Violencia Vs. Paz

Históricamente durante la segunda semana de Adviento se ha puesto énfasis en la paz que el Dios encarnado nos da.  Cristóbal Correa, misionero peruano sirviendo con Extreme Nazarene Ministries, nos ofrece acá la segunda de sus dos reflexiones sobre este tema.

Sin un rastro de remordimiento y sin derramar una lágrima, Elizabeth Espino Vásquez (21), estudiante de cuarto ciclo de derecho, confesó que participó en el asesinato de su madre, la abogada Elizabeth Vásquez, así como admitió que lo había planificado desde hace un año, junto a su enamorado y un amigo a quienes les había ofrecido 10 mil dólares por el homicidio de su madre. El motivo: cobrar el seguro de vida de su progenitora.

Mientras que la policía lanza una alerta sobre  el incremento de los “crímenes por convivencia humana”, a un 60% en los últimos meses; el Ministerio de la Mujer y desarrollo Social difundió unas cifras que durante el primer semestre del 2009 (Enero-Junio), el Ministerio del Interior registró 48,602 denuncias por violencia familiar en todo el país.

Entretanto las personas se preguntan desconcertadas: ¿Qué está sucediendo en las familias?, ¿Tiene sentido que Dios haya creado la familia para que se autodestruya?, ¿Cuántas de esas familias que sufren violencia, sus miembros vuelven a reproducirla unos a otros?, ¿Cuántas de esas familias están gritando por ayuda para encontrar la paz?.  Las preguntas podrían tener muchas respuestas, puestas en práctica por diversos psicólogos, consejeros, políticos y religiosos, más la violencia sigue en aumento.

Tal vez una respuesta cercana lo tenga el periodista César Hildebrandt quien opinó que Elizabeth Espino, la joven que hablamos inicialmente, “actuó de esa manera porque el sistema de valores así se lo aconsejó”.  En otras palabras estamos viviendo un estilo de vida violento, no porque a la gente le gusta vivir así, sino porque así lo aprendieron en la sociedad y porque esta no conoce otra manera de vivir, aún cuando vivan en una agónica tristeza.

El problema es que la gente no sabe como vivir y encontrar la paz que necesita.  Pero hace más de dos mil años en el oriente, también se vivía violencia, discriminación y  desesperanza en la vida, hasta llegó Jesús “el príncipe de paz” (Isaías 9:6), justamente a mostrar un nuevo estilo de vida basado en la paz.

Así como antes, Él ahora quiere mostrarnos el verdadero camino de la paz a través de Él.  En Juan 14:27 Jesús dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.  Él quiere que sus hijos vivamos y seamos bendecidos con su paz: Jehová bendecirá a su pueblo con paz” (Salmo 29:11).

Entonces si es la voluntad de Dios que sus hijos vivan y disfruten en paz, ahora más que nunca debemos vivirla y proyectarla.  Sólo necesitamos entregar nuestras cargas y dejar que sea Él el que restaure nuestras vidas.

«He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad» (Jeremías 33:6).

«Apártese del mal, y haga el bien;  Busque la paz, y sígala» (1 Pedro 3:11).

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