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Una Misión Insólita

Por Ken Childress

 “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.” Juan 20:21

Una lectura rápida de este versículo podría darnos la impresión de que Jesús está diciendo, “El Padre me envió primero; ahora es tu turno.” Pero hay más que solo eso en este versículo. Él también está diciendo, “De la misma manera que el Padre me envío, es como yo les envío a ustedes.” La pregunta crucial es: ¿Cómo Dios envió a Jesús?

Filipenses 2 nos da un conocimiento adecuado de la naturaleza de la misión de Jesús. Él se humilló a Sí mismo, Él tomó la forma de un siervo, y se hizo obediente hasta la muerte (Fil. 2:6-11). Jesús fue de las riquezas celestiales a los harapos terrenales; de la exaltación a la humillación; de la autoridad a la obediencia; del significado al rechazo; de la comodidad a la dificultad; de la seguridad al peligro; de la gloria al sacrificio; de la vida a la muerte. ¡Y Él nos llama a ir al mundo exactamente de la misma forma!

Lee la lista de nuevo. Todas aquellas transiciones humillantes van en contra de lo habitual. Tratamos de tener una posición más alta, no vaciarnos de nosotros mismos. Queremos más significado, más seguridad, más autoridad, más atención, más comodidad. Pero Jesús nos llama a morir a nosotros, a tomar nuestra cruz y seguirle. Él nos envía, así como Él fue enviado.

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¿Tu actitud corresponde a la actitud de Jesús? ¿Tomas tu misión tan en serio como para entrar en las profundidades de este mundo –sin importar que esas profundidades estén en otro país, tu propia ciudad, o incluso tu propia familia– y vivir el evangelio de humildad para que otros vean? La misión de Jesús es redimir este mundo, y Él desea hacer brillar la luz en cada vil y oscura esquina –a través de ti y de mí. Él llama a sus seguidores a ir a prisiones y campos de concentración, a antros de opio y burdeles, a colonias de leprosos y pabellones psiquiátricos. También los llama a ir a clubes nocturnos, salas de conferencias empresariales, salones universitarios, y arenas deportivas. No hay ningún lugar demasiado incómodo, peligroso o difícil. ¿Estás dispuesto? Así como el Padre lo envió a Él, Él nos envía a nuestra comunidad.

 

La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

Amar y Respirar

Por Raphael Rosado

 

Piensa en una decisión difícil que hayas tomado.

¿Cómo elegiste? Probablemente buscaste razones para evaluar las posibilidades y escogiste las que te parecieron más convincentes. Toma la compra de un vehículo por ejemplo. Hay muchos modelos, colores, y marcas que podrán complicar el proceso. Además, la sabiduría de comprar un vehículo varía con el contexto. Si vives en una ciudad con transportación pública eficiente y barata probablemente no tienes razón para comprarte un vehículo. Ahora bien, si vives en un área rural donde no hay transportación pública, la compra de un vehículo es imprescindible.

Sin embargo, existen acciones que no necesitan razones. Toma el respirar por ejemplo. Imagina a una persona haciendo un análisis racional intentando encontrar razones válidas para continuar respirando. Suena extraño. No parece ser necesario justificar nuestra respiración, respiramos porque es nuestra naturaleza hacerlo. Respirar es una característica de nuestra biología, es necesario, no puede ser de otra manera.    

En Juan 11:8 se nos relata que Jesús decide volver a Judea sabiendo que ese viaje terminará en la cruz. Los signos eran tan obvios que hasta los típicamente perdidos discípulos le preguntan: “Rabí, los judíos te buscan para apedrearte y ¿tú vuelves allá?” Jesús contesta la pregunta de sus discípulos de una manera curiosa. “¿No tiene el día doce horas?” Preguntar por qué Jesús va a la cruz es como preguntar por qué el día (desde el amanecer hasta el anochecer) tiene doce horas. La respuesta es clara en ambos casos: porque esa es su naturaleza. Jesús no necesitaba una razón para amarnos porque Él es el amor mismo. El amor es su naturaleza. La realidad es que no existía ninguna razón válida para lo que Jesús hizo. ¿En qué mundo es razonable que el bueno muera por el malo, el inocente por el culpable, el justo por el injusto?

