Con nuestros ojos puestos en este año venidero y también habiéndonos evaluado personalmente según la entrada anterior, ahora utilicemos las preguntas que el Director Regional, Dr. Luis Carlos Saenz, ha provisto para que evaluemos nuestros ministerios y aún la misión en sí:
- ¿Todavía está nuestra misión como el blanco, o la hemos reemplazado inconscientemente con algo más?
- ¿Por qué no tenemos más influencia y por qué no vemos más fruto duradero?
- ¿Cuán ambiciosas deberían ser nuestras metas?
- ¿Cómo vamos a desarrollar nuestras capacidades para alcanzar estas metas?
Debo aclarar (y advertir) que responder a estas preguntas va a requerir semanas y meses de tiempo. También no vas a poder contestarlas bien sin la ayuda de otros amigos, parientes, y compañeros de trabajo. La evaluación productiva lleva tiempo y se hace mejor en comunidad.
Además quiero compartir algo que ha iluminado nuestra vida y ministerio en estos últimos meses. La misión debe ser la pauta que usamos en la iglesia local o en otro ministerio, para determinar si vale la pena invertir en cualquier plan, programa, o propuesta. La misión o nuestras metas deben ser concretas y compartidas claramente. La misión es el guión que indica si estamos bien o mal; en este sentido la misión misma nos evalúa sin prejuicio ni preferencia.
El problema es que muchas veces convertimos nuestra agenda en la misión. ¿Cuál es la misión? Terminar este listado de tareas, reunirme con tales personas, etc. Pero, la agenda y las tareas son métodos de cumplir la misión, aunque no son la misión.
A veces convertimos ideas o programas en la misión. ¿Cuál es la misión? Asegurarnos que más personas participan en tal proyecto o implementar cierta estrategia en el campo. No obstante, el proyecto ni la estrategia son la misión.
En la Iglesia del Nazareno nuestra misión es «hacer discípulos a la semejanza de Cristo en las naciones.» En Misión Mundial MAC buscamos cumplir con aquella por medio de encontrar, entrenar, y enviar misioneros de México y América Central. Hablemos más de esto en las siguientes entradas.
He estado pensando en todo esto, Dios ha estadoi tratando conmigo muho en estos días, semanas antes he estado pensando en metas q cumplir, y en responsabilidades que pesan sobre mi, y digo pesan, porque eso es lo que siento cuando pienso en lograrlas, pero.. mi corazón dice. que debo honrar a Dios, cumplir con su misión, realmente las metas, estrategías y lo demas, deben ser canales para cumplir la misión, sin que estas representen nuestro objetivo, creo que no debo perder de vista el hacer la voluntad de aquel que me llamó «Jesucristo». Bendiciones!