Reflejando a Cristo: Compasión

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Escrito por: Howard Culbertson

Compasión. ¡Qué maravillosa palabra para describir a Jesús! En varias ocasiones, los Evangelios dicen que Jesús fue “movido a compasión”. Algunos evangelistas también escribieron acerca de Jesús cuando llora por la muerte de Lázaro (Juan 11:35), así como por la desobediencia de Jerusalén (Lucas 19:41).

Jesús fue “movido en su Espíritu” por una mujer que lloraba (Juan 11:33). Por compasión, quería alimentar a las personas hambrientas (Marcos 8: 2-3). Se preocupaba por la gente perdida, diciendo a los arrepentidos: “Tus pecados te son perdonados” (Lucas 05:20). Cuando Jesús se encontró gente dañada, Él actuó de manera compasiva. Claramente, la compasión es una cualidad básica de la vida terrenal de Jesús.

¿Qué significa eso para nosotros? Bueno, si vamos a llevar a cabo la Gran Comisión de Jesús de una manera igual que Cristo, nuestros esfuerzos misioneros transculturales deben desbordarse de compasión. Eso no significa simplemente hacer cosas con la etiqueta “ministerios de compasión.” Lamentablemente, podemos ejecutar en realidad este tipo de programas sin ser muy compasivos. Por increíble que pueda parecer, prometedores misioneros novatos a veces son excluidos porque no destilan la ternura, la misericordia y la bondad que llamamos “compasión”.

Para los misioneros, la compasión debe ser algo más que una palabra de moda para sentirse bien. Hace un siglo Teddy Roosevelt dijo: “A nadie le importa cuánto sabes, hasta que saben cuánto te importa”. Ese pensamiento debe dar forma a la trayectoria de los esfuerzos de evangelización del mundo, a pesar de que Roosevelt no se dirigía específicamente a los misioneros. En un momento en que hablar de la basura parece ser la norma, la obra misionera mundial debe irradiar algo totalmente diferente.

No hace mucho, la oración sarcástica “Creo que me has confundido con alguien que se preocupa” se convirtió en una línea popular. La falta de sinceridad fría de ese comentario nos recuerda que la compasión debe ser más que un acto externo que los misioneros realizan según sea necesario. Si los misioneros verdaderamente quieren imitar a Cristo, deben abrir sus corazones a Él y permitir que Su compasión fluya a través de ellos.

Publicado originalmente en Revista Engage: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-compassion

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 21 octubre 2015 en Compasión y Justicia, Liderazgo y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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