Padre, en tus manos…

Les comparto algo que escribí yo mismo sobre esta Semana Santa. ¡Gracias por ese sacrificio!

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”C008935B-0209-CF50-4775029C37817C45

Aquí estamos. Las últimas palabras de Jesús en la cruz. No estamos diciendo que son sus últimas palabras en esta tierra, ni decimos que fueron sus últimas palabras en vida, porque sabemos que se levantó de nuevo y dijo muchas otras palabras antes de ascender. De hecho, Él vive hasta el día de hoy.

Pero estas fueron las últimas palabras de nuestro Señor mientras colgaba en la madera.

Esa madera fue con la que él creció.  De niño abrazando los árboles y manteniendo el equilibrio sobre la corteza mientras alcanzaba la siguiente rama hacia arriba, trepando más alto cada vez y observando el ajetreo de Nazaret muy abajo.  Lijando la viga sin terminar antes de entregársela a su padre en el taller de carpintería.

 Y ahora está clavado a la madera y respirando su pasado.

De verdad se cierra el círculo; Toda su vida él había jugado, moldeado y trabajado con madera, ahora en su muerte, su espalda está astillada a ella.  Y mientras muere, le encomienda su espíritu a su Padre, pero, ¿no es así como había vivido toda su vida?

Apenas unas horas antes había reprendido a Pedro por cortar la oreja del sirviente precipitadamente:  “Pedro,  mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”

Y en el mismo jardín, mientras su sudor se sentía como gotas de sangre, él luchaba con angustia y se sometía en obediencia: “No se haga mi voluntad, Padre, sino la tuya.”

Durante su ministerio, dejó claro que solo podía hablar las palabras que su Padre quería que hablase. Cada uno de sus actos era de acuerdo a la voluntad de su Padre.

Incluso a los 12 años de edad cuando discutía con los maestros en el templo, su alma anhelaba estar donde estaba su Papi.  Sí, ¿no sabíamos que en la casa de su Padre le era necesario estar?

Pero va todavía más atrás.

A la conversación entre Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios Espíritu Santo, cuando la Creación es todavía un pensamiento.

– “Crearemos al hombre.”

– “Sí a nuestra imagen y semejanza.”

– “Pero nos traicionarán.”

– “Sí, pero tenemos un plan.”

– “Uno de nosotros debe ir.”

– “Sí, uno de nosotros debe morir.”

– “Por ellos.”

– “Por nosotros.”

Y en ese momento, antes del comienzo de los tiempos, Jesús decide que encomendará su espíritu en las manos de su Padre.

– Hágase tu voluntad.

– Como en el cielo, así también en la tierra.

Y así él vino de acuerdo a la voluntad de su Padre.

Y vivió de acuerdo a la voluntad de su Padre.

Y murió de acuerdo a la voluntad de su Padre.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”

Versículos de Apoyo:

Jn. 18:11; Jn. 14:31; Jn. 12:50; Jn. 12:27-28; Jn. 8:28-29; Lc. 22:42; Lc. 2:49

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 21 marzo 2016 en Calendario Cristiano, Fe y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. EUNICE GUTIEREREZ V.

    HERMANO ME CONMOVI CON SU ESCRITO QUE HERMOSO, QUE MARAVILOSO Y AMOROSO ES NUESTRO DIOS TE ALABO PADRE PORQUE UN DIA PENSASTE EN MI
    SE LLENA DE GOZO TODO MI SER. Y ME HACE SENTIR QUE DEBO HACERMAS POR EL Y TODAVIA SERE SIERVA INUTIL.

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