración de alabastro que fue respondida

Por: Clark y Connie Armstrong / Trad. por: Ed Brussa

Clark y Connie Armstrong son misioneros que se encuentran sirviendo en Filipinas. Ellos recientemente compartieron la siguiente historia en Facebook.Philippines map

Hoy concurrimos a nuestra iglesia en Taytay, Rizal, en las Filipinas, y escuchamos una maravillosa historia compartida por la pastora Lucinda, quien trajo el mensaje el día de hoy. Esta iglesia fue construida hace muchos años gracias a las ofrendas de alabastro, y hoy en día cuentan con una congregación muy sólida. Hace aproximadamente un mes, ellos decidieron recibir una ofrenda de alabastro. En ese entonces (hace un mes atrás) el “Ice Bucket Challenge” (desafío del balde de agua helada) era el furor en Facebook y demás redes sociales, así que al equipo creativo de la iglesia se le ocurrió colocar varios baldes de diferentes colores ante el altar, representando diferentes cantidades de dinero que la gente podía comprometerse a ofrendar. Los miembros de la congregación se acercaban a los mismos y tomaban un cupón del interior de cada balde, comprometiéndose a ofrendar esa cantidad como su ofrenda de alabastro.

Un niño de siete años se acercó y tomó un cupón de 500 pesos filipinos. El niño no tenía idea de lo que significaba, pero él quería hacer algo por Dios.

Estas personas no son adineradas, pero los padres no ignoraron la situación. Ellos le explicaron al niño el significado del cupón. El niño quiso ayudar de todas maneras, así que oró para que Jesús lo ayudara a conseguir el dinero de alguna manera. Pero él no tenía cómo obtener ese dinero.

Unas pocas semanas más tarde, se acercó el domingo en que la congregación traería el dinero para ofrendar y colocar en los baldes. En ese entonces, el niño aun no tenía el dinero.

Al final de la semana de clases, la escuela parecía el Día de las Naciones Unidas en las Filipinas, con todos los niños vestidos en diferentes atuendos que representaban diferentes países alrededor del mundo. La escuela había decidido entregar un premio al alumno con el mejor vestido. ¿Adivinan quién ganó? ¿Si? ¿Adivinan quién volvió a casa corriendo luego de la escuela, con un premio en sus manos? Fue ese niño. Ah, y a propósito, ¿tienen idea de cuál era el premio? ¡Exactamente 500 pesos filipinos en efectivo! ¿Adivinan quién fue la persona más emocionada y orgullosa al traer su ofrenda y colocarla en el balde ese domingo?

Connie y yo nos sentimos sumamente honrados de concurrir a esta iglesia. ¿Cómo no va Dios a bendecir este lugar? Gracias por sus oraciones.

Tomado de: http://engagemagazine.com/content/la-oraci%C3%B3n-de-alabastro-que-fue-respondida

Un Tributo a un Padre Misionero

Yo soy quien soy por mi padre.

Yo soy cristiano porque mi papá sirvió como modelo de un hombre tan lleno de Cristo que, para mí, no había opción.  Yo quería ser como él, porque él era como Jesús.  Y un día cuando yo tenía cuatro años, nos arrodillamos al lado de mi cama y él me dirigió en una oración para que el Señor suyo llegara a ser el mío también.

Rev. Clark Armstrong en su última dedicación infantil como pastor de Victory Hills Church of the Nazarene en Kansas City, KS, EEUU.

Rev. Clark Armstrong en su última dedicación infantil como pastor de Victory Hills Church of the Nazarene en Kansas City, KS, EEUU.

Yo soy predicador porque por 18 años yo vi que mi papá predicaba con pasión, una sed de la Palabra, y la unción del Espíritu Santo.  Dios me alimentaba de Su Palabra cada semana por medio de los sermones de mi padre – no sólo aquellos que salieron de su boca los domingos, sino también por aquellos transmitidos por su vida en la casa y en la calle.  Cuando era adolescente e hijo de pastor, quería ser cualquier cosa menos pastor.  Cuando salí a la universidad, pensé que iba a trabajar en música y comunicaciones.  Pero en varios momentos claves en mi desarrollo, mi di cuenta de que compartí un llamado con mi padre y además era el mismo llamado de mi Padre.

Y yo soy misionero porque mi papá me inculcó un deseo de transformar el mundo entero.  De hecho, más que un deseo, él era tan loco que creía que lo iba a hacer – y que yo también lo haría.  Él participaba en docenas de viajes misioneros cercanos y lejanos, levantando sus propios fondos para ir a lugares como Panamá, Argentina y Turquía.  Como pastor por 40 años él ni una sola vez permitió que su iglesia local diera menos de 10% a las misiones globales.  Y él siempre pensaba que su rol en misiones era apoyar, sostener, enviar.  Y por once años lo ha hecho de una forma aún más personal, imponiendo manos sobre mi familia y mandando a sus hijos y nietos hasta lo último de la tierra.

