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Jesús Fue Un Refugiado – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Por JT English

En este momento, el mundo está enfrentando la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el Alto Comisionado para Refugiados de las Naciones Unidas, el número de personas desplazadas está en el número más alto que se haya registrado: 59.5 millones, la mitad son niños. 14.4 millones están desplazados fuera de su frontera estatal. Incluido está el siempre creciente número de refugiados sirios, que ahora ha alcanzado los 9 millones. Desde la superficie, las cuentas son simplemente asombrosas. Muchos están muriendo, ahogándose, sin hogar, temerosos, sin esperanza.

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Desafortunadamente, muchos están respondiendo a la actual catástrofe con un sentimiento que es manejado por el miedo y un deseo de priorizar su auto-protección. No hay duda que la crisis de refugiados, simultánea al aumento del terrorismo global, está generando desafíos sin precedentes para muchos en el Occidente –desafíos que, sin duda, pueden presentar amenazas legítimas para nuestra propia seguridad.

Sin embargo, a pesar de esas amenazas legítimas, los discípulos de Jesús son exhortados a ser como Cristo y a considerar los intereses de otros antes de los suyos (Filipenses 2:3-4). Nosotros simplemente no podemos ser la Iglesia si no estamos dispuestos a amar a nuestros vecinos, buscar la justicia y combatir la opresión. Debemos recordar que seguimos a Aquel que fue un refugiado mucho antes de cargar con una cruz.

En este tiempo de crisis sin precedentes, los cristianos están llamados a responder con compasión sin precedentes. Para aquellos de nosotros que llamamos a Jesucristo “Señor”, debemos recordar que nuestro sumo sacerdote se identifica con la situación del débil, quebrantado y desplazado. Para Jesús, la crisis de refugiados no son solamente estadísticas o números; es el tipo de crisis con la que Él puede identificarse. Los hombres, mujeres y niños que están huyendo, tratando de escapar con sus vidas, tienen un sumo sacerdote que sabe lo que es eso. La Iglesia, el cuerpo global de cristianos, debemos demostrar ser el tipo de personas que adora a Cristo quien una vez fue un refugiado. Si fallamos en seguir el señorío de Cristo en esto, entonces quizá el no es para nada nuestro Señor.

Una de las preguntas más importantes que aparecen en los Evangelios fue hecha por un maestro de la ley. Él le preguntó a Jesús, “¿Quién es mi prójimo?” La respuesta de Jesús es una de las parábolas más conocidas que se ha arraigado a la imaginación social de nuestra cultura –el Buen Samaritano (Lucas 10:25-37). Tal vez haríamos bien en revisarla. Jesús explica que ser un prójimo significa mostrar compasión a aquellos en necesidad. Quizá debemos preguntarnos esto, ¿Quién es nuestro prójimo?” Esto nos ayudará a empezar a cultivar una postura cristiana.

Artículo publicado originalmente en: http://www.thevillagechurch.net/the-village-blog/jesus-was-a-refugee/

Jesús Fue Un Refugiado – Parte 1 de 2

Por JT English

Trata de imaginar estar huyendo, escapando con tu vida de un gobernante violento. En la prisa de tu escape te ves obligado a dejar tu vida como la conoces. Dejando atrás familia, amigos, relaciones y cualquier sentido de normalidad, ahora tienes que abrirte camino a cientos de millas a través de terreno traicionero para llegar a la frontera que promete seguridad. Probablemente, te unes a una caravana de inmigrantes para protegerte de saqueadores, bandidos y ladrones en el peligroso viaje. Comida y agua son escasas, y es casi imposible escapar de los elementos naturales porque no hay refugio. Mientras llegas a tu destino, la realidad establece que tienes que comenzar de nuevo. Estás viviendo la vida de un refugiado.