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Jesús nos muestra con su respuesta que quien busca razones para amar no ha entendido la naturaleza del amor. El amor no depende de las circunstancias porque no existe un contexto en el cual amar sea incorrecto. Jesús va a la cruz porque el amor es su identidad. Amar verdaderamente implica participar de la naturaleza de Dios y dejar que ésta nos defina.

En esta Cuaresma te invito a orar para que Jesús te haga partícipe de su naturaleza divina (2 Pedro 1:4). Sólo entonces el amor se transformará de una decisión difícil a una acción tan normal como el respirar.

La Capacidad de Adaptarse

Por Raphael Rosado

La capacidad de adaptarse es una de las cosas más maravillosas de la humanidad. Piénsalo por un segundo, los seres humanos nos hemos adaptado como especie a los climas más dispares: desde el frío de los polos hasta el calor del trópico, desde las costas hasta las praderas, desde los bosques hasta los desiertos. Nuestra capacidad para ajustarnos a nuestro medio ambiente es la clave de nuestra supervivencia y la razón por la que hemos dominado el planeta. Desafortunadamente, lo que hacemos tan fácil como especie se nos hace muy difícil a nivel individual.

En Daniel 1:8 la Biblia nos relata que Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey. Hemos escuchado cientos de mensajes sobre esta porción enfatizando la necesidad de mantenernos inflexibles en nuestra fe. Sin embargo esta visión de la porción está incompleta porque falla en entender la historia de Daniel. Daniel como miembro de la realeza judía tenía un buen plan. Su futuro se veía claro: ocupar una posición en el gobierno judío y servir a su país y a Dios. Ese plan fue completamente destruido con la deportación a Babilonia.

Es cierto que Daniel se mantuvo firme en sus convicciones. Pero no es menos cierto que él se adaptó a la sociedad Babilónica. Le cambiaron su nombre; aprendió un nuevo idioma, nuevas costumbres y una nueva forma de vestir; aprendió un nuevo oficio y a trabajar en un nuevo contexto. Si Daniel se hubiera empecinado en hacer todo de acuerdo al plan original, hubiese terminado en el último calabozo del palacio. Su capacidad para adaptarse a la nueva realidad y utilizar la estrategia correcta, le permitió llegar a ser una de las personas más influyentes de su época.

Aun el Dios inmutable viendo la condición humana también decidió adaptarse. Filipenses 2:5-6 nos dice que Jesús, siendo Dios, no se aferró a su divinidad, sino que se adaptó, convirtiéndose en uno de nosotros para poder influenciar nuestras vidas a través de la cruz. (Paráfrasis del autor).

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En esta Cuaresma quiero que reflexiones sobre cómo el Dios de la eternidad estuvo dispuesto a adaptarse a nuestra condición para poder salvarnos. Si queremos influenciar a otros, debemos adaptarnos a ellos, tal como Dios se adaptó a nosotros.

Yendo un poco adelante

Pastor Gerardo Aguilar

Oí de un hombre padre de familia enfermo de cáncer con un diagnóstico de sólo semanas de vida. Decidió testificar en su iglesia local. El hombre se paró enfrente; su esposa e hijos están sentados en las primeras bancas. El hombre habló y dijo: Sé que moriré pronto. Sé la causa y tengo la idea de cuándo podría ser mi último día. En realidad –dijo él–, todos en este lugar estamos muriendo de alguna manera, pero algunos no saben de qué morirán y cuándo será esto. Es cuestión de tiempo.

Creo que nadie espera decir esto tan fácil sabiendo que la gente que más amas está en primera fila y lo escuchará sin escollo.

Una etapa crucial en la vida de Jesús fue en Getsemaní momentos previos a su pasión y muerte en la cruz. Fue un lugar donde hizo oración al Padre teniendo una plática similar a la de aquel hombre enfermo de cáncer. Jesús sabe que pronto morirá, y sabe muy bien cómo. Sabe también que sus amigos le abandonarán sin excepción. Morir es cuestión de tiempo.

Mateo 26:39 nos dice: Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

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Quiero resaltar las palabras iniciales del verso: “Yendo un poco adelante…’’ Estas palabras expresan que el Señor Jesús quiso voluntariamente seguir lo iniciado para completar el plan de salvación del hombre; por ello, el Señor fue ministrado por el Espíritu Santo esa noche en Getsemaní. Hablar en intimidad con su Padre trajo la fortaleza necesaria para continuar su misión redentora. Pidió sumisamente en oración al Padre que se hiciera Su soberana voluntad y no la propia.

