Gente de los Zapatos

Escrito por: Teanna Sunberg

zapatosUno no puede olvidarse de una lluvia como esa: 90 minutos de agua cayendo estrepitosamente. Mi principal pensamiento era, “¿Cómo hicieron estas familias para sobrevivir durante la noche?”

Hasta ese punto en la migración global, nosotros ingenuamente creíamos que la ola de refugiados de oriente medio se reduciría a cuentagotas al llegar al invierno. Al menos esperábamos que se enlentecería ya que los Balcanes en enero demuestran a la naturaleza en su peor estado de ánimo – rasga y mastica la piel si se le da la oportunidad.

Dentro del campamento, una penosa carpa hacía su más fútil esfuerzo por proteger de la lluvia las ropas y el calzado donado, pero no había espacio para la gente, ni siquiera para el más pequeño de nosotros. Había familias por todos lados, empapadas y pegadas unas a otras en un desorden tembloroso y embarrado, llenos de hambre y cansancio. Los voluntarios que intentaban suplir las necesidades de las personas ofreciéndoles calzado se vieron sobrecargados.

En mi vista periférica, vi repentinamente los pies mojados de un bebé acurrucados en los brazos de una madre – ambos temblando hasta en el alma. La hermana mayor se encontraba de pie a su lado y dijo algunas palabras en inglés. Ella se convirtió en la traductora para nuestro intercambio.

 “¿Tiene algún zapato que me pueda dar, por favor?” Ella había esperado pacientemente para que su madre y su hermano recibieran ayuda.

 Miré a lo que en algún momento fueron sus zapatos, los cuales se encontraban llenos de agujeros, cubiertos de barro y con la suela suelta.

 “¿Cuánto hace que tus zapatos están así?”

Ella se encogió de hombros y dijo, “Mucho tiempo. Días. Pero luego de la lluvia que cayó anoche tengo mucho frío.”

Así que buscamos un par de zapatos. Ella y yo nos pusimos a buscar un zapato tamaño 37 para una muchacha siria de 14 años de edad. Le grité a los voluntarios: “¡37 de mujer! ¿Alguien tiene 37 de mujer?”

Éste es un tamaño popular de zapatos de mujer. Es el más común.

Nada. Los de 38 también se habían agotado. Probamos un 36. Éste era dolorosamente pequeño.

 El voluntario se encogió de hombros en un gesto de desesperanza. Esta niña tenía días de viaje por delante. Con 14 años de edad, así como mis hijas, yo no podía dejarla partir del campamento sin zapatos.

 La tomé de la mano y la llevé desesperadamente a la entrada de la carpa de voluntarios. Los minutos se nos iban rápidamente — el llamado para subir al autobús se acercaba. Haciéndonos camino entre cajas y personas, comenzamos a revisar la montaña de prendas, abrigos y zapatos. El reloj seguía su cuenta regresiva.

“Sólo un par de estúpidos zapatos tamaño 37,” murmuré yo.

La finalidad del llamado en árabe llego a nuestros oídos: “A cargar el autobús.”

Gentilmente, ella puso su mano sobre mi brazo. “No se preocupe. No hay zapatos. Tengo que ir. Shukran” (“gracias” en árabe).

Ella salió de la carpa y se adentró en la lluvia. Ella se había ido.

Sole peopleDesde setiembre hemos puesto zapatos de todos los colores y tamaños a lo largo de la carretera balcánica, y los hemos visto marchar hacia la libertad. A través de todo esto, yo no he olvidado la cara o la gentil resignación de mi amiga siria.

Hoy nos encontramos desesperados por zapatos. Somos capaces de dar 50 pares semanalmente. La necesidad estimada es de 1,000 por semana.

 Mil personas que han transitado a través del hielo y la tormenta con zapatos como los de mi amiguita en Roszke. A veces llegan sin calzado alguno.

 Debido a que la necesidad de calzado en el campamento es tan grande, hay una celebración cada vez que el Ministerio Nazareno de Compasión de Europa Central entrega una caja de zapatos. Nos conocen como la Gente de los Zapatos.

Coraje para el viaje – es nuestro lema a lo largo de la carretera de refugiados. Coraje para el alma. Coraje para el cuerpo a través de la lluvia y de la nieve, y a través de las frígidas temperaturas. Coraje para mantener la esperanza en la noche oscura. Coraje para creer que hay vida después del viaje.

 * Teanna Sunberg es misionera, madre y escritora, y disfruta de estudiar, escribir y enseñar en el área de la misiología. Junto con su esposo, Jay, ellos tienen el gozo y privilegio de servir a los habitantes del Área de Europa Central dentro de la Región Eurasia. Actualmente, su familia vive en Budapest, Hungría, pero ellos también han hecho su hogar en Bulgaria y Rusia durante los últimos 17 años. Ella es autora de varios artículos y capítulos de publicaciones relacionadas a las misiones, incluyendo el libro de misiones de Misión Nazarena Internacional, titulado Cold Winds, Warm Hearts (Vientos Fríos, Corazones Cálidos). Esta historia ha sido impresa con el permiso del sitio web del Área de Europa Central.

Originalmente publicado en: http://engagemagazine.com/content/gente-de-los-zapatos

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 3 febrero 2016 en Compasión y Justicia, El Mundo Hoy, La Denominación Nazarena: Una Iglesia Internacional y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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