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Esta fue la experiencia de Jesús y su familia. Casi inmediatamente después de su nacimiento, siendo un niño, Jesús y su familia fueron refugiados. Muy parecido a Moisés, la vida de Jesús estaba en riesgo debido a un loco tirano (Éxodo 2:1-10; Mateo 2:13-23). No conocemos mucho del viaje de Jesús hacia Egipto, salvo lo que Mateo recuenta de María, José y Jesús escapando del dominio de Herodes mientras él buscaba matar a los niños pequeños. Sin embargo, tú puedes usar tu imaginación para empezar a comprender lo terrible que debió ser ese viaje. Incluso después de que Jesús y su familia regresan de Egipto, tienen miedo de volver a Judea por el peligro de vivir bajo el mandato de Arquelao, así que se refugian en Nazaret. 

No solamente la temprana vida de Jesús estuvo marcada por la experiencia de ser refugiado, también soportó circunstancias similares durante su ministerio. Él no tuvo lugar donde recostar su cabeza (Mateo 8:20), no fue bien recibido en su ciudad natal (Lucas 4:14-31), dependía de otros en apoyo financiero (Lucas 8:3) y padeció afuera de las puertas de la ciudad (Hebreos 13:12).

 A la luz de la actual crisis de refugiados sirios, es importante que consideremos la vida de Jesús como un refugiado. Para estar seguros, el hecho de Jesús fue un refugiado no necesariamente se relaciona de manera directa con las políticas nacionales que enfrentamos, pero nos ayuda a formar una postura cristiana en esta crisis. Kevin Vanhoozer remarca que los discípulos de Jesús son aquellos que han sido formados en el tipo de personas que caminan a través de la etapa de la historia mundial como Jesús lo haría. Pablo afirma enfáticamente que los seguidores de Cristo son aquellos que tienen la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Por lo tanto, en cada situación, los discípulos de Jesús están interesados en cultivar y promover distintivamente creencias y acciones cristianas.

Este artículo continuará en la próxima entrada.

Gente de los Zapatos

Escrito por: Teanna Sunberg

zapatosUno no puede olvidarse de una lluvia como esa: 90 minutos de agua cayendo estrepitosamente. Mi principal pensamiento era, “¿Cómo hicieron estas familias para sobrevivir durante la noche?”

Hasta ese punto en la migración global, nosotros ingenuamente creíamos que la ola de refugiados de oriente medio se reduciría a cuentagotas al llegar al invierno. Al menos esperábamos que se enlentecería ya que los Balcanes en enero demuestran a la naturaleza en su peor estado de ánimo – rasga y mastica la piel si se le da la oportunidad.

Dentro del campamento, una penosa carpa hacía su más fútil esfuerzo por proteger de la lluvia las ropas y el calzado donado, pero no había espacio para la gente, ni siquiera para el más pequeño de nosotros. Había familias por todos lados, empapadas y pegadas unas a otras en un desorden tembloroso y embarrado, llenos de hambre y cansancio. Los voluntarios que intentaban suplir las necesidades de las personas ofreciéndoles calzado se vieron sobrecargados.

En mi vista periférica, vi repentinamente los pies mojados de un bebé acurrucados en los brazos de una madre – ambos temblando hasta en el alma. La hermana mayor se encontraba de pie a su lado y dijo algunas palabras en inglés. Ella se convirtió en la traductora para nuestro intercambio.

 “¿Tiene algún zapato que me pueda dar, por favor?” Ella había esperado pacientemente para que su madre y su hermano recibieran ayuda.

 Miré a lo que en algún momento fueron sus zapatos, los cuales se encontraban llenos de agujeros, cubiertos de barro y con la suela suelta.

 “¿Cuánto hace que tus zapatos están así?”

Ella se encogió de hombros y dijo, “Mucho tiempo. Días. Pero luego de la lluvia que cayó anoche tengo mucho frío.”

Así que buscamos un par de zapatos. Ella y yo nos pusimos a buscar un zapato tamaño 37 para una muchacha siria de 14 años de edad. Le grité a los voluntarios: “¡37 de mujer! ¿Alguien tiene 37 de mujer?”

Éste es un tamaño popular de zapatos de mujer. Es el más común.