  • ¿Has pensado desistir de un plan y propósito de Dios para tu vida?
  • ¿Estás invirtiendo tu tiempo, es decir, tu vida en lo que realmente vale?
  • ¿Has pedido al Señor que se haga Su voluntad y no la tuya en tu vida?

El padre de familia de nuestra historia finalmente habló victorioso a su iglesia y familia citando Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí.” Se aferró a la voluntad de Dios en su vida.

En esta Cuaresma, imita la obediencia y perseverancia de Cristo evidenciada en Getsemaní. Atiende el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Vive para Cristo.

Cumple el propósito para el cual estás en esta vida.

Ama a Dios sobre todas las cosas y sírvele como nunca antes.

En estos días, ¡vamos un poco adelante!

4 Razones para Celebrar la Cuaresma

The Penitent Lent Taos 07 by Charlie Spear

The Penitent Lent Taos 07 by Charlie Spear

Cuatro razones para celebrar la Cuaresma

¡Es esta época del año otra vez! Actualmente estamos entrando en la temporada del calendario cristiano cuando volvemos nuestros corazones y mentes hacia el último sacrificio de Cristo: su muerte y resurrección. La Cuaresma ha sido significativa para los cristianos a través de los siglos, por la forma como nos unimos a Jesús y “afirmamos nuestro rostro para ir a Jerusalén” – donde la cruz nos espera (Lc. 9:51).

Sin embargo, esta también es la época del año cuando oigo legiones de cristianos que cuestionan la práctica de la Cuaresma. “¿No es católico?” responden, desconcertados. “¿No deberíamos estar celebrando a un Señor vivo y no a uno muerto?”.

Mi propia práctica de renunciar a algo durante los 46 días de la Cuaresma normalmente se topa con miradas perplejas en el mejor de los casos e injurias teológicas en el peor. La mayor parte de mis hermanos y hermanas evangélicos de Latinoamérica confían y valoran mi ministerio y la amistad, pero al mismo tiempo tratan de explicar mi perspectiva de la Cuaresma como otra de mis rarezas.

He escrito y compartido antes respecto a la Cuaresma, su significado y su historia. Todos los años ofrezco reflexiones y devocionales con respecto a este importante período de tiempo. Pero este año, he decidido que ya es hora. Ya es tiempo para compartir las cuatro razones principales del por qué celebrar esta época (sí, un evangélico de vida misionera y sirviendo en América Latina):

  1. Nuestra historia estima la Cuaresma como algo esencial.

Es sorprendente observar como muchos cristianos nunca han oído hablar del calendario cristiano. Este calendario ha sido útil durante generaciones y una miríada de diferentes culturas con el fin de que nos ayude en nuestro caminar con Cristo. Cuaresma y Adviento, Epifanía y Pentecostés no son algo reciente. El calendario cristiano no es relegado a una cierta denominación o “rama” de nuestra familia religiosa. Aunque la Iglesia Católica celebra estas temporadas en diferentes formas que la Evangélica u otras iglesias; debemos reconocer que la Cuaresma (en este caso) es histórica y culturalmente relevante, aunque tu tradición y fe particular quizá nunca haya hecho hincapié en ello.

  1. Mi historia estima la Cuaresma como algo esencial.

Siendo un niño pequeño, recuerdo que mi padre, un pastor Nazareno, dirigía a la iglesia en la observación de la Cuaresma. Él y otros líderes compilaron un devocional con reflexiones diarias. Desafió a nuestra congregación a “despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia” en ese tiempo, por lo que estaríamos más plenamente dedicados a Cristo y su causa. Él no era el único pastor Nazareno que lo hacía; toda nuestra denominación ha producido y sigue produciendo material para esta temporada.

