Harina, Aceite y un Arroyo Seco

Por: Scott Armstrong

Lectura: 1 Reyes 17:7-16

Versículo Clave: “Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.” (1 Reyes 17:9).

En un gran momento de necesidad, Dios se manifestó. Condujo a Elías hacia un arroyo que fluía con agua fresca, donde bebió y se repuso regularmente durante varios meses.

Y entonces el arroyo se secó. (v.7)

Víctor había sido un hombre de negocios durante veintinueve años. Había visto a Dios actuar una y otra vez. Pero recientemente había sido despedido de su trabajo, y su familia apenas lograba mantenerse mes con mes.

En los últimos quince años, Jennifer y Jorge finalmente habían visto a toda su familia llegar a conocer al Señor, excepto a su hija de 19 años. Cada vez que parecía haber un progreso con su enfermedad mental, le seguían importantes retrocesos. Y ahora su preciosa niña había intentado suicidarse hacía solo unos días, sin éxito, pero aun así…

Como miembro de toda la vida, Pamela amaba la vida de la iglesia: era maestra de escuela dominical, coordinadora de misiones, cualquier cosa; estaba feliz de servir. Pero desde que le diagnosticaron cáncer, todo había cambiado. Todo su dinero y su fuerza se habían gastado.

¿Cómo reaccionas cuando se seca el arroyo?

Así como Dios ha sido fiel en el pasado, Él se manifestará ahora. Un tarro de harina y aceite te esperan. Es posible que el arroyo ya no tenga agua, pero la provisión de Dios nunca se secará.

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