Nada. Los de 38 también se habían agotado. Probamos un 36. Éste era dolorosamente pequeño.

 El voluntario se encogió de hombros en un gesto de desesperanza. Esta niña tenía días de viaje por delante. Con 14 años de edad, así como mis hijas, yo no podía dejarla partir del campamento sin zapatos.

 La tomé de la mano y la llevé desesperadamente a la entrada de la carpa de voluntarios. Los minutos se nos iban rápidamente — el llamado para subir al autobús se acercaba. Haciéndonos camino entre cajas y personas, comenzamos a revisar la montaña de prendas, abrigos y zapatos. El reloj seguía su cuenta regresiva.

“Sólo un par de estúpidos zapatos tamaño 37,” murmuré yo.

La finalidad del llamado en árabe llego a nuestros oídos: “A cargar el autobús.”

Gentilmente, ella puso su mano sobre mi brazo. “No se preocupe. No hay zapatos. Tengo que ir. Shukran” (“gracias” en árabe).

Ella salió de la carpa y se adentró en la lluvia. Ella se había ido.

Sole peopleDesde setiembre hemos puesto zapatos de todos los colores y tamaños a lo largo de la carretera balcánica, y los hemos visto marchar hacia la libertad. A través de todo esto, yo no he olvidado la cara o la gentil resignación de mi amiga siria.

Hoy nos encontramos desesperados por zapatos. Somos capaces de dar 50 pares semanalmente. La necesidad estimada es de 1,000 por semana.

 Mil personas que han transitado a través del hielo y la tormenta con zapatos como los de mi amiguita en Roszke. A veces llegan sin calzado alguno.

 Debido a que la necesidad de calzado en el campamento es tan grande, hay una celebración cada vez que el Ministerio Nazareno de Compasión de Europa Central entrega una caja de zapatos. Nos conocen como la Gente de los Zapatos.

Coraje para el viaje – es nuestro lema a lo largo de la carretera de refugiados. Coraje para el alma. Coraje para el cuerpo a través de la lluvia y de la nieve, y a través de las frígidas temperaturas. Coraje para mantener la esperanza en la noche oscura. Coraje para creer que hay vida después del viaje.

 * Teanna Sunberg es misionera, madre y escritora, y disfruta de estudiar, escribir y enseñar en el área de la misiología. Junto con su esposo, Jay, ellos tienen el gozo y privilegio de servir a los habitantes del Área de Europa Central dentro de la Región Eurasia. Actualmente, su familia vive en Budapest, Hungría, pero ellos también han hecho su hogar en Bulgaria y Rusia durante los últimos 17 años. Ella es autora de varios artículos y capítulos de publicaciones relacionadas a las misiones, incluyendo el libro de misiones de Misión Nazarena Internacional, titulado Cold Winds, Warm Hearts (Vientos Fríos, Corazones Cálidos). Esta historia ha sido impresa con el permiso del sitio web del Área de Europa Central.

Originalmente publicado en: http://engagemagazine.com/content/gente-de-los-zapatos

La Iglesia del Nazareno ministra a los refugiados varados en Hungría

KeletiTrainTracksLa Iglesia del Nazareno ministra a los refugiados varados en Hungría

(Originalmente publicado por NCN News el 4 de septiembre de 2015)

Este verano, cientos de miles de personas han huido a Europa para escapar de la violencia en Siria, Iraq y Afganistán. Muchas de las autoridades lo describen como la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

En días pasados, la estación de tren llamada “Keleti”en Budapest, Hungría, se convirtió en un punto focal de la crisis. Más de 2000 personas que buscan asilo llegaron a Hungría el lunes, doblando esa cifra en las semanas anteriores. El caos estalló cuando las autoridades les permitieron a muchos de ellos, incluso sin la documentación requerida, abordar trenes de enlace a Alemania, y luego revirtieron esa decisión el día martes, suspendiendo los servicios internacionales. Las autoridades húngaras han intentado llevar a los refugiados a un centro de ayuda cercano, pero la mayoría de ellos se han negado a salir de la estación.KeletiInside

En medio del caos, la Iglesia del Nazareno ha estado ministrando discretamente a las familias migrantes en Keleti, en equipo con voluntarios locales de la organización llamada “Ayuda Migratoria”. Las familias y los individuos en la estación han recibido comida, agua y mantas gracias a los esfuerzos de estas personas.

