David y Jonatán

Recientemente escuché a algunas personas usar la relación entre David y Jonatán en 1 Samuel como evidencia que respalda la afirmación de la homosexualidad en nuestras iglesias. Creo que esta es una grave mala interpretación del texto, y me entristece que una amistad tan profunda y significativa entre dos hombres de Dios solo pueda ser vista por muchos a través del lente moderno de la atracción por personas del mismo sexo. Me recuerda la siguiente reflexión de Frederick Buechner, publicada originalmente enPeculiar Treasures y después en  Beyond Words.

CUANDO EL REY SAÚL encontró a su hijo mayor, Jonatán, poniéndose del lado de David, a quien consideraba su archienemigo, lo maldijo diciendo que había hecho de David un amigo «para vergüenza tuya y de la desnudez de tu madre» (1 Samuel 20:30). Son palabras fuertes, y algunos las han interpretado en el sentido de que Saúl sospechaba de una relación sexual entre los dos jóvenes.

Este punto de vista puede reforzarse aún más con versículos como «El alma de Jonatán estaba unida al alma de David, y Jonatán lo amó como a su propia alma» (1 Samuel 18:1) y las palabras que pronunció David cuando se enteró de la muerte de Jonatán. “Maravilloso fue tu amor para conmigo, superior al amor de las mujeres” (2 Samuel 1:26). Cuando David y Jonatán se despidieron casi por última vez, «se besaron y lloraron» (1 Samuel 20:41) se nos dice, y sin duda hay quienes señalarían eso también como evidencia.

Parece haber al menos tres cosas que decir en respuesta a todo esto.

La primera es que tanto las emociones como el lenguaje usado para expresarlas eran mucho más altos en el antiguo Cercano Oriente que en Little Rock, Arkansas, o Boston, Massachusetts, o incluso en Los Ángeles, California, y por esa y otras razones, la teoría de que los pasajes que se han citado necesariamente indican una relación homosexual es, casi con certeza, falsa.

La segunda es que es triste, por decirlo suavemente, que vivamos en una época en la que en muchas partes dos hombres no pueden abrazarse, llorar juntos o hablar de amarse sin despertar la sospecha de que también deben acostarse juntos.

En tercer lugar, en el caso de que hubiera una dimensión sexual en la amistad entre Jonatán y David, es significativo que el único que la vio como vergonzosa fue el rey Saúl, quien era un maníaco depresivo con tendencias homicidas y terminó con un eventual suicidio.

En todas partes del libro de Samuel parece asumirse que lo importante de la relación no era lo que pudo o no haber sucedido a puertas cerradas, sino el afecto, el respeto y la fidelidad que la mantuvieron viva en las buenas y en las malas, hasta que finalmente Jonatán murió en batalla y David rasgó sus vestiduras y lloró sobre él.

2 comentarios sobre “David y Jonatán

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  1. En Hechos 8:26-40, la historia del eunuco etíope, una figura cuyo estatus como persona castrada podría relacionarse con identidades no normativas de género y sexualidad o LGBTQ, nos ofrece una lección valiosa sobre inclusión y amor en la comunidad cristiana. A pesar de que el eunuco no se ajustaba a las normas sociales y de género de su época, Felipe lo acepta y lo bautiza sin exigirle que cambie nada de su identidad. Esto resalta que la verdadera fe se basa en aceptar y amar a las personas tal como son, sin imponer exclusiones basadas en su identidad o sexualidad.

  2. Mi querido Scott, gracias por compartir esta apreaciación, la cual coincido al 100%.

    Parece ser que en este mundo tan «sexualizado», una amistad profunda pueda confundirse con algo tan «pesado» como una relación homosexual. Se sabe que David tuvo sus fallas, pero nunca ninguna puede plantearse ni afirmarse como una aventura con otros hombres.

    Gracias por expresarlo, amigo.

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