Sin embargo, el reto no era sólo para la iglesia. Él modeló la importancia para nuestra familia. Dejé de ver televisión un año por la Cuaresma. Dejé de tomar refrescos otro año. Un año memoricé un versículo al día durante los 46 días. Estas cosas parecen triviales en comparación a la brutal muerte de Jesús en la cruz, pero me ayudaron a enfocarme más agudamente en la enseñanza y el sacrificio de mi Señor. Francamente, yo nunca podría detenerme para celebrar la Cuaresma, pues ha sido crucial en mi propia formación espiritual.Lent

  1. La Cuaresma nos obliga a incomodarnos.

Como seres humanos, naturalmente, queremos estar cómodos. Todos los anuncios de nuestra sociedad de alguna manera prometen que nuestra vida será mejor y más fácil con ese producto. No hay nada malo en querer una toalla suave o un coche más bonito, ¿verdad?

El problema es que – sobre todo en el sentido espiritual – no crecemos realmente cuando nos sentimos cómodos. Piensa en cualquier momento de crecimiento espiritual significativo en tu vida. ¿No fue una temporada de retos y dificultades profundas? Es sólo en épocas de crisis y malestar que vamos madurando y nos vemos obligados a depender de Dios.

Clichés cristianos no son suficientes en esos momentos. La mayor parte de la vida se vive en la incómoda realidad de que las cosas no van a nuestra propia manera. Como cristianos, si siempre proclamamos que las cosas han ido a nuestro favor, y nunca predicamos la realidad del sacrificio en medio de las dificultades, estamos vendiendo un evangelio barato. No hay corona de joyas sin obtener primero una corona de espinas. No vemos la tumba vacía sin una cruz. Y en tu vida y la mía, nunca habrá verdadera resurrección sin muerte.

En una sociedad donde el sacrificio no es popular, es más necesario que nunca la teología incómoda de la Cuaresma.

  1. La Cuaresma nos lleva a comunidad y a la rendición de cuentas.

A medida que envejezco, me estoy volviendo más y más introvertido. No me malentiendan: Me encanta estar con la gente. Sin embargo, me renueva la energía solo cuando estoy con mi familia o algunos amigos cercanos.

Si no tengo cuidado, mi viaje espiritual puede llegar a ser el mismo. “¡Jesús y yo vamos a conquistar todo! ¡Nosotros dos realmente podríamos cambiar el mundo si no fuera por todos ustedes desordenados!”.

La Cuaresma me obliga a este viaje por carretera a Jerusalén junto con mi congregación local. Cuando renuncio a algo, tengo que informar de forma transparente a mis compañeros de viaje en cómo me va. Y aun así la realidad más poderosa es que me uno a una comunidad aún más amplia y más rica todavía. Cuando me uno a la Cuaresma, me uno a los patriarcas de nuestra fe, como San Agustín y Tomás de Aquino, quienes aplicaron esta práctica anual. Y este año, celebro la Cuaresma junto con los cristianos perseguidos en Nigeria y Siria. Estoy seguro de que este tipo de koinonia ayudará a que tú y yo sepamos lo que realmente significa “tomar nuestra cruz cada día y seguirlo”.

Como puedes ver, la Cuaresma ha sido muy importante en mi camino de fe. De hecho, ¡tanto es así que me encantaría si pasara eso contigo también! ¿Cuál es tu experiencia con la Cuaresma? ¿Cuáles son las razones por las que la practicas o te niegas a hacerlo?

Mi oración por ti en estos 46 días es que acompañes a Jesús en su camino a la cruz. Es en ese camino que vas a experimentar un gran sacrificio – y a la vez de ella gran victoria – en tu vida y ministerio.

El gran Despertar Espiritual en Irán

“En estos tiempos, Dios se está moviendo extraordinariamente entre los Iraníes”, escribe  Tat Stewart, ministro en Irán desde hace mucho tiempo y electo como SAT-7 PARS de la Junta General.

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 No hay discusión en el hecho de que muchos iraníes están viniendo a la fe en Cristo en su tierra natal. Lo que es fascinante son los medios a través de los cuales lo están haciendo. Hay quienes usan el enfoque sociológico en  un esfuerzo por explicar este fenómeno espiritual. Quizás señalen a las multitudes de gente que se han desilusionado del Islam y en particular, del régimen actual.  O tal vez relacionen cómo es que la juventud iraní está fascinada por todo lo Occidental. Y no hay duda de que todos estos factores han estado contribuyendo a este movimiento cristiano. Sin embargo,  estos factores por sí solos no crean una movilización como la que estamos viendo en Irán, de la gente hacia el Reino de Dios. Tiene que haber algo mucho más profundo.