“Los refugiados en la estación de tren llamada Keleti en Budapest saben por qué dejaron sus hogares, pero no comprenden por qué no pueden continuar su viaje hacia su libertad” dijo Teanna Sunberg, una misionera nazarena viviendo en Budapest, quien lidera la ayuda de la Iglesia hacia las familias varadas. “Muchos de ellos ya han pagado sus boletos de tren hacia Alemania o Austria. Sus familiares los esperan en aquellos lugares de Europa Occidental”.KeletiOutside3

Uno de los refugiados le dijo a Sunberg: “Ninguno de mis 3 hijos ha ido a la escuela desde hace cuatro años, desde que la Guerra empezó. Ellos me pidieron que los sacara de nuestra casa en Aleppo (Siria) para que puedan regresar a clases”.

Otra persona comentó: “Mi esposo ha estado desaparecido por dos años. Tengo 2 hijos. Los aviones bombardearon nuestra casa, así que mi padre nos sacó de Siria, pero dejamos a mi madre en Aleppo. Ella tiene problemas del corazón y no pudo hacer este viaje tan largo y peligroso. Necesito un hogar para mis hijos. Necesito un futuro”.

Sentada en el piso de la estación Keleti, Sunberg escucha a una tercera mujer decirle: “Dígale al mundo que en Siria estamos buscando un lugar en donde no vayamos a morir”.KeletiOutside

Cómo ayudar:

Ora

Ora por sabiduría para los líderes de la iglesia en Hungría, porque ellos son los que organizan los ministerios que alcanzan a las familias. Ora por la salud de los niños refugiados, y por los adultos que están durmiendo en el frio y bajo la lluvia. Ora para que la presencia de Dios se pueda sentir y Su espíritu de paz reine en medio del caos.

Dona

Las Iglesias y las personas alrededor del mundo pueden apoyar los esfuerzos para ministrar a las familias varadas en Hungría y otras áreas donando online en este link: “NCM Refugee and Immigrant Support Fund“.

Las donaciones serán usadas para cubrir las necesidades inmediatas incluyendo comida, agua y mantas.

Para enviar sus donaciones por mail:

En los Estados Unidos pueden hacerse cheques pagables a “General Treasurer” y enviarlos a: 

Global Treasury Services
Church of the Nazarene
P.O. Box 843116
Kansas City, MO 64184-3116

Asegúrese de poner 125347 en el área de memo.

Para cualquier otro país, done en el link arriba o a través de su iglesia local o su distrito.  Dirija su ofrenda al “Fondo de Ayuda para los Refugiados e Inmigrantes”.

Iglesia del Nazareno Región de Europa Central.

No puedo dejar de ir allí

Escrito por: Gina Grate Pottenger (ENGAGE MAGAZINE) / Trad. por: Ed Brussa

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Entre los 83 mil refugiados de la guerra de Siria que han estado viviendo en un campamento temporal para refugiados, uno de ellos es una viuda anciana. Ella huyó cruzando la frontera junto con sus dos nietos, dejando atrás a su hijo. Recientemente, un pastor nazareno y varios de los miembros de su iglesia la visitaron en su carpa para sentarse junto a ella y escuchar su historia.

“Cuando entramos a su casa, ella comenzó a llorar. Cuando le pregunté por qué, ella me respondió en una manera que jamás podré olvidar”, dijo el pastor Fadi (éste no es su nombre real). “Ella dijo, ‘He estado aquí por 6 o 7 meses. Nadie me ha visitado. Yo solía salir a pedir ayuda y ustedes son las primeras personas que entran a mi casa’ y literalmente se puso a llorar”.

