El Dios Sin Límites Nos Da Una Misión Sin Límites

Por: Rev. Hazard Félix

“Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que les he mandado. Y he aquí, estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20).

Dios no tiene límites y, de hecho, todo acerca de Él no tiene límites. En el lenguaje teológico, el Dios sin límites se refiere a la omnipresencia de Dios, un término que significa «Dios está en todas partes».

Este texto bíblico central de la misión revela cuatro imperativos “sin límites” que el Dios Hijo recomienda a los creyentes para realizar la tarea misionera:

1- Ir sin límites. Jesucristo nos manda a ir donde haya seres humanos para llegar a ellos. Porque donde hay humanidad, también está el Espíritu de Dios que atrae a la humanidad hacia él.

2- Hacer discípulos sin límites. Llegar a estas personas es el primer paso en la obra misional, pero luego es necesario transformarlos en discípulos vivos a la imagen de Cristo. Estos discípulos tendrán la misión de hacer también discípulos sin límites. Así es como debe evolucionar el ciclo de la misión.

3- Bautizar a los creyentes sin límites. No se debe descuidar el bautismo. En este acto el discípulo confiesa públicamente su fe en Jesús.

4- Enseñar a los discípulos sin límites. La obra misional gira en torno a este eje. El misionero sin límites debe asegurarse de que cada nuevo discípulo reciba todas las enseñanzas necesarias para llegar a ser como el Maestro Jesús.

¡Qué alegría descubrir esta misión sin límites! En mi vida, he pasado varios años sirviendo a iglesias y distritos locales como pastor y capacitador. Hice todo con gozo. Pero nunca me había emocionado tanto como el día en que asistí al Campamento de Orientación Misionera. Esta formación misionera me abrió los ojos al llamado divino de una manera increíble. Desde entonces, mi familia y yo hemos sentido una inmensa alegría de ir a todas partes sin límites, hacer discípulos sin límites, bautizar sin límites y enseñar sin límites.

Después de meditar estas palabras, te invito a abrir tu corazón a Dios para que él pueda hablarte. Pídele que te dé esta misma alegría para cumplir su misión sin límites. ¡Amén!

*Rev. Hazard Félix ha servido por décadas como pastor y profesor tanto en Haití como transculturalmente.

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