“Hay un derramamiento del Espíritu de Dios  trabajando en Irán y que no tiene precedentes en toda la historia de este país”.

Desde mi punto de vista, este “despertar espiritual” está en marcado contraste con la historia temprana del cristianismo en Irán – en gran parte una historia de supervivencia a la persecución-. (Para más información: A Wind in the House of Islam por David Garrison).

En este pequeño artículo, quiero categorizar los diferentes métodos que Dios está usando para traer a los iraníes a la fe en Su Hijo, el Señor Jesús. He escuchado cientos de testimonios. Compartiré algunos para animar al lector a ser más activo en alcanzar a los iraníes que habiten cerca de donde vive. Los iraníes están más abiertos hoy en día que en cualquier otro tiempo en su historia y quiero que quien lea esto esté preparado para reconocer cómo Dios puede trabajar en sus vidas.

Sueño de Dios

En primer lugar están los que han recibido una visita inesperada del Señor. Estas personas no estaban precisamente buscando a Dios, pero Dios los encontró. Uno de los testimonios es acerca de un hombre, conductor de un autobús, que con frecuencia estacionaba su vehículo y tomaba una siesta antes de tener que recoger más pasajeros. Empezó a tener un sueño en donde se veía asimismo como niño, sentado en el regazo de un hombre vestido de ropas blancas y resplandecientes. Se dio cuenta de que tenía este sueño todos los días y empezó a investigar, porque lo que soñaba llenaba su vida de paz.  Él quería desesperadamente saber quién era esta persona que continuaba hablándole. Le pidió ayuda a otros y entonces un amigo suyo le obsequió un Nuevo Testamento. A medida que leía los evangelios y aprendía más acerca de quién era Jesús, reconoció al hombre que había aparecido en sus sueños y le entregó su vida al Señor.

En este caso, el sueño vino antes que la búsqueda de las Escrituras.

Encuentros a través de la Escritura

En segundo lugar están aquellos casos en los que se le da a una persona el Nuevo Testamento y comienza a leerlo. Maryam era divorciada, tras 27 años de matrimonio. Este abandonamiento repentino la mandó a una espiral emocional hasta el grado de intentar quitarse la vida. Un día mientras visitaba a un amigo, vio un libro algo extraño en la mesita del café, un libro que ella sintió que la estaba llamando. Preguntó a su anfitrión acerca de aquel libro y le dijeron que era el “Ingili” (Evangelio). Maryam preguntó si podía llevárselo prestado, a lo que su amigo respondió que sí, siempre y cuando lo devolviera al día siguiente. Maryam regresó a su casa con el presentimiento que de alguna forma ese nuevo libro contenía el secreto para sanar su corazón herido. Después de leerlo por tan solo 10 minutos, susurró una oración: “Quiero conocer a aquel que escribió este libro para mí”. Esa noche tuvo el sueño más extraño de su vida: estaba arrodillada delante de un hombre de color blanco resplandeciente  que mientras le acariciaba la cabeza, hacía que todo el dolor y la desesperación parecieran salir de ella. Esta experiencia transformadora la guió hacia la cruz, donde recibió una nueva vida y un nuevo propósito.

Vislumbres de una vida

Finalmente, hay muchas historias sobre cómo el testimonio de una vida transformada toca el corazón de otros. Hubo un hombre que mató a su mejor amigo por una pelea insignificante. Fue sentenciado a muerte pero antes del día de su ejecución se le dio permiso a un cristiano iraní para visitarlo y mostrarle la Película Jesús. Mientras miraba el filme, el hombre empezó a sollozar y le entregó su vida a Cristo.

Cuando el día de la ejecución llegó, los padres del hijo asesinado estuvieron presentes para dar su aprobación a la sentencia que había sido dictada. Cuando el asesino estaba preparado para ser colgado, pidió permiso para dirigirse a los padres que habían perdido a su único hijo. Con valentía, habló sobre cómo él había entregado su vida a Cristo y que estaba seguro del  perdón de Dios, pero declaró que quería también el perdón de los padres. Se dio cuenta de que no podría traer a su hijo de vuelta pero si lo perdonaban y la ejecución era anulada, él les serviría por el resto de su vida como el hijo que ya no tenían. El poder del Espíritu Santo vino sobre esta pareja de ancianos y accedieron a perdonarle la vida. No hay necesidad de decir que ambos se volvieron seguidores de Jesús y una célula nació en su hogar.