En 2012, Fadi y voluntarios de su iglesia comenzaron a visitar a refugiados; en 2013 la iglesia registró unas 300 familias, y cada semana les llevaron paquetes. Este año ellos tienen un total de 600 familias registradas a quienes están ayudando. Ellos visitan el campamento de refugiados dos veces por semana, y se detienen para escuchar acerca de las dificultades de cada uno de ellos, pues la vida es bastante difícil ahí.

Pero el pastor se niega a dejar de ir. “No puedo dejar de ir allí”, dijo Fadi. Otra pequeña iglesia nazarena a unos pocos kiómetros del campamento continúa llevando a cabo actividades regulares para los niños refugiados. Durante la semana, Fadi y el grupo de la iglesia visitan a las familias de los niños con quienes se reúnen para la escuela dominical.

Un niño de 6 años de edad tenía problemas médicos tanto del corazón como de uno de sus ojos. Luego de pedir permiso, el pastor Fadi puso sus manos sobre el niño y oró por él en el nombre de Jesús. Tres días después su madre llamó para avisar que cuando fueron al doctor para una revisión, el doctor se sorprendió al encontrar que el corazón del niño latía perfectamente; él lo declaró como sano.

 “¿Qué tipo de oración hizo usted?” preguntó la mujer. Luego de ser invitado por ella, el pastor regresó para explicarle acerca de quién es Jesús, y como resultado ella lo aceptó como su Señor.

El pastor Fadi dijo que varios de los refugiados están comenzando a cuestionar su sistema de fe, ya que hoy en día lo relacionan con la violencia, la guerra, y el odio. “Cuando ellos ven que los cristianos les demuestran amor y cuidado, algunos comienzan a hacer preguntas y empiezan a pensar acerca de esto”.

El año pasado la iglesia bautizó a 14 de los refugiados como nuevos creyentes en Cristo. Uno de ellos solía ser miembro de una milicia. “Él dijo, ‘Ahora sé la verdad, ahora sé por qué Dios nos trajo aquí’”.

El pastor Fadi cree que los nazarenos son los únicos que se encuentran ingresando al campamento y pasando tiempo junto con las personas, quienes los aceptan abiertamente a pesar de que los nazarenos son directos en cuanto a su condición de cristianos. No obstante, La iglesia está sobrecargada con las necesidades de los refugiados en el campamento. El pastor también le pide a la iglesia global que oren por él y por su equipo mientras que visitan a los refugiados.  

Tomado de: http://engagemagazine.com/content/%E2%80%98no-puedo-dejar-de-ir-all%C3%AD%E2%80%99

5 Peticiones de Oración por la Paz

5 Peticiones de Oración x la Paz

La historia de Yara

Yara*, una refugiada de Siria, contó la historia de cómo su familia huyó de la guerra civil y de cómo una iglesia nazarena local en Beirut les brindó su ayuda. Mediante el testimonio de la iglesia, Yara se encontró cara a cara con Jesucristo.  Esta entrevista fue publicada originalmente en Engage Magazine.
Nuestra vida en Siria antes de la guerra era buena, normal. Yo vivía en casa con mi esposo y mi hija, y tanto mi familia como la de él vivían cerca de nosotros. Era una vida normal y buena.
 
Yara 1Cuando la guerra comenzó, nosotros tuvimos que dejar nuestro hogar inmediatamente. Esto implicó que durmiéramos en diferentes lugares. Dormimos en la casa de mi primo, luego en la casa de mi madre, y después en la casa de mi abuela. La última casa en la que nos quedamos fue la de mi primo. El último nivel del edificio se derrumbó mientras que estábamos dentro del edificio (éste fue bombardeado) y mi primo resultó herido ante nuestros ojos.
 
Estábamos muy asustados. Tuvimos que irnos, de modo que durante tres días dormimos en nuestro auto. No teníamos dónde dormir. Y otro de los motivos por los que nos fuimos era el hecho de que no había más trabajo para mi esposo. Mi esposo trabajaba en un local de dulces y golosinas en Siria.
 