Misioneros nazarenos nuevos: Dr. Clark y Connie Armstrong

Misioneros nazarenos nuevos: Dr. Clark y Connie Armstrong

Pero ahora algo está cambiando.  Hoy Clark Armstrong sube un avión junto a mi madrastra y sale de su casa, su tierra, y su parentela para llegar a ser misionero en la Iglesia del Nazareno.  Tiene 61 años, pero le han invitado al Dr. Armstrong a ser Profesor de Teología y Educación en el seminario en Manila, Filipinas.  ¡Ja!  ¡Nunca es tarde, papá!

Y ahora soy yo con las lágrimas.  Aunque no nos veíamos mucho cuando vivían ellos en Kansas y nosotros en América Latina, sin duda será aún menos a partir de esta fecha.  Creo que estoy sintiendo un poco de lo que él ha sentido por tantos años.  El sacrificio de dar, el sacrificio de entregar, el sacrificio de soltar y confiar en un Dios fiel y amoroso.

Yo soy quien soy por mi padre.  Así que, papá, hoy te entrego a Dios como me hiciste cuando me dedicaste como bebé, y cuando impusiste manos sobre Emily y yo en la boda, y cuando oraste por mí en mi culto de ordenación.  Y me comprometo a sostenerte en esta misión con mis oraciones y mis finanzas.  Lo aprendí de ti, así que disfruta la recompensa.

¡Transforma el mundo entero, papá!

¿Por Qué Aún Nos Duele la Cadera?

Hoy tengo el placer de compartir con ustedes una reflexión que mi padre, Clark Armstrong, escribió a su iglesia hace dos semanas.  Me recuerda de la prédica de Rick Rigsby que he publicado en este blog antes.  Que Dios nos ayude a ver nuestras heridas, problemas, y sufrimientos como un toque divino que nos servirá en nuestros ministerios.

Fui luchador durante la secundaria y la universidad, así que podría saber muchas cosas de mí que son ciertas de los viejos luchadores. Dos de esas cosas es que los luchadores tienen muchas historias para contar y que tienen muchas lesiones que perduran hasta su vida adulta. Pregúnteme del chico que besé a mitad del combate con la intención de sorprenderlo y dominarlo.  ¡Funcionó y gané! Mi grupo de jóvenes escribió un poema de este hecho no tan noble. Y las lesiones permanentes para mí, especialmente en mis rodillas, son suficientes para recordarme de la cojera de Jacob en la historia de la Biblia (Génesis 32:22-32). Él luchó toda la noche con el ángel del Señor, a fin de recibir una bendición, pero fue dejado en la mañana con una lesión en la cadera durante el resto de su vida.

La experiencia de la lucha de Jacob con Dios me hizo hacer unas preguntas clave: Cuando Dios nos toca, ¿Por qué nos deja con lesiones de cadera?

Una vez contraje hepatitis (es del tipo de enfermedad que se supone te mate en tres días o menos) en una misión en la jungla de Panamá, lugar de donde fue imposible sacarme en una semana.  Dios preservó mi vida en respuesta a las oraciones de su pueblo.  La prueba de eso estuvo en mi cuerpo, quedé con una forma de daño en mi hígado, pero fui sanado.  Llamé a la pastilla gigante que tenía que tomar al día siguiente “la lesión de Jacob.”

Pero estas preguntas van más allá sobre asuntos físicos solamente.  ¿Cómo es posible que algunas personas todavía necesitan asistir a grupos de restauración después de haber entregado su vida a Jesús? Algunos nuevos cristianos son sanados de sus adicciones en el instante de la conversión y otros toman años para lidiar con heridas complejos y hábitos. Tengo que preguntarme: ¿Por qué aun tenemos que cargar con una cadera que viene con todo esto: agonías, adicciones, abuso, abortos, abandonos, y angustia?

Sabemos que otras escrituras tratan de Dios trabajando de este modo. En primer lugar está Pablo y su aguijón en la carne, el cual él rogó a Dios repetidamente que le fuera quitada, pero no fue así. También están las dos veces en que Jesús sanó a un ciego.  La tradición cuenta que Pedro estaba huyendo de Roma del mismo modo que su viejo hombre, cuando decidió regresar voluntariamente para morir como mártir a manos de Nerón. Yo pienso que aun después de venir a Cristo luchamos con asuntos físicos, emocionales y espirituales.  Entonces, ¿dónde están las respuestas a la pregunta: “¿Por qué deja Dios una cojera después de bendecirnos?” Estas son las mejores que he encontrado hasta ahora:

  1. Me hace depender de Él. Me hace sostener en Él. Se convierte en un punto de confianza.
  2. Nos sirve como un recordatorio de todo lo que Él ha hecho por nosotros.  Nos recuerda darle toda la gloria a Dios.
  3. Las cicatrices nos recuerdan de nuestras heridas y donde Dios nos ha tocado. Ellas se convierten en evidencia, al igual que las cicatrices de Jesús han sido y siempre serán.
  4. Me da la oportunidad de decirle a otros los que Dios ha hecho por mí. Se convierte en un testimonio visible.
  5. Me ayudan a no olvidar la fuente de mi fuerza y salud.
  6. En mi debilidad, Él se hace fuerte. Su gracia demuestra que es suficiente para mí.  Ralph Leonard puede contarles la historia de como Dios sanó a su padre cada mes durante los últimos diez años de su vida con tan solo la gracia suficiente (y nada más) y lo hizo nuevamente el mes siguiente.
  7. El orgullo puede cambiarse por humildad.
  8. Fundamenta un carácter en mi igual al de Cristo.
  9. Me ayuda a identificar con las luchas y sufrimientos de otros. Aprendo tener simpatía y empatía con los demás.
  10. Promueve una disciplina en mi interior. Dios quiere que tenga dominio propio y que sea valiente y responsable.

Tu vida nunca será la misma después de este tipo de lucha. Que seas amable con aquellos que cojean.  Somos todos nosotros de una manera u otra.

Pastor Clark

La Cuaresma: ¿Tiempo de Renuncia?

*Esta entrada sobre la Cuaresma es la tercera en una serie de artículos escritos por Clark Armstrong, Pastor de Victory Hills Church of the Nazarene en Kansas City, Kansas.

Como iglesia, estos cuarenta días de Cuaresma son un momento para reflexionar sobre el sacrificio y el sufrimiento del Señor. No ha sido una tradición de mucho tiempo para los cristianos devotos participar en la práctica de “negar u ofrecer algo” para la Cuaresma con el fin de identificarse con el sacrificio de Cristo y el sufrimiento. Esta idea viene del concepto bíblico de ayuno y auto-negación.

Esta observación no es con el propósito de mostrar al Señor que estamos comprometidos, o para ganar su aprobación, su salvación o su mayor atención. En cambio, lo hacemos en amor y como un recordatorio. Es una negación de sí mismo que se hace fuera de nuestra devoción a Dios. Es un tiempo para nosotros, para poder acercarnos más al Señor y crecer en nuestra relación de amor con Él de una manera especial.

Lo que se entrega debe ser algo que tiene que ver con la conciencia diaria del sacrificio y el sufrimiento del Señor. Debe ser una cosa bastante significativa que nos lleva a entender el gran sacrificio y el sufrimiento del Señor y para obtener el más sincero agradecimiento desde lo más profundo de nosotros.

No obstante, en términos generales, lo que entregamos o nos negamos no debe ser algo tan grandioso que resulta en estorbar todas las otras partes de nuestras vidas, haciéndonos ineficaces en nuestra familia, nuestro trabajo o nuestras responsabilidades de ministerio (a menos que el Señor específicamente nos lleva a hacer eso). Muchas personas entregan cierto tipo de alimentos.  Otros pueden renunciar a la televisión o un cierto tipo de actividad. El seguidor de Cristo no está obligado a hacer algo como esto y no debe ser presionado para participar en todo con la iglesia o un compromiso de grupo, a menos que se sienta que quiera hacerlo.

Esta costumbre debe ser tomada muy en serio ya que la Biblia es clara al decir que no tenemos que ser forzados a hacer votos de este tipo.  Pero si los hacemos, debemos cumplir todos los votos que se hicieron de buena gana, a menos que sea absolutamente imposible hacerlo.

La primera cosa que un creyente debería desear observar de manera específica en la Cuaresma, debería ser el orar y pedirle al Señor que lo lleve hacia un compromiso adecuado para hacer lograr propósitos en su caminar cristiano.

He renunciado a muchas cosas que han sido de gran ayuda para mí por que me han acercado al Señor y me han llevado a comprender de mejor manera el sentido de su Pasión.  Hace dos años, decidí no comer carne roja y fue una de las temporadas de Cuaresma más significativa que nunca. Creo que fue a causa de los pensamientos acerca de “la sangre” que está en la carne y cómo Jesús derramó su sangre para mí.  Los católicos de mi ciudad natal sólo comían pescado los viernes durante la Cuaresma y por primera vez, por fin, entendí por qué y cómo recordaban el Viernes Santo y lo que Jesús había hecho por ellos.

He observado la Cuaresma desde hace más de treinta años y, a veces el Señor me ha llevado a no renunciar a nada en absoluto. En su lugar, ha señalado que yo haga algo cada vez mayor, como mi tiempo de oración o de devocional, etc. en lugar de renunciar a algo.  Lo importante en estos días es unirnos a Jesús mientras camina hacia Jerusalén.  ¿Qué está señalando Dios en tu vida? ¿Cómo quisiera Él usar la Cuaresma para enseñar y formarnos, aun como evangélicos en América Latina?

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