Oren por todos los jóvenes convertidos a Cristo en Irán y oren por el SAT-7 PARS, para que forme parte del gran despertar espiritual que está llevándose a cabo en Irán.

¿Sabemos más que el médico?

“¿Sabemos más que el médico”

Por: Raphael Rosado

Quiero terminar esta serie de reflexiones sobre la temporada de Cuaresma, con una pregunta que siempre me ha golpeado fuerte: ¿Por qué a pesar de conocer a Jesús y su sacrificio, se nos hace tan difícil seguirle a la cruz? Creo que la respuesta se encuentra en que seguimos pensando que sabemos más que Jesús sobre lo que es mejor para nosotros.

médico y pacientePermíteme darte un ejemplo: Cuando nos enfermamos, acudimos al doctor en busca de orientación médica. En teoría lo hacemos porque desconocemos qué anda mal con nuestro cuerpo y necesitamos que el doctor aplique su conocimiento y experiencia para darnos una respuesta, más aun un tratamiento.  Sin embargo, no pasa un solo día en que no llegue alguien al consultorio que pretende saber más medicina que el médico.  Pretende instruirle sobre las enfermedades e incluso decirle que tratamiento dar.  De más está decirles, que si el doctor siguiera los consejos del paciente, éste probablemente moriría. 

La ironía es que estas personas contratan a un médico e incluso le pagan, pero no reciben el resultado que desean porque se niegan a seguir sus instrucciones. Lamentablemente los seres humanos sobrevaloramos lo que sabemos, a veces con resultados desastrosos.

Permítame dar un segundo ejemplo de este último punto: Suponga un vehículo de motor estacionado sin gasolina y sin aceite.  Suponga ahora que una persona sin ningún conocimiento sobre vehículos intenta encenderlo.  Es obvio que por mucho que gire la llave no lo logrará; sin embargo, la probabilidad de que dañe el vehículo en el proceso no es muy alta. Imagine ahora una persona que sabe que el vehículo necesita gasolina para encender, ciertamente tiene más conocimiento que la persona anterior.  Así que busca gasolina y le llena el tanque al vehículo.  Gira la llave y el vehículo enciende y arranca.  Un minuto más tarde el motor hace un ruido horrible y el vehículo se apaga.  La falta de aceite ha destruido el motor.  Lástima, nuestro amigo con más conocimiento ha terminado en peor situación.Cambio de aceite

Estos dos ejemplos ilustran un grave problema en la base de nuestra relación con Jesus.  En primer término, muchos de nosotros buscamos a Jesús con ahínco, suplicamos su ayuda, leemos la Biblia, incluso sacrificamos muchas cosas.  Pero al final del día no estamos dispuestos a seguir.

En segundo lugar muchos de nosotros permitimos que nuestras experiencias con Jesús y nuestros éxitos del pasado nos den un falso sentido de seguridad que usualmente termina en desastre porque nunca sabemos tanto como creemos.  Debemos entender que por mucho tiempo que llevemos en la iglesia nunca tendremos suficiente conocimiento para ser ascendidos a jefe de nuestra vida.  Siempre necesitaremos la dirección de Jesús.

            La forma en que Jesús llamó a sus discípulos debiera aclararnos de lo que se trata la vida cristiana.  El llamado de Jesús siempre fue corto, directo y sencillo: “Ven, sígueme.” (Mateo 8:22, 9:9, Marcos 2:14, Lucas 5:27, Juan 1:43, 21:22)

            Por lo tanto, no importa que sea lo que vayamos a hacer, debemos asegurarnos de estar siguiendo a Jesús. Solo entonces tendremos una relación saludable con él.

            Este tiempo es el ideal para que te confrontes con el llamado que Jesús nos hace desde la cruz: ¡VEN!  ¡SÍGUEME!

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Raphael Rosado es miembro del Distrito Oeste de Puerto Rico.  Ha ocupado múltiples posiciones dentro de la JNI a nivel Local y Distrital, incluyendo Presidente de JNI local de 2003 a 2005 y Presidente de JNI de Distrito de 2012 a 2014.  Además, ha desarrollado un Ministerio como Predicador a través del Distrito Oeste de Puerto Rico.

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