El camino desde Siria a Líbano fue muy largo y nos llevó mucho tiempo llegar. Pasamos dos días enteros en viaje, cuando normalmente lleva entre seis y siete horas. Había mucho tránsito debido a los soldados. Cada cinco minutos, nuestro autobús debía detenerse. A cada rato nos encontrábamos con puntos de inspección tanto del ejército sirio, como del ejército libre. Ellos o bien capturaban a quienes buscaban, o nos permitían seguir adelante.
 
Yo estaba llena de miedo mientras partíamos de Siria a Líbano, ya que nos dirigíamos a un lugar que me era desconocido, no tenía idea de qué nos ocurriría y no sabía qué nos deparaba el futuro.
 
Cuando llegamos a Líbano, debido a los sonidos y explosiones a los que nos habíamos habituado en Siria, mi hija no podía soltarse de mi mano. Ella no podía moverse de un lugar a otro sin la ayuda de alguien; no se atrevía a ir al baño sin estar acompañada; ni siquiera dormía sin tener a alguien a su lado. Nos llevó un tiempo despojarnos de ese miedo, no tan solamente por nuestra hija, sino que también por nosotros.
 
Yara y su familia llegaron a Líbano hace casi dos años. Al principio vivieron en un hogar junto a ocho personas más. Luego se pudieron mudar a su propia casa y el esposo de Yara pudo conseguir trabajo.
Llegué a conocer la Iglesia del Nazareno debido a que escuché que estaban registrando a familias para brindarles ayuda, y nosotros estábamos necesitados.Syria map
 
Conocí a una chica que me trató como si me conociera de toda la vida, como si fuésemos buenas amigas, así que me sentí recomfortada. Ella me invitó a concurrir el domingo. Ella me dijo, “yo te paso a buscar”. Cuando llegué no tenía idea de cómo sería. Me dije a mí misma, “al menos puedo visitar una vez y ver qué es lo que hacen”. Entré y me sentí en completa paz. Sentí que ésto era lo que yo estaba necesitando.
 
Oré a mi Dios y dije, “Si Jesucristo es un Dios verdadero, muéstramelo en un sueño”. Al día siguiente me dormí rápidamente y en mis sueños vi la misma imagen de Cristo que había visto en la iglesia, y Él me decía, “Yo soy el Señor verdadero”. Me desperté y dije, “No puede ser, quizás estoy imaginándome cosas. Voy a volver a dormir y ver qué pasa”. Una vez más soñé, y el mismo sueño se repitió una y otra vez, permitiéndome experimentar a Jesús en mi vida.
 
Ahora estoy contenta de asistir a la iglesia y le agradezco al Señor por todo.
 
Luego de que esto ocurriese me sentía atemorizada de hablar acerca de ello. En nuestra cultura, si uno tiene creencias nuevas no debe expresarlas en voz alta. Pero yo oré y decidí no tener miedo, y decidí hablar acerca de Jesús. Una de las personas a quienes temía contarle acerca de esto era mi madre. Oré al respecto y finalmente decidí contarle, a lo que ella simplemente me dijo, “es tu vida”. Me sentí muy feliz debido a su respuesta, y ella incluso vino a la iglesia conmigo aglunas veces. Ella dijo, “Ellos tienen algo diferente y nuevo aquí”. Estoy orando por ella y estoy feliz de poder hablar acerca de esto con ella.
 
Mi esposo no aceptó la invitación a venir a la iglesia. Él no se mostró muy feliz acerca de que yo fuera, pero de todos modos no me impidió que lo hiciera. A veces cuando hablamos él me dice, “Los cristianos son mejores que nosotros “ o “Los cristianos me están tratando mejor (que otras personas)”. Él sabe que los cristianos son verdaderos, pero creo que está atemorizado por las personas que lo rodean.
 
