¿Regateando o Relacionándose?

Lo que mencioné ayer tiene otra cara también. ¿Por qué no tenemos que discutir y tratar de persuadir casi a fuerza a los inconversos? Hay personas que dicen que debemos hacerlo así porque nuestro mensaje es lo más importante y afecta la eternidad de las personas. Entiendo esa perspectiva y, otra vez, admiro el fervor. Muchas veces nosotros bostezamos y no captamos el hecho de que personas cada día van al infierno sin conocer al Señor. ¡Dios, danos más pasión!

No obstante, estamos sin esperanza si pensamos que es nuestro trabajo convencer del pecado. Nuestra teología dice que sin duda debemos incorporarnos en la obra y de hecho tenemos muchos mandatos bíblicos exigiendo que lo hagamos. Pero, a la vez Dios con el Espíritu Santo convence del pecado y atrae a la gente a sus pies. Hablamos mucho de «llevar el evangelio» a tal lugar, pero tengamos cuidado. Antes de que hayamos llegado, Dios mismo ha estado obrando en los corazones de la gente. Si depende de nosotros salvar el mundo, ¡qué desesperación y qué vergüenza! Pero gracias a Dios que él está reconciliando a nosotros y a todos consigo mismo por Cristo (2 Cor. 5:18-19). Ahora tú y yo tenemos el ministerio de reconciliación y somos embajadores suyos, pero confiamos en Él que nos dio este ministerio. ¡Él lleva el fruto y que él reciba la gloria!

«Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios» (1 Cor. 3:6).

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