La iglesia nos ayudó con todo. Nos dio alimentos y cuando necesitamos cosas para la casa o dinero, ellos nos ofrecieron su ayuda. Necesitamos de muchas cosas. Durante el año pasado, mi comida fue abastecida por la iglesia: lentejas, azúcar, jabón, y shampoo. En ningún momento durante el año pasado me fue necesario comprar estos artículos.
 
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La iglesia ayudó a Yara para que pudiera registrar a su hija de 6 años en la Escuela Evangélica Nazarena.
 
Mi hija se ha adaptado en la escuela; ahora está lista para salir de la casa y jugar con sus amigos sin que yo, su madre, tenga que acompañarla. Veo que quiere ir a la escuela; está feliz en la escuela y eso me hace feliz a mí.
 
En este momento le estoy muy agradecida a Dios por todo. Me siento cómoda, estoy tranquila en Líbano. Éste no era el caso cuando llegué aquí. Cuando llegamos yo extrañaba mi hogar y mi familia, y no me sentía feliz. Hoy por hoy no sé dónde se encuentra mi familia, ya que nos hemos separado. Mis amigos en la iglesia se han convertido en mi familia, y gracias a eso ahora me siento cómoda. Claro que desearía poder ver a mi familia, pero ya no pienso tanto en regresar a Siria, ya que tengo a todos estos amigos nuevos.
 
Le agradezco a mi Señor por todo, especialmente por los amigos que he podido conocer aquí en la iglesia.
*Los nombres han sido cambiados por motivos de seguridad

Permanezco aquí: Lágrimas de un pastor sirio

Pastor Mazen con niños desplazados

Pastor Mazen con niños desplazados

Lágrimas de un pastor Sirio

Trad. por Randy Ernesto Bathermy

El pastor Mazen es un líder eclesiástico sirio en la ciudad costera de Tartus.  Oriundo de Homs, él y su iglesia han servido a cientos de familias Sirias desalojadas, a huérfanos y viudas desde que inició la guerra civil.

Él envió a los líderes de www.wazala.org este mensaje a finales de agosto de 2013, explicando porque se negó a salir de su país:

“Lloro por mi país, estoy muy triste y enmudecido… Ellos me aconsejan que salga del país… que emigre. Y les respondí diciendo:

–       Permanezco aquí… por la iglesia de Jesús… para que el mensaje de Jesús permanezca como una luz que guie a aquellos que están perdidos y asustados.

–       Permanezco aquí… porque la cosecha está madura… y el sufrimiento es enorme… una profunda herida, se siente desesperación.

–       Permanezco aquí… para seguir las pisadas del Maestro quien anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que están bajo el poder del diablo.

–       Permanezco aquí… porque estoy ocupado… en el ministerio de salvar almas (¿Algo así podría hacerme correr? Señor, fortaléceme)

Oren para:

  • Que la copa de la guerra sea quitada de nuestro país Siria
  • Que Él envíe el poder de su Espíritu Santo sobre su iglesia para que llegue a las almas que sufren… quienes son acosadas y están necesitadas como ovejas que no tienen pastor.
  • Que el Señor nos haga hablar con gran audacia y que sean hechas sus maravillas y señales… que las almas se vuelvan a Cristo y haya cánticos y alabanzas.
  • Que el Señor nos envíe más ayuda para que haya comida en su casa para suplir las necesidades de los cientos de desalojados que están sin refugio.
  • Que el Señor envíe sustento para los que están heridos y enfermos, quienes necesitan cirugía, medicamentos y sanidad.
  • Que el Señor envíe a quienes puedan ayudarnos a construir un centro para los niños afectados por la guerra, que podamos cuidar a los que han perdido a sus sustentadores, y les permita levantarse sobre sus pies de nuevo.
  • Que envíe a aquellos que pueden ayudar a nuestros niños incapacitados y tienen necesidades especiales.”

Por favor oren por el Pastor Mazen y su congregación que ayuda a miles quienes han huido de las ciudades devastadas por la guerra (como Homs y Alepo) y el cuidado de las familias locales en sufrimiento porque no pueden viajar para sus cuidados médicos esenciales.

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